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Día: 4 de agosto de 2024 (página 1 de 1)

Argentina restaura el sistema de espionaje de la última dictadura militar

El Presidente de la República Javier Milei oficializó la disolución de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y dispuso, en el mismo acto, la creación de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), dependiente directamente del Presidente de la Nación, la cual tendrá control operativo de cuatro agencias creadas con el fin de “transformar y modernizar el sistema de inteligencia, promoviendo la excelencia y el profesionalismo en el desarrollo de sus tareas”.

Foto: rueda de prensa de Gustavo Béliz, ex Ministro de Justicia del gobierno de Néstor Kirchner, horas antes de dimitir, y que decidió irse del país con su familia luego de haber mostrado una foto del espía Jaime Stiuso ante las cámaras de televisión. El hecho fue el 25 de julio de 2004, cuando el ministro Béliz mostró en el programa “Hora Clave”, del periodista Mariano Grondona, la foto del legajo policial de Stiuso y aseguró que era la persona que manejaba los servicios de inteligencia y quien había “embarrado” la causa AMIA.

El preámbulo de la disposición hace varias reflexiones. “La desnaturalización del rol de la agencia de inteligencia durante décadas fue total; lejos de poner sus recursos al servicio de la protección del pueblo argentino, el organismo fue utilizado para actividades espurias como el espionaje interno, el tráfico de influencias y la persecución política e ideológica“, se indicó desde Presidencia de la Nación a efectos de explicar el cambio de marras.

Pero lo cierto es que la supuesta transformación no es más que un regreso al pasado. Así como la Agencia Federal de Inteligencia se creó en 2015 tras la muerte del fiscal del caso AMIA Alberto Nisman, con la finalidad de reformar el sistema de inteligencia a los fines de depurar las prácticas de espionaje interno, la realidad es que la tibieza con la que se abordó hizo que el impulso inicial quedara en la nada.

La reforma de Milei es todo un retroceso, no solo al recuperar el viejo y funesto nombre de la SIDE, recordado por miles de víctimas de la represión en el país, sino a que el cambio apunta también al regreso a las viejas prácticas de meterse en los asuntos privados de políticos, empresarios y periodistas.

La prueba irrefutable de ello es el regreso del temible Antonio “Jaime” Stiuso, otrora todopoderoso hombre de “La Casa”, uno de los personajes más siniestros del espionaje local y que sirvió en todas las operaciones sucias de todos los gobiernos desde Videla en adelante.

En todas esas décadas, Stiuso se encargó de mostrar la peor cara del espionaje. Chantaje, extorsión, contrabando, narcotráfico. Nada le faltó, ni a él ni a sus hombres.

Uno de ellos es Santiago Caputo, asesor de Milei y cerebro gris de la reestructuración. El mismo que mantiene “a sueldo” a cientos de tuiteros para hacer daño en las redes sociales y cuyos sueldos se hacen a través de fondos reservados de la todavía existente AFI. En otras palabras, vuelven los tiempos oscuros del espionaje, de la guerra sucia (la que mata gente) y el manejo ilegal de dinero sin justificar.

Cuando el mundo era una finca que no tenía dueño: la Conferencia de Berlín

A finales del siglo XIX la Conferencia de Berlín culminó la división colonial del continente afcricano por parte de las potencias europeas. Las consecuencias de aquella Conferencia, destinada a legalizar el dominio europeo sobre los territorios capturados y resolver las disputas entre las potencias coloniales, dejan hoy considerables secuelas.

Las potencias coloniales europeas, que llegaron a África en el siglo XV, ya ocupaban varios territorios africanos a finales del siglo XIX, especialmente en las costas, donde establecieron puestos comerciales. Las primeras exploraciones dentro del continente comenzaron surcando los ríos, sin embargo el control sobre tan vastos territorios se vio amenazado por los intereses particulares de cada parte.

Las crecientes tensiones entre las potencias colonizadoras durante esta lucha por África dieron lugar a acuerdos bilaterales notables, como el Acuerdo anglo-portugués de 1883, cuyo objetivo era distribuir el control sobre el río Congo. Sin embargo, no logró resolver el conflicto.

Por tanto, era necesario un tratado multilateral entre las potencias para formalizar su control sobre los territorios africanos. Con este fin, el 15 de noviembre de 1884 se inauguró en Berlín una conferencia bajo la presidencia del canciller alemán Otto von Bismarck. Terminó el 26 de febrero de 1885 con la adopción de una resolución general que establecía la partición de África por las potencias coloniales.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, casi todo el continente africano, con excepción de Etiopía y Liberia, así como Sudáfrica, que logró el autogobierno en 1910, ya había caído bajo dominio colonial, con Francia ocupando la mayor parte de Occidente. En África, Gran Bretaña domina el este y el sur de África, mientras que los portugueses y belgas ocupan partes del sur de África, en particular el Congo.

Menos de medio siglo antes, en 1870, sólo el 10 por cien del territorio africano estaba bajo control formal europeo.

Las potencias coloniales describieron el continente negro como un mundo “salvaje” y “sin dueño” que necesitaba ser ocupado. Esta justificación imperialista de las potencias coloniales dio lugar a la aprobación de un tratado o acta general de la Conferencia, un instrumento jurídico internacional para la colonización.

Aquel tratado estableció la “política de puertas abiertas”, que tenía como objetivo resolver las tensiones garantizando una navegación libre y segura a los barcos de las distintas potencias, principalmente para su comercio de los recursos expoliados.

Esas condiciones exigían una clara demarcación de las fronteras y los artículos 34 y 35 del tratado de Berlín se dedicaron específicamente al principio de “ocupación efectiva”.

Los artículos estipulaban que es responsabilidad de los colonizadores demostrar un “control efectivo” de los territorios ocupados y regular la expansión de sus fronteras manteniendo informadas a las demás potencias coloniales.

Las potencias tenían tantos territorios como fueran capaces de defender militarmente.

Gracias a la Conferencia, la explotación del territorio africano dividido fue mucho más viable. Pero aquella división de África fue, como mínimo, arbitraria, ya que sólo pretendía resolver conflictos de intereses entre las potencias colonizadoras.

La división geográfica no tenía en cuenta a los pueblos y grupos humanos. Durante esta conferencia se utilizaron accidentes geográficos como montañas, lagos y ríos para trazar largas líneas de latitud y longitud, trazar fronteras artificiales, demarcar nuevos asentamientos y nombrar los territorios.

Las consecuencias de este trazado arbitrario de fronteras todavía se sienten hoy en muchos países africanos. Es el caso del genocidio de los tutsis en Ruanda, así como el etnocentrismo y la segregación que devoran Sudáfrica.

La demarcación provocó numerosas guerras sangrientas entre los pueblos africanos desde su independencia. Los más recientes son especialmente frecuentes en el Congo, la República Centroafricana y Burkina Faso. Sudán dividido y presa de otra guerra civil y la cuestión del Sáhara Occidental son cuestiones que despiertan los viejos demonios de la Conferencia de Berlín.

Firmaron el acta todas las potencias participantes en la Conferencia: Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Italia, Portugal, España, Austria-Hungría y Suecia-Noruega, además de Turquía, Rusia y Estados Unidos. Sólo estos últimos, debido a su política exterior en aquel momento centrada en la Doctrina Monroe, condenaron el colonialismo europeo.

La partición de África no comenzó con aquella Conferencia, pero sus acuerdos formalizaron la ocupación del Continente Negro por las potencias de la época y el saqueo de los recursos de los pueblos africanos, que son quienes aún cargan con las secuelas de la larga historia colonial.

El último caza ruso MiG-41 conmociona a la OTAN

La Guerra Fría se construyó sobre varias creencias mitológicas y una de las más importantes fue la superioridad indiscutible del armamento estadounidense, que garantizaba un paraguas a la OTAN y, en suma, la paz mundial.

Los países occidentales eran superiores en todo a los demás, pero especialmente en tecnología militar. Por el contrario, los soviéticos y luego los rusos, tenían unos equipos atrasados y anticuados, auténtica chatarra.

La Guerra de Ucrania ha demostrado que ese postulado era falso. “Mucho más de lo que esperábamos”, titula The Guardian. “La producción armamentística rusa preocupa a los estrategas militares europeos. Moscú ha aumentado enormemente su industria, lo que le ha dado ventajas en Ucrania y ha propiciado una redistribución de la riqueza” (1).

Los rusos van por delante y el caza MiG-41 es buena prueba de ello, como han tenido que reconocer, una vez más, las propias publicaciones estadounidenses.

El caza MiG-41 suena a ciencia ficción, con prestaciones que se extienden al espacio inferior, velocidades superiores a Mach 4, láseres antimisiles y armas dirigidas EMP o “pulso electromagnético dirigido” (2).

Es un caza de sexta generación que supera los límites de la ingeniería aeronáutica. El MiG-41 puede volar a altitudes que ningún otro avión de combate puede alcanzar, no sólo a los puntos más altos de la atmósfera, sino también al espacio inferior, si es necesario. Se trata de altitudes inaccesibles para cualquier otro avión militar.

El arma EMP que podrá utilizar contra cazas enemigos en los combates aéreos no es cinética y apunta a los componentes electrónicos de los aviones adversarias, inutilizándolas y convirtiendo al avión enemigo en un ladrillo.

Desde 1947 la base industrial de la defensa soviética, que se ha transmitido a Rusia, se apoya es una tecnología innovadora, diseñada por lo que antes era una simple oficina pública, llamada SB-1 en clave, y ahora un gigantesco holding empresarial Almaz-Antey.

Es Estados Unidos quien aparece como una fuerza decadente, con una capacidad industrial reducida y decrépita. “La industrialización en la que se basan las sociedades modernas para producir sistemas de armas sofisticados fue destruida por políticos miopes y corporativistas codiciosos en tiempos de paz”, asegura el Washington Times (3).

Lo que se está poniendo de manifiesto ahora es que no se trata sólo de una superioridad militar, sino científica, técnica e industrial, por encima de todo.

(1) https://www.theguardian.com/world/2024/feb/15/rate-of-russian-military-production-worries-european-war-planners
(2) https://www.eurasiantimes.com/russia-pushes-aviation-boundaries-with-mig/
(3) https://www.washingtontimes.com/news/2022/may/3/has-america-almost-depleted-its-supply-of-essentia/

Rusia paraliza el envío de armas a los huthíes por presiones de Estados Unidos y Arabia saudí

Rusia se estaba preparando para entregar misiles y otros equipos militares a los rebeldes huthíes en Yemen a fines del mes pasado, pero se retiró en el último minuto por los esfuerzos entre bastidores de Estados Unidos y Arabia saudí.

Los saudíes, que estuvieron enfrascados en una guerra brutal con los huthíes durante años, hasta la tregua de 2022, advirtieron a Rusia que no armara a uno de sus mayores adversarios al enterarse de los planes.

Estados Unidos, que ha estado involucrado en varios esfuerzos diplomáticos para evitar que los rusos armen a los rebeldes yemeníes, pidió por separado a los saudíes que ayudaran a convencer a Moscú de que no siguiera adelante con el esfuerzo.

Las discusiones entre Estados Unidos y Arabia saudí y la inminente transferencia de armas no se han informado previamente.

En enero Estados Unidos designó a los huthíes como una organización terrorista internacional, tras meses de ataques con misiles y aviones no tripulados huthíes contra barcos comerciales en el Mar Rojo que bloquearon el comercio mundial. Sin embargo, a pesar de varias rondas de sanciones y ataques militares estadounidenses contra la infraestructura armamentística huthí, los rebeldes han seguido atacando barcos comerciales en esa vía fluvial crucial.

Un alto funcionario estadounidense se negó a analizar los detalles de los planes de Rusia para armar a los huthíes, pero dijo que Estados Unidos considera que cualquier intento de un tercero de reforzar los suministros de armas de los huthíes es antitético a sus objetivos.

Que los huthíes participen en ese tipo de transacciones de armas demostraría una falta de compromiso de los huthíes con las conversaciones de paz.

Actualmente, los huthíes parecen estar alejándose cada vez más de un compromiso con una paz negociada en Yemen, dicen en Washington.

Buques rusos en el Mar Rojo

La inteligencia estadounidense no tiene claro si la reacción de Arabia saudí fue la clave para que Rusia abandonara su plan de armar a los huthíes, o si fue solo uno de los factores que llevaron al Kremlin a cambiar de opinión.

Los rusos han visto el armar y asesorar a los huthíes como una forma de tomar represalias contra Estados Unidos por su decisión de permitir que Ucrania atacara dentro del territorio ruso utilizando armas proporcionadas por Estados Unidos.

Aunque la inminente transferencia de armas se retrasó, Rusia desplegó personal militar en Yemen para ayudar a asesorar a los huthíes durante un período de tres días a finales de julio.

Los estadounidenses observaron que grandes barcos rusos hicieron una parada inusual en el sur del Mar Rojo, donde el personal ruso desembarcó, fue recogido por los huthíes en un bote y transportado a Yemen.

Los rusos llevaban bolsas con ellos, pero nada que pareciera lo suficientemente grande como para llevar armas o componentes de armas. No está claro si los barcos rusos transportaban el equipo que Rusia se había estado preparando para transferir a los huthíes antes de que el Kremlin abandonara el plan.

Antes y durante la visita de los rusos a Yemen, los huthíes tomaron la inusual medida de emitir un aviso a los marineros, que alerta a los barcos sobre posibles peligros en el mar. La inteligencia estadounidense indicó que los huthíes tenían la intención de realizar ejercicios de fuego real mientras recibían a los rusos, pero esos planes parecen haber sido descartados también.

Los huthíes comenzaron sus ataques casi diarios a los barcos que transitaban por el Mar Rojo en noviembre de 2023, lo que llevó a Estados Unidos y el Reino Unido a realizar varias rondas de ataques aéreos dentro de Yemen para tratar de eliminar su infraestructura de armas.

Los ataques no parecen haber afectado significativamente a las reservas de los huthíes. Pero Estados Unidos ha sancionado a varias entidades en los últimos meses (principalmente de China y Omán) que se cree que suministran componentes de armas al grupo.

Los huthíes también necesitan especialmente nuevos sistemas de radar, que las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos han atacado regularmente para tratar de frenar los ataques con misiles de los huthíes.

—https://edition.cnn.com/2024/08/02/politics/russia-weapons-houthis-saudi-arabia/index.html

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