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Día: 7 de septiembre de 2020 (página 1 de 1)

15 detenidos en Melbourne durante una manifestación contra el confinamiento

Las protestas contra el confinamiento se multiplican en todo el mundo. El sábado en Roma miles de personas se lanzaron a la calle para protestar por las restricciones impuestas con el pretexto de la pandemia.

También se celebró otra manifestación en Melbourne por el mismo motivo, donde se produjeron enfrentamientos y la policía detuvo a 15 personas. Otros 150 fueron multados por no llevar mascarilla.

La ley marcial está siendo especialmente implacable en Australia, donde los derechos fundamentales han pasado a la historia y reina el terrorismo de Estado. Las manifestaciones, por ejemplo, están prohibidas.

En Melbourne el confinamiento, que debía acabar la semana que viene, se ha prolongado hasta el 28 de este mes de setiembre. Los vecinos sólo pueden salir al aire libre durante una hora al día y en un área restringida. Por la noche han impuesto el toque de queda.

Pero la dignidad de las personas no se mide por permanecer en casa callados, sino por gritar en la calle, que es lo que hizo en Melbourne una población que ha vencido el miedo y está ya harta.

Los convocantes lo llamaron “El Día de la Libertad”. En las calles se oyeron los cánticos y tras ellos la policía, que hizo un despliegue de efectivos inusual, cargó contra los manifestantes.

Para intimidar, en los días previos, la policía detuvo a varias personas que habían convocado a la manifestación en Facebook, como ya hemos relatado en otra entrada.

El Senado francés investiga las muertes de ancianos encerrados y abandonados con el pretexto de la pandemia

En todo el mundo la mayor parte de las muertes atribuidas al coronavirus han sido ancianos encerrados y abandonados en asilos o en sus propios domicilios.

En el marco de la comisión de investigación sobre la atención domiciliaria durante el confinamiento, el 1 de septiembre el Senado francés llamó a declarar a Joëlle Martinaux, presidenta de la Unión Nacional de Centros Comunitarios e Intercomunitarios de Acción Social (UNCCAS), antigua teniente de alcalde de Niza y médico de urgencias.

El propio Senado ha puesto la intervención de Martinaux a disposición de quien quiera escucharla en su propia web (1), por lo que vamos a compartir algunos extractos.

“Encontramos demasiados ancianos que murieron en casa porque habían dejado de comer y beber. O simplemente, con ese famoso síndrome de deslizamiento (2), porque pensaban que la vida se iba a detener para ellos”.

“No hay justificación para poner a personas muy ancianas o con problemas funcionales en un aislamiento total. Las personas que normalmente eran independientes se han encontrado de repente demasiado aisladas porque eran desconocidas para los diversos servicios”.

“Algunas personas que eran autónomas ya no caminan porque los fisioterapeutas, que no tenían equipo de protección, han dejado de visitarlas”.

Martinaux manifiesta su sorpresa por “la imposibilidad de visitar a los ancianos en el hospital, algo inhumano en nuestro tiempo”.

Luego se refiere al tratamiento de la crisis por parte de los medios de comunicación. “El martilleo mediático cada día de que los muy ancianos van a morir es absolutamente dramático, fue el fin del mundo para ellos… Fue muy provocador para todas estas personas, y sigue provocándoles ansiedad ahora, porque hay personas que todavía no salen”.

“Hoy en día, cuando ves la información con X casos, realmente deberías especificar de qué estamos hablando […] Cuando tienes el número de casos nuevos cada día, pero ¿de qué estamos hablando? ¿Son pruebas positivas o son personas enfermas? Eso es importante. Por el momento, no está nada claro”.

Luego insiste en dar cuenta de las personas que murieron en casa. “Los informes de muertes en el hogar no se han tenido necesariamente en cuenta, y todavía no lo son”.

“Ha habido muertes relacionadas directamente con el covid, y ha habido, repito, demasiadas muertes debido al aislamiento. Se han abierto las puertas y ha habido demasiados ancianos en el suelo, algunos de ellos muertos”.

“El recuento de víctimas y muertes, creo que tiene que pasar por el registro civil, contar todas las muertes durante ese período… y luego investigar las causas de muerte y las condiciones”.

Según ella, es necesario “tener en cuenta cualquier muerte en el hogar o en la HPAE” (3), y conocer la causa. Además, “es importante señalar que las personas crónicas que no han sido hospitalizadas también son pasadas por alto. Y tenemos toneladas de ellos ahora mismo, personas con cáncer que han dejado de recibir quimioterapia durante 3 ó 4 meses. Eso es algo que no es posible”.

“No más aislamiento con el pretexto del contagio, estamos es el siglo XXI”, concluye la doctora.

¿En España? Aquí no se investiga nada porque está todo muy clarito.

(1) Resumen de la audiencia
https://www.publicsenat.fr/article/parlementaire/covid-19-on-a-trouve-trop-de-personnes-agees-decedees-chez-elles-184347

Pista de audio completa de la audiencia:
https://videos.senat.fr/video.1736798_5f4c27755d58d.table-ronde-sur-les-prises-en-charge-a-domicile

(2) En medicina se denomina “síndrome de deslizamiento” o “efecto nocebo” al fenómeno que consiste en esperar la muerte de manera pasiva o simplemente dejarse morir de abatimiento.

(3) Acrónimo de Health Professionals & Allied Employees (Profesionales de sanidad y trabajadores asociados).

Los pececillos (la tecnología de reconocimiento facial del Ministerio de Interior)

“- Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor Keuner la hija pequeña de su patrona-, ¿se portarían mejor con los pececitos?

– Claro que sí -respondió el señor Keuner. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes.

También habría escuelas en el interior de las cajas. En estas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Éstos necesitarían tener nociones de geografía para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones”.

Historias del señor Keuner (Bertol Brecht. 1949, ‘Si los tiburones fueran hombres’)

A millones de personas, como modestos pececillos, o pececillas, a lo largo y ancho del mundo, nos han colocado en inmensas cajas, o cajitas, en caso de los arrestos domiciliarios, nos han colmado de instituciones filantrópicas llamadas bancos de alimentos para que no pasemos hambre, de medicamentos, de bozales, de guantes, de desinfectantes y en algunos lugares más favorecidos incluso se han repartido estipendios en forma de dinero para preservarnos de desvaríos similares a la requisa de lo indispensable para sobrevivir.

A los pececillos más ancianos, que no son de buen roer para los tiburones, se les ha puesto en cajitas minúsculas para que se conviertan en materia orgánica lo antes posible. A los pececillos bebés, se les ha puesto bajo control estricto aseverándoles de los peligros del mar y se les está entrenando a no fiarse de los demás pececillos, pues lo importante es confiar en los tiburones. Tiburones multiformes, unos disfrazados de dibujos animados, otros de maestros, otros de pediatras, otros de agentes del orden, en fin un abanico multicolor para hacer más agradable su presencia.

A los pececillos adultos, se les han realizado todo tipo de pruebas para determinar su estado de salud y que sean tiernos y digeribles. Además para velar por su estado de salud se han puesto en funcionamiento una multitud de espectaculares ingenios como los descritos en el periódico La Vanguardia de 6 de Septiembre de 2020 que dice así: “Un conglomerado formado por seis empresas tecnológicas, tres universidades y el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCL), asesorado y supervisado por el Ministerio del Interior, trabaja desde 2018 en un proyecto único en Europa de control policial con reconocimiento facial que roza la ciencia ficción: agentes dotados de gafas con hardware de realidad aumentada (AR) y de inteligencia artificial podrán distinguir entre una multitud tanto a delincuentes como objetos sospechosos. El programa, denominado AI MARS (Artificial Intelligence system for Monitoring, Alert and Response for Security in events), permitirá rastrear millones de caras por segundo en grandes concentraciones, sean estadios de fútbol, estaciones de transporte, conciertos, centros comerciales, ferias o manifestaciones”.

De este modo, nosotros pececillos y pececillas adultos, podemos respirar tranquilos pues no habrá quien pueda escapar del Gran Hermano que velará por nuestra seguridad y arrestará, aislará, encerrará o vacunará a quien ose perturbar el bienestar de nuestro fondo terrestre para que podamos continuar engordando a los tiburones mayores, aunque siempre quedará un remanente para alimentar a tiburones más pequeños.

En las cajas hay algunos pececillos que a simple vista parecen de un color rojillo, aparentemente contrarios a las cajas, pero curiosamente piden más saborizantes y medicinas para que los tiburones coman más gustosamente y piden más escuelas en donde se enseña a sacrificarse con alegría ante los tiburones. Alegan estos pececillos y pececillas que ya reclamarán cuando estén en las fauces de los tiburones y que de momento lo importante es engordar y aprender aunque lo que comamos y lo que aprendamos no va precisamente a favor de los pececillos ni pececillas.

En el mar, algunos pececillos o pececillas logran escapar de las jaulas y se esconden entre las rocas del fondo marino, son los modernos pececillos cimarrones o cimarronas que desafiando e ignorando las advertencias sobre los peligros que existen fuera de la caja, prefieren ir a otra escuela con maestros pececillos o pececillas enemigos de los tiburones, prefieren escoger las algas que comer antes que los saborizantes recetados por los médicos tiburones. También emiten señales para que los encerrados en las cajas puedan darse cuenta que se vive mejor fuera.

Pero los tiburones, hábiles, saben interrumpir las señales emanadas por los cimarrones, o intentan desacreditar estas señales advirtiendo que donde se está mejor es dentro la caja y que en caso de no hacer caso a estas advertencias pueden recaer enormes desgracias. No es que los tiburones inventen algo nuevo, sino que siguen una tradición ancestral, perfeccionada y refinada por los tiburones europeos a lo largo del mar terrícola. Si consiguen atrapar algún pececillo o pececilla cimarrones, le cortan las aletas o la cola y apenas les dan de comer. No es un plato favorito de los tiburones, no los comen, los dejan en medio de la caja para que todo el mundo los vea y sepan a qué atenerse si hacen caso de los cimarrones.

Los tiburones aprendieron esto de la realeza europea, como el rey Leopoldo II de Bélgica y lo que hacía con los cimarrones que pretendían escapar de las duras condiciones de esclavitud (ver la foto) aunque su estatua presida un emblemático espacio público de Bruselas y que se le considera un modernizador y persona con gran interés en mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos de su metrópoli (Barbara Emerson, (1980). Léopold II: Le royaume et l’empire). Dejando de lado las pequeñeces de cortar manos y pies de los cimarrones congoleños y de ordenar asesinar entre 8 y 10 millones de personas en el Congo, los pececillos belgas de todos los colores estaban felices con él ya que durante su reinado se aprobaron numerosas medidas sociales, como el derecho a crear sindicatos, la prohibición a los niños menores de 12 años de trabajar en las fábricas, la prohibición del trabajo nocturno para los menores de 16 años y de los trabajos subterráneos para las mujeres de menos de 21 años, el descanso dominical y una compensación en caso de accidente laboral. Y como buen tiburón creó la Asociación Internacional Africana (AIA), presidida por él mismo, para promocionar la paz, la civilización, la educación y el progreso científico en África (Africa and the Brussels Geographical Conference, Sampson Low, Marston, Searle & Rivington, Londres, 1877. Biblioteca de la Universidad de California).

Todo y con esto, hay cimarrones y cimarronas, siempre los ha habido, tal vez en otras épocas había más, cuando era más importante cambiar el mundo que no afianzarse con el existente. Pero los tiburones planifican a largo plazo, quedan a la espera que los pececillos y pececillas crezcan sanos y robustos para comerlos mejor, tienen paciencia, los alimentan e incluso cuidan su espíritu y constantemente están haciendo números de cuantos pececillos y pececillas hay, cuantos se necesitan para saciar el hambre, cuantos servirán para convencer a los demás pececillos que los tiburones son buenos, cuantos deberán estar enjaulados permanentemente en pequeños cubículos para servir de ejemplo a los demás, cuantos sobran… Y mientras tanto los pececillos pintados de rojo en lugar de apoyar a los cimarrones e intentar una fuga masiva, se contentan en sentarse delante de una cámara de ordenador y realizar manifestaciones virtuales, cada uno en la cocina de su casa.

Los cimarrones y cimarronas conocen los entresijos de los tiburones y, tienen una perspectiva a largo plazo, no se dejan engañar por las promesas de los tiburones ni por los titubeos de los pececillos pintados de rojo. Simplemente se mantienen firmes en sus ansias de libertad y resistiendo denodadamente para acumular fuerza y conseguir que desaparezcan las jaulas al grito de: El mar es nuestro.

 

 

 

 

 

 

Más de 20 aeronaves de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han caído en los últimos tres meses

El miércoles se estrelló otra aeronave del ejército de Estados Unidos en una base aérea cercana a la frontera de México. Desde mayo se elevan a más de 20 el número de aparatos que han sido objeto de averías.

El nuevo MW-9 Reaper que acaba de estrellarse en la base aérea de Nuevo México es uno de los drones más sofisticados del arsenal de Estados Unidos y es necesario un ciberataque contra su sistema de control para derribarlo.

El incidente aéreo ocurrió cuando el dron despegó del aeródromo de la Base Aérea Holloman, en Nuevo México. Un comunicado de prensa oficial informó de que el dron estaba asignado al Escuadrón 49, la unidad que entrena a los pilotos de caza F-16 y a los operadores del dron MQ-9 Reaper.

La base está a unos 127 kilómetros al norte de El Paso, Texas, y el dron es capaz de llevar misiles no tripulados.

Anteriormente, un caza Falcon F-16CM estacionado en la Base Aérea de Shaw, en Carolina del sur, se estrelló y en el piloto murió. La Fuerza Aérea anunció que el avión se estrelló durante una misión de entrenamiento con su piloto a bordo. Luego cayeron un F-35, un F-22 y más drones…

El 13 de julio se incendió el portaaviones USS Bonhomme Richard, amarrado en el puerto de San Diego y al menos 21 marines resultaron heridos.

Tantos incidentes no son normales y los servicios de inteligencia militar no parecen capaces de descubrir las causas. Las explosiones e incendios que han ocurrido en las últimas semanas en Estados Unidos y en Oriente Medio forman parte de una guerra electrónica e informática en marcha desde hace años.

La policía detiene a una mujer embarazada delante de sus hijos por convocar una protesta contra el confinamiento en Australia

La policía australiana ha detenido a una mujer embarazada en su casa, delante de sus hijos, por el “crimen” de convocar una protesta contra el confinamiento en su muro de Facebook.

La detención fue grabada en un vídeo que muestra a la policía entrando en la casa de la mujer, Zoe Buhler, y presentándole a ella y a su marido una orden de registro.

Le informan de que quedaba detenida por “provocación” y le esposan.

La mujer les explica que está embarazada y que debe hacerse una ecografía dentro de una hora, pero la policía mantiene la detención por publicar un mensaje en Facebook convocando a una manifestación contra el confinamiento.

La mujer explica que le encantaría borrar su publicación, pero uno de los policías le responde que “ya ha cometido el delito”. Luego le informa de que la orden de registro les autoriza a “incautar todos los ordenadores y todos los dispositivos móviles que tenga”.

La mujer se echa a llorar y afirma: “No me di cuenta de que estaba haciendo algo malo, es ridículo”.

No es la primera australiana a la que han registrado su vivienda y que ha sido detenida por organizar una manifestación. Dos días después, la policía detuvo también en su vivienda a James Bartolo, otro organizador de las protestas contra el confinamiento.

En Australia la ley marcial aprobada con el pretexto de la pandemia otorga a la policía la facultad de retirar a los niños de la custodia de sus padres para garantizar el cumplimiento de las normas sobre el coronavirus.

La policía de Melbourne ha anunciado que utilizará drones de vigilancia para capturar a las personas que no lleven mascarillas y para rastrear los coches y bicicletas que se desplacen a más de 5 kilómetros de sus domicilios.

También han concedido a la policía la facultad de entrar en los hogares de las personas sin una orden judicial, así como de realizar controles puntuales de cuarentena.

Mientras tanto, otro video de Australia muestra a un hombre detenido por estar en el jardín de su vecino y negarse a identificarse.

En Australia como en España, el terrorismo de Estado ya está en marcha y no sería posible sin el silencio y la complicidad de unos colectivos y medios absolutamente domesticados y serviles hasta la náusea que, para lavar sus responsabilidades, se dedican a denostar a los críticos.

https://www.youtube.com/watch?v=9D1bb2XULB8
https://www.heraldsun.com.au/news/opinion/rita-panahi/rita-panahi-heavyhanded-police-tactics-missing-at-crucial-point-of-fight-against-coronavirus/
news-story/fce47c601a51f1bdd850c0da1bb57c9a

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