La web más censurada en internet

Día: 13 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

Roma no paga a los traidores y Estados Unidos tampoco

Ahí tienen una foto inédita de hace 45 años de Joe Biden, el actual candidato a las primarias demócratas en las elecciones presidenciales de Estados Unidos que, para diferenciarse de Trump, se declara partidario de la inmigración. Pero durante la Guerra de Vietnam trató de impedir la evacuación de decenas de miles de refugiados de Vietnam del sur, a pesar de que eran cómplices de Estados Unidos.

Entonces Biden dijo que Estados Unidos no tenía ninguna obligación, “ni moral ni de otro tipo”, de evacuar a los extranjeros cuando el ejército norvietnamita y el Viet Cong llevaron a cabo su última ofensiva contra el sur y avanzaron hacia Saigón en 1975.

Su posición contrasta con la que tomó casi 30 años después con los cómplices irakíes y afganos que habían colaborado con los invasores estadounidenses. “Tenemos que ayudar a esta gente”, dijo su entonces asesor de política exterior, Tony Blinken, en 2012. “Tenemos una deuda de gratitud con esta gente. Ponen sus vidas en juego por Estados Unidos”.

Biden dijo en 2015 que no aceptar a los refugiados sirios en Estados Unidos sería una victoria para el Califato Islámico y en 2017 aseguró que había que proteger, apoyar y dar la bienvenida a esos refugiados para cumplir la promesa de Estados Unidos.

Cuando el gobierno fantoche de Vietnam del sur se derrumbó en 1975, el presidente Gerald Ford se comprometió a evacuar a miles de familias survietnamitas que habían ayudado a Estados Unidos durante la guerra. La voz principal que se opuso en el Senado al rescate fue Biden.

Cientos de miles de traidores survietnamitas podían ser perseguidos por las fuerzas liberadoras, pero Biden insistió en que “Estados Unidos no tiene la obligación de evacuar a uno ó 100.001 vietnamitas del sur”.

En abril de 1975, Ford argumentó que como las últimas tropas estadounidenses se habían retirado del país, Estados Unidos debían evacuar a los vietnamitas del sur que habían colaborado con Estados Unidos durante la guerra.

“Estados Unidos tiene una larga tradición de abrir sus puertas a los inmigrantes de todos los países… Y siempre hemos sido una nación humanitaria”, dijo Ford. “Sentimos que varios de estos vietnamitas del sur han sido muy leales a Estados Unidos y merecen la oportunidad de vivir en libertad”.

Pero Roma no paga a los traidores y Biden quería hacer lo mismo. Convocó una reunión entre el presidente y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para expresar sus objeciones a la solicitud de Ford de que financiaran la evacuación. El Secretario de Estado Henry Kissinger, que dirigió la reunión, dijo a los senadores que “la lista total de personas amenazadas de exterminio en Vietnam es de más de un millón” y que “la lista mínima es de 174.000”.

“Debemos centrarnos en la evacuación de las tropas americanas. Evacuar a los vietnamitas y proporcionar asistencia militar al gobierno de Vietnam del sur son cuestiones completamente diferentes”, dijo.

Kissinger respondió que hay “vietnamitas con los que tenemos una obligación” y Biden respondió: “Votaré por cualquier cantidad de dinero para evacuar a los americanos. No quiero que esto se mezcle con la evacuación de los vietnamitas”.

Ford se sorprendió por la respuesta de Biden, diciendo que no evacuar a los vietnamitas del sur sería una traición a los valores americanos: “Abrimos nuestra puerta a los húngaros… Nuestra tradición es dar la bienvenida a los oprimidos. No creo que esta gente deba ser tratada de manera diferente a los demás, húngaros, cubanos y judíos en la Unión Soviética”.

El Comité de Relaciones Exteriores del Senado recomendó que el proyecto fuera aprobado por el pleno del Senado por una votación de 14 a 3. Biden fue uno de los tres senadores del comité que votaron no. El informe de la conferencia también fue aprobado por el Senado en su totalidad por un voto de 46 a 17, con Biden de nuevo votando en contra.

Saigón cayó el 30 de abril de 1975 y los traidores que no pudieron escapar de Vietnam fueron condenados a cumplir condena en campos de reeducación.

A pesar de la oposición de Biden y otros destacados miembros del partido demócrata de la época, el ejército de Estados Unidos evacuó a más de 130.000 traidores tras el colapso de Vietnam del sur, y cientos de miles más se reasentaron en Estados Unidos en los años siguientes.

Uno de aquellos fue Quang Pham, que escribió una autobiografía en 2010, “A Sense of Duty: Our Journey from Vietnam to America”, sobre la huida a Estados Unidos en 1975 a la edad de 10 años con su madre y tres hermanas, de 11, 6 y 2 años. Su padre, miembro del ejército de Vietnam del Sur, no huyó con ellos y pasó más de una década en un campo de reeducación antes de trasladarse a Estados Unidos en 1992.

Pham elogió a Ford por salvar a los refugiados vietnamitas como su familia y criticó a los demócratas como Biden por tratar de mantenerlos fuera.

Pham creció en Estados Unidos y se unió a los Marines, en cuyas filas combatió en la Primera Guerra del Golfo.

https://www.washingtonexaminer.com/news/the-us-has-no-obligation-biden-fought-to-keep-vietnamese-refugees-out-of-the-us

Contagio: la oscura historia de las enfermedades mediáticas

La primera enfermedad mediática fue la polio. Aún hoy muchas personas asocian la polio con afecciones típicamente infantiles porque desde siempre la propaganda utilizó a los niños como reclamo.Sin embargo, el ejemplo más visible de un enfermo de polio fue el presidente F.D.Roosvelt postrado en una silla de ruedas para siempre.

En Estados Unidos, donde todo este tipo de tonteorías se originaron hace un siglo, las campañas de prensa sobre la polio iban acompañas de la recaudación de dinero y de las obras benéficas, las fundaciones, la beneficencia y todo ese entramado que busca lo mejor para nuestra salud (al tiempo que se embolsan la pasta).

A partir de entonces un cierto tipo de medicina, la de los virus y las cuarentenas, empezó a ser noticia. Igual que hoy, las personas fueron intimidadas con el miedo al contagio, creando la prensa una auténtica paranoia colectiva. Si los niños se asustan con dragones, los mayores nos asustamos con virus.

Las medida profilácticas que pregonaban los médicos contra la polio eran las mismas que hoy: evitar el contacto entre las personas. Se cerraron lugares públicos, como cines, escuelas y locales de diversión. Impusieron una especie de estado de excepción por supuestas razones de salud pública. ¿Les suena de algo?

Sin embargo, la polio tampoco es una enfermedad contagiosa. El cartel de enfermedades contagiosas se ha ido despoblando progresivamente con el transcurso del tiempo, en silencio, para que nadie se entere de que le han estado engañando.

Como las enfermedades consideradas como contagiosas no son un asunto privado, como las demás, sino público, desde hace un siglo los Boletines Oficiales del Estado imponían lo que había que hacer con los enfermos que las padecían. La sanidad se reconvertía en decretos, circulares e instrucciones ministeriales.

En España el 28 de agosto de 1916 el gobierno dictó una circular para “evitar una invasión de poliomielitis”, imponiendo a los médicos la declaración obligatoria de cada caso detectado a la autoridad pública, el aislamiento de la persona “infectada”, una medida equivalente a su encarcelamiento, la “desinfección” de los lugares en los que había permanecido (vivienda, centros de trabajo, barcos, escuelas) y, finalmente, la vacunación, a cuyos efectos el “infectado” debía llevar consigo una cartilla que registrara su administración bajo pena de multa en caso contrario.

Se dictaron numerosas disposiciones parapoliciales de esa naturaleza. En 1921 el gobierno español creó una Brigada Epidemiológica Central que disponía de un horno crematorio móvil montado sobre un camión. Burocráticamente se crearon de arriba a abajo, asociaciones de afectados para que ellos mismos participaran en su marginación social, desencadenando a tales efectos amplias campañas de prensa que coadyuvaban a generar una espectacular histeria colectiva.

No obstante, las enfermedades que propiciaban tan draconianas medidas en nombre de la salud pública, tales como la polio o la lepra, no tenían carácter infeccioso. Ni los protocolos de actuación, ni la campaña de histeria tenían justificación científica ninguna.

No fue más que el comienzo de una triste historia. El 6 de marzo de 2004, la revista nigeriana Weekly Trust publicó una entrevista con el doctor Haruna Kaita en la que denunciaba que las vacunas orales contra la polio que se estaban suministrando a los niños de aquel país contenían contaminantes tóxicos con efectos anticonceptivos.

Se cierra así un círculo que tiene 100 años de historia que las seudociencias modernas se esfuerzan por ocultar, porque cuando un diagnóstico médico falla, el coste se mide en vidas humanas. Que no nos cuenten que todo lo hacen por nuestra salud. No hay quien se lo crea.

La polio reconvertida en una ‘parálisis infantil’ que intimida a cualquiera

Nos acechan, nos vigilan, nos controlan, nos espían y… nos venden al mejor postor

Cuando hace 30 años en España se aprobó la ley de videovigilancia, nos tranquilizaron de la manera acostumbrada: es por nuestra seguridad, para salvar a los buenos y atrapar a los malos. No se podrá hacer un mal uso de la intromisión en la vida privada de las personas porque estará bajo control judicial, Usted podrá reclamar…

Es lo mismo de siempre: todo lo hacen por nosotros, se ocupan de nuestros asuntos, cuidan nuestros derechos… En 1992 se creó la Agencia de Protección de Datos, pero no sabemos si les preocupan nuestros datos o los suyos.

Fíjese bien: Usted no tiene cámaras de videovigilancia que cuiden su casa, pero Pablo Iglesias e Irene Montero tienen 12 en la suya.

Después llegó la ley de seguridad privada que, como su nombre indica, se refiere a su seguridad porque nosotros nunca hemos llevado guardaespaldas.

Nos juraron por lo más sagrado que las cámaras de vigilancia nunca enfocarían a la calle, pero todas las ciudades del mundo se han llenado de ellas, lo que divide a las personas en dos: unos vigilan y otros somos vigilados.

Con la llegada de internet, las viejas cámaras CCTV (circuito cerrado de televisión) se han conectado a las redes digitales y una de las mejores diversiones es engancharse a ellas para ver la casa de un vecino en albornoz que vive en sitios como… Melbourne, por poner un ejemplo.

Internet no es más que un gran “circuito abierto de televisión” en el que la vigilancia y el control cada vez dan un paso más adelante. El último ejemplo es el enganche de las técnicas informáticas de reconocimiento facial a las cámaras instaladas en la calle.

Aseguran que sólo la policía puede tener acceso a ellas, que es tanto como decir que sólo la policía puede traficar con ellas. ¿Las leyes? Ya deberían saber que sólo sirven para tranquilizar la conciencia de la casta, los juristas y los periodistas. Si no opinan lo mismo, vean los titulares de algunas informaciones:

“Marbella, el mayor laboratorio de videovigilancia de España. Las cámaras urbanas se mueven en los márgenes de la ley para usar inteligencia artificial sin llegar al empleo de ‘software’ de reconocimiento facial” (1).

Naturalmente que se preguntarán por qué ponen las cámaras en Marbella y no en Avilés. Por qué las cámaras que se ponen en Marbella son noticia y las de Avilés no. O quién maneja las cámaras en un sitio y en otro, quién se queda con las grabaciones… ¿El alcalde?, ¿el concejal de deportes?, ¿el sargento de la policía municipal?, ¿Securitas Direct?, ¿el CNI?

Vean otra perla de rabiosa actualidad:

“Australia y Corea del Sur rastrean los móviles de los pacientes para localizar los lugares en los que pudieron propagar la enfermedad” (2).

Ahora piensen quién se dedica a rastrear los móviles de los enfermos, si ha pedido autorización al juez para ello… En fin todas esas cosas que suelen exigir las leyes y de las que nadie se acuerda nunca.

¿Recuerdan que un juez reclamó a AENA las grabaciones del aeropuerto de Barajas que captaron la reunión de Ábalos con Delcy Rodríguez? Pero esas cosas no sólo ocurren en el aeropuerto, sino en todas partes, como lo demuestra esta otra perla:

“Las cámaras que leen la cara se extienden por Madrid. Ifema se sumará a estaciones de transporte o casinos, donde ya hay vigilancia capaz de identificar a personas” (3).

En otras entradas ya hemos hablado aquí de la empresa Clearview, que ha creado una base de datos con millones de fotos de personas incautas que las han publicado en internet.

Pero ni lo han hecho por nuestra seguridad, ni la policía maneja esa información en exclusiva porque Clearview se dedica a traficar con ella y, por supuesto, se la vende al mejor postor, a quien pueda pagarla, e incluso a los amiguetes de los dueños y los jefes, según cuenta BuzzFeed (4).

No hará falta añadir que eso es ilegal y que esos amiguetes que cometen ilegalidades forman parte de la reacción más negra que hay en Estados Unidos, el país por excelencia donde prevalece la paranoia de la “seguridad” (o sea, de “su” seguridad).

Clearview miente, los jueces mienten, los parlamentarios mienten, los policías mienten… La empresa ha vendido las bases de datos a 2.200 clientes, entre los que figuran el FBI, los aduaneros, la policía municipal, los bancos, los clubes deportivos, las cadenas de supermercados…

Entre los que han tenido acceso a la base de datos están los “amiguetes”, los “coleguis” y los “compiyoguis” de turno que, posiblemente, ni siquiera han pagado por utilizarla para espiar al vecino, al competidor, al hijo, al adversario… Destacan algunas empresas de las que ya hemos hablado aquí en otras entradas por cometer marranadas: un fondo soberano de Emiratos Árabes Unidos, el Fondo de los Fundadores de Peter Thiel (Facebook, Palantir), SoftBank

También aparece John Ratcliffe, un congresista de Texas al que recientemente Trump ha nombrado para dirigir el servicio de inteligencia, o sea, la típica combinación del espionaje público con el privado.

Lo mejor de esta historia es lo siguiente: la revista que publica la noticia se ha enterado gracias a un pirata que ha metido el hocico en el servidor de Clearview. Hegel diría que es la negación de la negación: el que vigila al vigilante, el que roba al ladrón… En tiempos de pandemia hay quien necesita un poco de su propia medicina.

(1) https://elpais.com/tecnologia/2019/11/21/actualidad/1574348695_231540.html
(2) https://elpais.com/tecnologia/2020/02/10/actualidad/1581291759_848633.html
(3) https://elpais.com/ccaa/2019/11/26/madrid/1574801864_377093.html
(4) https://www.buzzfeednews.com/article/ryanmac/clearview-ai-trump-investors-friend-facial-recognition

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies