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Día: 10 de julio de 2020 (página 1 de 1)

La deuda pública mundial alcanzará este año un nivel sin precedentes en la historia del capitalismo

El FMI ha revisado al alza sus estimaciones del pasado mes de abril y ahora calcula que este año la deuda pública mundial alcanzará un nivel sin precedentes en la historia del capitalismo.

Superará el 100 por ciento del PIB mundial en 2020, más que al final de la Segunda Guerra Mundial.

El 15 de abril las últimas proyecciones estimaban que la deuda pública mundial podría aumentar del 83,3 por ciento al 96,4 por ciento respecto al año pasado.

Sin embargo, dice el FMI, los gobiernos deben tener cuidado de no recortar demasiado pronto el gasto público porque pondría en peligro la recuperación.

“Aunque la trayectoria de la deuda pública podría seguir derivando hacia un escenario desfavorable, apretar los presupuestos demasiado pronto presenta un riesgo aún mayor de descarrilar la recuperación, con mayores costos presupuestarios futuros”, escriben.

No es sólo algo muy poco “neoliberal” sino bastante más importante, la cuadratura del círculo: los gobiernos deben proporcionar un estímulo sostenible a un capitalismo devastado por la crisis sin que su deuda se vuelva insostenible.

Los Estados ya han gastado casi 11 billones de dólares para ayudar a unos capitales afectados por la parálisis económica.

Por el momento, “muchos gobiernos están disfrutando de costos de préstamo históricamente bajos” y se espera que los tipos de interés se mantengan en esos niveles “durante mucho tiempo”.

“Como se espera que las economías operen por debajo de su potencial durante algún tiempo, las presiones inflacionistas seguirán siendo moderadas, al igual que la necesidad de que los bancos centrales aumenten los tipos de interés”, señala el Fondo, donde esperan que la deuda pública mundial se estabilice el año que viene, excepto en los Estados Unidos y China.

Pero los costos de los préstamos “pueden aumentar rápidamente, especialmente para las economías emergentes y los mercados fronterizos, como ocurrió en marzo”, advierte.

Por eso será “esencial volver a una senda de equilibrio fiscal sostenible en los países que entraron en esta crisis con una deuda ya elevada y un crecimiento bajo”, en particular los de los países desarrollados.

El otro remedio es la economía “verde”, que tiene en el FMI a uno de sus mayores impulsores. El Fondo quiere eliminar los subsidios a los combustibles fósiles e imponer más impuestos al carbono.

La CIA y Soros apoyaron a Gorbachov en el desmantelamiento de la URSS

Bush y Gorbachov
Arthur González

Gorbachov confesó durante un discurso en la universidad norteamericana de Turquía:

“El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo […] mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A.N. Yakovlev y E. A. Shevardnadze”.

Recientemente la CIA desclasificó algunos documentos donde se afirma que “el magnate financiero George Soros y la CIA, ayudaron a Gorbachov a proporcionar la posterior disolución de la URSS.

Sobre ellos el analista y ex empleado de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, Wayne Madsen, afirmó que el multimillonario George Soros, proporcionó en 1987 cobertura económica, al gobierno de Mijaíl Gorbachov, a través de una ONG de la CIA conocida como el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste, IEWSS, por sus siglas en inglés.

La información expone que Soros y la CIA promovieron la difusión de dos términos orquestados desde Occidente en aquellos años, la “perestroika” (apertura) y la “glasnost” (transparencia) para que ambas sirvieran como ente desestabilizador en acelerar la desaparición de la URSS.

Esos documentos de la CIA prueban que lo sucedido no fue producto de un acto “espontáneo y democratizador” de Gorbachov, debido a que el sistema socialista estaba “agotado y quebrantado”, como quieren hacerle creer al mundo.

En Turquía el propio Gorbachov afirmó: “Para lograrlo aproveché mi posición en el Partido y en el país, tuve que sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialista de Europa”.

La verdad es que fue la CIA con el dinero de la Organización Soro, quien diseñó y ejecutó esa gran operación, con todo el apoyo del entonces líder soviético.

El ex analista Wayne Madsen asegura que el plan diseñado para eliminar el bloque socialista de Europa oriental, fue organizado por dos copresidentes del IEWWS de Soros, Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente del agro multinacional Cargill, quien había mantenido relaciones comerciales con la Unión Soviética en los años setenta del siglo XX.

No satisfechos con los resultados alcanzados, en 1991 la CIA y Soros centraron sus esfuerzos en provocar un fuerte golpe en la nueva Federación de Rusia, estimulando el separatismo en sus regiones con el fin de debilitarla al máximo.

El informe de Nye y MacMillan, augura el fin de la Unión Soviética y los elementos del nuevo modelo para las futuras relaciones de Moscú con Estados Unidos, para pasar a la era capitalista, y, según ellos, “cualquier nueva evaluación de las relaciones de Occidente con una Unión Soviética aperturista, tiene que partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder”.

El informe del IEWWS fechado en 1987, y su aplicación práctica, fue una forma incruenta de ir despedazando a la URSS por etapas.

En dicho documento se exhorta a Occidente a tomar ventajas respecto de la agonizante Unión Soviética, en el nuevo mapa geopolítico que se avecinaba, en particular en el Tercer Mundo, un área que hasta entonces había sido de influencia soviética.

Madsen apunta que Soros y sus aliadas organizaciones de “derechos humanos”, trabajaron activamente para destruir la Federación de Rusia, apoyaron los movimientos independentistas en Kuzbass (Siberia), a través de los derechistas alemanes que buscaban restaurar Konigsberg y Prusia Oriental, y estos financiaron a nacionalistas lituanos y de otras repúblicas autónomas y regiones como Tatarstán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, entre otras, con el propósito de estimular el separatismo en las llamadas Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas.

La actividad injerencista de Soros contra Rusia no se ha detenido, se ha incrementado provocativamente a través de sus bases operativas repartidas en los territorios aledaños, en particular Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Suecia, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Rumania, Mongolia, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, unido a grupos de corte terroristas en coalición con fascistas ucranianos y neonazis moldavos sionistas.

Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin, expulsó a varias organizaciones de Soros como, la Fundación Open Society Foundation y otras ONG de la CIA que operaban en similares circunstancias en territorio ruso, incluidas la NED (Fundación Nacional para la Democracia), el Instituto Republicano Internacional, la Fundación MacArthur y la Freedom House, considerándolas como indeseables y una amenaza para la seguridad del Estado ruso.

No por gusto Mijaíl Gorbachov fue premiado con el Nobel de la Paz, pues siguió diligentemente las orientaciones de la CIA y de George Soros.

La CIA no descansa y pretende eliminar todo vestigio de socialismo en la tierra, por eso sus planes contra Cuba y ahora en Venezuela, donde nada es casual ni por obra y gracias del espíritu santo, pero como dijo San Juan: 8-32, “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Por eso cada día el mundo comprueba de lo que son capaces los yanquis para lograr sus intereses hegemónicos y las mentiras que tejen, creando patrones preconcebidos entre las grandes masas mediante sus campañas de prensa; de ahí que sabiamente José Martí afirmara: “Hallar una verdad regocija tanto como ver nacer un hijo”.

https://heraldocubano.wordpress.com/2017/09/18/se-abre-paso-la-verdad-sobre-la-caida-de-la-urss/

Ennio Morricone: la muerte de un genio de la música

A.Baeza

Si bien la palabra “genialidad” se suele sobreutilizar, particularmente luego de una muerte, cuesta encontrar otro adjetivo para referirse a Ennio Morricone. Todos los artículos y columnas escritas desde que se comunicó su fallecimiento a los 91 años las primeras horas de hoy lunes probablemente queden cortos para agradecer el inmenso legado que nos deja al arte y la cultura popular, cada elogio escrito en cualquier idioma no es suficiente. Sin embargo, poco abordado ha sido por la mayoría de los medios su militancia comunista así como su relación con nuestro país.

Morricone, es junto a John Williams, Hans Zimmer y Philip Glass, uno de los compositores de bandas sonoras de películas más trascendentales de la historia, responsable de generar ambientaciones emblemáticas y melodías que acompañan escenas marcadas a fuego en el imaginario colectivo de toda una generación, desde la tensión en las miradas de tres vaqueros en un cementerio en medio del desierto a punto de dispararse por una bolsa de oro, hasta la emotividad un hombre en una butaca de una sala de cine vacía.

Su carrera comenzó como compositor fantasma en la edad dorada del cine hollywoodense de los 50, sin embargo, a mediados de los 60, sus trabajos para la llamada “Trilogía del dólar” para su compatriota, el director y guionista italiano Sergio Leone (que si bien no es propiamente una trilogía, tener a Leone, Eastwood y Morricone basta para calificarla como tal), lo elevaron desde ahí en adelante en la primera plana del cine.

La música de Morricone es tan increíblemente icónica, que no es exagerado afirmar que prácticamente hizo la mitad de las películas en que participó. Y pese a que su trabajo marcó buena parte del sonido del cine en la segunda mitad del Siglo XX, a cargo de los inolvidables soundtracks de, por ejemplo, “Los Despiadados” (1967), “Agáchate maldito” (1971), “Las mil y una noches” (1974), “Saló o los 120 días en Sodoma” (1975), no recibió una nominación a los Premios Oscar (¡ni quiera por “El bueno, el malo y el feo” de 1966!), sino recién hasta 1978 por “Días de gloria”. Sin embargo, recién lo obtendría el año 2016 en aquella ceremonia en que las redes sociales felicitaban y hacían bromas con Di Caprio y los años que tuvo que esperar por su premio, sin saber quizás, la importancia del reconocimiento a Morricone por el que injustamente tuvo que esperar toda su vida (sin contar el jubilatorio “premio a la trayectoria” de 2006).

“Los odiosos ocho” (2015), cinta que finalmente le dio el Oscar, muy probablemente quede en un segundo plano tanto para la carrera de Quentin Tarantino como para el legado de Ennio Morricone, a quien le negaron tantas veces la estatuilla debido a su afiliación al Partido Comunista Italiano, un pecado mortal para la industria cultural norteamericana de la Guerra Fría. Fue por este motivo también, que no obtuvo el galardón por joyas musicales como “La misión” (1986), “Los intocables” (1987), “Bugsy” (1991) y “Malena” (2000), en las que estuvo nominado.

Su postura política le hizo estar siempre interesado por la situación de los Derechos Humanos y las dictaduras militares por las que pasaba el continente latinoamericano en los años 70 y 80.

Si bien los grandes medios recuerdan su relación con Chile desde sus visitas a actuar a nuestro país desde 2008, lo cierto es que ésta comenzó mucho antes. En una acto político-cultural en solidaridad con Chile por las violaciones a los Derechos Humanos de la criminal dictadura realizado en Inglaterra y que fuera organizado por Joan Jara -viuda de Víctor Jara-, el músico de Shwager exiliado en el Reino Unido desde 1977, Mauricio Venegas Astorga, interpretaba instrumentos andinos. Cuenta Venegas que Morricone, presente en el público, demostró gran interés por los sonidos de la quena y el charango, por lo que se contactó con él y lo invitó a tocar tiempo más tarde para la banda sonora de “La Misión”, la que le abriría las puertas y sería la primera de muchas incursiones del coronelino en la música incidental del cine y televisión.

Por su parte, mientras Inti Illimani desarrollaba su prolífica carrera artística en su exilio en Italia, donde llegó a ser una de las bandas más importantes de ese país, fue Morricone quien facilitó sus estudios para que grabaran gran parte de los álbumes de este período, uno de los más destacados, “Fragmentos de un sueño” (1987) que cuenta con la colaboración del guitarrista español Paco Peña y del guitarrista clásico australiano y también militante de izquierda, John Williams (no confundir con el compositor), con quién actuaron en un prácticamente en ruinas Teatro de Lota en la década del 90.

La visión ideológica de Morricone también se refleja en alguna de las películas en que participó, con un alto contenido político, tales como “La Batalla de Argel” (1966) película que aborda la independencia de la colonización francesa, “Tepepa… Viva la revolución” (1969) ambientada en la revolución mexicana, “Sacco y Vanzetti” (1971) sobre dos obreros anarquistas condenados a muerte, “La clase obrera va al paraíso” (1971), “La gran burguesía” (1974), “Mussolini: último acto” (1975), entre otras.

Como suele ocurrir con los grandes personajes, intentar encasillarlo en una determinada área resulta infructuoso, pues su genio desborda cualquier intento de apropiación. Y si bien no tuvo el reconocimiento merecido de parte del establishment de la gran industrial del cine, sí lo recibió de la gente común que siempre llenó cada uno de los recintos en que se presentó en vivo junto a su orquesta, y su música será parte del patrimonio del cine y de la cultura popular, incluso para personas que reconozcan su trabajo y no al autor, como suele suceder con las obras inmortales.

https://resumen.cl/articulos/ennio-morricone-cine-musica-politica-y-su-relacion-con-chile/

Los piratas del Caribe siempre han sido los imperialistas británicos

Aram Aharonian

El derecho nacional e internacional ya no cuenta y así lo demuestra el espectáculo del Tribunal de Comercio de Londres que decidió la entrega de las reservas de 30 toneladas de lingote de oro venezolanas guardadas en el Reino Unido, no a la nación sino al virtual y autoproclamado presidente interino (títeres de Washington) Juan Guaidó: un acto moderno de la más rancia piratería de la vieja Albion.

El 22 de junio comenzó en Londres el juicio por los activos de Venezuela bloqueados en Inglaterra. Se trata de unos 1.300 millones de dólares en propiedades estatales venezolanas. Durante décadas los gobiernos, incluso anteriores al chavismo, usaron sus barras de oro en las bóvedas subterráneas del Banco de Londres para transacciones financieras internacionales.

En las bóvedas del Banco de Inglaterra, como una secuela de sus tiempos imperiales, se guarda el 20 por ciento del oro mundial. La mayor parte del mismo fue dejado en guarda por los gobiernos de más de 30 países, que pagan una comisión por esa actividad.

Hoy el Banco de Londres se niega a cumplir con su obligación de devolverlas conforme a un contrato internacional vigente. ¿Lawfare?. U otra forma de expoliar a las naciones de sus pertenencias para con ellas invadirlas, sojuzgarlas y expoliar sus riquezas naturales para sus empresa trasnacionales.

Obviamente, a los flemáticos británicos de Su Majestad y el Brexit no se les dio pro expropiar los activos de los sanguinarios jeques que gobiernan ¿la democracia? de Saudi Arabia, por ejemplo.

Siguen el mismo libreto de Donald Trump, que también entregó los activos de Citgo, la filial estadounidense de la petrolera venezolana Pdvsa al mismo Guaidó. Y cuando necesitó adueñarse del gas y el litio bolivianos no dudó en usar a la Organización de Estados Americanos –y a su sicario Luis Almagro- para declarar un fraude electoral que nunca existió y poner el país en manos de sus socios de la rancia aristocracia genocida boliviana.

Recordemos que Guaidó fue investido y reconocido por Estados Unidos en ese carácter desde inicios de 2019. Luego varios países vinculados a la estrategia de los Estados Unidos han reconocido esa autoridad. No hay que ser un avezado conocedor de la situación para saber que ninguno de los miembros de eso que llaman “administración” que responde a Guaidó, reside en Venezuela. Todos ellos habitan en Estados Unidos y uno en Colombia.

El Reino Unido es una fuente de canalladas. Terratenientes, racistas, piratas, explotadores y saqueadores: tienen una rancia tradición de abolengo delincuencial. Esto de la piratería no es nuevo, si no recordamoes que aún retienen varias colonias en nuestra región: Anguilas, Bermudas, Islas Caimán, Islas Georgias del Suy y Sandwwich del Sur, Islas Malvinas, Islas Pitcairn, Islas Turcos y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Teritorio Antártico Británico.

¿Qué se puede esperar de un imperio talasocrático (estado cuyos dominios son principalmente marítimos) que se hizo de saqueos, piratería, despojos, trampas y esclavitud y cuya vanguardia son los corsarios de ayer y los bucaneros globalistas de hoy?

Basta visitar el Museo del Saqueo en Londres, también llamado Museo Británico, donde bien se puede demostrar la  expoliación de los objetos de las culturas milenarias de otras naciones. Pruebas no de las culturas, sino de la barbarie y expoliación imperial..

Tras la repartición de América por el papa Alejandro VI entre España y Portugal, los monarcas de Francia e Inglaterra y los Señores de Holanda inician una carrera para disputarles la hegemonía en el Nuevo Mundo.

A fin de cortarle las comunicaciones a los ibéricos, se asocian con salteadores navales que en tiempos de guerra declarada con otros reyes son llamados corsarios, y en tiempos de paz, piratas, para la ininterrumpida batalla de tres centurias que culmina con la hegemonía mundial de Inglaterra.

En 1576 asalta la isla Margarita el pirata  Andrew Barker, y William Hawkins la devasta en 1583. En 1596 Leonard Berry incursiona en Guayana, y el año siguiente lo hace el  corsario  Charles Leigh. Al saqueo se unen los holandeses. Entre otra nube de asaltos a la costa venezolana, el corsario inglés Charles Leigh arremete contra Guayana en 1602, el pirata  Robert Harcourt asalta Trinidad y el Orinoco en 1608 y el año siguiente Thomas Roe invade por las bocas del Amazonas y del Orinoco.

En 1595, si no me falla la memoria, sir Walter “Guantarral” Ralegh –marino, corsario, escritor, cortesano y político inglés, que popularizó el tabaco en Europa- incursiona una vez más en Trinidad, sus hombres asaltan  el Orinoco y Santo Tomé, y el caballero es derrotado en su proyecto de hacer de Guayana una colonia inglesa.

Su obra The Discovery of the large, rich, and beautiful Empire of Guiana editada en 1595 impulsó la leyenda de El Dorado, lo que dio pie a numerosas ediciones del libro, traducciones y nuevos libros relacionados con dicha leyenda. Acuñó una frase anunciadora del imperio inglés: «Quien posee el mar, posee el mundo entero».

Hasta Gabo García Márquez lo menciona en Cien Años de Solead, diciendo que fue él quien regaló su acordeón a Francisco el Hombre. Pero fue, quizá Eduardo Galeano quien nos explicó mejor la cuestión: El malevaje financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate. La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado”.

“Los organismos internacionales que controlan la moneda,  el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas», nos recordaba el autor de Les escuela del mundo al revés.

Pero la codicia, que nunca muere, durante varios siglos mantendrá vivo el plan hasta arrebatar a Venezuela parte fundamental  de su territorio inalienable, el Esequibo, hoy junto con piratas trasnacionales como la Exxon Mobil.

Los piratas del siglo XXI ya no tienen necesidad de asaltar barcos en ultramar (ahora asaltan bancos, también). Hoy utilizan los bancos, como sucedió con la desaparición –llámese robo– de la reserva internacional de Libia que se encontraba en el extranjero, qur ascendía a 300.000 millones de dólares, de los cuales, en oro eran unos 168.000 millones de dólares. La ayuda humanitaria nunca llegó después que asesinaron a Muamar Gadafi y destruyeron el país.

El oro de Venezuela fue repatriado entre 2011 y 2012 por el presidente Hugo Chávez. Actualmente es el primer país latinoamericano con reservas en oro: 161,2 toneladas, de las cuales 31 toneladas (19,2 por ciento) han sido secuestradas por el Banco de Inglaterra.

Antes estaba en Citibank, institución que debía devolver después de finiquitado las operaciones con el país, pero se lo entregó a su par inglés aludiendo que se lo impedía las sanciones de Trump, es decir, la nueva patente de corso.

”Es un robo, por eso en el siglo XVIII los piratas más famosos eran los corsarios ingleses, actuaban todos para la Corona Británica […] El Reino Unido viola el derecho internacional y le pretende robar los recursos a Venezuela”, afirmó el canciller venezolano Jorge Arreaza.

Dijo que el Banco de Inglaterra solo es el custodio, “esos recursos serían utilizados a partir de un convenio con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) para la compra de equipos e insumos médicos necesarios para enfrentar la Covid-19“.

¿Con qué título, con fundamento en cuales derechos, a cuenta de qué se atreve esa nueva Santa Alianza de países ocupados por la OTAN que llaman la Unión Europea a sancionar funcionarios venezolanos o reconocer usurpadores votados por nadie?, se pregunta Luis Britto García.

Evidentemente, su inveterada costumbre de ser perpetuamente ocupados por tropas extracontinentales les hace olvidar lo que significan soberanía e independencia, y que ya los absolutismos del Viejo Continente no nombran ni deponen Capitanes Generales o Virreyes en América (¿o sí). “Propongo enviarles copia de nuestra Declaración de Independencia, a ver si se animan a declarar la suya”, señala el intelectual venezolano.

Las finanzas de la familia de la flemática y casi muda reina Isabel II van en aumento y muchos ciudadanos están molestos. Los costos de mantener a la realeza crecieron más del 40 por ciento entre 2018 y 2019 alcanzando 104 millones de dólares.

El tiempo pasa, y el Reino Unido mantiene su rasgo más típico: la piratería.

http://estrategia.la/2020/07/05/los-nuevos-piratas-de-la-vieja-albion/

El coronavirus le ha servido a Google para retomar su idea de una gran base de datos genéticos a nivel mundial

Diego Herchhoren
En el año 2007 se conoció la noticia de que la empresa del buscador trabajaba en un servicio llamado Google Health, que fue interpretada como una nueva funcionalidad que permitiría buscar noticias sobre salud. Al igual que el buscador de libros, que ofrece un listado de obras literarias, Google Health facilitaría información sobre enfermedades. 
En la actualidad, es cada vez más habitual que personas con sintomatologías conocidas busquen en internet síntomas, enfermedades y tratamientos. El proyecto de Google estaría entonces pensado para recopilar toda esa información.
Pero el verdadero objetivo que persiguió el buscador con este portal era otro: era confeccionar un historial médico electrónico, en el que los usuarios registrados de Google podrán archivar sus resultados médicos. 
Al igual que Google Calendar, que centraliza la agenda diaria de millones de personas, Google Health pasaría a ser una gran base de datos personales con función sanitaria y completamente gratuito. Incluso se pensó en que éste sistema podría ser entregado a países del tercer mundo que no tienen infraestructura para almacenar los datos de sus ciudadanos.
Las autoridades sanitarias podrían bajárse los informes médicos y de este modo estar disponibles en caso de emergencia y en cualquier lugar del mundo. 

El problema que tuvo Google en esa época era que la histeria generada en torno a las supuestas pandemias no había cobrado la magnitud necesaria como para que la sociedad se hiciera la pregunta clave, respecto hasta qué punto una corporación económica transnacional podría disponer de nuestra intimidad sanitaria, si de temas de salud se trataba. Y en Europa, donde las discusiones acerca de la privacidad han sido acentuadas en el seno de las instituciones comunitarias, Google Health tendría muchos enemigos. 
El proyecto quedó apartado y suspendido, a la espera de un mejor contexto.
Hay que tener en cuenta que, de esta manera, una empresa estadounidense pasa a tener datos personales, entre ellos datos médicos delicados, a los que, en caso de necesidad, también tendrían acceso las autoridades y los gobiernos que contraten estos servicios. 
Pensemos por ejemplo en las autoridades migratorias, que ya con el coronavirus han clamado por la existencia de un «DNI sanitario» que permita saber si una persona que accede al interior de nuestras fronteras está sana. O incluso a la hora de encontrar empleo o incluso pareja a través de una red social.
Microsoft, la empresa creada por Bill Gates y a quien personas de todo el mundo señalan como responsable del clima de pandemia en torno al coronavirus, hizo ya lo propio con el servicio HealthVault.
Los datos se almacenan en los servidores de Microsoft y pueden transmitirse por medio del software Health Vault Connection Center. Del mismo modo que la frecuencia cardiaca, medida por un pulsímetro, puede mostrarse en la pantalla del propio ordenador, valores fisiológicos como la presión sanguínea, el azúcar en sangre o el pulso.
Según el profesor de Genética Médica de la Universidad de Viena, Markus Hengstschläger, el objetivo de un almacenamiento por parte de Google de los datos médicos de los usuarios tiene que ver con la idea de hacer una gran base de datos genéticos. El planteamiento era fomentar, primeramente, el interés de los usuarios en su propio ADN y luego hacer comparativas mediante experimentos de ingeniería social.
Esto nos lleva a la empresa de ingeniería genética 23andMe, íntimamente ligada a Google y que recientemente ha dado acceso a sus actuales cinco millones de perfiles genéticos a la multinacional GlaxoSmithKline, la sexta farmacéutica más grande del mundo. 
23andMe fue fundada por tres mujeres: Linda Avey; Esther Dyson, «la primera dama de Internet»; y Anne Wojlciki la mujer del fundador de Google, Sergey Brin
Wojlciki recibió de Brin 3,9 millones de dólares para la puesta en marcha de la empresa. Además de Google, fondos buitre como New Enterprise Associates y Mohr Davidow Ventures participan de la misma. También el emporio de la biotecnología Genentech ha entrado en el capital de 23andMe. El propietario de Genentech, Arthur Levinson, fue miembro del Consejo de Administración de Google y ahora lo es de Apple.

El objetivo de 23andMe es facilitar el acceso de los ciudadanos a la información sobre sus genes. Cualquiera podría buscar en Google información sobre su genoma. 23andMe ofrece análisis genéticos para uso propio y los analiza en laboratorio. 
Una vez se obtienen los resultados, puede buscarse en Google quién tiene el mismo código genético. «¿Tengo los mismos genes que David Beckham?», «¿tendré cáncer alguna vez?». En una entrevista publicada en el New York Times de 26 de diciembre de
2008, el neurólogo y especialista en genética norteamericano Robert
Green
hizo además una seria advertencia sobre los análisis de ADN: «La gente tiene que comprender que los factores de riesgo genético son
sólo eso, factores de riesgo, y no factores determinantes
«
. Green había
elaborado un estudio sobre el Alzheimer donde se investigaba si un
análisis genético puede, efectivamente, predecir enfermedades. Su
conclusión: no hay ni un sí ni un no: sólo un quizás.
Y es que la comparación de los datos genéticos con otras personas debilitaría la necesaria protección de los datos e impondrá un clima de «eugenesia social» a quien no tenga el ADN deseado. 
Gracias al coronavirus, la implantación en terminales móviles de app’s de rastreo y de volcado de información sanitaria de los usuarios son la prueba de que el proyecto Google Health ha renacido, pero con otro nombre. Al igual que gracias a las redes sociales y los propios smartphones se ha conseguido que millones de personas desnuden su identidad, sus sensaciones, sus sentimientos y sus frustraciones con un robot que almacena y vende datos personales de sus usuarios, el proyecto ahora alcanza incluso nuestra salud.
Los análisis genéticos son una gran fuente de predicciones de uso inimaginable. Entrevistas de trabajo, compañías de seguros, el ejército, el Estado, quien sea, podría tener mucho interés en averiguar lo más posible acerca los perfiles genéticos, y los acuerdos de colaboración de numerosos Estados con el buscador, a quien han cedido la gestión y geolocalización de personas pasibles de estar enfermas de coronavirus, son un paso definitivo en ese sentido.

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