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Día: 21 de mayo de 2020 (página 1 de 1)

Ucrania es un teatro de marionetas; quien manda es Estados Unidos

Un parlamentario ucraniano, Andrei Derkatch, ha publicado las grabaciones de audio de las conversaciones telefónicas mantenidas entre el antiguo Presidente ucraniano Petro Poroshenko, el vicepresidente Joe Biden y el secretario de Estado John Kerry. Las escuchas telefónicas revelan que el verdadero Presidente de Ucrania era Biden.

Las conversaciones fueron obviamente grabadas por Poroshenko. Los periodistas pudieron acceder a ellas y se las entregaron al diputado Andrei Derkatch que, junto con otros diputados y periodistas, investiga la corrupción en Ucrania.

Biden decidió despedir al Fiscal General Viktor Chokin, que estaba investigando a la empresa Burisma, en la que el hijo de Biden se sentaba en el Consejo de Administración y de la que recibió 900.000 dólares por actividades de “consultoría”.

Chokin estaba tras la pista de la familia Biden, por lo que el padre presionó al presidente ucraniano para que destituyera al incómodo fiscal, a pesar de que no había ningún motivo para ello.

La destitución de Chokin fue la condición sine qua non para que Ucrania obtuviera un crédito de 1.000 millones de dólares.

En su lugar Biden nombró a Yuri Lutsenko como fiscal general.

Tras la destitución de Chokin, las investigaciones sobre Burisma se cerraron o se transfirieron a NABU (la Oficina Ucraniana de Anticorrupción), que en lugar de investigar los crímenes de la familia Biden, pasó la información personal de Chokin y su familia a los sicarios de Biden en la embajada de Estados Unidos en Kiev.

Burisma lavó 3,4 millones de dólares que fueron transferidos a las cuentas de Rosemont Seneca con la ayuda del banco estadounidense Morgan Stanley, para pagar los servicios de “consultoría”, algunos de los cuales fueron proporcionados por papá Biden.

¿En qué se emplearon esos 1.000 millones de dólares? Fueron a parar a la industria de defensa a través de contratos del gobierno ucraniano, que los pagó con el crédito de Estados Unidos, o sea, fueron a parar a los bolsillos de los propietarios de esas empresas del complejo militar industrial, a saber, Poroshenko y Svinashuk.

Poroshenko cobró de forma personal y directa 200 millones de dólares para cerrar las investigaciones sobre Burisma (*), según la acusación recientemente presentada en su contra en Kiev.

(*) https://112.international/politics/poroshenko-accused-of-receiving–200-million-for-closing-case-against-burisma-50679.html

Los bomberos de Madrid encuentran los cadáveres de 62 ancianos muertos y abandonados en sus domicilios

Entre el 11 de marzo y el 11 de mayo los bomberos de de Madrid han encontrado muertos a 62 ancianos que estaban abandonados, según ha explicado hoy el coordinador general de Seguridad y Emergencias Francisco Javier Hernández en la comisión de Seguridad.

Respecto al año pasado se han incrementado estos servicios en un 130 por ciento, ya que el año pasado en el mismo tiempo sólo hallaron a 27 personas fallecidas.

Según los datos de Bomberos, entre el 11 de marzo y el 11 de mayo se han efectuado la apertura de 605 puertas encontrando en el interior a 62 personas sin vida. «De este dato no podemos deducir en ningún caso que todos los fallecidos estuvieran en situación de soledad familiar y que todos los códigos de apertura de puertas sean por fallecimiento», ha señalado Hernández en respuesta a una pregunta del concejal socialista Ramón Silva.

En el mismo periodo de 2019 los Bomberos realizaron 441 aperturas de puerta, según el área de Seguridad que aclara que se desconoce si la «causa por lo que vivían solos esos ancianos hallados muertos era por el Covid o por carecer de familia».

El concejal del PSOE ha agradecido esta respuesta. «Cualquier fallecido en soledad es un dato muy triste», pero «los datos cribados no son tan duros como los que se podían consultar públicamente», ha señalado, aludiendo al aumento del 76 por ciento en marzo y del 55 por ciento en abril de las aperturas de puertas por parte de bomberos.

Entre marzo y abril, los grupos de descontaminación del Cuerpo de Bomberos de la capital han realizado 396 intervenciones en dependencias externas e internas y municipales (156 en marzo y 240 en abril), incluidas las de los retenes preventivos en el hospital de IFEMA. De estas casi 400 actuaciones, 156 se llevaron a cabo en residencias de mayores (24 en marzo y 132 en abril). Bomberos de Madrid también permaneció como retén en el hospital de campaña de IFEMA, en colaboración con Bomberos de la Comunidad, para prestar un servicio preventivo (con dotación de bomba) y participa en el reparto de alimentos a la población hambrienta.

https://amp.elmundo.es/madrid/2020/05/20/5ec5244621efa0f91e8b4618.html

Más información:
– No han muerto miles de ancianos en los asilos por coronavirus: los ha matado el capitalismo
– La fiscalía archiva la investigación por las muertes de los ancianos en las residencias
 – Los ancianos son una mercancía y si además tienen coronavirus el negocio es redondo 

– ‘No los llevaron al hospital, los médicos los sedaron para evitarles el dolor y allí murieron. Había instrucciones’

La Junta de Castilla y León también prohibió el traslado de ancianos
desde las residencias a los hospitales durante el apogeo de la pandemia


La Comunidad de Madrid ha destituido al alto cargo que dio la orden de
no trasladar a los hospitales a los ancianos de las residencias

– “A mi padre le sedaron en lugar de llevarle al hospital” desde el asilo, dice el familiar de un anciano fallecido
 

El espionaje alemán desaloja a la Hermandad Musulmana (malos tiempos para el yihadismo)

Durante un año la BfV, el servicio secreto alemán, ha llevado a cabo una campaña para lavar la cabeza de los parlamentarios de su país con el peligro de la Hermandad Musulmana.

Los espías de la BfV forman parte del Ministerio del Interior y su campaña está enfrentada a la política que hasta la fecha ha mantenido el Ministerio de Asuntos Exteriores, que desde el comienzo de la Primavera Árabe se ocupaba de la Hermandad y había creado una oficina especial para apoyarles.

Parece que los yihadistas son amigos de un Ministerio y enemigos del otro, pero no es así. La Hermandad Musulmana eran amigos y ahora han dejado de serlo. En el Estado moderno los enemigos no son ni dejan de ser. Mejor dicho, no son casi nada. Depende de las necesidades del amo. Como en este caso, los amigos pasan a ser enemigos, y a la inversa.

En un informe de 2 de febrero del año pasado, los espías afirmaron que, a pesar de su apariencia conforme a la Constitución, la Hermandad persigue objetivos secretos que rechazan la democracia y el estado de derecho. También señala que, a largo plazo, la Hermandad es más peligrosa para Alemania que Al-Qaeda y el Califato Islámico.

Después de un año de intoxicación, la BfV señala que la Hermandad no tiene medios para influir en los musulmanes de Alemania.

Como llevamos años contando, la Hermandad al menos desde 1945 ha sido patrocinada por el MI6 y desde 1953 por la CIA. Durante la Guerra Fría, los anglosajones solicitaron a sus aliados franceses y alemanes que acogieran a los cabecillas de la Hermandad que la OTAN estaba empleando contra la URSS.

En este contexto, el egipcio Said Ramadan creó el Centro Islámico de Munich y organizó un programa financiado por el Congreso de Estados Unidos en Radio Libertad especialmente dirigido a los musulmanes de la URSS.

En los años ochenta, Alemania concedió asilo político a los dirigentes de la rama siria de la Hermandad que no habían logrado derrocar al gobierno baasista de Damasco.

En 2011, mientras los anglosajones trataban de llevar al poder a la Hermandad en Oriente Medio, Alemania fue su retaguardia. Al director de su centro de estudios de política exterior (SWP), Volker Perthes, le autorizaron a elaborar un plan para la rendición total e incondicional de Siria en nombre del número 2 de la ONU, el embajador estadounidense Jeffrey Feltman.

En 2017 Trump prohibió a su gobierno seguir apoyando al Califato Islámico y a finales del año siguiente el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Heiko Maas, decidió cambiar su política, ordenando a la BfV iniciar el lavado de cerebro de sus parlamentarios.

Contrariamente a lo que su nombre sugiere, la Hermandad Musulmana no es una organización religiosa, sino una organización política secreta. Está organizada según el modelo de la masonería inglesa y tiene mucho cuidado en negar la pertenencia de sus miembros. Casi todos los cabecillas yihadistas han salido de sus filas, desde Osama Bin Laden hasta el gran califa Abu Bakr Al-Baghdadi.

Más información:
– El islamismo funciona con mando a distancia
– Un vestigio de la guerra fría: la Hermandad Musulmana
– El impulso del imperialismo británico al terrorismo yihadista (2)
– La Hermandad Musulmana ayudó al imperialismo a robar el dinero de Libia
– Los vínculos secretos de Washington con la Hermandad Musulmana

La fuga de capitales con destino Luxemburgo se acelera en España

El mundo offshore y los facilitadores de la fuga de capitales | IADE
Desde el 1 de enero de 2020, el número de vehículos de inversión colectiva privilegiados fiscalmente (las conocidas como SICAV’s) que se han dado de baja se han multiplicado por cinco y marcó un punto de inflexión dentro de una tendencia que podría acentuarse en los próximos meses. 
De hecho, los globos sonda enviados por los miembros del Ejecutivo pertenecientes a Unidas Podemos, sin que luego tuvieran un correlato legal rápido y vinculante, han sido la luz de alerta perfecta para que los grandes capitales pongan sus reservas en buen puerto.
Entre enero y marzo se dieron de baja al menos 26 sicavs en España, según la CNMV. Se trata de un número importante si se tiene en cuenta que en el último semestre de 2019, en el que la incertidumbre electoral ya animó a muchos inversores a mover su patrimonio, se saldó con el cierre de 11 vehículos de este tipo, esto es menos de seis en el trimestre. Se habría multiplicado así por cinco el volumen trimestral de cierre de sicavs.
El vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias ha enviado inocuos mensajes de «advertencia a los ricos» de que deberán poner su capital a disposición de la «reconstrucción» del país. Y decimos inocuos porque al no tener estas afirmaciones un respaldo legislativo, estos mensajes han sido el correo cifrado perfecto para advertir «a los ricos» de una previsible quiebra y un margen de tiempo más que generoso para la huida del país.
El destino de estos capitales, Irlanda y Luxemburgo, sirve como recordatorio de lo sencillo que supone para los grandes patrimonios mover su dinero ante la amenaza de nuevos impuestos, lo que hace que la figura clásica del impuesto sobre el patrimonio, acabe penalizando más a las clases medias que a los grandes tenedores, que no pueden hacer este tipo de movimientos. Sin embargo, las medidas restrictivas de movimientos de capital a partir de determinadas cantidades, las únicas efectivas frente a movimientos especulativos, no parecen estar contempladas. Los ricos se irán de nuevo de rositas.

Estados Unidos ha intensificado sus bombardeos sobre Somalia en los últimos días

El gobierno de Trump ha intensificado silenciosamente una campaña de bombardeos y asaltos encubiertos en Somalia en medio de la pandemia mundial de coronavirus. Ni la Casa Blanca ni el Pentágono han proporcionado ninguna explicación de esta escalada mortal de una guerra que el Congreso no ha declarado y que los medios rara vez informan.

Las estadísticas públicas muestran un aumento considerable en los ataques aéreos desde la presidencia de Obama. De 2009 a 2016, el Comando Africano del ejército estadounidense (Africom) anunció 36 ataques aéreos en Somalia.

Bajo el gobierno de Trump, el Ejército llevó a cabo al menos 63 bombardeos en 2019, y otros 39 en los primeros cuatro meses de 2020. El objetivo aparente ha sido el grupo insurgente islamista Al-Shabab, pero normalmente las víctimas son civiles somalíes.

Según Airwars, un grupo de monitoreo de ataques aéreos con sede en el Reino Unido, las muertes de civiles, aunque bajas en relación con otras campañas de bombardeos en Irak, Afganistán o Siria, pueden exceder las estimaciones oficiales del Pentágono hasta en un 6800 por ciento. Decenas de miles de somalíes han huido de áreas que Estados Unidos bombardea regularmente, resguardándose en campos de refugiados ya superpoblados fuera de la capital, Mogadiscio.

Hay aproximadamente 2,6 millones de desplazados internos en Somalia que apenas sobreviven y que a menudo dependen de la ayuda humanitaria, y es además un campo de pruebas ideal para los experimentos de guerra biológica en las actuales circunstancias, siempre con la excusa del coronavirus.

Si bien un análisis exhaustivo de la sórdida historia de las operaciones militares estadounidenses en Somalia llenaría múltiples volúmenes, vale la pena recordar en qué ha consistido la acción de Washington. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos presionó a la ONU para que entregara la región étnicamente somalí de Ogadén a Etiopía.

Eso fue hasta que los oficiales militares etíopes de izquierda agrupados en torno al DERG y encabezados por Mefistu Haile Mariam, tomaron el poder mediante la revolución de 1974, momento en el que Estados Unidos cambió de bando. Washington comenzó a alentar la guerra que siguió sobre Ogadén, y durante la siguiente década y media, Estados Unidos financió la dictadura del criminal Mohammed Siad Barre.

Sin embargo, después de la caída del Muro de Berlín, Barre ya no le era útil a Estados Unidos y pasó a ser un aliado incómodo, por lo que el Congreso suspendió la ayuda militar y, lo que es más importante, económica. Barre pronto sería derrocado en un golpe de estado en 1991, y las milicias basadas en clanes dividieron los restos del estado somalí. La guerra civil se desencadenó y cientos de miles de personas murieron de hambre.

Gracias a la película de Hollywood de 2001 “Blackhawk Down”, lo que vino después es un poco de la historia somalí que la mayoría de la población del planeta conoce. En 1992, las tropas estadounidenses se infiltraron en Somalia para apoyar lo que comenzó como una respuesta “humanitaria” de la ONU.

En medio del caos, la ONU y especialmente los Estados Unidos tomaron partido en la guerra civil interna que se estaba desarrollando. Luego, después de que soldados de operaciones especiales estadounidenses mataran a numerosos civiles en la búsqueda de un señor de la guerra, miles de somalíes se volvieron contra un grupo comando del ejército de Estados Unidos.

En la batalla de un día que inspiró la película, 18 soldados estadounidenses y unos 500 hombres, mujeres y niños somalíes fueron asesinados. Lo que obligó al presidente Bill Clinton a retirar las tropas en cuestión de meses.

A partir de entonces, a Washington le dejó de interesar Somalia, hasta los atentados de Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, que colocaron a la región, y a cualquier cosa que oliera a islamista, en la mira del Pentágono.

No había mucha presencia de Al-Qaeda en Somalia en ese momento, por lo que Estados Unidos básicamente inventó una. En 2006, después de que un movimiento heterogéneo pero popular de los llamados “Tribunales Islámicos” aportara cierta estabilidad al país, Washington alentó, respaldó e incluso participó en una invasión etíope.

Esto también fue contraproducente. La línea más dura de Al-Shabab fue potenciada, y creció en popularidad a través de su resistencia a la ocupación ilegal etíope y a los corruptos gobiernos provisionales respaldados por la ONU y los Estados Unidos que siguieron. Y lo que el director de operaciones del AFRICOM llamó la “enfermedad” de Al-Shabab ahora se utiliza como una vaga justificación de la última escalada en los ataques aéreos estadounidenses.

¿Cuántas personas en el mundo saben que entre 500 y 800 soldados estadounidenses tienen su base en Somalia actualmente?, probablemente nadie. También es probable que menos personas aún tengan la menor idea de que tres estadounidenses fueron asesinados en la vecina Kenia hace unos meses, cuando Al-Shabab casi logra invadir una base aérea que albergaba a tropas norteamericanas.

Y es que cuanto más intensos y abiertos son los ataques militares y la presencia de los Estados Unidos, Al Shabab se va empoderando todavía más, organizando una estructura de poder y de influencia social similar a la que Hezbollah tiene actualmente en el Líbano.

Como concluye un informe del Costs of War Project (“Proyecto Costes de Guerra“) de la Universidad de Brown: “Al-Shabaab es impulsado, en parte, por la guerra que los Estados Unidos libran contra la organización”, en lo que parece una operación de “autosabotaje” de la política exterior norteamericana en la zona.

La mayor parte de la financiación proviene de la piratería, y la ONU, con el apoyo tácito incluso de la OTAN, han pedido un alto el fuego mundial durante la pandemia de coronavirus.

Sin embargo el equipo de Trump ha intensificado las acciones militares en varios puntos críticos, especialmente en esta zona, lo que llevará inevitablemente a que la región acuda en auxilio a China y Rusia. Ante tal inercia estratégica, uno no puede evitar desear que el ejército de los Estados Unidos preste atención a su propia doctrina, en concreto a su lista de “8 paradojas de la contrainsurgencia”, y que en circunstancias como las que nos están rodeando en las últimas semanas, es de plena vigencia: “a veces no hacer nada es la mejor estrategia”.

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