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Día: 20 de marzo de 2022 (página 1 de 1)

Tres años de cárcel en la República Checa por expresar opiniones favorables a Rusia

La República Checa, un Estado miembro de la OTAN y de la Unión Europea, amenaza a su población con una pena de tres años de prisión por expresar su apoyo a Rusia en la actual Guerra de Ucrania.

Según un comunicado de prensa del Fiscal General del país, Igor Striz, “la Fiscalía Suprema considera necesario informar a los ciudadanos de que la situación actual asociada al ataque de la Federación Rusa a Ucrania puede tener implicaciones para su libertad de expresión”.

“La libertad de expresión también tiene sus límites en un Estado de Derecho democrático”, añadió el Fiscal General, que es lo mismo que dicen los fiscales en España cuando quieren encarcelar a alguien por sus mensajes en las redes sociales.

Continuó explicando que las personas que “públicamente (incluso en manifestaciones, en internet o en las redes sociales) estuvieron de acuerdo (aceptaron o apoyaron los ataques de la Federación Rusa contra Ucrania) o expresaron su apoyo o alabanza a los dirigentes de la Federación Rusa a este respecto, también podrían enfrentarse a la responsabilidad penal en determinadas condiciones”.

La nueva censura se aplica en virtud de las medidas del Código Penal, que convierten en delito cuestionar, negar, justificar o aprobar el genocidio.

El informe de Radio Praga Internacional explica que la violación del Código Penal puede suponer una condena de tres años de prisión. Pero el fiscal admitió que sería difícil presentar cargos.

La cuenta oficial de Twitter de la policía checa dijo que estaba vigilando los comentarios en internet sobre “discusiones que aprueban la invasión rusa y las actividades del ejército ruso” en Ucrania.

—https://verejnazaloba.cz/nsz/informace-k-moznym-trestnepravnim-limitum-svobody-projevu-ve-vztahu-k-situaci-na-ukrajine/

Lituania construye tres campamentos militares para albergar las tropas de la OTAN que están llegando

La OTAN está empeñada en crear un polvorín junto a las fronteras de Rusia, a donde están llegando miles de tropas y equipos militares. Parece que la experiencia ucraniana no ha servido de escarmiento, sino todo lo contrario. Los países bálticos creen que de esa manera garantizan su “independencia”, que no es otra cosa que sumisión a Estados Unidos.

“Estamos preparados para recibir más tropas estadounidenses, y las consideramos el mejor elemento de disuasión aquí”, dijo la primera ministra lituana Ingrida Simonyte.

“Crearemos tres nuevos campamentos militares para alojar a nuestros aliados en Lituania: los refuerzos se acogerán en Marijampole, Kazlu Ruda y Pabrade, donde un batallón de tanques estadounidense ha estado rotando desde 2014”, dijo el Ministerio de Defensa lituano.

Los nuevos campamentos militares se instalarán en los cuarteles del ejército lituano para garantizar el apoyo del país anfitrión de la OTAN a los aliados que se desplieguen en su territorio.

Estados Unidos apoya el envío de tropas a Europa oriental. El general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, declaró el 6 de marzo que llegarían más tropas estadounidenses a Lituania. Parte de las 3.500 tropas estadounidenses desplegadas en el flanco oriental de la OTAN serán transferidas a Lituania.

También están desplegando radares de defensa aérea y antimisiles, sistemas de defensa aérea de corto alcance y cañones de artillería autopropulsados. “Actualmente, las tropas están desplegadas aquí”, dijo Milley a los periodistas en la zona de entrenamiento militar de Pabrade, en el distrito de Svencionys, al norte de Vilnius.

La brigada militar estadounidense está llegando a Alemania, donde recibirá las armas necesarias de los arsenales. El general Tod Wolters, comandante de la OTAN en Europa, y el general Christopher G. Cavoli los repartirán en diferentes países. “Lituania es uno de ellos”, añadió Milley.

Actualmente se está debatiendo el número exacto de tropas que deberían desplegarse en las fronteras de Rusia.

El general John S. Kolasheski, comandante del V Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos, dijo que se había decidido desplegar en Lituania radares de defensa aérea y antimisiles, sistemas de defensa aérea de corto alcance e instalaciones de artillería autopropulsada.

Según el general Valdemaras Rupsys, comandante del ejército lituano, los imperialistas “nos aseguran que no estamos solos, que podemos contener y, en el peor de los casos, defender a nuestro país”.

Estados Unidos dicta a Lituania cómo, cuándo y dónde defender el país, cuánto dinero debe gastar en el rearme, cuántas estructuras militares deben construirse, etc. ¿Está Lituania preparada para cumplir todas las exigencias de Washington? ¿Es ésta la independencia por la que lucha el gobierno lituano?

Argelia califica de ‘traición’ el viraje del gobierno del PSOE y Podemos sobre el Sáhara

El gobierno del PSOE y Podemos ha provocado un grave conflicto diplomático con Argelia al vulnerar las resoluciones de la ONU sobre la descolonización del Sáhara. El gobierno argelino ha llamado a consultas a su embajador en Madrid y califica de “segunda traición” la nueva postura del gobierno español.

En menos de dos meses el gobierno de Madrid ha dado un giro que demuestra su sumisión a las presiones de Estados Unidos e Israel al apoyar el plan de autonomía de Marruecos. El viraje de la posición española se produce tras años de chantajes del gobierno marroquí sobre la emigración y sobre Ceuta y Melilla.

El 21 de enero el ministro español de Asuntos Exteriores reiteró el apoyo de Madrid al plan de la ONU para solucionar un conflicto que envenena las relaciones diplomáticas entre los países de la región desde 1975 y amenaza seriamente la estabilidad del Magreb y el Mediterráneo.

En Argel la decisión de Madrid de alinearse con las tesis marroquíes se percibe como una traición al pueblo saharaui, que lucha por su independencia. La postura del gobierno de coalición es la “segunda traición histórica al pueblo saharaui por parte de Madrid después del desastroso acuerdo de 1975”, dijo ayer una fuente argelina.

El 14 de noviembre de 1975 en Madrid España, Marruecos y Mauritania firmaron un acuerdo para repartir el Sáhara Occidental entre los dos países africanos. Aquel acuerdo fue denunciado por el Frente Polisario, que proclamó la República Árabe Saharahui Democrática tras la salida de los colonizadores españoles.

Marruecos lleva años chantajeando a España con los emigrantes. “Al final ha conseguido lo que quería”, dice un diplomático argelino.

Argelia ha llamado a consultas a su embajador en Madrid, según anunció el sábado el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado. El comportamiento del jefe de la diplomacia española ha sido calificado de “vergonzoso” por el gobierno argelino.

La “segunda traición histórica a la causa saharaui socava gravemente la reputación y la credibilidad de España como miembro de la comunidad internacional”, dicen los argelinos. Las ganancias esperadas por Madrid en cuanto al respeto de su soberanía sobre Ceuta y Melilla “nunca estarán garantizadas frente a un Majzen calculador, cínico, voluble y vengativo, que no dudará en recurrir, una vez más, al uso del chantaje de la inmigración ilegal como instrumento de presión”, añaden.

[En Argelia llaman “Majen” a la monarquía que gobierna en Marruecos rodeada de una pequeña oligarquía]

La neutralidad en la Guerra de Ucrania no es una opción para Palestina

A pesar de las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea, la Autoridad Palestina se ha negado a condenar la intervención rusa en Ucrania. Los dirigentes palestinos entienden que condenar a Rusia significa perder un importante aliado y partidario de sus posiciones políticas.

Unirse al coro occidental contra Rusia aislaría aún más a una Palestina ya muy aislada, que busca aliados que puedan contrarrestar la política prosionista en las instituciones internacionales, férreamente controladas por Estados Unidos.

Tras el colapso de la Unión Soviética y el desmantelamiento del bloque oriental a finales de la década de los noventa, se permitió a Rusia desempeñar un papel, aunque menor, en los planes políticos de Estados Unidos en Palestina e Israel. Participó como copatrocinador en las conversaciones de paz de Madrid en 1991 y en los Acuerdos de Oslo en 1993.

Desde entonces, un representante ruso ha participado en cada uno de los principales acuerdos relacionados con los procesos “de paz”, hasta el punto de que Rusia fue una de las principales partes del llamado Cuarteto de Oriente Medio, que en 2016 trató de negociar un avance político entre el gobierno israelí y los dirigentes palestinos.

A pesar de la continua presencia de Rusia en la mesa política palestino-israelí, Moscú desempeñó un papel subordinado. Fue Washington quien determinó con fuerza la dinámica, el calendario, el lugar e incluso el resultado de las conversaciones “de paz”.

Gracias al apoyo de Washington a Tel Aviv, Palestina sigue ocupada, mientras las empresas coloniales de Israel crecen exponencialmente en tamaño, población y poder económico.

Los palestinos siguen considerando a Moscú como un aliado. Dentro del prácticamente desaparecido Cuarteto -que, además de Rusia, incluye a Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU- Rusia era la única parte en la que, desde la perspectiva palestina, se podía confiar.

Sin embargo, dada la hegemonía casi total de Estados Unidos en la toma de decisiones internacionales, a través de sus presiones en la ONU, su financiación masiva del ejército israelí y su implacable presión sobre los palestinos, el papel de Rusia fue casi simbólica, en última instancia.

Ha habido excepciones a esta regla. En los últimos años, Rusia ha intentado desafiar su papel tradicional en los proceso “de paz” como actor político de apoyo, ofreciéndose a mediar no sólo entre Israel y la Autoridad Palestina, sino también entre los grupos políticos palestinos, Hamás y Fatah.

Aprovechando el espacio político que se presentó en febrero de 2019 tras el corte de fondos del gobierno de Trump a la Autoridad Palestina, Moscú se acercó aún más a los dirigentes palestinos.

Una posición rusa más independiente en Palestina e Israel lleva años tomando forma. En febrero de 2017, por ejemplo, Rusia acogió una conferencia de diálogo entre las diferentes organizaciones palestinas. Aunque la conferencia de Moscú no dio lugar a nada sustancial, permitió a Rusia cuestionar su anterior posición en Palestina, así como el papel de Estados Unidos.

Ante el avance de Rusia en Oriente Medio, en abril del año pasado Biden restableció rápidamente la financiación de su gobierno a la Autoridad Palestina. Sin embargo, La Casa Blanca no revirtió algunas de las principales concesiones de Estados Unidos a Israel en época de Trump, incluido el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Bajo la presión israelí, Estados Unidos aún no ha restablecido su consulado en el este de Jerusalén, que fue cerrado por Trump en 2019. El consulado actuaba como misión diplomática de Washington en Palestina.

En la actualidad la importancia de Washington para la Autoridad Palestina se limita al apoyo financiero. Al mismo tiempo, Estados Unidos sigue siendo el principal apoyo financiero, militar, político y diplomático de Israel.

Aunque las organizaciones palestinas, tanto islámicas como progresistas, han pedido repetidamente a la Autoridad Palestina que se libere de su dependencia casi total de Washington, los dirigentes palestinos siempre se han negado. Para la Autoridad Palestina, desafiar a Estados Unidos en el actual orden geopolítico sería una forma de suicidio político.

Pero Oriente Medio está cambiando rápidamente. La desvinculación política de Estados Unidos de la región en los últimos años ha permitido que otros actores, como China y Rusia, surjan gradualmente como alternativas y socios políticos, militares y económicos.

La influencia rusa y china se deja sentir ahora en todo Oriente Medio. Sin embargo, su impacto en el equilibrio de poder en la cuestión palestino-israelí, en particular, sigue siendo mínimo.

Washington se ha mantenido atrincherado detrás de Israel, ya que el apoyo de Estados Unidos a Israel ya no es una cuestión de prioridades de política exterior, sino una cuestión interna de Estados Unidos, que involucra a poderosos grupos de presión israelíes.

Los palestinos -la sociedad, los dirigentes políticos y los partidos- no tienen ninguna confianza en Washington. Gran parte de la división política entre los palestinos está directamente relacionada con esta cuestión. Pero salir del campo de Estados Unidos requeriría una fuerte voluntad política de la que, por desgracia, carece la Autoridad Palestina.

La causa palestina está carcomida por la desunión interna, por una perspectiva política regional e internacional poco clara, al tiempo que ha sufrido una hemorragia de aliados históricos, entre los que se encuentran muchos países africanos, asiáticos y sudamericanos.

Sin embargo, la guerra ruso-ucraniana plantea a los palestinos uno de sus mayores retos en materia de política exterior desde el colapso de la Unión Soviética. Para los palestinos, la neutralidad no es una opción, ya que la neutralidad es un privilegio que sólo pueden obtener aquellos que pueden influir en la polarización mundial explotando su propia influencia política. Los dirigentes palestinos, debido a su falta de estrategia colectiva, no tienen esa influencia.

El sentido común dicta que los palestinos deben desarrollar un frente unido para hacer frente a las actuales convulsiones mundiales, que acabarán produciendo una realidad geopolítica totalmente nueva. No pueden permitirse el lujo de mantenerse al margen y pretender que podrán capear el temporal por arte de magia.

Ramzy Baroud https://www.middleeastmonitor.com/20220314-weathering-the-global-storm-why-neutrality-is-not-an-option-for-palestinians/

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