La web más censurada en internet

Día: 24 de agosto de 2024 (página 1 de 1)

Los destinos de dos gasoductos son la mejor metáfora de la actualidad

El gasoducto Power of Siberia, que transporta gas de Rusia a China, volvió a ser noticia esta semana, al igual que el malogrado gasoducto Nord Stream, su homólogo ruso-europeo.

El Power of Siberia 2 se va a terminar este año. Cuando esté operativo, el nuevo gasoducto aumentará el suministro de gas transiberiano ya existente a China, elevando el suministro total de gas desde Rusia a 100.000 millones de metros cúbicos por año.

Esta impresionante cifra es significativa. Durante no mucho tiempo se proyectó que los gasoductos Nord Stream 1 y 2 tendrían una capacidad combinada para entregar 100.000 millones de metros cúbicos a Europa. Ese proyecto energético fue saboteado en septiembre de 2022 cuando los gasoductos volaron en el lecho marino del Báltico.

Fue un audaz acto de terrorismo de Estado internacional llevado a cabo por los estadounidenses y los británicos para destruir el comercio energético de décadas de antigüedad entre Rusia y Europa.

Los estados europeos no han llevado a cabo ninguna investigación para encontrar al culpable. Rusia se ofreció a cooperar con los estados europeos para investigar la explosión, pero todas las ofertas de Moscú han sido rechazadas.

Durante años, los estadounidenses se quejaron de que Rusia fuera el proveedor estratégico de energía para Europa. Con la escalada de la guerra por poderes contra Rusia en Ucrania en febrero de 2022, los estadounidenses y sus lacayos europeos de la OTAN tuvieron un pretexto conveniente para hacer estallar los oleoductos del Nord Stream.

El resultado es que la economía de Alemania, que en su día fue el motor de la Unión Europea, se ha visto arrastrada por el suelo por la pérdida de su vital aporte energético procedente de Rusia. Alemania se tambalea al borde de la recesión y sus famosas industrias orientadas a la exportación ya no son competitivas.

Sin embargo, Alemania y otros países directamente afectados por el vandalismo del Nord Stream (Suecia y Dinamarca) se callan como los perros más sumisos de la manada.

La semana pasada, Alemania emitió una orden de detención contra un buzo ucraniano que, según afirma, estuvo involucrado en el ataque submarino. Como ya hemos expuesto, es una cortina de humo. Es imposible que una operación tan compleja haya podido ser realizada por aficionados. El sabotaje del Nord Stream requería de la experiencia de los estados.

Los estadounidenses tenían un gran motivo: cerrar las puertas a Rusia en el mercado energético europeo porque acabarían conduciendo a una alianza entre Rusia y Alemania.

Sin embargo, a diferencia de Alemania y otros estados europeos afectados por la recesión, Rusia está creciendo a un ritmo acelerado. Una gran parte del beneficio proviene del comercio energético ruso que ahora se dirige a Asia.

China está ganando donde Europa perdió. Los proyectos en expansión de Power of Siberia representan la pérdida del Nord Stream.

Al seguir servilmente la política hegemónica estadounidense, los europeos han alimentado una guerra en Ucrania, la mayor guerra en el continente desde la Segunda Guerra Mundial, un choque que amenaza con devastar a la Unión Europea. En lugar de abrazar una asociación mutua con Rusia, han optado por el plan estadounidense de enfrentamiento, por la que están pagando caro con la ruina económica y política.

Los recursos energéticos de Rusia -los mayores del mundo- están alimentando la expansión de China y la desaparición acelerada de la hegemonía occidental.

Los estadounidenses y los europeos se preocupan por el ascenso de China y Eurasia y por su incapacidad para competir económicamente. Gran parte de la decadencia de Occidente se debe a su propio juego sucio.

Sabotajes contra las bases militares de Estados Unidos en Alemania

No sólo está ocurriendo en Oriente Medio, como ya anunciamos. Las tensiones internacionales han alcanzado un nuevo nivel con el fortalecimiento de las medidas de seguridad en la base aérea de la OTAN en Geilenkirchen, en el oeste de Alemania. Esta decisión, tomada sobre la base de información proporcionada por los servicios de inteligencia, subraya que el entorno de la OTAN es cada vez más inestable.

La base de Geilenkirchen, un eslabón vital en la potencia aérea de la OTAN, ha visto aumentado su nivel de seguridad en respuesta a una “amenaza potencial”. El mando tuvo que ordenar la evacuación del personal no esencial, garantizando la continuidad de las operaciones. Esta medida forma parte de una serie de hechos preocupantes que han sacudido a la región en las últimas semanas.

El incidente de Geilenkirchen no es un caso aislado. Recientemente, una base militar en Colonia fue cerrada temporalmente por sospechas de sabotaje en su suministro de agua. Aunque las pruebas finalmente descartaron cualquier peligro, el episodio puso de relieve la fragilidad de la infraestructura militar estadounidense en el mundo.

La base de Geilenkirchen ya fue objeto de un intento de intrusión. Relacionados o no, los acontecimientos demuestran una intensificación de las actividades hostiles dirigidas contra las instalaciones militares estadounidenses, que se enfrentan una variedad de ataques, desde sabotajes físicos hasta ciberataques.

La decisión de reforzar la seguridad en Geilenkirchen se produce en medio de crecientes tensiones entre la OTAN y Rusia, que ha advertido repetidamente sobre una campaña de actividades hostiles orquestadas por Moscú, incluidos actos de sabotaje y ciberataques en su territorio.

La reciente detención en Alemania de dos personas germano-rusas, sospechosas de planear acciones contra instalaciones militares estadounidenses, ilustra la extensión del pánico en los medios occidentales. Estos incidentes recuerdan que hoy las líneas de frente tradicionales han dado paso a un campo de batalla más difuso, donde no hay límites entre paz y la guerra.

Frente a las amenazas multifacéticas, la OTAN y sus miembros se enfrentan a un desafío importante: proteger una extensa infraestructura manteniendo al mismo tiempo sus actividades operativas.

El aumento del nivel de seguridad en Geilenkirchen es un síntoma de que las provocaciones se vuelven contra sus promotores.

Azerbaiyán se sube a lomos de gigantes

La semana pasada Putin llegó a Bakú, la capital de Azerbaiyán, para una visita de dos días que vuelve a demostrar, por si cabían dudas, que el presidente ruso no está tan aislado como le gustaría a los intoxicadores occidentales.

La visita es significativa porque Azerbaiyán fue uno de los primeros países que prometieron ayuda a Ucrania al comenzar la guerra contra Rusia en febrero de 2022.

La situación, pues, sigue cambiando en el Cáucaso. Azerbaiyán es un país estrechamente ligado a Turquía, pero también tiene sus propios intereses. Como ya explicamos en mayo, el gobierno francés denunció la intervención del gobierno de Bakú en Nueva Caledonia en apoyo al levantamiento independentista.

Francia desempeña un cierto papel protagonista en el Cáucaso, en países como Georgia, donde Saakashvili, el presidente pelele, tiene doble nacionalidad franco-georgiana y en sus tiempos fue el más fiel escudero de Estados Unidos.

Ahora Georgia bascula hacia un lado y Armenia, derrotada en una guerra reciente con Azerbaiyán, hacia el opuesto. En septiembre del año pasado Azerbaiyán recuperó por la fuerza el Alto Karrabaj, una región montañosa azerbaiyana poblada por armenios, que habían cultivado sus vínculos con Estados Unidos creyendo que así garantizaban su supervivencia.

Los países del Cáucaso y Asia central pudieron comprobar lo que pueden esperar de la tutela occidental.

Azerbayán es un importante proveedor de energía para los países occidentales. La Unión Europea ha recurrido a Bakú para sustituir el gas ruso y en noviembre acogerá la conferencia climática COP29.

También en este caso la visita de Putin se produce en el contexto de la expedición ucraniana contra Kursk, una ofensiva que parece atacar principalmente el centro de distribución de gas ruso de Souja, lo mismo que el sabotaje del North Stream.

En Bakú se tienen que sentir amenazados por la desestabilización occidental del mercado mundial de hidrocarburos.

Mientras Armenia se aleja de la OCS, Azerbaiyán pide el ingreso en los Brics, que es una manera de jugar a dos barajas, exactamente igual que su padrino turco: liberarse de sus lazos con occidente y acercarse a Rusia, China e Irán, su vecinos.

En Bakú quieren posicionarse como un puente entre Oriente y Occidente. El país aspira a convertirse en un vínculo comercial esencial, en particular perfilándose como una ruta preferida para el transporte ferroviario entre China y Europa. Esta pretensión va acompañada de un deseo de diversificar sus asociaciones, como lo demuestra su creciente papel como proveedor de gas para Europa.

India, que mantiene estrechas relaciones con Armenia, está por medio. La incorporación de Azerbaiyán a los Brics puede proporcionar a Bakú una plataforma para defender su caso ante el gobierno Nueva Delhi e influir en la posición de la India en la guerra permanente de Nagorno-Karabaj.

El atractivo de los Brics es evidente para muchos países del mundo, como Azerbaiyán. Los Brics les dan mucho sin privarles de nada.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies