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Día: 6 de mayo de 2022 (página 1 de 1)

El brutal batallón neonazi ucraniano Aydar, maestros de torturas y atracos

Durante años, el batallón neonazi Aydar tuvo aterrorizado no solo a la población civil del este de Ucrania, sino incluso a los agentes de seguridad. Y no es para menos: bajo la vista gorda del Estado tenía su propia cárcel y centro de torturas y cuando operaba en el área, cientos de personas desaparecían sin dejar rastro.

Aunque el grupo empezó como un batallón de voluntarios en la lucha contra el Donbás, acabó siendo una parte del ejército de Ucrania que durante años se dedicó a los atracos, violaciones, secuestros y torturas.

Actualmente el grupo neonazi ucraniano que  forma parte del ejército de Ucrania. Es el 24 batallón de asalto, conocido mejor como Aydar, el grupo neonazi para el cual las leyes no existen.

“No es Europa. Es un poco distinto… Estamos en guerra. La ley cambió, los procedimientos se han simplificado. Si quiero, puedo arrestarte aquí mismo, ponerte un saco sobre la cabeza y encerrarte en un sótano por 30 días por sospecha de que ayudas a los separatistas”, dijo el comandante del batallón Aydar a un representante de Amnistía Internacional.

Un grupo neonazi temido por la policía

Los casos en los que distintos grupos neonazis perpetran crímenes a plena vista de las autoridades no son algo nuevo, y en muchos de estos casos, los agentes de las fuerzas de seguridad simplemente no se oponían a lo que veían. Un ejemplo de ello fueron los ataques del infame S14. Sin embargo, en el caso del batallón Aydar todo es diferente.

Los agentes de policía no se oponían a los extremistas del batallón Aidar por compartir su postura, sino porque literalmente les tenían miedo, y había buenas razones para sentir temor.

El 15 de enero de 2015 tres integrantes del grupo extremista se emborracharon en el café del poblado Polovinkino y empezaron a disparar indiscriminadamente con sus fusiles de asalto. Los agentes de policía tuvieron que acudir al lugar y detener a los alborotadores, pero tan solo una hora más tarde la comisaría donde los tenían detenidos se convirtió en un escenario de una película de Hollywood.

Los compañeros de los neonazis detenidos rodearon el edificio. Estaban armados con fusiles de asalto, granadas de mano y lanzagranadas. Su exigencia era simple: que liberen a sus compañeros de inmediato. Ante tales circunstancias, los agentes de la policía se vieron obligados a obedecer.

Otro caso tuvo lugar el 29 de marzo de 2015 cuando dos policías fueron baleados con fusiles de asalto mientras se encontraban en su auto. Según múltiples testimonios, así como el informe de los propios agentes, los atacantes estaban en un vehículo que llevaba los símbolos del batallón Aydar.

De hecho, la situación llegó a tal punto que el gobernador de la región de Lugansk, Genadi Móskal, tuvo que recurrir al ministro de Defensa, al jefe del Cuartel General, al ministro de interiores y al fiscal general de Ucrania. Móskal pidió a Kiev que se pusiera fin al desmadre total perpetrado por los miembros del batallón.

Los neonazis imponen su voluntad al gobierno

El miedo sentido por los agentes de la policía de la región de Lugansk es totalmente comprensible, pues el batallón Aydar no solo salía impune de sus crímenes, sino también lograba imponer su voluntad a los dirigentes del país. Aquí destacan dos casos prominentes que muestran la fuerza real que ejerce el grupo a pesar de carecer de representantes en el Parlamento.

Un caso de presión involucró al propio presidente del país, que en aquel entonces era Petro Poroshenko. El 20 de junio de 2014 el mandatario anunció un alto al fuego en el este de Ucrania. La respuesta de los grupos ultraderechistas no se hizo esperar: el día 29 los integrantes de los batallones Dnepr, Donbás y Aydar organizaron una manifestación en el centro de Kiev.

Su exigencia era simple: poner fin al armisticio, anunciar un estado de alerta en el país y abastecer con más armamento a los batallones de voluntarios. Dos días más tarde, Poroshenko anunció la reanudación de los combates en Donbás.

Otro caso ocurrió el 29 de enero de 2015 cuando el excomandante del grupo, Serguei Melnichuk, declaró que el batallón había sido formalmente disuelto el día 26. La reacción de los miembros del grupo extremista tampoco se hizo esperar. Ya el 30 de enero los partidarios de Aydar bloquearon una de las principales calles de Kiev e intentaron asaltar el Ministerio de Defensa.

El ataque fue repelido y tras unas negociaciones, el 2 de febrero la órden de disolver el batallón fue cancelada. Un mes más tarde un representante del ministerio de Defensa anunció que sobre la base del batallón voluntario Aydar se había formado oficialmente el 24 batallón de asalto del ejército de Ucrania. Así un grupo neonazi se convirtió oficialmente en parte de las Fuerzas Armadas del país, y lo hizo por su propia voluntad.

‘Fábrica de salchichas’: el infierno creado por Aidar

Quizás uno de los aspectos más notorios en la actividad del batallón es el hecho de que administraba una auténtica cárcel que se parecía más a un campo de concentración o centro de torturas. Las graves secuelas que sufrían los pocos supervivientes le merecieron la fama del infierno sobre la Tierra y el nombre popular de “fábrica de salchichas” por estar en las instalaciones de lo que era antes una fábrica carnicera en el poblado Polovínkino.

En este lugar, que también servía de base para el batallón (con la llegada de las tropas rusas huyeron de allí), acababan muchas personas: combatientes de la República Popular de Lugansk, presuntos colaboradores de los separatistas y civiles a los que extorsionaban. Obviamente, en función de cada caso el objetivo de la retención y de las torturas variaba.

—https://mundo.sputniknews.com/20220505/1125146509.html (censurado desde España)
https://www.elextremosur.com/nota/37234-maestros-de-torturas-y-atracos-el-brutal-batallon-neonazi-ucraniano-aidar/

Moldavia quiere entrar en la Unión Europea y acercarse a la OTAN

El miércoles 4 de mayo el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, declaró que Moldavia también debe ser apoyada militarmente para hacer frente a posibles acciones de desestabilización o incluso a una amenaza a su integridad territorial.

“Este año tenemos previsto aumentar considerablemente nuestro apoyo a Moldavia mediante la entrega de equipo militar adicional a sus fuerzas armadas”, declaró Michel en una conferencia de prensa en Chisinau, junto a la Presidenta de Moldavia, Maia Sandu, que aparece en la foto de portada.

“La Unión Europea es plenamente solidaria con su país, Moldavia. Es nuestro deber europeo ayudar y apoyar a su país y aumentar nuestro apoyo a su estabilidad, seguridad e integridad territorial”, continuó Michel. “Seguiremos profundizando en nuestra asociación con ustedes para acercar aún más su país a la Unión Europea”, añadió.

No obstante, los países de la Unión Europea no pueden aumentar el apoyo militar a Moldavia porque han vaciado sus arsenales enviándolos a Ucrania. Ademś, no pueden reponer las existencias de misiles antitanque y tierra-aire debido a los cortes en el suministro de ciertos componentes.

El ejército moldavo se compone de apenas 5.000 soldados equipados casi en su totalidad con material heredado de la URSS. No disponen ni de tanques ni de aviones de combate, por no hablar de las deficiencias en logística, mando y control, comunicaciones e inteligencia.

El respaldo militar de Moldavia está en Rumanía, donde la OTAN acumula tropas y material de guerra. El gobierno rumano está ansioso por intervenir en el país vecino, al cual pretende anexionarse porque le considera parte integrante de la Gran Rumanía.

La ONU prepara otra evacuación de civiles en Azovstal en medio de informaciones contradictorias

Desde el inicio del cerco a la acería Azovstal, Rusia ha anunciado la formación de 20 corredores humanitarios para que los civiles puedan abandonar los subterráneos. Ahora ha anunciado otro que durará tres días, completado con un alto el fuego después de dos días de intensos combates.

La ONU quiere aprovechar la tregua para enviar un nuevo convoy que permita la evacuación de Azovstal. Los ucranianos, por su parte, niegan que exista ninguna tregua.

La información sobre la situación en la planta siderúrgica de Mariupol sigue siendo, pues, contradictoria.

Ayer Putin declaró que “el ejército ruso seguía dispuesto a garantizar la evacuación de los civiles” de Azovstal, de los que aún quedan unos 200 atrapados en los subterráneos.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, asegura que el ejército ruso está respetando el alto el fuego en torno a la planta y que los corredores humanitarios están “en funcionamiento”.

Por el contrario, el subcomandante del Batallón Azov que defiende la acería, Sviatoslav Palamar, sostiene que se están produciendo “combates sangrientos” en el recinto.

Un asesor de la presidencia ucraniana, Olexi Arestovitch, dijo que los rusos que habían llegado a la fábrica habían sido inicialmente rechazados, reconociendo que la información al respecto es contradictoria.

A pesar de la incertidumbre sobre la situación en la planta siderúrgica, el Secretario General Adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, Martin Griffiths, dijo que un nuevo convoy de la ONU se dirigía hacia allí.

“Mientras hablamos, un convoy está en camino para llegar a Azovstal mañana por la mañana [por hoy] con la esperanza de recuperar a los civiles que quedan en este oscuro infierno, que han habitado durante tantas semanas y meses, y llevarlos de vuelta a la seguridad”, dijo Griffiths en Varsovia. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó su participación.

Un centenar de civiles ya pudieron abandonar el complejo el pasado fin de semana en una evacuación organizada con la ONU y la Cruz Roja.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos dirigen a los ucranianos en la guerra

En la guerra actual Ucrania sólo pone el territorio y la carne de cañón; el resto corre de cuenta de Estados Unidos y su brazo armado, la OTAN. El New York Times ha acabado confesando lo que era un secreto a voces: la inteligencia estadounidense, ayudada ocasionalmente por la de los países de la OTAN, dirige las operaciones militares sobre el terreno en Ucrania.

Según un funcionario estadounidense, la información proporcionada a Ucrania ha provocado la muerte de muchos militares rusos, incluidos varios generales.

“La asistencia en materia de objetivos forma parte de un esfuerzo clasificado del gobierno de Biden para proporcionar inteligencia en el campo de batalla en tiempo real a Ucrania. La inteligencia también incluye los movimientos proyectados de las tropas rusas a partir de las evaluaciones recientes de Estados Unidos sobre el plan de batalla secreto de Moscú para luchar en la región de Donbass, en el este de Ucrania, dijeron los funcionarios. Los funcionarios se negaron a decir cuántos generales habían muerto como resultado de la ayuda estadounidense. Estados Unidos se ha centrado en proporcionar la ubicación y otros detalles del cuartel general móvil del ejército ruso, que se desplaza con frecuencia. Los oficiales ucranianos combinaron esta información geográfica con su propia inteligencia -incluyendo comunicaciones interceptadas que alertaban al ejército ucraniano de la presencia de oficiales rusos de alto rango- para realizar ataques de artillería y otros ataques que mataron a oficiales rusos” (*).

Estados Unidos y la OTAN son parte de la guerra y ya no lo ocultan: “El gobierno [de Biden] ha tratado de mantener en secreto gran parte de la información del campo de batalla, para que no se vea como una escalada y provoque al presidente ruso Vladimir V. Putin a una guerra más amplia. Los funcionarios estadounidenses no quisieron describir cómo obtuvieron información sobre el personal militar ruso, por temor a poner en peligro sus métodos de recopilación. Pero a lo largo de la guerra, las agencias de inteligencia estadounidenses utilizaron una variedad de fuentes, incluyendo satélites clasificados y comerciales, para rastrear los movimientos de las tropas rusas”.

Estados Unidos no se esconde y afirma en voz alta su participación: “Obviamente, queremos que los rusos sepan lo mucho que estamos ayudando a los ucranianos y que seguiremos haciéndolo”, dijo Evelyn Farkas, ex alta funcionaria del Departamento de Defensa para Rusia y Ucrania durante el gobierno de Obama. “Les daremos todo lo que necesitan para ganar, y no tememos la reacción de Vladimir Putin al respecto. No nos desanimaremos”.

Por el momento, Rusia se niega a entrar en este discurso de involucrar a los países de la OTAN como partícipes de la guerra, ya que algunos en Rusia aún no han perdido la esperanza de negociar y reconocer las “garantías de seguridad”, que deberían concederles como “gesto de buena voluntad”. En cambio, hace tiempo que la OTAN ha superado esta etapa y no hace ningún “gesto de buena voluntad”, sino la guerra.

(*) https://www.nytimes.com/2022/05/04/us/politics/russia-generals-killed-ukraine.html

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