La web más censurada en internet

Día: 13 de diciembre de 2022 (página 1 de 1)

Encarcelado en Singapur por vender leche a Corea del norte

El lunes un singapurense fue encarcelado por vender café y leche de fresa por valor de casi un millón de dólares a Corea del Norte. Siguiendo a Estados Unidos, Singapur ha impuesto sanciones a Pyongyang, que no sólo son económicas, sino también penales.

Phua Sze Hee, de 59 años, antiguo director de la empresa de bebidas Pokka International, fue condenado a cinco semanas de prisión tras declararse culpable. Entre 2017 y 2018, vendió bebidas, incluidas bebidas de leche y café con sabor a fresa, a varias empresas de Singapur, a sabiendas de que serían exportadas a Corea del Norte para su venta.

Pyongyang se enfrenta a un aluvión de sanciones, incluidas las de la ONU, por sus pruebas nucleares y de misiles balísticos. Singapur suspendió los lazos comerciales con el país en 2017. Phua Sze Hee no recibía ninguna comisión por estas ventas, pero le ayudaban a cumplir sus objetivos de ventas mensuales.

Un cliente había presentado a Phua a un tal “Kim”, que trabajaba como embajador en la embajada de Corea del Norte en Singapur en 2014 y posteriormente fue presentado a otro funcionario de la embajada.

“Pokka no ha sido acusado de ningún delito y se compromete a garantizar que cumple con todas las leyes nacionales y las sanciones de la ONU, incluida la garantía de que no tiene ninguna relación con Corea del Norte”, dijo la empresa en un comunicado difundido esta mañana, señalando que Phua era un antiguo trabajador y había actuado en contra de la política de la dirección.

Exportar mercancías de Singapur a Corea del Norte conlleva una multa de hasta 100.000 dólares singapurenses (74.000 dólares estadounidenses) o el triple del valor de las mercancías exportadas, con una pena de cárcel de hasta dos años.

En los últimos años, varias empresas y particulares de Singapur, el centro comercial y financiero de Asia, han sido procesados por suministrar productos prohibidos a Corea del Norte. Dos empresas de Singapur fueron acusadas a principios de año de exportar whisky, vino y otras bebidas a Corea del Norte.

Corren malos vientos para la energía eólica

Los que creen que la crisis energética sólo afecta a los combustibles convencionales (petróleo, gas) se equivocan. La crisis es total. La industria eólica atraviesa un profundo bache debido a la explosión del coste de los componentes y las materias primas, incluidos el cobre (60 por cien desde 2020) y el acero (50 por cien desde 2020) y la competencia china.

A pesar de las cuantiosas subvenciones, las empresas tiene pérdidas, despiden a los trabajadores y cierran instalaciones. El número 1 del sector, la danesa Vestas, ha perdido 765 millones de euros en el primer trimestre de este año y ha anunciado el cierre de tres fábricas en Europa. El precio de sus acciones se ha desplomado un 40 por cien desde su máximo en noviembre de 2020.

Tras 20 años de subvenciones públicas, el futuro de la industria eólica alemana está en el aire. En 2020 un tercio de las licitaciones convocadas por el gobierno de Berlín para construir nuevos parques eólicos quedaron desiertas, en un país que es el campeón mundial de las políticas de “carbono cero”.

Gamesa ha perdido 200 millones de euros en el segundo trimestre de este año y se ha salvado gracias que es una filial del holding Siemens. Prevé unas pérdidas del 4 por cien este año. La cotización de sus acciones se ha reducido a la mitad.

El precio de sus acciones de Nordex cayó más de un 17 por cien en mayo de este año, tras advertir a los inversores de que las previsiones económicas son peores que malas.

Otra empresa alemana, Enercon, despidió a 3.000 trabajadores en 2019 y ha cerrado la planta de construcción de mástiles de hormigón que tenía en Francia.

Servion, también alemana, ha quebrado.

GE Renewable Energy ha perdido más de 400 millones de dólares en el segundo trimestre de este año.

El Green New Deal se había propuesto acabar con todos los combustibles fósiles en Europa antes de 2050, pero la pregunta es si para entonces habrá aún parques eólicos.

Europa carece de tecnología propia para la industria eólica. El 85 por cien de los componentes proceden de China. El Viejo Continente depende de Rusia para los combustibles convencionales y de China para los “limpios”. Bruselas se tiró a la piscina de la descarbonzación sin cerciorarse de que no había agua.

A los verdes no les gustan las extracciones mineras, pero las nuevas energías necesitan materias primas como cobre, litio, cobalto y níquel, entre otros. También necesitan nuevas redes de transporte, así como infraestructuras “inteligentes”.

Crisis energética: el año que viene será aún peor

En marzo, cuando acabe el invierno, la crisis del gas que sacude actualmente a Europa parecerá probablemente lejana. Pero lo peor está aún por llegar, advierte la Agencia Internacional de la Energía en un nuevo informe publicado ayer. La Unión Europea podría enfrentarse a un déficit de casi 30.000 millones de metros cúbicos de gas, es decir, más del 6,5 por cien de su consumo total en 2021.

A medida que bajan las temperaturas en Europa, cristaliza la preocupación por posibles cortes de electricidad en las próximas semanas, al aumentar la demanda de calefacción. Sin embargo, el final de este invierno no será el final de la crisis energética. Por el contrario, lo peor está aún por llegar y podría amenazar la supervivencia de la industria europea y aumentar la presión sobre los trabajadores el próximo año.

Es el mensaje principal del informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) titulado “Evitar la escasez de gas en Europa”. Es probable que se produzca un “grave desfase” entre oferta y demanda si las importaciones por gasoducto desde Rusia caen a cero el año que viene y la demanda de gas licuado de China repunta a los niveles de 2021.

Europa ya no podrá recibir gas ruso para reponer sus reservas antes del próximo invierno, como ha hecho este año a pesar de la Guerra de Ucrania. “En 2021 las exportaciones de gas ruso a la Unión Europea ascendieron a 140.000 millones de metros cúbicos (bcm). Cayeron a 60 bcm en 2022, y es probable que en 2023 no haya más gas ruso en nuestros sistemas”, advirtió el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en una rueda de prensa en Bruselas, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Esto “dejaría un agujero aún mayor en el suministro de gas europeo y mundial”, advierte la AIE.

La situación no sería tan grave si hubiera volúmenes equivalentes de gas disponibles en otros lugares para sustituir al de Gazprom. El único problema es que “la cantidad de nueva capacidad energética es extremadamente baja”, advirtió Birol. Los países europeos están aumentando actualmente su capacidad de importación de gas licuado, que se transporta por barco desde todo el mundo en lugar de por gasoducto. Incluso deberían alcanzar unos 40 bcm más a finales de 2023, gracias a la construcción de nuevas terminales de gas licuado, que regasifican el gas a medida que llega a la costa. Pero mientras muchos países del mundo luchan por acceder al gas licuado, es posible que estas terminales no estén plenamente operativas. Según la AIE, este año sólo llegarán al mercado unos 20 bcm de suministro adicional de gas licuado, a pesar de los proyectos de desarrollo en Estados Unidos y Qatar.

Se avecina una crisis importante en el suministro de gas licuado, debido a un “desequilibrio estructural” entre la oferta y la demanda en el mercado mundial. Si el suministro de gas ruso se interrumpiera durante mucho tiempo, habría que cubrir el 40 por cien de la demanda europea en 2025.

Encarnizada competencia con China

El tira y afloja con Asia por los cargamentos de gas licuado se intensificarán el año que viene. Es probable que China se lleve una gran parte de estos volúmenes, que ya son insuficientes para abastecer a Europa, que ya está privando de gas licuado a países menos desarrollados como Pakistán y Bangladesh para sustituir al gas ruso. El año que viene la demanda de este gas por parte de Pekín “bien podría recuperarse de los niveles inusualmente bajos observados en 2022”, ligados a la política de “covid cero”, señala la AIE en su informe.

La capacidad de Europa para garantizar un aumento de las importaciones de gas licuado este año con el fin de reponer sus reservas de gas, que hoy están llenas casi al 90 por cien, “ha sido posible en gran parte por la caída de la demanda de importación de China”, señala la AIE. A eso se añade el hecho de que China está mejor posicionada en los contratos a largo plazo, ya que sus necesidades están cubiertas al 100 por cien para 2025, a diferencia de Europa, que ha tenido que recurrir al mercado del día a día y a los contratos a corto plazo desde el inicio de la Guerra de Ucrania.

“Las temperaturas anormalmente suaves observadas [en Europa] a principios del invierno podrían no durar”, señala la AIE. Cuanto más bajo esté el termómetro, mayor será el consumo de calefacción y, por lo tanto, de gas. En este punto, Europa ha tenido bastante suerte este año: el clima suave que experimentó en el otoño de 2022 redujo la demanda de gas en más de 10 mmc, según la AIE. Sin embargo, “no hay garantías de que las temperaturas vayan a ser tan suaves durante el resto del invierno, ni para 2023 en su conjunto”, señala la organización. Con la caída de la oferta y el aumento de la demanda, la crisis se agravará.

Otros 100.000 millones de euros más

Para evitar este escenario catastrófico, la AIE recomienda que la Unión Europea inyecte 100.000 millones de euros adicionales de dinero público para poner en marcha cinco “acciones clave”. Una cantidad que “se devolverá en dos años gracias al ahorro de gas que supondrá”, propuso Birol, y que representa “menos de un tercio de los 330.000 millones de euros que han movilizado los Estados miembros en el último año en forma de planes de emergencia para proteger a los consumidores de los altos precios”. Sin las medidas ya adoptadas este año, el déficit potencial en 2023 sería de 60 bcm en lugar de unos 30 bcm, según la AIE.

Los 100 000 millones en cuestión deberían favorecer la aceleración de las medidas de eficiencia energética, en particular la renovación térmica o la sustitución de la iluminación por LED, y fomentar el uso generalizado de bombas de calor para calentar los edificios. Luego Birol se explayó con el famoso cuento de la lechera energético: el plan REPowerEU, despliegue de las energías renovables y “revolucionar el comportamiento de los consumidores” para que consuman de forma más inteligente. Son herramientas “que nos permitirán ahorrar gas de forma rápida y sencilla”, prometió Birol.

Europa siempre necesitará cantidades considerables de gas para el funcionamiento de sus industrias y el abastecimiento de sus hogares. En estas condiciones, varias partes interesadas trabajan ya entre bastidores para consolidar las relaciones entre la Unión Europea y sus proveedores. A mediados de septiembre, los reguladores europeos de la energía (ACER) viajaron en secreto a Washington para suplicar que les rebajen los precios para el gas de esquisto estadounidense.

La Unión Europea también le reza a la virgen de Noruega. Hoy Von der Leyen se entrevista con el Primer Ministro Jonas Gahr Store, pero el escenario no va cambiar demasiado. A Europa les esperan escasez y precios disparados.

China y Arabia saudí sellan una alianza estratégica integral

La semana pasada el presidente chino Xi Jinping encabezó una amplia delegación que durante tres días se reunió con los dirigentes saudíes en Riad. Ha sido la primera visita de Xi a un país extranjero desde la pandemia y los confinamientos.

China y Arabia saudí se han convertido en aliados estratégicos integrales. La visita ha conducido a la firma de 34 acuerdos económicos clave. Se firmaron acuerdos de inversión bilaterales por 50.000 millones de dólares.

Ambas partes también acordaron la coordinación entre el programa de desarrollo Visión 2030 de Arabia Saudí y la Ruta de la Seda de China, lanzada en 2013.

La visita se produjo con el telón de fondo de las tensas relaciones de Estados Unidos con ambos países, pero no es el resultado de un cambio repentino de política derivado de la Guerra de Ucrania.

En 2004 China y los 22 miembros de la Liga Árabe crearon el Foro de Cooperación China-Estados Árabes, lo que ha dado a China la ventaja de desarrollar una estrategia colectiva para tejer lazos comerciales, económicos y políticos con todo el mundo árabe, basados en los cinco principios tradicionales de coexistencia pacífica.

El año pasado China anunció proyectos para construir mil escuelas en Irak, una noticia de la que ningún medio informó en los países occidentales, pero que ocupó un espacio considerable en el mundo árabe.

Durante el primer semestre de este año Riad ha sido el mayor receptor de inversiones chinas dentro de la nueva Ruta de la Seda. En 2021 el volumen de negocios comerciales entre Arabia saudí y China ascendió a 80.000 millones de dólares.

Arabia Saudí ocupó el puesto 12 en la lista de países en términos de inversión en la economía china. El año pasado China compró el 17 por cien del petróleo importado por el reino. En marzo de este año Arabia saudí acordó vender su petróleo a China utilizando el yuan chino en lugar del dólar estadounidense. Esta decisión tendrá repercusiones irreversibles en el mercado financiero mundial y en la situación del dólar.

El mapa político y ecnómico mundial está cambiando de manera acelerada. En octubre Arabia saudí renovó su interés por unirse al bloque Brics, un interés expresado por primera vez el pasado mes de julio.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies