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Día: 30 de julio de 2020 (página 1 de 1)

Crítica de la razón impura (por qué el nazismo es biología aplicada)

Desde el origen histórico de las clases sociales y de la dominación de una de ellas sobre la otra, el hecho material del poder político se ha revestido de una naturaleza divina, por encima de los hombres.

No es que el poder político de los reyes derive de dios sino que el rey -como los papas romanos- es la encarnación de dios en la tierra. Las monarquías se perpetúan por herencia, pasando de padres a hijos y en el antiguo Egipto los faraones practicaban el incesto para que su descendencia se pareciera lo más posible a su propia persona, para mantener la identidad y la pureza de su estirpe.

En España las constituciones monárquicas no sólo imponían la “inviolabilidad” del rey sino su carácter sagrado: el rey era inviolable porque su persona era sagrada. Por eso la realeza europea ha practicado la endogamia durante siglos; los príncipes, los nobles, los aristócratas pretendían sobrevivir a sí mismos, perpetuarse en su descendencia.

Lo sagrado ni siquiera se puede tocar o, sea, “profanar”. El rey y la aristocracia perpetúan su condición mediante la endogamia, de tal manera que los hijos habidos con una mujer fuera de su clase, son calificados de “bastardos”, una palabra que es un insulto en casi todos los idiomas. Las mezclas siguen sin gustar porque son impuras y sucias.

Lo mismo que existen personas “nobles”, en la química también existen gases “nobles” y metales “nobles” porque no se mezclan con otros para perpetuar su pureza. Son endogámicos. La nobleza no se cultiva; se hereda de padres a hijos.

La química, la biología y la política burguesas adoran la pureza tanto o más que a dios y las vírgenes que la conservan porque no mantienen relaciones sexuales. El celibato es una esfuerzo sobrehumano por preservar en los pastores de almas (curas y monjas) algo de la condición divina.

Hay animales “de pura sangre” o, en otras palabras, “de raza” porque se cruzan entre sí, lo que les permite preservar su pedigrí. Entre los pueblos germanos, la nacionalidad se otorga por el “derecho de sangre”: son alemanes los nacidos de padres alemanes, cualquiera que sea el lugar de nacimiento, cualquiera que sea el lugar donde residan, y aunque ignoren el idioma o la cultura de su país de origen.

Las claves del racismo, la preservación pura de una determinada raza, bien sea de animales o de personas, están en la sangre. Según la Biblia, el alma y, por tanto, la vida, está en la sangre, que es sagrada: “No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre” (Levítico 17:13). Las morcillas de Burgos son pecado. Los Testigos de Jehová no permiten transfusiones de sangre porque las leyes sobre la sangre son una manera de preservar el sentido sagrado de la vida. El cuerpo le pertenece al hombre pero la sangre (el alma) le pertenece sólo a dios y por eso en los sacrificios rituales, como en las guerras, hay derramamiento de sangre, los homicidios se llaman delitos de sangre y un caballo de buena raza es un “pura-sangre”.

El nazismo se basa en la “limpieza de sangre”, el pedigrí. La aristocracia tiene la sangre de color azul, no roja; ser de buena familia es ser de “buena cuna”, es decir, algo que no surge en la vida, que no se cultiva, sino que se lleva dentro desde siempre y no se debe mezclar. El cuento de la Cenicienta nace entre los plebeyos que aspiran a convertir a sus hijas en princesas, porque los príncipes nunca a aspiraron a otra cosa que a preservar su condición (biológica y social).

Cuando en 1900 se descubrieron los grupos sanguíneos, las seudociencias comenzaron a interesarse por ellos. En 1928 se formó en Alemania la Gessellschaft für Blutgruppenforschung (Asociación para la Investigación de los Grupos Sanguíneos) que editaba la revista “Zeitschrift für Rassen”.

La sangre ocupó antiguamente el papel que hoy ocupan los genes en la biología, en la genética y las subculturas racistas. Si antes había que preservar la sangre, luego hubo que hacer lo mismo con los genes, por lo que surgió la eugenesia, una seudociencia adherida y aún no separada de la genética y de todo lo que concierne al ADN y a los genomas.

En 1921 apareció en Alemania el primer libro sobre genética humana, titulado ”Teoría de la herencia humana e higiene racial”, escrito en dos volúmenes por Erwin Baur, Eugen Fisher (1) y Fritz Lenz (2). El libro lo publicó Julius Lehmann, un amigo personal de Hitler y logró un enorme éxito editorial. Dos años después salió a la venta la segunda edición, justo en el momento en el que Hitler entró en la cárcel por su intento de Golpe de Estado. Lehmann le fue a visitar, llevándole un ejemplar del libro, que le sirvió de inspiración para escribir su “Mein Kampf”. Según la expresión de Lenz, el nazismo fue biología aplicada. La “ciencia” de la época respaldaba los planes de exterminio del III Reich.

El motor de la historia no es la lucha entre las clases sociales sino entre las razas y los pueblos. Según Paul Rohrbach, la historia no es más que una “selección duradera de los pueblos más capaces que llegarán a realizar una porción de progreso humano imprimiendo al universo el sello de su idea nacional” (3). Si algunas religiones consideran que dios tenía su “pueblo elegido”, la biología tenía el suyo propio. La mejora de la raza humana es imprescindible para ganar la guerra, a la vez biológica y militar. El exterminio de las razas inferiores, de los subhombres, los locos y los tontos es consecuencia de esa “seudociencia aplicada”, la eugenesia.

Absolutamente nada en este tipo de concepciones tiene ningún carácter científico, por más que fueran expuestas por canallas elevados a la condición de “prestigiosos científicos”, como el francés Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina en 1912, para quien las cámaras de gas son el único modo de edificar una sociedad verdaderamente civilizada (4).

Se trata de pura y simple ideología que sirve para la dominación de una clase social, en este caso la burguesía, en una época determinada, la del fascismo. No obstante hay quien no es capaz de discernir la ciencia de la ideología y cree que es ciencia cualquier estupidez que surja de la boca un científico.

Tradicionalmente la biología siempre se fundamentó en la hibridación, un principio del que la ciencia soviética se convirtió en baluarte, desatando una batalla ideológica sobre la persona de Lysenko (5) que llega hasta hoy mismo. Mientras la ideología fascista defiende la pureza, la ciencia defiende la impureza: la heterosis, los injertos, los bastardos…

(1) Eugen Fisher presidió el Congreso Internacional de Genética que se reunió en Berlín en 1927.
(2) Fritz Lenz inició su carrera como ayudante de Fisher en la universidad. En 1923 le nombraron catedrático de eugenesia de la universidad de Munich, especializándose en enfermedades hereditarias. En 1937 se afilió al partido nazi. Tras la guerra no fue depurado ni cambió de opinión, lo que no le impidió continuar como profesor de genética de la Universidad de Gotinga. Uno de sus alumnos, Hendrik Verwoed, fue quien redactó las normas reguladoras del apartheid en Sudáfrica.
(3) Le pangermanisme continental sous Guillaume II (de 1888 a 1914), París, 1915, pg.351.

(4) Alexis Carrel, La incógnita del hombre, Joaquín Gil Editor, Barcelona, 5a Ed., 1942, pgs.305 y 353.
(5) Lysenko, La teoría materialista de la evolución en la Unión Soviética, Nómadas, vol. 33, núm. 1, enero-junio de 2012, Universidad Complutense de Madrid

‘Sol y camas baratas’: el paradigma de Manuel Fraga

Darío Herchhoren

Según  Manuel Fraga Iribarne, el turismo extranjero en España era el maná del cielo que iba a caer, y que acabaría para siempre con el atraso secular español. Para eso había que aprovechar la cantidad de días de sol de que gozaba la península ibérica, y las camas las pondrían los hoteleros que llenaban sus hoteles con turistas ingleses y alemanes.

Si miramos con atención veremos que esta consigna significó que España recibiera año tras año con la presencia de millones de turistas provenientes de toda Europa, que dejaran su dinero en el país y que fueron el germen del crecimiento español, y que muestran a las claras cual era el concepto de desarrollo que la burguesía española tenía, y todavía tiene, sin pensar en la diversificación de la economía nacional, sin invertir una sola peseta en otros renglones de la economía como podía ser la industria naval, la investigación en materia de pesca, la ciencia aplicada, la siderurgia y la minería.

Otro de los campos donde la burguesía española ha invertido muchísimo dinero es la construcción de viviendas, y para ello no hacen falta grandes científicos, ya que para pegar un ladrillo con otro, no son necesarios grandes conocimientos.

Tanto en la industria (¿Industria?) hostelera como en la construcción los aportes en tecnología son muy limitados. Para un hotel, sea de cinco o menos estrellas hacen falta edificios con buenas habitaciones, muebles y una buena decoración y un personal entrenado sobre todo en idiomas, y en dar un buen trato a los pasajeros.

En la construcción, ocurre otro tanto. Hacen falta ingenieros y arquitectos, constructores, albañiles, personal que pegue azulejos y ponga vidrios en las ventanas, y sobre todo bancos que financien la construcción con garantías hipotecarias.

La burguesía española todavía no ha asimilado la idea de clase para si, y se ha quedado en lo de clase en si. La burguesía española no invierte en investigación, ni en ciencia, ni financia a estudiantes de carreras de ciencias, solo se dedica a aquellas actividades de beneficio inmediato, y por eso no ha peleado para la conservación de los altos hornos de Vizcaya ni los del Mediterráneo en Sagunto.

España no tiene tecnología propia, y se limita a fabricar bajo licencia de patentes extranjeras, pagando altos royaltis por su uso.

Si miramos a la industria del automóvil y la fabricación de camiones, observamos que todas son marcas extranjeras. Las únicas fábricas españolas que había eran Pegaso (fabricante de camiones) que fue comprada por Fiat, y Seat, fabricante de automóviles, que fue comprada por el grupo Wolksvagen.

Si todas las fábricas extranjeras decidieran cerrar, en su lugar crecería el pasto, y lo estamos viendo con el cierre de la fábrica de automóviles japonesa Nissan, y con el cierre de Alcoa, el gran holding mundial del aluminio.

El turismo es la gran teta que da leche todos los años, pero este año los turistas no podrán venir por la pandemia de coronavirus, lo cual implicará que toda la industria hotelera entrará en una situación de ruina.

Este es el resultado de no diversificar la economía española, y jugar todo a una sola carta. Es indispensable gastar mucho dinero en la formación de jóvenes en carreras de ciencias y de investigación como lo hace Alemania y Francia, y desarrollar tecnologías propias, y no depender del pago de royaltis que son muy caros, y que siempre los países centrales nos van a alquilar cuando ya sean viejas, con lo cual España será siempre un país de segunda.

¿Le interesa a Usted una segunda opinión en un asunto que concierne a su salud? Pues ya no puede pedirla

Antes cuando un médico le daba un diagnostico al paciente, éste podía consultar a otro distinto para obtener una segunda opinión. Ahora ya no. Ya no puede preguntar. Se tiene que conformar con lo que le den.

Se llama pensamiento único porque el paciente ni siquiera sabrá que esa segunda opinión existe. Es posible que ni siquiera el médico sepa que existe la posibilidad de otro diagnóstico, o de otro tratamiento. Quizá nunca haya oído hablar de nada diferente de la doctrina que le impartieron en la facultad cuando era estudiante.

Dentro de poco tampoco quedará ninguna otra fuente de información. Por fin, todos pensaremos lo mismo y no tendremos dudas de ninguna clase.

Si tenemos cualquier problema de salud, existirá un vademécum de soluciones dictado por la OMS, encargada de dictaminar lo que es ciencia y lo que no lo es, y todos seguirán esas soluciones al pie de la letra, sean ricos o pobres, de izquierdas o de derechas, de Porriño o de Calcuta.

Por eso desde el 20 de mayo Youtube prohíbe que las publicaciones contradigan las recomendaciones de la OMS: “Youtube no permite el contenido que difunda información médica errónea que contradiga a la Organización Mundial de la Salud (OMS) o a las autoridades sanitarias locales”.

¿Se dan cuenta? La información que contradice a la OMS es “errónea”, incluso cuando la propia OMS se contradice a sí misma.

La censura de YouTube se dirige expresamente a cualquier discurso que se refiera al coronavirus y sea diferente del oficial. Por ejemplo, están prohibidos los “vídeos que digan que el distanciamiento social y el auto-aislamiento no son efectivos para reducir la propagación del virus”.

Tampoco puedes decir que “el coronavirus no existe”. Por el contrario, no tienes ningún problema al afirmar que el virus SV40 no existe. Todo depende del virus al que te refieras porque hay virus y virus, unos más censurables que otros.

Tras depurar a los conspiranoicos de internet, deberíamos continuar luego por las librerías y bibliotecas. Los gorrillas que velan por nuestra salud deberían hacer acopio de los libros terraplanistas y quemarlos en la vía pública, no vaya a ser que engañen a alguno. Posteriormente deberían continuar haciendo lo mismo con los médicos que siguen doctrinas terraplanistas, homeopáticas, germánicas, chamánicas y demás.

Estamos ante un serio problema de salud y para acabar con él no podemos parar hasta dejar títere sin cabeza.

(*) https://support.google.com/youtube/answer/9891785

Más información:
– Dossier coronavirus

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