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Día: 27 de agosto de 2023 (página 1 de 1)

El ejército ucraniano agota sus últimas reservas en el frente de Rabotino

El ejército ucraniano ha lanzado sus últimas reservas en Rabotino. Han trasladado hasta allí hasta 80 vehículos blindados, Challengers, Strykers, Leopards, Bradleys y sistemas de guerra electrónica.

Han tratado de romper la línea de defensa rusa o, quizá mejor, queden satisfechos como en el “desembarco” de Crimea: poner la bandera y hacerse una foto cerca de los “dientes de dragón”. Al fin y al cabo, viven de la televisión. Necesitan más un efecto mediático que una victoria real.

El ejército ruso también se ha reforzado con marines y paracaidistas, al tiempo que ha incrementado la densidad de artillería aumentando el tamaño de la “zona gris”, que ahora se extiende hasta el centro de la pequeña aldea.

Esto ha permitido a los rusos recuperar sus posiciones en la parte sur del pueblo, donde han encontrado varias unidades de equipo ucraniano abandonadas.

Las pérdidas ucranianas superan los 30 vehículos en los últimos días, pero eso aún no se ha podido confirmar. Lo más probable es que el ejército ucraniano siga atacando entre Rabotino y Verbovoye hasta que agoten sus reservas.

El ejército de Kiev parece relajar su presión ofensiva, excepto en el sector sur de Orejov, donde lanza la mayor parte de sus reservas operativas a la desesperada y sin escatimar pérdidas.

Los ataques enfilan sobre dos ejes principales. Por un lado, hacia el sur de Rabotino, donde los ataques y contraataques se suceden sin interrupción y con una rara violencia.

Rabotino es una localidad agrícola de sólo tres kilómetros cuadrados y con menos de 500 habitantes antes el inicio de la guerra. Pero está situada en una carretera que conduce al sur hacia Tokmak (20 kilómetros) y Melitopol (70 kilómetros).

Por otro lado, los ataques se encaminan hacia el flanco oriental, hacia el pueblo de Verbovoye para ampliar el saliente y dispersar allí a las tropas rusas.

Es un poblado completamente destruido y sembrado de decenas de cadáveres y blindados de la OTAN, tras sucesivos ataques que han costado la vida a miles de soldados, por no hablar de los heridos.

Está siendo una matanza, otra más.

Una empresa china de armamento abre una delegación en Senegal

Las empresas chinas de armamento están aprovechando las sanciones impuestas a los rusos y la disminución de la influencia de Francia en África Occidental para aumentar su cuota de mercado en la región.

El holding Norinco (China North Industries Corporation) ha abierto una oficina de ventas en Dakar, la capital de Senegal, para respaldar su expansión comercial en África occidental.

A través de esta nueva sucursal pretende responder a la creciente demanda de equipamiento militar en la región, particularmente en países como Mali, Níger, Burkina Faso y Guinea, donde las juntas militares han asumido el gobierno en los últimos años.

Norinco y otras marcas de armas chinas buscan aumentar su cuota de mercado en África, mientras que la guerra en Ucrania ha reducido considerablemente la capacidad de Rusia para abastecer a los países del Continente Negro.

Al mismo tiempo, estos grupos intentan aprovechar la disminución de la influencia de Francia en África Occidental para posicionarse mejor en ese mercado. La creciente oposición a Francia en la región podría complicar su papel como el primer socio militar de muchos de los países de la región.

Norinco ya cuenta con sucursales en Sudáfrica, Nigeria y Angola.

Como consecuencia de las crisis provocadas en el Sahel tras la guerra contra Libia, el comercio de armas se ha disparado en los países de la región. Las mayores ventas de armas en la zona se registraron en Mali, con un aumento de 210 por cien en comparación con los cinco años anteriores.

Rusia fue su principal proveedor durante estos dos períodos, pero también recibió importantes cantidades de armas de Brasil, China, Francia, Sudáfrica, España, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos.

Los tres mayores importadores de armas del África subsahariana entre 2013 y 2017 son Angola, Nigeria y Mali.

Francia quiere desplazar a Rusia de la venta de trigo a África

Francia quiere desplazar a Rusia de África y para ello intentará sustituir las ventas de trigo a un Continente con crecientes necesidades de importación de grano. El año pasado la dinámica cambió, especialmente en regiones clave como Camerún y el norte de África, donde las importaciones se han visto sacudidas por el bloqueo económico de Rusia.

Francia sabe que los países africanos necesitan diversificar sus fuentes de suministro. Camerún ha reducido significativamente sus importaciones de trigo ruso, ofreciendo a Francia la oportunidad de convertirse en el primer proveedor del país, con casi 300.000 toneladas, capturando el 301 por cien del mercado frente a las 138.000 toneladas de Rusia.

Rusia suministró 524.000 toneladas en 2021, pero Francia ha empezado a ganar terreno en África Central. En el norte de África, países como Argelia han revisado sus criterios de importación, facilitando la importación de trigo ruso, sin dejar de estar abiertos a Francia.

Con una previsión de 17 millones de toneladas disponibles para exportación en 2023-2024, Francia tiene capacidad para abastecer mercados tan vastos como los del norte y centro de África.

Además, si bien el trigo ruso fue históricamente competitivo en términos de costos, la diferencia de precios entre el trigo ruso y el francés se está reduciendo, lo que hace que el trigo francés sea cada vez más atractivo.

Más allá de los costos, Francia quiere fortalecer asociaciones económicas a largo plazo en África. En regiones como el norte de África, con una fuerte tradición neocolonial, esos vínculos son importantes.

Los países africanos son conscientes del impacto de sus importaciones en sus economías. Para países como Camerún, importar trigo es una preocupación económica importante. El norte de África, con una población en rápido crecimiento y necesidades alimentarias cada vez mayores, también está preocupada por la seguridad alimentaria.

El momento es propicio. Ahora Francia tiene una oportunidad de oro para consolidar su posición, no sólo como proveedor, sino también como metrópoli tutelar.

Asesinato de Prigojin: el Kremlin tiene una pista y un sospechoso

Pocos días después de la muerte de Evgueni Prigojin en un accidente aéreo, Rusia tiene un primer sospechoso. Se trata de Artem Stepanov, piloto personal de Prigojin, que no estaba a los mandos de la aeronave en el momento del accidente. Estaba de vacaciones en Kamchatka, una península en el extremo oriental de Rusia.

Su nombre circula en los medios de comunicación y en las redes sociales rusas. Según Newsweek, Stepanov podría haber tenido acceso a la aeronave antes de que despegara de la capital rusa.

El explosivo pudo haberse colocado en el chasis de la avioneta. La policía rusa lo está buscando.

El jueves Putin, al pronunciarse sobre la muerte del dirigente de Wagner, dijo que se haría todo lo posible para identificar las causas de su muerte. “Veremos qué dicen los investigadores en un futuro próximo. El peritaje está en marcha, un peritaje técnico y genético. Tomará algún tiempo”, dijo.

Se han alzado muchas voces para señalar que la muerte de Progojin no fue un accidente. La mayor parte de las conjeturas apuntan a la asonada de junio, cuando una parte de los hombres de Wagner desafió la autoridad del ministro de Defensa, Serguei Shoigú.

En realidad, tanto la asonada como la muerte de Progojin no son las causas de nada sino las consecuencias de las divergencias internas dentro del equipo dirigente del Kremlin. Estas contradicciones internas no son de ahora sino que aparecieron con el desmantelamiento de la URSS.

No obstante, los medios de comunicación occidentales no conocen fisuras en el interior del gobierno ruso y coinciden en el punto capital que cabía esperar: el inspirador último del asesinato es Putin. En Rusia todo empieza y acaba en Putin.

El móvil del crimen no puede ser más fútil: se sintió traicionado por la asonada militar de Wagner y ahora se ha vengado. Casi parece una tragedia griega.

Sin embargo, para acabar con la asonada de junio, tanto Putin como Lukashenko dieron garantías de seguridad personal a Prigojin y sus lugartenientes. La conclusión sería que ni Lukashenko ni Putin tienen palabra. Ni uno ni otro son “hombres honorables”.

La guerra ha exacerbado esas contradicciones, como cabía esperar, y ha sumado una más: en Moscú ha aparecido un “partido de la guerra” y uno “de la paz”. Esas facciones heredan a las más viejas, polarizadas en torno a las relaciones con occidente, entre los partidarios de la homologación con Europa y los de seguir una vía alternativa.

Con el tiempo, los partidarios de olvidarse de occidente e iniciar una vía independiente, que encabeza Putin, han ido ganando terreno y, para que eso sea posible, Rusia debería llevar la guerra con la OTAN hasta el final.

Los viejos partidarios de Yeltsin, por el contrario, mendigan a las potencias occidentales y son partidarios de la paz a cualquier precio porque nunca han creído en la victoria de Rusia.

La asonada de junio lo que demuestra es que el enemigo de Prigojin no era Putin sino Shoigú. Unos días antes de su viaje a Moscú volvió a la carga contra el ministro de Defensa en unas declaraciones muy confusas, al más puro estilo suyo, en las que dijo que la guerra había sido beneficiosa para los oligarcas.

Él no se consideraba parte integrante de esa oligarquía.

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