La web más censurada en internet

Día: 15 de octubre de 2020 (página 1 de 1)

Mentiras de alta tecnología

Alto Analytics es una empresa española dedicada a la fabricación de bulos, a pesar de que uno de sus objetivos comerciales es la denuncia de los mismos.

Tiene oficinas en Madrid, Washington y Sao Paulo. Su actividad abarca 125 países y 53 idiomas. Crea una “buena imagen de marca” en las redes sociales para gobiernos, políticos, candidatos electorales, ONG, empresarios y periodistas. Entre sus clientes están la ONU, la fundación de Bill Gates, Ikea, Telefónica o la banca.

El año pasado la patronal de la banca española le confió la puesta en marcha de un sistema de “gestión de la conversación digital” que hay en las redes sociales en torno a los bancos para recuperar su tradicional “buena reputación” (1).

Sin embargo, se ha especializado en situaciones “delicadas” porque también elaboró un informe sobre los “chalecos amarillos” en Francia. Según su página web, “el software y los algoritmos de inteligencia artificial de Alto convierten miles de millones de puntos de datos públicos en ciberinteligencia accionable para una mejor y más rápida toma de decisiones”.

Lo mismo que Maldita, Newtral y demás cazafantasmas, Alto Analytics elabora una realidad a la medida del cliente, intoxica a los medios de comunicación y redacta informes fraudulentos para que los gobiernos puedan justificar determinadas decisiones, como el estado de excepción en Chile en octubre del año pasado.

Para justificar la represión y la censura, Alto Analytics elaboró un informe que culpaba de las protestas populares en Chile a “actores externos”, o sea, a “los rusos”. El informe fue un encargo de la empresa Quiñenco, que forma parte de uno de los mayores grupos monopolistas chilenos: Luksic. La referida empresa puso a Alto Analytics en contacto con el ANI, la central chilena de espionaje (2).

El 12 de diciembre el gobierno de Piñera pasó el informe a la fiscalía, que no se dejó embaucar por la patraña: aquello solo era “humo”. En las movilizaciones masivas participaron manifestantes “que no tenían coordinación entre sí”, dijo la fiscalía (3).

El 21 de diciembre el diario La Tercera reveló extractos del informe (4).

En Chile las redes sociales se mofaron del gobierno y de los autores del informe que, en aquel momento, aún eran una incógnita (5).

En enero La Tercera volvió a la carga y destapó a Alto Analytics como los autores del bulo (6).

Inicialmente la empresa negó haberlo elaborado, hasta que, un mes después, El Mundo se hizo eco de la noticia (7).

El informe se redactó en inglés y desde febrero se puede leer ahora en la propia web de Alto Analytics (8).

Tras conocerse la autoría, el subsecretario del Ministerio chileno de Interior, Juan Francisco Galli, aseguró que la empresa española era “de alto prestigio mundial”.

En su informe Alto Analytics constataba una evidencia: la cadena rusa RT aparece en el noveno puesto en el escalafón de medios influyentes de Chile, por encima de TeleSur y, desde luego de la BBC, Deustche Welle, CNN o New York Times.

Esta influencia informativa desarticula a los medios oligárquicos convencionales, que la reconvierten en “injerencia extranjera”, la misma que ha operado en el Brexit, en Cataluña, en las elecciones que ganó Trump… Todo es culpa de RT y los rusos, sin cuyo exorcismo la población chilena no se hubiera levantado hace un año contra el gobierno.

Aparte de los rusos, decía el informe, Chile es muy vulnerable a las “malas influencias” de gente como el portero de fútbol Claudio Bravo o la cantante Mon Laferte. Para que no ocurran disturbios, además de difundir “buena información”, hay que censurar la “mala”, erradicarlos de los buscadores y de las redes sociales.

(1) https://www.elconfidencial.com/empresas/2019-11-08/aeb-banca-fake-news-alto-analytics_2316704/
(2) https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/01/14/973477/Gobierno-BigData-Quinenco.html
(3) http://www.lanacion.cl/fiscal-guerra-y-la-investigacion-del-estallido-social-informe-big-data-fue-solo-humo/
(4) https://www.latercera.com/la-tercera-domingo/noticia/big-data-del-gobierno-los-detalles-del-informe-estallido-social-entrego-la-fiscalia/947967/
(5) https://www.pauta.cl/nacional/cristobal-huneeus-informe-big-data-gobierno-pinera-kpop
(6) https://www.latercera.com/nacional/noticia/informe-big-data-fue-elaborado-la-empresa-espanola-alto-data-analytics/957097/
(7) https://www.elmundo.es/internacional/2020/02/15/5e47e31321efa09b3a8b460f.html
(8) https://www.alto-analytics.com/en_US/social-unrest-colombia-chile/

El Nuevo Desorden Mundial (por qué los monopolistas no pueden ponerse de acuerdo)

La pandemia se ensayó el 18 de octubre del pasado año en Nueva York. La llamaron “Evento 201” y estuvo patrocinado, entre otros, por el Foro Económico Mundial o Foro de Davos, como expusimos en otra entrada.

Cuando la pandemia se hizo realidad, el Presidente del referido Foro, Klaus Schwab, publicó un vídeo anunciando el orden del día para la reunión de 21 de enero del año que viene: el “Gran Reajuste” (Gretat Reset) de la economía mundial (*).

La pandemia es, pues, el catalizador de una política económica de crisis capitalista y guerra imperialista.

Coincide punto por punto con la “Gran Transformación” que propone el FMI: el lanzamiento de un plan monetario internacional, un nuevo Bretton Woods.

También coincide punto por punto con la Agenda 2030 de la ONU para avanzar hacia el Green New Deal, el programa de capitalismo “sostenible” y de movilización de gigantescos recursos para tratar de salir del pozo de la crisis actual.

Los estrechos vínculos de todas esas instituciones y planes con el capital monopolista internacional son ampliamente conocidos, por lo que no vamos a repetirlos aquí. Sólo cabría añadir que, además del capitalismo “verde”, otro de los ejes del “Gran Reajuste” es lo que Schwab llama “cuarta revolución industrial”, en la que incluye la biotecnología de edición de genes, las telecomunicaciones 5G y la inteligencia artificial.

Cualquiera que sea el organismo que los exponga, todos esos proyectos recurren a las mismas expresiones, como la de “nueva normalidad” porque no se trata sólo de política económica a la antigua usanza, sino de ingeniería social. Schwab ha explicado que la reestructuración del capitalismo exige “cambios radicales en nuestro estilo de vida. Casi instantáneamente, la crisis ha obligado a las empresas y a los particulares a abandonar prácticas consideradas durante mucho tiempo esenciales, desde los frecuentes viajes en avión hasta el trabajo de oficina”.

El “Gran Reajuste” abunda en términos como “coordinación”, “conjunto” o “común” que, llevados al ámbito internacional han llevadoo a pensar en el intento de edificar un “Nuevo Orden Internacional” que es imposible porque tanto en los capitales como en los países se impone, tarde o temprano, la competencia y el enfrentamiento.

El mundo camina más bien hacia un “Nuevo Desorden Internacional”. Es cierto que cada día se firman acuerdos, aparecen nuevas organizaciones y consorcios que agrupan a los Estados y a los grandes monopolistas, que elaboran grandes planes de mutuo acuerdo. Sin embargo, casi al mismo tiempo otros planes y otras instituciones se resquebrajan y aparecen grandes y pequeños enfrentamientos.

La tendencía actual es clara hacia las rupturas y la formación de bloques opuestos, incluso enfrentados militarmente. Habrá más competidores que socios y planes como los del Foro de Davos no tienen ningún futuro. Por más que intenten ponerse de acuerdo.

(*) https://www.weforum.org/great-reset

279 niños murieron en Brasil en los últimos 12 años mientras trabajaban

Desde 2007 hasta el año pasado 279 niños murieron en Brasil mientras trabajaban, un promedio de 23,2 muertes anuales. Cintia perdió un brazo a los 14 años en un moledor. Gedeao comenzó a trabajar a los 8 y perdió un ojo cuando tenía 10. Ramón comenzó a trabajar a los 17 años y quedó tetrapléjico debido a la explotación.

Brasil es un país clasista y racista. La mayoría de los niños y adolescentes explotados son afrodescendientes, procedentes de familias de ingresos bajos.

Además de las víctimas mortales, de las 46.507 notificaciones de accidentes laborales entre niños de 5 a 17 años, 27.924 fueron considerados graves.

“El adolescente que trabaja va a tener peor rendimiento escolar, va a tener menos oportunidades de calificación, de escolarización, y con eso, en el futuro, puede se convertirse en un adulto con menos calificación y sujeto a empleos mal remunerados. A partir de ahí, la historia se repite en el ámbito de su familia. Es lo que llamamos de ciclo intergeneracional de pobreza”, asegura Ana María Villa Real, coordinadora de Combate a la Explotación del Trabajo Infantil, del Ministerio brasileño de Trabajo.

En el futuro los efectos de la crisis, el desempleo, la informalidad y, principalmente, el aumento del absentismo escolar, anuncian índices de explotación infantil aún más graves que los actuales. “Tendremos una explosión del trabajo infantil. Para hacerse una idea, estamos con niveles de empleo próximos a 1992, cuando el trabajo infantil era altísimo en Brasil. Es una alerta para la sociedad, pero sobre todo para el Estado, para la adopción de políticas públicas. Estamos en un momento crucial. O tomamos medidas ahora en el sentido de fomentar la protección social, la promoción de derechos, o tendremos un Brasil asolado por el trabajo infantil”, afirma Villa Real.

Son consecuencias que van más allá de la infancia robada, porque son tiempos que no vuelven, traen secuelas irreversibles tanto desde el punto de vista físico como sicológico.

La pobreza es uno de los factores estructurales que llevan a los niños al mundo de la explotación, “pero está vinculada a otros factores como el racismo estructural, La mayoría de los niños y adolescentes que están en situación de trabajo infantil son afrodescendientes, la mayoría de familias de bajos ingresos. Brasil es un país racista, clasista”, afirma Villa Real.

También está la cuestión de la informalidad, que tiende a ubicar al niño en el proceso de trabajo por ser una mano de obra más barata o hasta gratuita, lo que es muy común en algunos núcleos familiares. Eso perpetua también el ciclo intergeneracional de la pobreza y del trabajo infantil.

El presupuesto para asistencia social se está reduciendo desde 2017. Para tener idea, en 2017 la asistencia social tuvo un déficit de presupuesto del 21 por ciento. En 2018 más del 37 por ciento. En 2019 casi 30 por ciento. Este año más de 35 por ciento.

Para 2021 hay un recorte presupuestario de casi el 60 por ciento. De 445 millones de dólares sólo han concedido 178 millones. “Estamos caminando hacia el abismo social”, dice Villa Real.

Cada 15 días muere una niña o niño víctima del trabajo infantil en Brasil

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