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Mes: mayo 2020 (página 11 de 18)

El recurso al coronavirus oculta los verdaderos motivos de las muertes de los trabajadores de Estados Unidos

En Estados Unidos la atención médica es privada, por lo que la mitad del país, es decir, 160 millones de personas, sólo tiene médico si tiene trabajo.

Con la crisis económica 43 millones de trabajadores, además de perder su empleo, perderán también su seguro médico. En los últimos dos meses 33 millones de trabajadores ya están despedidos y no van a poder costearse la atención médica, ni ellos ni sus familiares.

Actualmente el porcentaje oficial de paro es del 14,7 por ciento, aunque algunos economistas calculan que, en realidad, está entre el 19 y el 23,6 por ciento, si tenemos en cuenta el número de los que han perdido su trabajo en las últimas dos semanas, así como el número de los que no han solicitado el seguro de desempleo.

El mes pasado el Instituto de Política Económica estimó que 12,7 millones de trabajadores ya habían perdido el seguro médico asociado a su contrato de trabajo.

Como consecuencia de la crisis económica, los trabajadores y sus familiares no van a ser atendidos, salvo en los hospitales de la beneficencia que, hasta ahora, han sido un colchón, para paliar la atención médica de los parados, pero que resultan claramente insuficientes, dado el volumen de paro que se espera.

La atención médica en Estados Unidos no está preparada para soportar una recesión económica, según el doctor Adam Gaffney, presidente del Programa de Médicos para una Salud Nacional. “Es inevitable que la gente muera porque no pueden obtener la atención que necesitan debido a la recesión que se avecina”.

Las cifras de mortalidad se van a disparar y el recurso al coronavirus contribuirá a ocultar los verdaderos motivos de los fallecimientos, así como su naturaleza de clase.

La única pandemia es, pues, la crisis del capitalismo.

El mecanismo de ocultación lo expuso el secretario de Salud, Alex Azar, el mes pasado: el gobierno va a financiar la atención sanitaria a los enfermos de coronavirus, mientras que los demás no podrán acceder a la atención sanitaria.

Dado que el dinero va a parar a las grandes empresas aseguradoras, que cobran en función de los casos atendidos, tanto ellas como los enfermos están interesados en consignar que, en efecto, su dolencia tiene su origen en el virus.

Las cifras de la pandemia no dejarán de inflarse y la crisis del capitalismo no existe: estamos ante una recesión económica causada por un virus, que ha obligado al cierre de las empresas y bla, bla, bla, bla, bla….

El Estado de Alarma y el confinamiento han debilitado el sistema inmunológico de la población, según el estudio de seroprevalencia del gobierno

Decodifican por primera vez parte clave del sistema inmunológico ...Los resultados de la primera ronda del Estudio Nacional de Seroprevalencia del Coronavirus ENE-COVID-19 esclarecen que tan sólo el 5% de la población en España ha estado en contacto con la enfermedad y ha generado anticuerpos.
Es decir, estos resultados muestran que la población de nuestro país está lejos de haber adquirido la inmunidad de grupo o de rebaño, una circunstancia que favorecería un menor contagio del coronavirus si hubiera un rebrote de casos o una segunda oleada de la pandemia. Para que esto hubiera ocurrido así, se tendría que haber registrado una seroprevalencia de un 60%.
Esto pone en evidencia que las medidas de aislamiento y distanciamiento social han hecho que la población quede más expuesta no solo al coronavirus, sino que ha debilitado su sistema inmunológico.
Esta primera ronda, además, arroja luz sobre cuáles han sido las provincias en las que ha habido un mayor contacto con el virus. Soria, Cuenca, Albacete, Segovia y Madrid son los territorios en los que existe una seroprevalencia mayor que en ningún caso llega a superar el 20% de sus poblaciones. El estudio también aclara que no existen diferencias de seroprevalencia entre hombres y mujeres ni por segmentos de edades.
La investigación está organizada por el Ministerio de Sanida, el Instituto de Salud Carlos III, las comunidades autónomas y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los investigadores que trabajan en el estudio pretenden monitorizar a una población de 90.000 habitantes repartidos en todo el territorio español en tres fases. No obstante las conclusiones a las que ha llegado el Ministerio con estos datos son que «habrá que esperar a la ansiada vacuna», que todo indica que no llegará nunca.

Una empresa farmacéutica que aprovecha la histeria para sus propios intereses económicos

Dr. William Bruno

La paciente llega a la sala de emergencias respirando tres o cuatro veces más rápido de lo normal, una respuesta fisiológica a la incapacidad de los pulmones para suministrar suficiente oxígeno al cuerpo. Esto crea una sensación que podría experimentarse en caso de ahogamiento. Parece asustada. Desesperada. Me presento como médico de urgencias e intento asegurarle que se sentirá más cómoda con el oxígeno extra que la enfermera le está colocando.

A la paciente ya se le ha diagnosticado Covid-19 y la intentamos recuperar en su casa antes de que sus síntomas empeoraran, lo que la llevó a regresar al hospital. Responde a una pregunta jadeando por aire: “¿Hay medicación para esto?”

Como la mayoría de mis colegas, he pasado incontables horas siguiendo la literatura médica sobre el Covid-19 en anticipación al tratamiento de pacientes como el que he descrito. Lamentablemente, la realidad es que no hay tratamientos probados y, a pesar del considerable entusiasmo y la fanfarria, gran parte de las investigaciones realizadas hasta la fecha han sido de poca monta y han sido llevadas a cabo por empresas farmacéuticas por motivos económicos.

Muchas de las intervenciones propuestas hasta ahora suponen la adaptación de medicamentos existentes, como la cloroquina, un fármaco antipalúdico, o la ivermectina, un fármaco antimicótico, con la esperanza de que estos medicamentos puedan ser útiles para el tratamiento del nuevo coronavirus. Desafortunadamente, los resultados han sido decepcionantes. La inverosimilitud biológica de utilizar medicamentos desarrollados para tratar enfermedades no virales ha llevado a muchos clínicos y científicos a considerar estas intervenciones con escepticismo. Sin embargo, esto no ha impedido que las autoridades [de Estados Unidos] las presenten como opciones de tratamiento.

El remdesivir, un antiviral desarrollado originalmente para tratar la fiebre hemorrágica causada por los virus Ébola y Marburgo [un virus endémico en varios países africanos], es el último tratamiento potencial para generar entusiasmo.

El estudio inicial utilizado para justificar su uso fue un pequeño grupo de pacientes con Covid-19. Aunque una gran proporción de los pacientes que tomaron el medicamento mejoró, no hubo un grupo de control para la comparación, lo que hizo imposible acreditar la mejora de remdesivir. Esto está muy lejos de la norma aceptada para probar una nueva terapia: un ensayo controlado aleatorio, en el que un grupo de tratamiento recibe el nuevo fármaco y su resultado clínico se compara con un grupo de control que recibió medidas estándar o un placebo. Eso no ha impedido que Gilead, la empresa farmacéutica propietaria del remdesivir, se jacte de su éxito, levante la esperanza y suba el precio de sus propias acciones.

La decisión de llevar a cabo un estudio metodológicamente cuestionable como el descrito -y su posterior publicación en una de las principales revistas médicas del mundo- es el mejor reflejo de la desesperación de la comunidad médica en un momento de crisis, en el que se está dispuesto a sacrificar datos de calidad por resultados rápidos. Una opinión menos “generosa” lo vería como una cínica estratagema para generar entusiasmo por una droga sin el riesgo de un ensayo negativo, en el que el grupo de tratamiento no muestra una mejora significativa respecto al grupo de control.

Se podría señalar la dificultad de llevar a cabo un ensayo clínico bien diseñado, con grupos de tratamiento y control, bajo el peso de una pandemia mundial, donde una gran parte de nuestros sobrecargados recursos de atención de la salud se dedican a la prestación de atención, lo que hace que los grandes ensayos clínicos multiinstitucionales sean una lejana segunda prioridad. A este respecto, el uso de la remodelación en otros contextos es una lección instructiva.

En diciembre de 2019 un equipo de investigadores publicó los resultados de un ensayo controlado aleatorio (en el que los participantes se asignan al azar a un tratamiento experimental o a una atención estándar) en el que se comparaba el rebrote con otros tratamientos para la enfermedad del Ébola. Lo notable de este estudio no es que los investigadores hayan podido utilizar un diseño de investigación tan riguroso, sino que lo hicieron en un Congo devastado por la guerra, durante un brote del virus del Ébola.

Por su parte, Gilead ha iniciado numerosos ensayos clínicos para evaluar más a fondo la eficacia del remdesivir en el tratamiento del Covid-19. El mes pasado [abril] se publicaron datos preliminares en un estudio del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, que mostraron que los pacientes infectados que recibían la droga sólo tenían un beneficio modesto en cuanto a la duración de la estancia en el hospital, pero ninguna reducción de la mortalidad. La revista médica The Lancet, tal vez en un intento de atenuar la excitación del exceso de celo, ha publicado datos de un ensayo controlado aleatorio aún no publicado que refuta este modesto beneficio y sugiere que el remdesivir puede no ser útil en los pacientes de Covid-19. A pesar de las limitaciones de los datos preliminares, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha anunciado que permitirá el uso regular de la droga en pacientes hospitalizados, alimentando el frenético rumor de que el tratamiento puede estar al alcance de la mano.

Por cierto, el reciente ensayo del remdesivir sobre el Ébola en el Congo refutó estudios anteriores, metodológicamente inferiores, y sugirió que otros tratamientos eran en realidad superiores al remdesivir para su uso en la enfermedad del Ébola. Esto no quiere decir que la eficacia, o la falta de eficacia, de la droga en el tratamiento del virus del Ébola pueda utilizarse como prueba de su eficacia sobre el Covid-19, un proceso de enfermedad completamente diferente. Sin embargo, la historia de un nuevo tratamiento que se mostró prometedor en los primeros estudios, sólo para resultar decepcionante en estudios posteriores más rigurosos, vale la pena tenerla en cuenta a medida que la ciencia se desarrolla para el uso de remdesivir para Covid-19.

Como todos los médicos, quiero decirle a los pacientes, como el que describí, que de hecho tengo una droga para darle. Pero quiero saber que su indicación se basa en la ciencia médica y no en la codicia empresarial o la imprudencia del pánico. Los investigadores que estudian el virus del Ébola en el Congo están demostrando que una calamidad no es excusa para una ciencia descuidada. De hecho, en tiempos de crisis como estos, la sociedad debe confiar en que la ciencia médica sea un bastión de racionalidad.


William Bruno, es médico de urgencias del Centro Médico USC de Los Ángeles
https://truthout.org/articles/pharmaceutical-company-pushes-new-unproven-covid-treatment-drug/

Más información:
– Fauci cambia las pruebas de los antivirales para aprobar un fármaco contra el coronavirus de la multinacional Gilead

El SPD quiere acabar con el intercambio nuclear de Alemania con la OTAN

Cartoon by Behrendt on the Ostpolitik (13 December 1969) - CVCE ...Diego Herchhoren

Justyna Gotkowska, analista en Varsovia del grupo OSW, un influyente think tank creado en 1990 por la CIA y que tiene sus cañones orientados hacia Rusia, ha lamentado en un hilo de Twitter que Alemania pronto abandonará un pilar clave de su política de defensa de la OTAN: el intercambio nuclear con EEUU.

Gotkowska argumenta que es muy probable que Alemania termine su participación en el programa de intercambio nuclear dentro de diez años. Si bien algunos líderes del SPD están comprometidos con él, el programa no cuenta con el respaldo del partido ni del probable socio de gobierno, Los Verdes.

Rolf Mützenich, líder del SPD en el Bundestag, ha salido formalmente a apoyar la retirada de las armas nucleares de EE. UU de Alemania y a abandonar el intercambio nuclear, un hecho histórico que parecería devolver al partido a los postulados históricos de Willy Brandt y su «política hacia el Este«.

El SPD también nominó a un eurodiputado antinuclear para el cargo de defensor del pueblo.

Gotkowska concluye que ya no existe una mayoría en el Bundestag para la adquisición del avión táctico F/A-18 Hornet, que constituye un componente clave para la estrategia de intercambio nuclear.


El propio gobierno de Angela Merkel ha trasladado la decisión sobre el F/A-18 a la próxima legislatura, que será aún menos proclive que la actual para apoyarlo. La salida de Alemania del programa plantea preguntas importantes para la OTAN: si Alemania aún puede ser útil para la alianza, y si otros miembros van a tomar el relevo. Gotkowska parece sugerir que Polonia podría ser el plan B.

Artículo relacionado:

Alemania aspira a ampliar su zona de influencia sobre Asia a expensas de Estados Unidos

Patrioteando, que es gerundio

Bianchi

De un tiempo a esta parte, no hay acto público de Pablo
Iglesias -hacía tiempo que no me metía con él- en que no salga a relucir
el concepto de «patria», casi un «oye, patria, mi aflicción», del
dramaturgo del «teatro pánico» Fernando Arrabal. «Porque, yo (Iglesias),
como patriota, blablablá…»

Venga o no a cuento, el tipo hace
alarde y mete, con calzador o sin él, el
término.

Un semantema, Patria, de origen inglés, pero que cuajó con la
Revolución francesa, aunque, quizá no con tanta carga política e
histórica como «nación», pero sí de fuerte sabor revolucionario. Patriotism se documenta en inglés en 1726, la voz francesa patriotisme se registra en 1750 y patriotismo en 1755, bien es
verdad que referida a un sentimiento que se consideraba específicamente
inglés donde adquiere, entre whigs y tories, una radicalización
política (del lenguaje patriótico) que, al asociarse con el
faccionalismo, provocará una denuncia de los matices demagógicos del
patriotismo hasta el punto de ser definido por el Dr. Samuel Johnson en
1775, en frase célebre, como «el último refugio de un canalla». Pero
será con la Ilustración francesa donde cuaje un campo semántico en el
que «patria» entre en contacto con nación, soberanía, república,
ciudadanía, felicidad y libertad
.

Asimismo, sobre los pasos de
Montesquieu, la Encyclopèdie define la virtud política como «amour de
la patrie». El concepto de patriotismo, reputado por Rousseau como la
virtud por excelencia del buen ciudadano (virtud que debiera cultivarse y
fortalecerse de modo sistemático a través de una educación pública nacional, según el
modelo espartano), cobraría enorme importancia, ya se dijo, durante la
Revolución francesa alcanzando su máxima expresión en la retórica
jacobina y, muy en particular, en el pensamiento de Robespierre. En el
vocabulario de la Revolución de 1789 las voces patria, república y
revolución
-y, por ende, patriota, revolucionario y jacobino – acaban
siendo sinónimos.

En la península ibérica, excepto Portugal, en
el llamado Manifiesto de los Persas de 1814 se recuerda cómo seis
años antes, (o sea, en 1808), se sublevaron «todas las regiones para
salvar su Religión, su Rey y su Patria». Da la impresión de que el
término -patria-  sólo tiene cabida en los textos más oficialistas del
absolutismo y del carlismo. El Trienio Constitucional (1820-1823)
marcaría un hito en esa edad dorada de la nación y la patria liberal con
la aparición por doquier de sociedades patrióticas. «No hay patria
-afirma por entonces el periódico El Zurriago– allí donde imperan las
cadenas de la arbitrariedad y las hogueras de la Inquisición» y donde
«viven los hombres sin derechos». El posterior exilio liberal, con su
inevitable nostalgia de la patria perdida, y la explosión sentimental
provocada por el romanticismo (de aquí, creo yo, que invocar la patria
se asocie más a lo literario, lírico y afectivo, que a lo
jurídico-político y no digamos administrativo) darán nuevas alas al
concepto. Por ejemplo, la elegía A la Patria (1828) escrita por
Espronceda durante su destierro en Londres: «Yo, desterrado de la Patria
mía, de una Patria que adoro». Renovadas emotividades y visiones
doloridas de España: «¿Quién calmará, ¡oh España!, tus pesares? ¿Quién
secará tu llanto?» La idea optimista y exultante de patria, propia del
primer liberalismo, derivará finalmente en una visión atormentada y
fatalista de España, la Mater Dolorosa.

Aunque todavía en la
Década Ominosa (1823-1833, año éste en que muere Fernando VII) se
encuentran claras muestras de patriotismo liberal, algunos testimonios
de los años cuarenta indican ya un giro en el uso y la valoración del
concepto, progresivamente vaciado de su sentido liberal. En el periódico El Archivo Militar, portavoz de un sector antiesparterista del
ejército, resulta patente la tendencia a la identificación entre el
ejército y la patria, sustraída así del ámbito del liberalismo civil y
progresista al que haría responsable de haber convertido a España «en un
mosaico político». Frente a la codicia y el egoísmo de los políticos,
los redactores de este periódico castrense formulan una redefinición del
concepto que con el tiempo arraigará con fuerza en la institución
militar: «la patria, la parte más pura, somos nosotros». Voz de antaño
cuyo eco resuena hogaño.

La izquierda proletaria, la marxista
especialmente, rechaza por contra la compatibilidad del patriotismo con
la lucha de clases. La patria, de ser invocada por una burguesía
revolucionaria pasa a ser patrimonializada por militares conservadores
hasta llegar a un sonoro ¡patria o muerte! emancipador. En cualquier
caso, un concepto histórico sometido a los vaivenes sociohistóricos y
políticos. ¿Qué patria reivindica Pablo Iglesias -no nos hemos olvidado
de él- cuando se llena la boca con sus morfemas? Pareciera que quisiera
«arrebatar» ese monopolio a los fascistas, que son los «propietarios»
tradicionales de esa patria, reivindicándose, también él como ciudadano
progresista, de izquierdas, como «patriota». También pudiera ser que, en
una lectura implícita, se venga a decir: «no teman los poderes fácticos,
soy un patriota, no un revolucionario, cuenten conmigo, ¿no ven mi
proceder en el procés catalán donde un Estado oprime a una nación y no
hago nada para efectivamente impedirlo?» Sabedor de cómo chirría la
palabra «patria» en labios de izquierda, Iglesias no tiene escrúpulos en
ponerla en su boca para demostrar que él también es un patriota. Y lo
quiere hacer saber a unos y a otros, pero más a los militares, que no se
atribulen, que no crean las estupideces de la caverna cuando le llaman
«comunista». Mi patria es la suya, compatriotas militares, españoles
todos. Y como dijera en frase famosa Cánovas del Castillo: «. . . con la
patria se está con razón o sin ella, como se está con el padre y con la
madre».

Sólo le faltó rematar con una viril exclamación muy carpetovetónica: ¡cojones!

‘Un ejercicio de esterilización masiva’: médicos de Kenia encuentran un agente antifertilidad en la vacuna antitetánica de la ONU

Los obispos católicos de Kenia acusan a dos organizaciones de la ONU de esterilizar a millones de niñas y mujeres al amparo de un programa de vacunación contra el tétanos patrocinado por el gobierno de Kenia, lo que le ha obligado a abrir una investigación.

Según una declaración publicada por la Asociación de Médicos Católicos de Kenia, la organización ha encontrado un antígeno que causa abortos involuntarios en una vacuna administrada a 2,3 millones de niñas y mujeres por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF.

Según los informes, los sacerdotes de Kenia aconsejan a sus congregaciones que rechacen la vacuna. “Enviamos seis muestras de todo Kenia a laboratorios en Sudáfrica. Su resultado positivo fue el antígeno HCG”, una hormona producida por la placenta de mujeres embarazadas con efectos abortivos, dijo a la prensa local el doctor Muhame Ngare, del Centro Médico Mercy en Nairobi.

El doctor Ngare, portavoz de la Asociación de Doctores Católicos de Kenia, declaró en un boletín publicado el 4 de noviembre: “Esto demostró nuestros peores temores; que esta campaña de la OMS no trata de erradicar el tétanos neonatal, sino que se trata de un ejercicio de esterilización masiva, potente y bien coordinado, para el control de la población utilizando una vacuna comprobada que regula la fertilidad. Esta evidencia fue presentada al Ministerio de Salud antes de la tercera ronda de inmunización, pero fue ignorada”.

Pero el gobierno dice que la vacuna es segura. El ministro de Salud, James Macharia, dijo a la BBC que “recomendaría a mi propia hija y esposa que lo tomen, porque estoy totalmente de acuerdo y confío en que no tiene efectos adversos para la salud”.

Los obispos y los médicos advierten que inyectar HCG a las mujeres, que imita una hormona natural producida por mujeres embarazadas, hace que desarrollen anticuerpos contra ella. Cuando quedan embarazadas y producen su propia versión de HCG, desencadena la producción de anticuerpos que causan un aborto espontáneo.

“Sabíamos que la última vez que se utilizó esta vacuna con cinco inyecciones fue en México en 1993 y en Nicaragua y Filipinas en 1994”, dijo el doctor Ngare. “No causó abortos espontáneos hasta tres años después”, razón por la cual, agregó, las afirmaciones de que las mujeres que recibieron la vacuna recientemente y luego quedaron embarazadas no tienen sentido.

Ngare dijo que la OMS trató de llevar el mismo programa antifertilidad a Kenia en la década de 1990. “Alertamos al gobierno y detuvo la vacunación. Pero esta vez no lo han hecho”.

Ngare también comparó el secreto de esta campaña con la fanfarria habitual que acompaña los programas nacionales de vacunación. “Por lo general, reúnen a todos los interesados ​​tres meses antes de la campaña, como lo hicieron con la polio hace poco tiempo. Y utilizan personal en todos los centros para distribuir la vacuna”.

Pero con esta campaña contra el tétanos, “solo unos pocos agentes del gobierno la han dado a conocer. Los vacunadores vienen con escolta policial y se llevan los resultados con ellos cuando terminan. ¿Por qué no dejarlo en manos del personal médico local para que lo administre?”

Más información:
— Crece la resistencia africana a las vacunaciones masivas de las empresas farmacéuticas

La pandemia es el confinamiento: lo que está aumentando es el número de muertes ocasionadas por el toque de queda

En Gran Bretaña este año ha aumentado el número de personas fallecidas en su domicilio respecto al promedio de los cinco años anteriores

Según Jason Oke, estadístico del Departamento Nuffield de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de la Universidad de Oxford, este año han muerto 8.196 personas más en los domicilios, incluyendo 6.546 muertes no relacionadas con el coronavirus (*).

El dato va acompañado de una disminución de las muertes de personas en los hospitales por motivos ajenos al coronavirus, lo que lleva al estudio a concluir que muchas de las personas que en años anteriores ingresaban en los hospitales, ahora están muriendo en sus casas.

La conclusión de los científicos es que las personas están muriendo por otras causas que no se habrían producido en condiciones normales, lo que califican como “daños colaterales del confinamiento”.

Otro análisis sugiere que puede haber habido ya unas 10.000 muertes más en el Reino Unido que en años anteriores.

En Italia se ha producido una situación similar: ya se han producido 11.600 muertes excesivas debido a personas gravemente enfermas que evitan acudir a los hospitales.

Los datos de varios países confirman un retraso en la presentación de los pacientes con infarto de miocardio durante la pandemia, ya sea porque la gente no quiere sobrecargar los servicios de salud en este momento o porque temen contagiarse de coronavirus, dice el profesor Andrew Goddard. “Es esencial que los pacientes que temen un ataque al corazón o un derrame cerebral llamen al 999”, el número de teléfono de emergencias.

Un equipo de analistas de Sudáfrica también ha descubierto que las consecuencias económicas del confinamiento en el país provocarán la muerte de 29 veces más personas que el propio coronavirus.

El profesor Richard Sullivan advirtió que habrá más muertes por cáncer en Gran Bretaña que el número total de muertes por coronavirus debido a las restricciones de las pruebas de detección y al tratamiento resultante del confinamiento.

De sus comentarios se hizo eco Peter Nilsson, Profesor de Medicina Interna y Epidemiología de la Universidad de Lund, quien dijo: “Es muy importante comprender que las muertes por Covid-19 serán mucho menores que las muertes causadas por el confinamiento de la sociedad cuando se arruine la economía”.

Los expertos también advirtieron que el confinamiento dará lugar a 1,4 millones de muertes por infecciones de tuberculosis no tratadas.

Si el confinamiento en sí mismo termina costando muchas más vidas que si los países hubieran seguido el ejemplo de Suecia, entonces ¿qué sentido tiene?

https://www.theguardian.com/society/2020/may/08/more-people-dying-at-home-during-covid-19-pandemic-uk-analysis

El hospital culpa al coronavirus de una muerte pero la ciencia demuestra lo contrario

Diariamente en Colombia son más las denuncias que provienen de los casos difuntos por Covid-19. A pesar de darse un sepelio como pacientes positivos, en algunos casos no lo son, por eso familiares piden que aclaren sus muertes.

En la ciudad colombiana de Ocaña, la segunda persona en contraer el virus en la región falleció el pasado 26 de abril, sin embargo, el día anterior había llegado a las instalaciones Hospital Emiro Quintero Cañizares con signos vitales débiles, la oportuna reacción por parte del personal de salud logró reanimar el cuerpo y mantenerlo estable hasta el próximo día en el que falleció.

Familiares del difunto afirman que el 25 de abril el hombre había sido diagnosticado para Covid-19 y por esta razón se le dio un sepelio como paciente positivo, a pesar de esto, el día de su defunción se le fue tomada la segunda prueba la cual salió negativa.

De acuerdo a lo anterior, la familia le pide al hospital que aclare el tema ya que en el registro a nivel nacional aun figura como persona fallecida con Covid, mientras la ciencia demuestra lo contrario. El Hospital informó a la opinión pública que se hizo una petición por escrito para que se el mismo Ministerio de Salud el encargado de dar una respuesta al respecto.

http://noticias.canaltro.com/covid-19-un-nuevo-camino-hacia-los-falsos-positivos/

Pandemia y control poblacional

Darío Herchhoren

La aparición de la pandemia del covid 19 significó una alarma mundial, que fué aprovechada por algunos estados para dar una vuelta de tuerca sobre el control que ejercen sobre la sociedad entera.
En los países de occidente conviven estados más democráticos y estados más autoritarios. Cuando hablamos de estados democráticos lo hacemos desde la legalidad burguesa que es la que conocemos porque vivimos en un país capitalista, y cuando hablamos de estados más autoritarios nos referimos a estados tales Arabia, Brasil, Filipinas, etc. donde las libertades democrático burguesas no están garantizadas.

Desde el punto de vista sanitario, el confinamiento de la población es una medida que se toma para evitar la difusión de una enfermedad, y suele ser efectiva a esos efectos.

Pero desde un punto de vista democrático, ese confinamiento puede tener otra lectura, ya que restringe y mucho la libertad de movimientos, que es esencial a un estado democrático. Decía el famoso penalista español Luis Jiménez de Asúa, que la libertad de ambular no solo se restringe poniendo a un policía que te controle, sino que se puede restringir la libertad de ambular poniendo un perro bravo junto a los ciudadanos, o generando miedo a sanciones económicas (multas) en caso de violación de las normas generadas por el estado.

Pero veamos un poco con la cabeza fría. Es cierto que el confinamiento sine die de las personas puede ser una agresión contra la libertad de ambular, que es uno de los derechos más elementales de los seres humanos, pero el estado nos contesta que esas medidas se toman para proteger el derecho a la vida, que está amenazado por la existencia de una pandemia. Hay un evidente choque entre dos derechos fundamentales.

Sin embargo hay una gran cantidad de situaciones en las cuales el estado se apropia de información sobre nosotros mismos que no suscitan tanta efervescencia, y que aceptamos como algo consustancial al funcionamiento de una democracia, y pruebas al canto: Cuando tramitamos un DNI, damos una serie de datos personales que quedan en poder de un órgano del estado como es la policía, y ahora el DNI viene con un chip que contiene, según la policía unos datos personales tales como si hemos sido detenidos, si hemos estado en prisión, y como no lo sabemos podría contener datos sobre nuestra ideología o sobre nuestras creencias religiosas. Si matriculamos a nuestros hijos en la escuela primaria también damos unos datos personales que quedan en manos del estado. Si abrimos una cuenta corriente en un banco pasa lo mismo.
                                                                                                                                                                                            
Pero lo peor está por llegar, y es que la policía por razones de seguridad, nos lo dicen así, puede escuchar nuestras conversaciones telefónicas, y mediante los teléfonos móviles, saber nuestra ubicación exacta con día y hora. Nuestras calles están repletas de cámaras de seguridad, que nos filman y siguen nuestros movimientos hasta que entramos dentro del ámbito de otra cámara de seguridad. Y así de seguido.

Con esto queremos demostrar que en realidad vivimos en un estado policial que nos controla en todo momento, que sabe de nuestros movimientos y de nuestra ideología aunque nunca la digamos y lo saben por medio del estudio de los algoritmos.

Realmente, que nos enclaustren en casa, no es en realidad más que una vuelta de tuerca más en nuestras desgraciadas vidas y que si no rompemos con un estado que cada vez es menos democrático burgués y más fascista, terminaremos como robots, que haremos todo lo que nos manden, sin rebelarnos contra esa sutil dictadura que parece democrática. ¡Sublevémonos ya!

Bill Gates financió el diseño del modelo epidemiológico fraudulento de coronavirus utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos

Suecia: ‘del dicho al hecho hay un trecho‘
El modelo epidemiológico utilizado en Gran Bretaña y Estados Unidos para justificar las previsiones de un estallido exponencial de la pandemia de coronavirus, fue diseñado por el Imperial College de Londres, que cobró 79 millones de dólares de Bill Gates.

Las proyecciones aterradoras no se han cumplido en absoluto. No era un error, sino un auténtico montaje adobado por ordenadores y matemáticas. Después del espantoso ridículo, los científicos de verdad han empezado a pedir explicaciones a los mercenarios, empezando por el mafioso que encabezó el diseño del modelo, Neil Ferguson, que pronosticó 2,2 millones de muertos en Estados Unidos (1). Actualmente son 80.000, a pesar de inflar las cifras con todo tipo de cadáveres.

Buena parte de los fraudes de la ciencia moderna tienen el mismo origen en los modelos informáticos. Ferguson y sus sicarios han reconocido que, en efecto, el modelo presenta “problemas” que hasta la fecha no han sido capaces de resolver.

Un antiguo informático de Google ha analizado el código fuente y asegura que tiene desviaciones tan grandes que van mucho más allá de lo que en estadística llaman “márgenes de error”.

Lo que cabe esperar de los “amantes de la ciencia” como Gates es que ahora destinen otros 79 millones de dólares a corregir los “errores” del anterior.

Ferguson formó parte del grupo de “expertos” que convenció al Primer Ministro británico Boris Johnson para que abandonara la estrategia anterior, similar a la de Suecia, para evitar las 510.000 muertes previstas por el modelo informático para Gran Bretaña.

Durante un mes estuvieron ocultando el código fuente del modelo. Ante las presiones, lo publicaron el 27 de abril en el repositorio de GitHub (2), pero con una inusual salvedad: los archivos con los parámetros concretos eran sólo unos ejemplos y no reflejaban los que utilizaron en sus previsiones.

El truco fue el siguiente: publicaron un algoritmo genérico que permite a otros elaborar modelos epidemiológicos para cualquier país del mundo, pero no el que ellos utilizaron para Gran Bretaña y Estados Unidos.

A un equipo científico de Upsala, en Suecia, se le ocurrió transplantar el modelo de Londres a su país con una política, como la actual, de “puertas abiertas”, es decir, sin confinamiento, y las conclusiones fueron que la catástrofe estaba segurada. Para impedir la sangría humana, Suecia debía apuntarse al confinamiento. Las previsiones multiplicaban por 40 las cifras reales y conocidas, lo que suponía un total de 40.000 cadáveres para el 1 de mayo y casi 100.000 para el próximo mes de junio.

Afortunadamente el gobierno de Suecia no se dejó arrastrar por los delirios de ese tipo de “expertos” y sus modelos informáticos. El tiempo le ha dado la razón: el número de muertes a fecha de hoy es de 3.460 muertes imputadas al virus.

Así son los “expertos”: si la realidad no confirma una teoría, lo que hay que cambiar es la realidad para agradar los oídos de Bill Gates o cualquier otro que ponga el dinero encima de la mesa.


(1) https://www.cato.org/blog/how-one-model-simulated-22-million-us-deaths-covid-19
(2) https://github.com/mrc-ide/covid-sim/issues/144

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