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Día: 17 de mayo de 2022 (página 1 de 1)

Fracasa un intento de Golpe de Estado militar en Mali

Era cuestión de tiempo que Francia jugara sus bazas en Mali para desalojar del poder a la Junta Militar, que ayer anunció que la semana pasada miembros del ejército intentaron llevar a cabo un Golpe de Estado “con la ayuda de un país occidental”.

El portavoz del gobierno, el coronel Abdulaye Maiga, leyó un comunicado oficial durante el telediario de las 20:00 horas.

“En un intento malsano de romper la dinámica de la refundación de Mali, un pequeño grupo de oficiales y suboficiales malienses antiprogresistas intentó dar un golpe de Estado en la noche del 11 al 12 de mayo de 2022”, dice el comunicado de la Junta, añadiendo que “esos soldados contaban con el apoyo de un Estado occidental”.

“El intento fue frustrado gracias a la vigilancia y la profesionalidad de las Fuerzas de Defensa y Seguridad de Mali”, apunta el comunicado.

“El gobierno de la República de Mali condena con el máximo rigor este indignante atentado contra la seguridad del Estado, cuyo objetivo es obstaculizar o incluso aniquilar los esfuerzos sustanciales para asegurar nuestro país y el retorno a un orden constitucional, garantía de paz y estabilidad”, continúa el comunicado.

“En el marco de la investigación y la búsqueda de los cómplices implicados en este desastroso proyecto, el Gobierno de la República de Mali informa de que se han desplegado todos los medios necesarios, así como las medidas adecuadas, en particular, el refuerzo de los controles en las salidas de la ciudad de Bamako y en los puestos fronterizos de Mali. Además, los detenidos serán puestos a disposición de la justicia”, concluye.

El golpe fue frustrado y varias personas han sido detenidas. El gobierno asegura que la situación está bajo control e invita a la población a mantener la calma.

El golpe es consecuencia de la expulsión del ejército francés del país y el acercamiento de la Junta Militar a Argelia y Rusia. París se ha convertido en el enemigo jurado del régimen de Bamako. El viernes se celebró una manifestación multitudinaria, prevista desde hace meses, para pedir el fin de la “presencia militar francesa”. Los participantes corearon consignas de apoyo a la Junta militar y a Rusia.

El gobierno francés ha cortado la ayuda que enviaba a Mali y la misma decisión ha tomado la CEDEAO, la comunidad de países de África occidental, una marioneta de los colonialistas franceses.

Pero el embargo de la CEDEAO no ha tenido demasiada repercusión porque no se respeta. Aunque los países portuarios, Senegal y Costa de Marfil, no lo admitan oficialmente, hacen la vista gorda al paso de los camiones.

Otros tres Estados fronterizos, no miembros de la organización subregional, Argelia, Mauritania y Guinea Conakry (suspendida tras el golpe de Estado de septiembre), han mantenido sus fronteras abiertas. Por lo tanto, la escasez prevista no se ha producido.

La congelación de los activos del país en el Banco Central de los Estados de África Occidental es otro expolio colonial. Las transacciones comerciales y financieras se hacen imposibles con otros países de la subregión.

En enero Josep Borrel anunció la suspensión del apoyo presupuestario a Malí. En abril fue el Banco Mundial el que cortó la ayuda a Bamako. El Banco Africano de Desarrollo siguió su ejemplo.

La policía cuelga la pistola y enciende el ordenador

Primero fueron los anarquistas, demonizados porque querían destruir la sociedad existente. No tenían alternativa; no querían construir una sociedad distinta sino acabar con la actual.

Luego fueron con los comunistas, que en 1917 demostraron que se podía construir otro tipo de sociedad. Pero la propaganda lo que decía era que los comunistas eran la quinta columna de un país extranjero, inexistente, al que llamaron “Rusia”. Todos los que trataban de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores eran “rusos” o “prorrusos”, es decir enemigos extranjeros.

Luego llegó el mito de los terroristas para justificarlo todo, pero si tal cosa no existía, se lo inventaron porque era eficaz. La tortura de un detenido se empequeñecía cuando se trataba de un terrorista, real o supuesto. Por eso siempre hubo tantos terroristas, como antes hubo tantos comunistas y anarquistas. Cuado más terroristas menos derechos. Por ejemplo, de la voz de un terrorista sólo puede salir apología del terrorismo, que es un delito. Lo que antes era un derecho se convierte en un delito.

Un enemigo del Estado no puede tener derechos, tanto da si es exterior como interior. En un Estado no puede haber voces discordantes, no pueden coexistir mensajes distintos. El Estados no puede permanecer indiferente y convierte a las opiniones indpendientes en “amenazas informativas”, o “desinformación en línea”.

Hoy los terroristas no ponen bombas sino que escriben en algún blog. Pero la proliferación de contenidos digitales es peor que la lucha armada. Obliga a la policía a colgar la pistola y encender el ordenador para buscar a los nuevos enemigos del Estado, analizar contenidos, valorarlos, crear bases de datos con ellos, listas negras, perfiles de sus autores… Demasiado trabajo que, además, se presta a demasiadas interpretaciones, a cada cual más subjetiva.

Por eso la empresa de armamento Raytheon ha salido en auxilio de la policía creando M3S (Sistema de Vigilancia Multimedia) para garantizar el control de los contenidos que circulan por las redes sociales (*). Los países de la OTAN ya lo utilizan, así como las multinacionales de la comunidad de inteligencia y empresas privadas de mercenarios, pero sólo si son aliados de Washington.

El sistema tiene una puerta trasera en su versión móvil (APK bajo Google Android) directamente vinculada a la comunidad de inteligencia estadounidense. Rastrea, busca, recopila, traduce y analiza textos, audio, vídeo y otros contenidos de cualquier red social, medio de comunicación u otro recurso en más de 40 idiomas. El precio supera los 5 millones de dólares.

Una de sus características es la segmentación sociodemográfica de la audiencia y el “tono” de las publicaciones. Una veintena de empresas emergentes trabajan bajo diversos contratos con el complejo militar-industrial de Estados Unidos para determinar el “tono” de los contenidos en la red. Pero también recopila los metadatos: geolocalización, identidad de los autores, sus direcciones, correos electrónicos, números de teléfono, sus currículos, sus biografías, su historial de viajes, transacciones bancarias, etc.

La inteligencia artificial detecta cualquier publicación considerada “subversiva”, “peligrosa”, “susceptible de causar un perjuicio” o “con contenido no autorizado” y permite al Estado neutralizar la circulación de dichos contenidos, crear listas negras, eliminar la “amenaza informativa” en su origen, bloqueando a sus autores y presentándolos como delincuentes.

En este régimen de vigilancia participan las empresas privadas, la industria tecnológica, así como los inquisidores y “verificadores de hechos” dedicados a la censura de los contenidos multimedia. A la represión pública se le suma la privada.

(*) www.raytheonintelligenceandspace.com/what-we-do/advanced-tech/m3s

El CO2 no es tan malo como nos cuentan ni el demonio que nos presentan

La concentración atmosférica de CO2 ha sufrido un considerable aumento en el siglo XX, especialmente en sus últimas décadas. Antes del comienzo de la revolución industrial (hacia 1750, cuando el escocés James Watt perfeccionó las máquinas de vapor) la concentración de CO2 en la Atmósfera era de unas 280 partes por millón (0,028%) y a principios del siglo XXI alcanza casi las 370 ppmv (0,037%). Leer más

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