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Día: 30 de junio de 2022 (página 1 de 1)

Hillary Clinton fabricó la leyenda de la ‘desinformación rusa’

Por más que Ferreras y su pandilla de becarios de “Al rojo vivo” se empeñen en lo contrario, la colusión de Trump con Rusia, una consigna lanzada en las elecciones presidenciales de 2016, fue “el truco sucio del siglo”, que posteriormente ha servido de modelo para que los medios intoxiquen acerca de la “influencia rusa” en otras votaciones, como el Brexit.

El “truco” llegó de arriba, de la candidata del partido demócrata Hillary Clinton, según confesó el viernes el director de su campaña electoral, Robby Mook, ante un tribunal federal.

Mook testificó en el juicio que el abogado especial John Durham ha iniciado contra Michael Sussmann, el abogado acusado de mentir al FBI. En septiembre de 2016, Sussmann declaró al FBI que Trump tenía una conexión secreta con el banco ruso Alfa Bank y dijo que no actuaba en nombre de ningún cliente. Los fiscales dicen que trabajaba para la campaña de Clinton.

Los fiscales presentaron pruebas de que Sussmann trabajó con la empresa de investigación de la oposición Fusion GPS para desarrollar estas afirmaciones en nombre de la campaña de Clinton y pasarlas al FBI. Un agente del FBI declaró que un análisis de la oficina descartó rápidamente las afirmaciones como inverosímiles.

Los fiscales interrogaron a Mook sobre su papel en la divulgación de las reclamaciones de Alfa Bank a la prensa. Mook reconoció que la campaña carecía de la experiencia necesaria para verificar los datos, pero la decisión de divulgar las declaraciones de Alpha Bank a un periodista fue tomada por Mook, el asesor político Jake Sullivan (ahora asesor de seguridad nacional de Biden), la directora de comunicaciones Jennifer Palmieri y el director de campaña John Podesta. Mook dijo que el plan fue presentado a Clinton y ella lo aprobó.

El 31 de octubre de 2016, Sullivan emitió un comunicado en el que decía: “Este podría ser el vínculo más directo hasta la fecha entre Donald Trump y Moscú”. Clinton reprodujo en Twitter la declaración de Sullivan con el comentario: “Al parecer, los informáticos han descubierto un servidor secreto que vincula a la Organización Trump con un banco de propiedad rusa”.

La campaña electoral de Clinton difundió una falsedad y los medios la alimentaron. El equipo de campaña transmitió las acusaciones al FBI, dando a los periodistas la carnaza necesaria para seguir con el bulo un año tras otro.

Así se creó la leyenda de la desinformación rusa, que ha sido el pretexto para que los servicios secretos, como el CNI en España, creen organismos para controlar a quienes difunden informaciones que no tienen nada que ver con las habituales intoxicaciones oficiales.

—https://www.wsj.com/articles/hillary-clinton-did-it-robby-mook-michael-sussmann-donald-trump-russia-collusion-alfa-bank-11653084709

Suiza se prepara para sufrir cortes de luz y gas

El gobierno suizo ha creado un grupo de intervención de crisis en el sector del gas. Además, está creando un sistema de control para la detección temprana de una inminente escasez de electricidad. El país se prepara para la posibilidad de una escasez “grave” de electricidad.

El gobierno elabora planes para una posible escasez de gas y electricidad. Están elaborando medidas que van desde llamamientos a la población para que reduzca el consumo hasta un posible racionamiento de la electricidad en caso de escasez.

Ha encargado al operador de la red nacional, Swissgrid, el desarrollo y la explotación de un nuevo sistema de vigilancia. El objetivo es controlar la evolución del suministro eléctrico. Se espera que esté en funcionamiento a finales de este año.

El Departamento Federal de Economía, Educación e Investigación afirma en un comunicado: “El sistema de control debe proporcionar información sobre la situación actual de la oferta y el mercado en Suiza. También debe proporcionar análisis de autoabastecimiento. En particular, se pretende mostrar cuánto tiempo podría Suiza asegurar su suministro de electricidad sin recurrir a las importaciones de electricidad”.

Suiza también ha encargado a la asociación de la industria del gas del país, VSG, que forme una nueva organización de respuesta. Además, está estudiando otras soluciones debido a las reservas expresadas durante las consultas sobre la independencia de la asociación y la falta de regulación del mercado del gas.

Se trata de una situación de crisis extraordinaria, que comenzó antes de la guerra de Ucrania, durante la pandemia de 2020 y 2021. En otoño del año pasado Suiza estuvo a punto de sufrir un apagón eléctrico. El gobierno advirtió de la posibilidad de que se produjeran apagones el invierno siguiente.

¿Llegan los mercenarios rusos de Wagner a Burkina Faso?

Después de la República Centroafricana y Malí, los soldados rusos pueden llegar a Burkina Faso a través de la empresa militar Wagner. El país africano está agotado por los golpes de Estado y el terorismo yihadista.

El 22 de abril el coronel burkinés Paul-Henri Sandaogo Damiba envió a su homólogo maliense, Assimi Goita, a Bamako, una delegación compuesta por el jefe de escuadrón Serge Thierry Kiendrebeogo, su jefe de personal, el teniente coronel Yves Didier Bamouni, comandante del teatro de operaciones nacional, y el teniente coronel Daba Naon, comandante del cuerpo de bomberos nacional.

Son las tres figuras más importantes en Uagadugu desde el Golpe de Estado de 24 de enero.

Los militares burkineses se reunieron a puerta cerrada con los hombres fuertes de la junta maliense: el coronel Malick Diaw, presidente del Consejo Nacional de Transición, el coronel Modibo Koné, jefe de la Seguridad del Estado, el ministro de Defensa Sadio Camara y, sobre todo, Assimi Goita, el jefe del Estado.

El objetivo era debatir sobre la seguridad y la cooperación militar entre sus dos países, acosados por los grupos yihadistas que van y vienen cada día a ambos lados de su frontera común de 1.200 kilómetros.

En el transcurso de sus diversas reuniones, discutieron las formas de reforzar su cooperación operativa, especialmente en una vasta zona bajo control de los yihadistas que se extiende desde las proximidades de Bandiagara, en la parte maliense, hasta Ouahigouya, en la parte burkinesa.

¿Se habló de la llegada de los mercenarios rusos de Wagner? De ser así, ¿mostraron los militares de Uagadugú algún interés en recurrir a la empresa militar privada rusa, con la que sus homólogos malienses cooperan desde finales de 2021?

Los principales implicados juran que no. Según un oficial burkinés cercano a la delegación enviada a Bamako, nunca se habló de Wagner con los malienses. Claro que en Mali nunca hablaron de que los soldados de Wagner estaban en Bamako, hasta que la evidencia pudo más.

En Uagadugu como en Bamako, los rusos van a ser recibidos con los brazos abiertos. En ningún otro continente la Guerra de Ucrania tiene más partidarios de Rusia que en África. No hay más que echar un vistazo a las redes sociales.

Recientemente un informe del Instituto Brookings lamentaba la proliferación de “propaganda rusa” en las redes sociales africanas (*).

El gobierno español es quien más lamenta esa simpatía de los africanos hacia Rusia. Toda su intervención en la cumbre de la OTAN de Madrid ha consistido en alertar sobre la creciente influencia rusa en el norte de África.

(*) https://www.brookings.edu/blog/africa-in-focus/2022/06/27/russias-narratives-about-its-invasion-of-ukraine-are-lingering-in-africa/

La Unión Europea subirá aún más los precios de la energía por razones seudoecológicas

Las medidas seudocologistas de la Unión Europea levantan una oposición cada vez mayor, como ya hemos informado en otras entradas. En Holanda, esta misma semana, los campesinos y ganaderos llevan varios jornadas de movilizaciones, protestas y cortes de cerretera contra la prohibición de los fertilizantes nitrogenados.

En Luxemburgo, donde se reunían los ministros europeos de Medio Ambiente, flotó el fantasma de los chalecos amarillos, un movimiento nacido en 2018 de la subida de los precios de la gasolina a causa de un “impuesto verde”.

El temor a desencadenar una bomba de relojería social impregnó los debates durante muchas horas. Los ministros debían votar cinco objetivos clave de la Agenda 2030 para reducir un 55 por cien de emisiones de gases de efecto invernadero, incluida la ampliación de la tarificación del CO2 a los carburantes y la calefacción

Hasta que se llegó a un acuerdo de compromiso: van a crear un “fondo social del clima” (FSC), cuyo presupuesto podría alcanzar los 59.000 millones de euros entre 2027 y 2032 para recuperar parte de los ingresos del nuevo mercado del carbono (ETS2). Como la medida volverá a aumentar -aún nás- el precio de los combustibles, hay que apoyar a los más vulnerables para prevenir estallidos sociales como el de los chalecos amarillos.

No sólo habrá limosnas para los más pobres de forma temporal y limitada. Entre ellos hay que contar a los Estados miembros que no son capaces de financiar la renovación de edificios o la descarbonización de la calefacción y el transporte.

A pesar de las previsiones, los burócratas de Bruselas saben que una ola de movilizaciones sociales se extenderá por toda Europa y, en lugar de suprimir los combustibles fósiles, impulsarán su consumo aún más.

El tema divide a los Estados europeos y las posiciones parecen irreconciliables. Mientras Eslovaquia, Hungría, Polonia, Italia, los países bálticos y Grecia exigían un fondo ambicioso para compensar el choque que se avecinaba, negándose a sacrificar su cohesión social en el altar del clima, otros países, como Alemania, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda, quieren acelerar la descarbonización sin financiar la transición de los primeros.

El canciller alemán Eric Scholz se niega a poner mucho dinero en el fondo común para ayudar a los países mendicantes. Incluso llegó a circular una propuesta de presupuesto de 18.000 millones de euros para el fondo, antes de que Berlín se pusiera firme y lo elevara a 48.000 millones de euros ante la oposición.

Pero esa cantidad seguía siendo insuficiente para la mayoría de los ministros, ya que con la ampliación del mercado de CO2, el aumento de los precios de los combustibles y la calefacción promete pesar mucho en los bolsillos, ya que el precio del carbono se ha disparado en los últimos meses, hasta superar los 80 euros por tonelada.

Son los países ricos del norte los que impulsan las medidas seudoecologicas. Quieren que se amplíe el mercado europeo del carbono, mientras que los países que lo van a sufrir lo que quieren es dinero porque no tienen ninguna capacidad para financiar la transición ecológica.

Los países del sur y el este de Europa no pueden pagar la luz y la gasolina a los precios actuales; mucho menos con unos precios inflados por razones seudoecologistas. Las cifras no pueden ser más obvias: el 30 por cien de la población búlgara estaba en situación de pobreza energética en 2019, frente a solo el 2 por cien en Luxemburgo, según las estadísticas de la Unión Europea sobre ingresos y condiciones de vida.

Finalmente la mayoría de los miembros tiró por la calle de enmedio: un fondo de 59.000 millones de euros. Pero el diablo está en los detalles. Mientras que la propuesta del Parlamento Europeo asignaba un presupuesto mínimo al fondo social del clima equivalente al 25 por cien de los ingresos totales generados por el ETS2, el Consejo mantuvo la cifra no fluctuante de 59.000 millones de euros como límite máximo, equivalente al 25 por cien de los ingresos suponiendo un precio de 48 euros por tonelada de CO2 durante el periodo 2027-2032.

Las previsiones no son realistas. La mayoría de ellas parten de un precio mucho más alto, en torno a los 170 ó 180 euros por tonelada porque el sector energético reacciona muy poco ante la subida de los precios. Cualquiera que sea el precio, hay que mantener la nevera encendida las 24 horas del día.

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