La web más censurada en internet

Día: 6 de enero de 2021 (página 1 de 1)

Nueva York quiere detener y encarcelar a los sospechosos de estar apestados

El Estado de Nueva York estudia la aprobación de un proyecto de ley que permitiría detener a cualquier persona sospechosa de portar o estar expuesta a una enfermedad contagiosa, retenerla indefinidamente e incluso medicarla por la fuerza.

El proyecto, que lleva el número A416, fue presentado la semana pasada por el diputado Nick Perry, del partido demócrata (*) y hoy será examinado por el comité de salud del Congreso.

Los neoyorquinos podrían ser sacados de sus hogares y encerrados por la mera sospecha de haber estado “expuestos” al coronavirus, sin que se necesiten pruebas positivas ni síntomas. Una vez encarcelados en una de las instalaciones construidas especialmente para la ocasión, las personas pueden verse obligadas a someterse a un “tratamiento” que incluye medicamentos y vacunas, e incluso entonces, la libertad no estaría garantizada.

El proyecto de ley, que anteriormente se presentó con el pretexto del virus del Ébola, podría encerrar a las personas hasta 60 días. Aunque el preso tiene derecho a un abogado, los médicos tendrán la última palabra para decidir si son apestosos o no (suponiendo que alguna vez lo hubieran estado).

Las cárceles se inundarán con los contactos de personas sanas erróneamente consideradas como “apestados”, “positivos” y “casos”.

Esta ley podría mantener a las víctimas encerradas durante meses, incluso años. Alemania y Suiza ya han comenzado a apuntar a disidentes de alto perfil para su institucionalización, incluidos médicos y abogados, y otros países han facilitado que sean encerrados.

El mes pasado, un neurólogo de California publicó un artículo en el que afirmaba que la creencia en las “teorías de conspiración” sobre la pandemia era el resultado de un daño cerebral e insinuaba que la institucionalización podría ser la única opción para estos “pacientes incurables”.

A diferencia de un caso penal, los médicos que quieran encarcelar a una persona no necesitan proporcionar pruebas del potencial “contagioso” del individuo. Simplemente deben asegurar que la persona es un peligro para ellos mismos o para los demás, un criterio deliberadamente vago que deja mucho espacio para abusos de todo tipo.

Tras la cuarentena, en Sajonia, Alemania, el gobierno liberó casi dos docenas de habitaciones en clínicas siquiátricas para que la policía pudiera recluir a la fuerza a quienes violaran el encierro.

En abril una abogada especializada en derecho sanitario de Heidelberg, Beate Bahner, fue detenida e internada a la fuerza en un siquiátrico por llamar a manifestarse contra el confinamiento.

Pocos días después un médico suizo de 58 años, Thomas Binder,  fue detenido en Wettingen, con un aparatoso despliegue de las unidades antiterroristas de la policía, que le internaron en un siquiátrico por oponerse a la cuarentena.

En setiembre la policía australiana sacó a una mujer embarazada de su casa por convocar una manifestación contra el confinamiento a través de las redes sociales.

(*) https://legislation.nysenate.gov/pdf/bills/2021/A416

Más información:
– Primera mujer internada en un siquátrico en Alemania por oponerse a la cuarentena
– Terrorismo de Estado con pretextos sanitarios: Sajonia interna en hospitales siquiátricos a quienes rechazan la cuarentena
– Internan en un siquiátrico a un médico suizo que se opone al toque de queda
– La policía detiene a una mujer embarazada delante de sus hijos por convocar una protesta contra el confinamiento en Australia

La OMS acumula figuras de una pieza: expertos, políticos, médicos y catedráticos

La antigua ministra francesa de Sanidad, Agnès Buzyn, se une al gabinete del Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, según confesó ayer en una entrevista la propia interesada (*).

No cansaríamos la atención del lector por enésima vez de no ser porque Buzyn es un arquetipo de eso que califican como “experto” en el mundo posmoderno.

A Buzyn, hija de un superviviente de Auschwitz, su puesto actual como concejal en un distrito municipal de París le sabía a poco. Había llegado muy alto para caer tan bajo, aunque en realidad es de esos políticos y funcionarios que jamás ocupan su puesto. Acumulan nombramientos como quien acumula títulos nobiliarios.

El caso de Buzyn es algo parecido al de Illa. Al comienzo de la pandemia dimitió como ministra de Sanidad para encabezar una lista a la alcaldía de París, que no ganó. Se quedó en la estacada y con un cargo muy menor. Ni siquiera de la mano de Macron consiguió alcanzar el cargo.

Tras perder las elecciones se soltó la lengua. Dijo que las elecciones municipales habían sido una mascarada y reconoció que había mentido a los votantes: su prioridad nunca fue la alcaldía de París.

Habría que contrastar toda esa verborrea con lo que hubiera dicho de haber obtenido la alcaldía. Quizá sólo fuera un ejemplo de la fábula de “La zorra y las uvas” de Esopo.

Cuando un político, como Buzyn, es además un bocazas, las primera planas están aseguradas. A toro pasado, dijo que ella ya sabía que la pandemia que se nos venía encima, es decir, que cuando los políticos se ven comprometidos hablan de un virus “inesperado”, una sorpresa, y cuando van de listillos se agarran al socorrido “ya os lo dije”.

También es hematóloga y profesora de Medicina, o sea, uno de esos “expertos” en el punto de mira permanente de los focos y los micrófonos. Como Jano, un lado del rostro mira a la política y el otro a la sanidad. Todo en una misma pieza.

Es el personaje ideal para llevar a los despachos que la OMS tiene en Ginebra. Su tarea consistirá en representar a la institución internacional “ante el G7, la ONU y la Fundación Bill Gates”. Estamos citando literalmente: la OMS pone a Bill Gates en el mismo plano que la ONU y el G7 (por algo será).

Allá donde vaya, lo que Buzyn hace es política, tanto si se trata del Ministerio de Sanidad, como del Ayuntamiento, como de la Universidad, como la de la OMS. Lo que ocurre es que a diferencia de otros políticos, cuando interesa aparece ante los medios como médico, o como experto, o como catedrático.

Pero no se despisten. Buzyn no descarta “volver” a la política en sentido estricto: “Dejé un muy buen trabajo para entrar en la política, pero no para detenerme pronto”, dijo a finales de junio. Lo mismo está pensando ahora, camino de Ginebra.

(*) https://www.lopinion.fr/edition/politique/docteur-agnes-madame-buzyn-affres-l-annee-2020-232789

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies