La web más censurada en internet

Día: 26 de mayo de 2020 (página 1 de 1)

La Fundación Rockefeller preconiza la militarización de la sociedad con el pretexto de la pandemia

La Fundación Rockefeller ha presentado un “Plan de Acción Nacional para el Control de Covid-19” en el que esbozan “medidas pragmáticas para reabrir nuestros lugares de trabajo y comunidades”. Pero estas no son, como dice el título, simplemente medidas de salud. El Plan -al que han contribuido algunas de las más prestigiosas universidades (Harvard, Yale, Johns Hopkins y otras)- prefigura un modelo social verdaderamente jerárquico y militarizado.

En la parte superior, el “Consejo de Control de Pandemias, análogo al Consejo de Producción de Guerra que Estados Unidos creó en la Segunda Guerra Mundial”. Estaría compuesto por “dirigentes de los negocios, el gobierno y el mundo académico” (enumerados así por orden de importancia, con los representantes del gobierno no en la parte superior, sino los de las finanzas y la economía). Este Consejo Supremo tendría la facultad de decidir sobre la producción y los servicios, con una autoridad similar a la conferida al Presidente de Estados Unidos en tiempos de guerra por la Ley de Producción para la Defensa. El Plan establece que 3 millones de ciudadanos estadounidenses deben ser examinados semanalmente del Covid-19, y que el número se debe aumentar a 30 millones por semana en seis meses. El objetivo, que se debe alcanzar en un año, es llegar a la capacidad de probar a 30 millones de personas diarias de Covid-19.

Para cada prueba debe haber “un reembolso adecuado a un precio de mercado de 100 dólares”. Por lo tanto, se necesitarán “miles de millones de dólares al mes” en dinero público.

La Fundación Rockefeller y sus socios financieros ayudarán a crear una red para la provisión de garantías de crédito y la firma de contratos con los proveedores, es decir, con las principales empresas productoras de medicamentos y equipo médico. Según el Plan, la “Junta de Control de Pandemias” también está autorizada a crear un “Cuerpo de Respuesta a Pandemias”, una fuerza especial (no denominada incidentalmente “Cuerpo” como los Marines) con una plantilla de 100.000 a 300.000 miembros. Se reclutarían de voluntarios del Cuerpo de Paz y de Americorps (creado por el gobierno de Estados Unidos oficialmente para “ayudar a los países en desarrollo”) y de la Guardia Nacional.

Los miembros del “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” recibirían un salario bruto medio de 40.000 dólares al año, para lo cual se espera que el gobierno gaste entre 4.000 y 12.000 millones de dólares anuales. El “Cuerpo de Respuesta ante Pandemias” tendría la tarea principal de controlar a la población con técnicas de tipo militar, mediante sistemas digitales de rastreo e identificación, en lugares de trabajo y de estudio, en barrios residenciales, en lugares públicos y en movimiento. Sistemas de este tipo -recuerda la Fundación Rockefeller- los realizan Apple, Google y Facebook.

Según el Plan, la información sobre las personas, relativa a su salud y actividades, permanecería reservada “en la medida de lo posible”. Sin embargo, todos ellos estarían centralizados en una plataforma digital cogestionada por el Estado Federal y las empresas privadas.

Sobre la base de los datos proporcionados por el “Consejo de Control de Pandemias”, se decidirá a su vez qué zonas estarían sujetas a confinamiento y por cuánto tiempo. Este, en resumen, es el plan que la Fundación Rockefeller quiere implementar en Estados Unidos y en otros lugares. Si se llevara a cabo aunque fuera parcialmente, habría una mayor concentración del poder económico y político en manos de élites aún más pequeñas, en detrimento de una mayoría creciente que se vería privada de los derechos democráticos fundamentales.

El operativo se ejecutaría en nombre del “control del Covid-19”, cuya tasa de mortalidad, según datos oficiales, ha sido hasta ahora inferior al 0,03 por ciento de la población de Estados Unidos. En el Plan de la Fundación Rockefeller, el virus se utiliza como un arma real, incluso más peligrosa que el propio Covid-19.

(*) https://www.rockefellerfoundation.org/national-covid-19-testing-action-plan/

Manlio Dinucci, https://www.investigaction.net/fr/la-fondation-rockefeller-preconise-un-controle-militarise-de-la-population-pour-lutter-contre-le-covid-19/

Histeria médica, histeria política, histeria social y no desmayaremos hasta salir de esta histeria

A medida que proliferan las noticias sobre la histeria, cada vez está más clara la reacción que los Estados de casi todo el mundo han tenido como consecuencia de una situación que ellos mismos -y no un virus- han creado.

En la localidad de Totoras, en Argentina, a dos ancianos, un hombre de 79 años y mujer de 91, que fallecieron por un cuadro de neumonía severa con fiebre, les realizaron pruebas para detectar el coronavirus (*).

Como venimos repitiendo desde un principio, para la ciencia es imprescindible conocer la causa de la muerte en cualquier circunstancia, máxime cuando previamente ha existido una intervención médica. En una pandemia con mucha más razón.

En este caso los ancianos presentaban un cuadro de enfermedad común, conocida y tratada desde hace siglos pero que ahora la paranoia atribuye al coronavirus.

El caso es relevante porque, en efecto, desde el principio se activó el protocolo estúpido. Los trabajadores sanitarios los asistieron con el equipamiento y la indumentaria de “protección” y, naturalmente, los ancianos fueron aislados y “tratados” por los médicos como si tuvieran coronavirus.

Los resultados de las pruebas llegaron tras el fallecimiento de ambos e indicaron que no había virus. El diagnóstico fue erróneo. Ahora bien, es posible que lo erróneo no sea el diagnóstico sino la prueba. Ni es posible saberlo, ni hay interés alguno en saberlo.

A partir de aquí, se imponen numerosas reflexiones en las que venimos insistiendo desde el primer momento.

La primera es que para tratar a un enfermo hay que saber el origen de la enfermedad. Si el médico se equivoca, como en este caso, no trata nada o, lo que es peor, mata al paciente.

La paranoia del coronavirus ha alcanzado a los médicos, de manera que ya no tratan las enfermedades comunes como siempre lo hicieron, sino como cazafantasmas de la nueva plaga.

Los ancianos habían sido derivados al hospital desde una residencia de ancianos. Dado el escenario de la tragedia (ancianos, neumonía, fiebre), además de los médicos, la población también entró en pánico de tal manera que no le importó la muerte de los ancianos sino todo lo contrario: se sintió aliviada porque el temido virus no había hecho aparición. No podía contagiarles a ellos.

Extraigan Ustedes de la información las conclusiones que consideren más oportunas. Para nosotros aquí no hay ningún problema médico. Cuando a los vecinos les alivia conocer la verdadera causa de la muerte de dos ancianos es que vivimos en una sociedad vergonzosa y vergonzante que padece un delirio político y social de grandes proporciones.

(*) https://www.lacapital.com.ar/pandemia/los-ancianos-que-murieron-totoras-dieron-negativo-coronavirus-n2585124.html

Más información:
-Menos tests y más autopsias: ‘es la única manera de saber lo que pasa ahí fuera’

Decenas de personas se manifiestan en el SEPE de Barcelona porque todavía no han cobrado el subsidio

«Que dejen de tomarnos el pelo» o «¿Qué pasa con nuestro dinero?» son las otras manifestaciones, distintas a las de VOX, que no están saliendo en los medios de comunicación. En este caso ha sido ayer en Barcelona, frente a una sede del SEPE cerrada a cal y canto, donde varias decenas de personas se concentraron para exigir el pago de los subsidios.
En la provincia de Barcelona son al menos 3000 personas las que no han cobrado ningún subsidio desde marzo, y que según los gestores administrativos alcanza 900.000 en toda España. Algunas personas afectadas incluso se están endeudando con el banco mediante adelantos del 70% de la prestación, que deberán ser devueltos como máximo en agosto.
Supuestamente el problema es a consecuencia de «problemas de gestión«, según han publicado varios medios, pero el hecho de que España haya tenido que acudir al fondo europeo SURE, indica que ahora mismo no hay recursos propios para abonar los subsidios solicitados.
Este «rescate» comunitario de los fondos destinados al desempleo todavía no tiene establecidas las condiciones de acceso al mismo, pero las entidades financieras ya han pactado con el gobierno adelantos cuya letra pequeña también se desconoce. 
No obstante las tres patronales bancarias emitieron a principios de mes sendos comunicados afirmando que solo adelantarían la primera mensualidad, lo cual quiere decir que el gobierno ha dejado a la banca que sea ella quien decida y distribuya los adelantos, ya que el comunicado no ha sido desmentido por el Ministerio de Trabajo.

No se han conservado muestras biológicas de los fallecidos que el Ministerio de Sanidad dice que murieron por coronavirus

«Es absolutamente imposible conocer el número total de fallecidos ya que no se han recogido muestras biológicas«, afirma el Decano del Colegio de Químicos de Madrid, Ricardo Díaz, en una entrevista concedida ayer en Cuatro TV.

El ingeniero no salía de su asombro por esta noticia, llegando a afirmar que «si después de tres meses estamos ahora eliminando duplicados, me pregunto si son fiables el resto de datos«, reprochando que no exista muestra alguna que permita corregir los supuestos «desfases» en la contabilidad de los fallecidos.

Dicho de otra manera: se han contabilizado como muertos por coronavirus casos sin comprobar y que no se podrán comprobar nunca. «Así es imposible hacer un estudio medianamente serio. Si estoy en un tribunal de tesis y me presentan algo así en una tesis doctoral, ¡le suspendo hasta el bachillerato!”.

Esto nos lleva a la conclusión de que las cifras facilitadas por el Ministerio de Sanidad, nunca se podrán cotejar ni comprobar.

El problema es el Estado fascista

Iván Lezno

Tras dos meses de Estado de Alarma por el Covid-19, no ha habido día en que el gobierno no nos haya asegurado que las medidas adoptadas han sido por nuestra propia seguridad. Sobre todo, el mes y medio de confinamiento. Desde entonces, la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército tienen tomadas las calles. Para justificar esto, el aparato mediático ha funcionado a la perfección ocultando las multas, las agresiones y cada abuso que están practicando en los barrios populares. El blanqueamiento de los cuerpos represivos es total.

De hecho, no solemos tener en mente a las víctimas de la represión ejercida durante este tiempo. De entre quienes sí las tienen, algunos piensan que la culpa la tiene el gobierno actual. Otros creen que se trata de los restos de las políticas del PP. La confusión está servida. Pero ¿Quiénes son los responsables de esta situación?

Para responder a esta pregunta, voy a partir de mi experiencia como represaliado político.

Lo cierto es que cuando muchas personas estábamos siendo condenadas a prisión por ejercer libertades políticas, la confusión era la misma que ahora. Parte de las opiniones responsabilizaban al gobierno del PP y la Ley Mordaza y otras tantas a los tribunales políticos y el Código Penal. Al mismo tiempo, cuando denunciábamos que estas condenas eran resultado de la falta de libertades y democracia, se nos solía rebatir que lo que había eran recortes en la libertad de expresión, producto de una democracia imperfecta, pero democracia, al fin y al cabo. Muchos manteníamos que no se trataba ni de una cosa ni de la otra y para ello, solíamos poner como ejemplo el origen de la Ley Mordaza. Que ésta es una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1992, aprobada por el PSOE, y que ésta, a su vez, fue una continuación de la Ley de Seguridad Ciudadana de 1979 que aprobó la UCD, la cual tiene su origen en la Ley de Orden Público fascista de 1959.

Con esta aclaración, señalábamos que la Ley Mordaza no era el problema en cuanto a leyes, sino la misma legislación en sí, que transforma los derechos en delitos y provoca la falta de libertades que sufrimos, y que por tanto, que la lucha no consistía en derogar una u otra ley, sino en la conquista de las libertades políticas que se nos niega al pueblo.

Una vez que a muchos nos redujeron las condenas gracias a la enorme batalla de denuncia política que libramos, muchas de esas opiniones sentenciaron que esto fue resultado del cambio de gobierno.

Nosotros siempre preguntábamos lo mismo: ¿Qué sentido tiene que los mismos gobiernos que han aprobado las leyes que nos han condenado nos reduzcan las condenas? Entonces, nos aseguraban que tuviésemos paciencia porque el nuevo gobierno había prometido derogar las leyes que nos habían condenado a prisión. Pero el gobierno no sólo incumplió su promesa, sino que acabó aprobando la Ley Mordaza digital (1).

Ante esto, la respuesta que yo daba siempre era la siguiente:

A nosotros no nos ha investigado, imputado, juzgado y condenado ningún partido político. Nos ha investigado la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, la cual proviene de la Brigada Político-Social (2). Nos ha imputado el Ministerio Fiscal y nos ha juzgado y condenado la Audiencia Nacional, antiguo Tribunal de Orden Público (3), en este orden. Todas ellas son instituciones del Estado.

El problema no son ni las leyes, los partidos políticos ni el gobierno. Sino que éstos son la consecuencia del problema. Y el verdadero problema es el orden establecido que dicta las leyes, crea los partidos políticos y dirige al gobierno, que junto con todas sus instituciones, no tiene más objetivo que mantener el dominio económico de la clase dominante formada por los banqueros, grandes empresarios y altos mandos militares y religiosos sobre nosotros, la clase obrera, los trabajadores, el pueblo. Por eso da igual qué partido político esté en el gobierno, cómo se defina, cuáles sean sus siglas…

Porque el responsable de la represión, los ERTES, el hambre que están pasando muchas familias, las muertes por el virus y de lo que está por venir no es otro que el Estado, en este caso, un Estado fascista, que mantiene la misma base (bancos, grandes empresas, ejército e iglesia) que tenía durante la dictadura.

Muchos partidos que se dicen de «izquierdas» lo saben, pero nunca lo van a reconocer. Como parte que son del Estado, su objetivo no es enfrentarse a él, sino defenderlo. Esa es su naturaleza. Ellos son responsables de la confusión a la hora de diferenciar entre el gobierno y el Estado. Fueron los principales impulsores de la mentira de los «recortes» en la libertad de expresión, de que el fascismo se limita a Vox o de que es preferible el gobierno del PSOE-Unidas Podemos porque la derechona es peor.

Si hacemos como ellos y aseguramos que existen libertades políticas, entonces negamos la existencia de represaliados y de los más de 300 presos políticos que existen en este país. Con lo cual, damos por válida la represión y por último, damos por válido al fascismo. Nosotros no podemos caer en este juego oportunista que, como explotados, en nada nos beneficia. Nosotros tenemos que aspirar a otra cosa. Ni más ni menos, que a destruir de una vez por todas al Estado fascista español.

Pero para ello tenemos que empezar por tener claro cuál es nuestro objetivo.

En ningún caso puede ser el voto. En más de 40 años en los que la política se ha reducido a elecciones, nos vemos sin empleo digno, sanidad y educación pública de calidad ni libertades y derechos democráticos mínimos.

Tampoco puede ser la movilización por la movilización. Si repitiésemos el movimiento espontáneo del 15 M, que acabó diluyéndose hasta acabar en nada, tropezaríamos dos veces con la misma piedra.

Nuestro objetivo sólo puede ser la organización independiente y popular, al margen y en contra del Estado. Antes de la situación actual, se estaban dando pasos en esa dirección. Teníamos plataformas de trabajadores en lucha, colectivos antifascistas independientes, movimientos antirrepresivos, centros sociales, plataformas contra los desahucios y muchas más organizaciones que estaban combatiendo sin descanso al Estado, día tras día.

Como ahora tenemos una situación nueva, los métodos de organización que tendremos que emplear para organizarnos en base a nuestro objetivo también habrán de serlo. A su vez, tendría que ser necesario combinarlos con los que ya teníamos antes de esta situación. Para conquistar nuestros derechos y libertades, no tenemos que dudar en utilizar cualquier medio que sea necesario.

La situación se ha vuelto insoportable para el conjunto de los trabajadores. Tarde o temprano, las calles volverán a ser un campo de batalla. Podemos estar seguro de que un cambio profundo en nuestras condiciones de vida sólo será obra de la organización popular de los que nada ya tenemos, excepto nuestras cadenas de esclavos. Y nosotros, los más jóvenes, estamos obligados por nuestras circunstancias históricas a darlo todo hasta romperlas en añicos.

No podemos conformarnos con limosnas, ni reformas, sino a transformarnos en auténticos revolucionarios que sean capaces de organizarse a sí mismos y asegurar un futuro de verdad para nuestra clase. No tenemos tiempo que perder.

Notas:


(1) https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/decretazodigital-que-implica-nueva-ley-mordaza-gobierno-para-
tomar-control-internet-motivos-orden-publico
(2) https://elpais.com/diario/1983/02/07/espana/413420413_850215.html
(3) https://webs.ucm.es/info/uepei/audi.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies