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Día: 19 de noviembre de 2023 (página 1 de 1)

Los israelíes dispararon indiscriminadamente contra los participantes en el festival de música

En el ataque del 7 de octubre, el objetivo de los palestinos no fueron los participantes en el festival de música. Ni siquiera sabían que se estaba celebrando un concierto. Lo que pretendían era capturar rehenes en el kibutz de Reim, cercano al lugar donde se celebraba el festival.

Decidieron capturar a algunos de los participantes sobre la marcha, asegura el diario Haaretz (*). En el vídeo grabado por la cámara corporal de uno de los palestinos, se le escucha preguntarle a uno de los rehenes cómo llegar hasta Reim.

Según la policía israelí, 364 personas fueron asesinadas durante el festival. Un helicóptero artillado del ejército llegó al lugar y comenzó a disparar, tanto contra los palestinos, como contra los israelíes que participaban en el festival.

Según fuentes israelíes, los primeros palestinos llegaron al lugar por la Ruta 232, no desde la frontera.

La fiesta estaba inicialmente prevista para el jueves y viernes. Luego añadieron un día extra, el sábado, el martes de esa semana, a petición de los organizadores. El cambio de última hora refuerza la hipótesis de que los palestinos desconocían la celebración, dice Haaretz.

En el festival participaron unas 4.400 personas, la gran mayoría de las cuales logró escapar después de que se tomara la decisión de dispersión cuatro minutos después del ataque con cohetes, según una fuente de la policía israelí.

Muchos de los que participaron en el festival lograron huir porque se decidió terminar la fiesta media hora antes de que se escucharan los primeros disparos.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/2023-11-18/ty-article/.premium/israeli-security-establishment-hamas-likely-didnt-have-prior-knowledge-of-nova-festival/0000018b-e2ee-d168-a3ef-f7fe8ca20000

Los ejércitos coloniales se van de Mali pero los espías se quedan

El golpe del ejército maliense en Kidal ha dado lugar a versiones contradictorias. Mientras unos afirman que en la batalla también participaron los ejércitos de Níger y Burkina Faso, los tuaregs aseguran que siguen manteniendo a la localidad bajo su control.

Al mismo tiempo, la expulsión del ejército francés de Mali ha dejado tras de sí a sus servicios secretos, la DGSE. El ejército maliense sostiene que su presencia tiene como fin mantener la mecha de la guerra encendida en el Sahel indefinidamente y, más claramente, que la DGSE dirige los pasos del movimiento tuareg MNLA.

Francia sigue implicada directamente en la desestabilización de Mali, como ha reconocido Bilal Ag Acherif, dirigente del MNLA, en un medio cercano a los servicios secretos franceses y marroquíes.

Ag Acherif atribuye la responsabilidad del fracaso de los Acuerdos de Argel de 2015 entre el gobierno maliense y el MNLA al poder central e, indirectamente, a Rusia.

“La responsabilidad de la situación que afrontamos recae claramente en el gobierno de Bamako y Wagner. El gobierno nunca tuvo la intención de aplicar los acuerdos de Argel. Pero la diferencia entre Ibrahim Boubacar Keita [el anterior presidente maliense] y quienes dirigen hoy el país es que Keita al menos intentó crear las condiciones para una mínima confianza entre los partidos”, afirmó.

“Desde que llegó al poder, la junta de Assimi Goita ha tenido como único objetivo reanudar los combates y destruirnos”, concluye Ag Acherif.

Pero no son sólo los espías de la DGSE los que se mantienen en el norte de Mali. El ejército maliense tiene pruebas de la participación de mercenarios estadounidenses que actúan bajo el control de la CIA.

En la base militar de Anefis, cerca de Kidal, las tropas de Bamako se han apoderado de material militar y de comunicaciones perteneciente a Unity Resources Group, una empresa estadounidense de mercenarios.

Ante el hallazgo, los medios malienses han exigido la salida de las tropas occidentales que impiden el retorno a la paz y la construcción de un nuevo Estado maliense liberado del yugo neocolonial francés y protegido contra las injerencias extranjeras.

No hay peor cuña que la de la propia madera: la red Jodorkovsky

Que el mundo mantenga una opinión contraria a Rusia no sale barato a los aparatos de Estados Unidos que financian la intoxicación mediática. Una parte del dinero invertido en la Guerra de Ucrania se ha destinado a las redes propagandísticas que la OTAN ha creado en Vilnius y Tbilisi.

También hay redes de intoxicación que están en manos privadas, incluso de los propios “exiliados” rusos, como las fundaciones que financia el magnate Jodorkovsky, que desempeñan un papel capital en el adorno de la política antirrusa de Estados Unidos. La ventaja es que los rusos que se oponen al Kremlin son cuña de la propia madera.

Hay una propaganda antirrusa para consumo occidental y hay otra para los propios rusos. La diferencia es que esta última no es antirrusa exactamente, sino anti-Putin.

Solo el año pasado, Jodorkovsky gastó más de 4,2 millones de dólares en atraer a los rusos que han abandonado su país por razones políticas. Su acción es doble. Elaboran propaganda dirigida al interior de Rusia y, además, convocan acciones simbólicas en el exterior. Organizan concentraciones frente a las embajadas rusas, crean comités contra la guerra en forma de ONG, organizan ruedas de prensa con figurones de la oposición rusa…

Su acción no es política sino propagandística. No puede afectar al interior del país, sino que buscan los titulares de los principales medios de comunicación.

La red de Jodorkovsky está controlada ​​por dos de sus organizaciones, Ark y Reforum. En ellas participa la ciudadana estadounidense Natalia Arno, que recibe financiación directamente del Departamento de Estado estadounidense.

Ambas organizaciones están registradas en Lituania en la misma dirección postal, pero sus sucursales operan en toda la Unión Europea. Mantienen albergues, espacios de trabajo (“coworking”) y bufetes de abogados financiados por ellos en Alemania, Estonia, Lituania, Georgia, Turquía y Polonia.

La parte propagandística dirigida al interior de Rusia se complementa con una fábrica de trolls. El Fondo Anticorrupción de Navalny se hizo cargo de una parte de esta actividad en Rusia, con la intervención de la Fundación Rusa Libre de Natalia Arno, registrada en Washington.

La granja de robots está dirigida por Oleg Stepanov, antiguo director de la oficina de Navalny en Moscú. El abogado de la oficina de Navalny en Ufa, Fyodor Telin, es responsable del control; envía a los sicarios los mensajes que deben introducir en las redes sociales. También participa el director de la Fundación Anticorrupción, Ivan Zhdanov.

A los sicarios que intervienen en las redes sociales los llaman “elfos”. Firman contratos de colaboración con Reforum y deben registrar una dirección IP en Lituania. Les pagan 10 euros por hora y deben publicar 150 comentarios al día, que no pueden ser eliminados por los administradores de los sitios afectados.

Tienen una guía que les orienta sobre los tipos de comentarios que deben dejar sobre temas de actualidad. Por ejemplo, con respecto a los ataques con drones en Moscú, deben publicar variaciones sobre el tema central de que “Putin trajo la guerra a Rusia y hasta que todas las fuerzas armadas abandonen tierras extranjeras, no habrá tranquilidad en Rusia”.

La línea general de los mensajes es que Putin es el responsable de la Guerra de Ucrania, que la corrupción explica los problemas de Rusia, que el Kremlin chantajea a Occidente con el arma nuclear, que el ejército ruso perdió la guerra cuando perdió Jerson, etc.

En cualquier guerra es necesario manipular al enemigo con intoxicación. Se trata de desmoralizar a la población del adversario, empujarla a volverse contra quienes están en el poder y, si es posible, desestabilizarlo. Lo que ha cambiado hoy son los medios técnicos.

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