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Día: 6 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

17 años después de la masacre, los muertos de Bojayá vuelven envueltos en una mortaja

Laura Langa Martínez

Los cuerpos de las víctimas de la masacre de Bojayá regresaron a su territorio tras un largo proceso de identificación. Entre el 11 y el 18 de noviembre de 2019 fueron entregados 100 ataúdes. 17 años después, no están todos. Hoy Bojayá permanece como una tierra herida, en la que el horror la inundó y seguirá inundándola ante el inminente riesgo de una nueva masacre. La muerte no se fue, aún duele y dolerá.

Es horrible. Se ha dicho una vez tras otra. No hay duda. Esta es la tierra del dolor de unos y de la avaricia de otros, ¿cuántas veces lo habrán dicho en estos 17 años? ¿qué son 17 años? Una cifra. Ojalá fuera eso, sólo una cifra. Tras 17 años de la masacre, los muertos vuelven. Bojayá. Recorridos por la tierra herida

Domingo Chalá, quien siempre ejerció como sepulturero en Bellavista, cuenta como desde los años 90, a orillas del río Atrato los cuerpos flotaban, aparecían y nadie podía tocarlos, si no querían correr la misma suerte. De esta barbarie no hay ni siquiera cifras, no se habla de ella, solo queda el horror, su dolor y los recuerdos de cómo los paramilitares a quien montaban en su embarcación “rumbo al cielo”, jamás se le volvía a ver. Asesinatos. Torturas. Desapariciones. Desplazamientos forzados. Amenazas. Robos de motores, víveres y combustible. Bloqueo económico. La violencia no tiene fin y las comunidades lo denunciaron en la “Declaración por la vida y la paz” el 12 de septiembre de 1999. Hoy, febrero de 2020, la situación sigue siendo alarmante.

Por algo se dice, que algún día el Estado deberá reconocer esta larga memoria de la violencia en el Chocó.

Tratando de responder a la pregunta, ¿cuándo es el tiempo de enterrar a los muertos?, el 11 de noviembre del 2019, llegaron 100 ataúdes custodiados desde Medellín hasta el aeropuerto de Vigía del Fuerte (Antioquia), para ser entregados a la comunidad.

De esos 100 ataúdes, 78 contienen los restos óseos de las víctimas identificadas; 8 están vacíos pero con nombres, representan los que aún están desparecidos; 9 son de los bebés en gestación, y uno que se dice que nació en la iglesia, todos ellos, también murieron; 1 ataúd más contiene el cuerpo de un niño entre 4 y 8 años que no ha podido ser identificado; 2 más, son las 2 entregas simbólicas que se realizaron; y los 2 últimos contienen los restos óseos que no han podido ser identificados por el momento, es la fosa nº75.

En total, 100 ataúdes, a los que hay que sumar una cifra que nadie se ha atrevido a pronunciar. Que nadie se atreve a reconocer. ¿Cuántos son los muertos en Bojayá desde la década de los ochenta hasta hoy? Tendemos a olvidar los muertos de una masacre con la siguiente, como si el pasado se borrara y no reclamara justicia.

La identificación de urgencia de los cuerpos, realizada aquellos días de la masacre, y que llevó a enterrarlos como pudieron en fosas comunes, se fue complementando con las necropsias realizadas a partir de las exhumaciones que desde el 2002 y hasta el 2004 la Fiscalía realizó. Si bien, todo fue tomando su tiempo, y ya no hay dudas de que esos cuerpos no fueron bien identificados, ni estudiados, ni individualizados, ni siquiera tuvieron un digno entierro. Si la vida no importa, ¿cómo va a importar la muerte? Lo que quedó evidenciado, cuando en noviembre del 2016, la Fiscalía presentó su informe a la comunidad. ¿Cómo murieron sus familiares? y ¿dónde está cada parte de su cuerpo? no fue debidamente resuelto en todos los casos.

Dicen que la armonía es ese orden de la vida que vincula a cada quien a su tierra. Entonces, ¿qué sucede cuando no es tu tierra donde yace tu cuerpo?, ¿cuándo no hay tumba donde llorar?, ¿cuándo tu cuerpo se mezcló con el de otro, y otro, y otro?

El tiempo siguió pasando, mientras la comunidad exigía un trato digno a sus muertos, para al menos poder enterrarlos en tumbas con sus nombres y no en fosas comunes, mezclados. Pero, no fue hasta que el Comunicado 062 de los llamados Acuerdos de Paz de La Habana, habilitó el camino para que el CTI de la Fiscalía volviese a Bojayá.

Y así en el 2017 el mismo topógrafo que participó en las diligencias del 2002 marcó los cuatro puntos de cada una de las fosas para comenzar a exhumar y enviar los cuerpos encontrados para su identificación al Instituto Nacional de Medicina Legal (Inmlcf).

Dos largos años después, los muertos volvieron a su tierra en dos helicópteros de la ONU. Así fue como llegaron esos 100 ataúdes de ese tamaño en el que ningún cuerpo recién muerto cabría, pero sí nuestros huesos apilados, juntos, uno al lado del otro. En color blanco los ataúdes con los bebés, niños y niñas; y en marrón los jóvenes y adultos.

Respetando las tradiciones, los cofres recorrieron su territorio herido. La primera parada fue en Bellavista Viejo, donde explotó la pipeta. Allí, uno a uno de los ataúdes descendieron de la barca y fueron entregados a sus familias. El reencuentro se hizo tacto y reposaron sobre sus manos. En fila los fueron llevando hasta el interior de la iglesia. Coincidiendo en el dolor fueron caminando, dejando a su lado izquierdo y derecho las ruinas del pueblo donde la naturaleza es la única que rebosa de vida. Para 23 ataúdes la siguiente parada fue Pogue. Allí, en su tierra natal, fueron velados durante una noche.

Alabar es cantar a los muertos, despedirlos

Esa noche los ataúdes reposaron en el altar que la comunidad había construido para la ocasión, respetando con el cariño que todo muerto merece, su ansiada despedida. Porque alabar es acompañarlos en el paso del alma al mundo de los ancestros, para no condenarlos a deambular entre los vivos. Alabar es dolerse públicamente por el dolor del otro, por el dolor compartido.

Por ello, las alabadoras cantaron desde que estos cuerpos regresaron a Bojayá, y así transcurrió el viaje hasta Pogue. Llovió. Salió el sol. Y siguió lloviendo. Y ellas siguieron cantando.

Amanecer cantando. Velándolos. La comunidad preparó comida. Juegos de dominó y cartas. Conversaciones. Tinto a base de maíz. Dolor y mucha tristeza. Porque no importa que hayan pasado 17 años, el dolor está. Y ese dolor y miedo sigue presente porque la violencia de los grupos armados no ha cesado.

Por eso es que las comunidades emberas de los alrededores están confinadas, y desde el 31 de diciembre de 2019, con la llegada de más de 300 paramilitares a sus tierras, Pogue también. De hecho, actualmente, el ELN y los grupos paramilitares de las Agc son los que ejercen el control territorial en las cuencas de los ríos Opogadó, Napipi y Bojayá. Nadie lo desconoce.

Al día siguiente, tras la velación, navegando por el río Bojayá estos 23 cofres volvieron a Bellavista para ser enterrados.

Se dice que conversar es volver visible lo oculto, correr el velo del silencio, por eso, antes de proceder al entierro en Bellavista Nuevo, fue requerimiento cumplir con el protocolo de entrega, y durante cinco días los equipos de la Fiscalía y de Inmlcf dieron las explicaciones científico técnicas a cada uno de los familiares, acompañados por los y las sabedoras de la comunidad, quienes guiaron espiritualmente el proceso.

La noche del 17 al 18 fue la última velación. Un altar de madera recién construido fue el lugar de su última despedida. Allí, reposaron junto a la cruces de las fosas en las que permanecieron tantos años. Pero antes de la velación, en la mañana, tuvo lugar el acto político se esperaba al presidente Iván Duque, quien nunca llegó, pero llegaron otras instituciones y embajadas a emitir sus discursos. Sólo para la ocasión, justo para las palabras ante micrófono.

Y antes de que fuesen enterrados los muertos ya no estaban en Bellavista, igual que los grandes medios de comunicación. Curiosamente, o premeditadamente, ningún delegado de las instituciones oficiales nombró la palabra Justicia, parece ser que en entornos con tanta barbarie y violencia, uno debe acostumbrarse a que la justicia no se contemple ni a corto, ni a mediano plazo.

El Comité de Víctimas tomó la palabra, para expresar los desafíos que tienen por delante. Este no es el fin, insistieron. Y por su parte la Diócesis de Quibdó leyó la última Carta Abierta escrita al Presidente en la que alertó y denunció la situación actual de violencia, así como la inminente posibilidad de una nueva masacre.

Hoy los paramilitares exhiben su poderío militar en armas y hombres, siendo evidente que su abastecimiento lo hacen abiertamente por el río Atrato en embarcaciones tipo botes y pangas, en algunos casos centenares de combatientes.

Todo esto bajo la mirada impávida del control de la Fuerza Pública, en el Bajo y Medio Atrato. El 21 de abril del 2004 ya habían dirigido otra Carta Abierta al entonces presidente, Álvaro Uribe Vélez, denunciando la sistemática violación a los derechos humanos. Y días antes de que ocurriera la masacre también habían advertido del inminente peligro. Pero, nadie parece escucharles.

Por la noche, con la fuerza de la tradición, las alabadoras no dejaron de cantar. De compartir el dolor. E igual que en Pogue, se jugó a las cartas y al dominó. Pasadas las tres, las cuatro, las cinco de la mañana, el sentimiento se hizo cada vez más presente. Amaneció, y con la luz del día comenzó la eucaristía. Al terminar, cada familia recibió el ataúd de su ser querido para enterrarlo en el mausoleo.

Y en esos momentos fue cuando el dolor rasgó los cuerpos que lloraban por sus víctimas. Es el doloroso instante en el que la lápida reposa sobre el ataúd. Y sin haber terminado el novenario, asesinaron a dos personas, sus cuerpos aparecieron en el río Bojayá. Ojalá ahora puedan descansar en paz. Aunque sean los muertos, porque a los vivos, la muerte acecha.

Las masacres son irreparables, y pareciera que no van a dejar de suceder. Sin embargo, muchos titulares y consignas de aquellos días de noviembre aludían al cierre del duelo, al punto final. Pero, ¿se puede, cuando el riesgo de una nueva masacre es tan inminente? Pocos medios hicieron entonces eco de la última Carta Abierta en la que se alertaba de este riesgo, hasta que en diciembre saltó a la prensa la llegada de cientos de paramilitares a Pogue, Corazón de Jesús, la Loma de Bojayá y Cuía. Y ya hacía tiempo que los grupos paramilitares se habían tomado la región de Bahía Solano, Carmen del Darién, Domingodó, Riosucio o el Golfo de Urabá. Nadie lo desconoce. ¿Cuáles son los intereses territoriales en la región?

Mientras, la solución aportada por el Estado ha sido, por lo general, enviar más Ejército. A pesar de que las organizaciones en su Carta Abierta alertaron de la complicidad de las Fuerzas Armadas con el paramilitarismo. Y de hecho, el Tribunal Administrativo del Chocó en el 2019 profirió una sentencia condenatoria al Estado por omitir su función de proteger a la población el día de la masacre. Entonces, ¿cómo va a ser esta la solución?

Dicen que a la violencia uno se acostumbra, pero más bien se sobrevive a ella, porque está demasiado presente. Así, en Bojayá, los cortes de luz son frecuentes, dada la elevada corrupción y venta del Acpm que llega a las comunidades para sus plantas municipales. No hay buenas instalaciones hospitalarias y muchos pueblos no tienen acueducto que funcione. Moverse por el río es demasiado costoso. Estudiar, para los jóvenes, es un privilegio que requiere irse.

Apenas hay oportunidades de trabajo y vivir del campo es cada día más difícil. Los desplazamientos forzados son muy elevados y no dejan de suceder. La pesca se redujo y el nivel de contaminación de los ríos es alarmante por la presencia, entre otros, de la minería ilegal. La lista de violencias sigue en uno de los territorios más majestuosos en cuanto a naturaleza se conoce.

Y mientras tanto, entregaron 100 ataúdes. Cumplieron con el derecho de algunos familiares a enterrar a sus muertos. Solo de algunos. ¿Qué sucede con las otras víctimas, las de antes de la masacre?, y ¿con las que vendrán después?, ¿qué sucede con esos cuerpos que no podrán ser recuperados del río y con aquellos que nadie quiere exhumar?

De hecho, el mismo Domingo Chalá recuerda cada uno de los cuerpos recuperados del río que ha enterrado en ese mismo cementerio donde exhumaron a las víctimas de la masacre. Allí siguen. Sin identificar. Esperando ser exhumados y sus familiares esperando que lleguen. Al final diera la sensación que siempre hay desigualdad, hasta en el trato dado a nuestros muertos.

¿Cuáles son los intereses estatales que llevan a priorizar una entrega y no otra? Demasiadas preguntas ausentes del debate político y cuyas respuestas son una acusación a la impunidad que todo proceso, falsamente transicional arrastra, cuando la violencia no cesa.

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39017-tras-17-anos-de-la-masacre-los-muertos-vuelven-bojaya-recorrido

 

Aparecen intactos los hospitales de Idlib bombadeados por la aviación rusa

Desde el inicio de la ofensiva del ejército sirio contra los yihadistas en Idlib, la ONU ha difundido varios informes sobre los hospitales destruidos como consecuencia de los bombardeos, señalando especialmente a la aviación rusa como responsable.

Dichos informes han sido ampliamente divulgados por la prensa asquerosa de siempre, como El Salto Diario, con abundantes menciones al número de civiles muertos y a que Putin es “el emperador de Oriente Medio” (1).

El ejército ruso emprendió una investigación sobre las consecuencia de sus bombardeos. Los resultados de la misma han sido publicados parcialmente por la prensa turca y también por Komsomolskaya Pravda (2) y las fotografías tomadas demuestran que las instalaciones siguen intactas.

Naturalmente, las fotos corresponden a infraestructuras localizadas en las zonas liberadas, de manera que aún no se conocen los efectos de los bombardeos rusos sobre las que siguen bajo control yihadista.

1. Hospital de la ciudad de Al-Salam: no se encontraron daños en el edificio.

2. Hospital Nacional de la ciudad de Maarrat Al-Nouman: se registran múltiples daños como resultado de los bombardeos de artillería, no de los bombardeos aéreos, como se indica en el informe de la ONU.

3. Edificio de ambulancias y clínica de Maarrat Al-Nouman: no hay daños en el edificio. Ahora las instalaciones sanitarias acogen a los soldados del ejército sirio que resultaron heridos en los combates.

4. Policlínica en Kfar Rumania: no se detectaron daños.

5. Centro médico en Deir East: hay daños causados por el bombardeo de artillería, no por ataques aéreos.

(1) https://www.elsaltodiario.com/siria/putin-emperador-en-oriente-medio
(2) https://www.donetsk.kp.ru/daily/27100.4/4173616/

Turquía y Rusia alcanzan un acuerdo de alto el fuego en Idlib

Ayer se reunieron en Moscú Erdogan y Putin durante seis horas, alcanzando un acuerdo de alto el fuego en Idlib con efecto inmediato. Erdogan, que había hecho muchas demandas, no ha visto cumplida ninguna de ellas.

Toda acción militar cesará a lo largo de la línea de contacto en la zona de desescalada de Idlib desde la medianoche pasada.

Se establecerá un corredor de seguridad a una profundidad de 6 kilómetros al norte y al sur de la autopista M4. Los Ministerios de Defensa de Turquía y Rusia acordarán los parámetros específicos para el funcionamiento del corredor de seguridad en un plazo de 7 días.

A partir del 15 de marzo tropas turcas y rusas patrullarán conjuntamente a lo largo de la autopista M4.

El objetivo de la actual operación del ejército sirio se ha logrado en gran medida. Las autopistas M4 y M5 quedarán abiertas al tráfico y libres de yihadistas.

“Es poco probable que este alto el fuego se mantenga durante un largo período”, dice Moon of Alabama. “Pero sí proporciona un descanso útil al ejército sirio, permitiéndole recuperarse un poco y cuidar de sus hombres y equipo”.

El acuerdo pone fin, por el momento, al plan turco de atacar al ejército sirio y recuperar todas las zonas que había liberado en los últimos meses.

El acuerdo le costará caro a Erdogan, tanto dentro de su partido como en el Parlamento, donde se han visto peleas a puñetazos entre diputados de diferentes partidos a causa de la invasión de Siria.

En Turquía hay 3,6 millones de refugiados sirios que han huido de la guerra. Al abrir la frontera el 28 del mes pasado, Erdogan quiere presionar a la Unión Europea, como ya hizo en ocasiones anteriores.

La gran huelga de mujeres de 1918 en Barcelona

Edmundo Fayanas Escuer

La I Guerra Mundial había sumido a Europa
en una situación desoladora tanto económica como socialmente. Se
producen levantamientos populares continuos y una dura represión
policial y militar. Esta situación pone en crisis los regímenes
liberales preponderantes en esos momentos históricos.

La
situación española era terrible a pesar de no haber participado en la I
Guerra Mundial. Las fábricas estaban a todo rendimiento, lo que provocó
un fuerte enriquecimiento del sector empresarial mientras que al mundo
obrero lo mantenía en la más absoluta indigencia, con salarios de
miseria y con situaciones cercanas a la esclavitud.

Barcelona
era la zona de mayor desarrolló del país donde la burguesía catalana no
hacía más que enriquecerse, mientras que el movimiento obrero luchaba
por lograr unas condiciones de vida dignas. En este sentido, destacaba
el poderío del movimiento obrero anarquista y en menor medida, los
socialistas.

Fue en el barrio chino de Barcelona donde se produjo
un levantamiento popular exclusivamente de mujeres liderado por simples
vecinas hartas de los abusos de los comerciantes

Ante la amenaza
que suponía este movimiento obrero, amplios sectores del empresariado
catalán no dudaba en contratar a pistoleros a sueldo para eliminar a los
dirigentes anarquistas catalanes
y estos contaban con la pasividad y
aquiescencia de la policía. Estos a su vez respondían también con
asesinatos.

Sin embargo, es en el barrio chino de Barcelona donde
se produjo un hecho insólito, nada menos que un levantamiento popular
exclusivamente de mujeres y que fue liderado de forma espontánea por
simples vecinas, hartas de los abusos de los comerciantes.

Durante
los años que duró la I Guerra Mundial, los productos básicos de
consumo, pan, carbón, aceite, bacalao, habían subido por encima de los
sueldos de una población que ya se encontraba exhausta, mal alimentada y
explotada en el trabajo, en consecuencia, estaban al límite de la
supervivencia.

En el inicio de enero de 1918, pocos días antes de
la revuelta de las mujeres, la Junta de Subsistencia había establecido
un precio de venta tasado para el carbón, que los comerciantes no
estaban dispuestos a venderlo a dicho precio, por lo que tan sólo se
conseguía carbón a precios superiores al 30% del precio tasado por la
Junta. Esto provocó un gran malestar social contra los comerciantes y el
Gobierno.

Como vemos, fue el precio del carbón y el monopolio
que ejercían algunos comerciantes sobre productos básicos de la
alimentación de la población, lo que provoca el inicio de la revuelta de
las mujeres. Los comerciantes hacían que se pagaran a precios
demasiados elevados todos estos productos en relación a los jornales de
los trabajadores.

Eran muchos los
comerciantes que no respetaban los precios tasados por el Gobierno y los
subían indiscriminadamente para obtener pingues beneficios. De esta
forma, llegó el duro invierno y no tenían carbón para poder calentarse y
tampoco disponían de los alimentos suficientes por lo que se iba
extendiendo el hambre.

El carbón se convirtió entonces en un
producto de lujo
. Las mujeres barcelonesas no esperaron a que los
sindicatos obreros lucharan contra esta explotación por parte de los
comerciantes. Fueron las mujeres trabajadoras, que tenían entre trece y
treinta años quienes están en el origen de esta huelga.

El diario
barcelonés de esta época “El Diluvio” relata de esta manera el inicio
de dicha movilización: “Eran las diez de la mañana, Amalia Alegre, una
vecina de la calle el Olmo, cuelga en la calle un papel en donde convoca
a todas las mujeres a dirigirse en manifestación al Gobierno Civil para
protestar por la falta de subsistencias a precio tasado. Pronto se
reúnen unas 500 mujeres que desde la calle del Olmo se dirigen por el
Arco del Teatro hasta Cires y de ahí llegan a Conde del Asalto desde
donde acceden a las Ramblas. Por el Paseo de Colón llegan al Gobierno
Civil”.

De dicha manifestación surge una Comisión de cinco
mujeres, que está encabezada por Amalia Alegre y que será recibida por
el Gobernador Civil, Auñón. Dicha comisión solicita que se respeten por
parte de los comerciantes los precios estipulados por la Junta de
Subsistencia para los productos de consumo y que no se acaparen
alimentos en los almacenes a la espera de la subida de precios.

El
Gobernador Civil les promete que llegarán productos en cantidad a las
tiendas y que estos serán vendidos a los precios tasados.

A pesar
de esta promesa, por la tarde se produce otra manifestación y en esta
ocasión las mujeres van acompañadas por sus hijos, acudiendo nuevamente
frente al Gobierno Civil de Barcelona. Esa misma tarde se producen
fuertes incidentes enfrente de diversas carbonerías que vendían el
carbón por encima de los precios tasados.

Al día siguiente, a
media tarde se vuelven a concentrar un grupo numeroso de mujeres en el
Paralelo barcelonés y gritaban contra los acaparadores y la falta de
subsistencias en las tiendas.

Los sindicatos obreros acuden por
primera vez a dicha concentración para respaldar a las mujeres. Sin
embargo, las mujeres rechazan su presencia y les dicen que esta protesta
es únicamente de mujeres. Los sindicatos se retiran ante esta petición
de las mujeres y se niegan a la presencia de los hombres.

La policía hace acto de presencia, pero ellas seguían gritando:

¡Tenemos hambre!
¡Queremos el abaratamiento de las subsistencias!

A
su paso van cerrando todo y las mujeres se van uniendo a la marcha, se
enfrentan con los comerciantes que se niegan a cerrar y en las Ramblas
donde paran tranvías e invitan a las mujeres que iban en los mismos a
sumarse a la manifestación.

Entran en algún local de diversión
rompiendo los cristales y hacen salir a los ahí presentes y piden a los
artistas que se unan a la protesta, lo que consiguen en la mayoría de
los casos.

La zona donde vivían estas mujeres era una zona muy
pobre y deprimida en contraste con el Paralelo donde abundan los
cabarets y los cafés, era una zona cara de Barcelona. Los clientes que
se encontraban en sus terrazas huyen despavoridos. Muchos de los
artistas que había en esa zona de cabarets secundan la huelga de las
mujeres y se niegan a actuar.

Desde el Paralelo se dirigen por la
calle Conde del Asalto cerrando todos los locales abiertos. En el local
Edert Concert lo destruyen todo, lo mismo sucede en el Alcázar Español.

Este
potente movimiento de las mujeres debido al frío y al hambre que
sufrían en Barcelona enseguida contó con el apoyo y la simpatía de
amplios sectores de la clase trabajadora. Esto queda bien reflejado en
el periódico “El Diluvio” en su edición del doce de enero y dice:

“Como
prueba de solidaridad con las manifestantes y dar fuerza al acto,
habían abandonado el trabajo las obreras de las fábricas… y las
manifestaciones crecían al grito de ¡mujeres a la calle, a defenderse
del hambre y a poner remedio al mal! ¡Por la humanidad, a la calle
todas!”

Se manifiestan por las Ramblas y llegan a los almacenes
El Siglo donde una comisión de las manifestantes pide al dueño el cierre
de los almacenes y que se les unan las dependientas, pero el
propietario se niega y se produce rotura de cristales y de mobiliario
del almacén. Ante esta situación, el propietario decide cerrar el
almacén.

Los tranvías que circulan por la Rambla son detenidos y a
las pasajeras se les invita a manifestarse con ellas. Es una huelga sin
dirigentes y son las mujeres que tienen mayor arrojo y capacidad
oratoria las que dirigen la manifestación. Como vemos, es un movimiento
sin una dirección clara y sin una estrategia, pero sí sabían lo que
deseaban.

Se producen reuniones con el alcalde de Barcelona y también con el Gobernador Civil, a quien le dijeron: “Si
no se solucionaban las demandas de los trabajadores, harán parar a los
hombres, obligándoles a que se queden en casa, y las mujeres se echarán a
las calles seguras de imponerse, ya que toda la razón las asiste”.

Por
su parte, hasta los estudiantes acordaron en asambleas sumarse a las
manifestaciones en solidaridad. Ante el acuerdo tomado en asamblea por
los estudiantes de sumarse a las protestas, una comisión de mujeres se
dirige a los periódicos para que estos informen que no aceptarán la
incorporación de varones. Prefieren continuar ellas solas la revuelta.

El
lunes, 14 de enero amaneció con miles de mujeres en las calles, pasando
por todos los centros de trabajo, tiendas y fábricas a invitar a las
mujeres a que abandonen el trabajo y se unieran a la manifestación.

Llegaron
a hacer manifestaciones paralelas en diferentes puntos de la ciudad,
entre 3.000 y 4.000 mujeres. Si seguimos la información que aparece en
el diario El Diluvio, más de 14.000 habían hecho huelga en las fábricas,
sumándose a las manifestaciones
.

Los comerciantes barceloneses
asustados ante la potencia de la manifestación cierran sus tiendas. Las
mujeres están encolerizadas y disfrutan del éxito de su planteamiento,
pero son conscientes de que necesitan seguir la lucha y ampliarla, por
lo que al día siguiente plantean volver al Gobierno Civil al comprobar
que lo prometido por el gobernador no se ha cumplido y los precios
continúan igual.

Esa mañana ya habían cerrado varias fábricas del
distrito V con mayoría de trabajadoras. Estas trabajadoras se reúnen y
realizan una manifestación y lucen temas como:

¡Abajo las subsistencias!
¡Fuera los acaparadores!
¡Mujeres a la calle, a defenderse del hambre y a poner remedio al mal!
¡Por humanidad, a la calle todas!

Por la tarde vuelven a sucederse manifestaciones y se producen incidentes con la rotura de lunas y cierres de comercios. Aparecen las fuerzas de la guardia civil pero no intervienen, temiendo que su violencia genere una gran respuesta popular y se limita a vigilar y formar cordones de seguridad frente a los mercados.

Por la noche se repite la manifestación de mujeres que de nuevo obliga a cerrar las salas de espectáculos del Paralelo y Distrito V.

La guardia civil recorre las calles a caballo y se ha acuartelado a las tropas. Las fuerzas de seguridad custodian los mercados. Comisiones de mujeres recorren los barrios de Sans, Gracia y San Andrés pidiendo a las mujeres que trabajan que se les unan y a la vez rechazando el apoyo de los varones.

A los hombres se les dice que sigan trabajando pues ellas solas son capaces de lograr lo que se han propuesto. Una manifestación de unas 4.000 mujeres se dirige a la Plaza Real en donde se improvisa un mitin.

De pronto, en otras ciudades, como Málaga o Valencia, las mujeres imitan a las de Barcelona y convocan protestas. La rebelión femenina se extiende a Málaga, produciendo sangrientas consecuencias. Valencia sufre también la ira de las mujeres, que parecen enloquecidas, como accionadas por una extraña y poderosa fuerza con la finalidad de conseguir sus justas reivindicaciones.

La tarde de aquel lunes, catorce de enero, una manifestación de al menos 5.000 mujeres acude al Gobierno Civil donde tiene lugar una reunión de la Junta de Subsistencias que estudia la posibilidad de aumentar la llegada a Barcelona de artículos de primera necesidad.

El ímpetu de las mujeres consigue romper el cordón de los guardias de seguridad que se encuentran custodiando la entrada al edificio y en tropel suben las escaleras para hablar con el gobernador.

Viendo el cariz que toma el asunto, el gobernador manda desalojar la escalera repleta de mujeres y la presión entre las que temerosas de resultar heridas quieren bajar y el empuje que desde abajo aplica el resto de mujeres hace que se desprenda la baranda de hierro, cayendo un grupo de mujeres.

Dio como resultado 25 mujeres gravemente heridas cuando se desprendió la baranda de hierro de la escalera. Piernas fracturadas, conmociones cerebrales, varias de ellas heridas. Por suerte no muere ninguna.

Fuera del edificio las esperaban miles de mujeres. Mientras tanto en las calles de Barcelona, grupos de mujeres asaltan tahonas, paran carros de carbón y los vacían, entran en las carnicerías buscando alimentos.

Grupos de mujeres cierran tahonas y acuden a los centros de trabajo de las mujeres pidiendo solidaridad y que se unan a la huelga. Se producen los primeros robos y saqueos y los comerciantes empiezan a usar armas para defender sus negocios. La tensión social es máxima.

Las mujeres siguen negando el apoyo de los hombres, que no pueden ni tan siquiera entrar en los mítines que tienen lugar en varios locales del barrio, para así evitar que se infiltre la policía pues solo había hombres y ninguna mujer policía.

La situación es tan precaria que el Gobernador tiene que aceptar una limitación de los precios en los alimentos. Sin embargo, esta medida hace que se desconvoque la huelga y las protestas.

Posteriormente, las mujeres comprobarán que muchos comerciantes no acatan la medida, lo que provoca más incidentes y más robos. Por otro lado, hay un mitin en el cine Montaña en donde se rechaza el bando y se desautoriza a la comisión de mujeres que aprobó el bando del gobernador del día anterior, por entender que las medidas no son suficientes. El mitin finaliza llamando a continuar la huelga al día siguiente

El miércoles, el paro en las fábricas es masivo. En las calles, los establecimientos de alimentación no abren. Hay múltiples asaltos a carbonerías, así como a tahonas y carnicerías. En algunos establecimientos, los dueños se defienden nuevamente a tiros del intento de asalto.

El miércoles 23 de enero, el Gobierno Central destituye al gobernador civil de Barcelona, Sr. Auñón, y para que no haya un vacío de poder mientras se nombra al nuevo gobernador, se designa como gobernador interino a Prat, presidente de la Audiencia. Al día siguiente se celebra un mitin en la Font del Gat al que acuden 5.000 mujeres. Este mitin disuelto por la guardia civil, que se emplea con extrema dureza.

Al día siguiente el paro en las fábricas fue masivo, protagonizado tanto por mujeres como por hombres. Los centros de trabajo con mayoría de mujeres trabajadoras, como guarderías o perfumerías, cerraron todos. Los diarios barceloneses anuncian que “Puede decirse que el paro fue general”.

Tuvieron que cerrar los cines, los teatros y los mercados, frente al inminente asalto de las manifestantes, que en su paso bloqueaban tranvías y sustraían productos de las tiendas de alimentos y repartían el pan que sacaban de las tiendas. Mientras en las calles las manifestaciones no cesaban, con duros enfrentamientos con la guardia civil, cargas, corridas y detenciones.

El jueves, se celebra un mitin en El Globo Cautivo del Salón de San Juan. No se permite la entrada a los varones excepto periodistas acreditados. Se aprueban varias medidas como que las subsistencias tengan el mismo precio que antes de la guerra, la reducción del alquiler en un 20%, readmitir a los 6.000 trabajadores del transporte que habían sido despedidos por entender que una de las razones del aumento del precio de las subsistencias era el encarecimiento del transporte.

Acuden al gobierno civil y presentar los acuerdos del mitin, y recibidas por el gobernador les dice que algo harán para mejorar la situación. El viernes se calcula en 20.000 trabajadoras las que secundan el paro. Sagrera, San Martin, San Andrés. Pueblo Nuevo se suman al paro.

Empieza la tercera semana del conflicto sin visos de solución. Los comerciantes o no tienen género en las tiendas para no tener que venderlo al precio tasado o se niegan a venderlo por debajo de determinado precio. Para no colocar mercancía en sus tiendas han hecho desaparecer los carros que surtían a las tiendas desde los almacenes. Son detenidos varios comerciantes que se niegan a abrir la tienda o por no querer vender al precio tasado.

La casa de aceites Salat con una tienda importante en Rambla Canaletas es de las que no quiere vender el aceite al precio fijado y ante la irrupción de un grupo de mujeres que exige el precio convenido, las golpean y la fuerza pública detiene al encargado de la tienda.

Se suman las llamadas señoras al conflicto, la por entonces aún poco numerosa clase media. Todos las llaman señoras y así se identifican ellas. Hacen llegar una nota a la prensa expresando la necesidad de abaratar las subsistencias y los alquileres, sobre todo los alquileres, y convocando a su grupo al Salón de San Juan el siguiente jueves para dirigirse en manifestación al gobierno civil. En el resto de España hay disturbios por el mismo motivo en La Coruña, Alicante y Málaga.

Aumenta el número de fábricas en paro. En muchas de las fábricas con personal de ambos sexos, la falta de mujeres impide continuar la producción, por lo que han de parar a su vez los hombres. Se extiende el asalto a los comercios. Sobre todo a los de pesca salada, más refractarios a vender al precio tasado. Se asaltan los almacenes de aceites Salat en Wad Ras que se está distinguiendo por hacer caso omiso a las disposiciones del bando.

El viernes se declara el estado de guerra en la provincia ante el descontrol y la pérdida de poder por parte de las autoridades. Fuerzas del ejército se encargan de la custodia de mercados y establecimientos comerciales. Simultáneamente, el gobierno central emite un real decreto decretando la censura militar de prensa.

Se declara el Estado de Guerra y los soldados toman las calles y custodian los principales mercados. Los militares van pertrechados con armamento. Hay ametralladoras en cada esquina y la protesta finaliza con éxito pues los comerciantes acaban acatando las limitaciones de precios y, desde entonces, Barcelona comprueba la fuerza de la unidad de las mujeres proletarias.

El sábado se publica un bando del Gobierno Civil prohibiendo la exportación desde Barcelona de una serie de artículos de primera necesidad, dictando los precios para la venta al público de los alimentos y subsistencias más utilizadas por los trabajadores, y dando curso a una serie de decisiones para impedir que dichas subsistencias pudieran permanecer almacenadas a la espera de que subiese su precio.

Una comisión de mujeres, entre las que aparece Amalia Alegre, se reúne con el gobernador, aprueba el bando y toma la resolución de desconvocar la huelga.

El domingo los movimientos son varios; por un lado, comisiones de comerciantes, de abastecedores, de ultramarinos, acuden al gobierno civil en solicitud de que se anule el bando puesto que al precio al que se había fijado la venta de algunos productos, haría que vendiesen por debajo del precio de compra.

A partir de la salida de las tropas a la calle, desaparecen las manifestaciones y los asaltos a los comercios. Se instalan ametralladoras en varios enclaves y se disuelve todo conato de concentración. La prensa pasa a las últimas páginas la información del conflicto y aún con sordina.

Finalmente, el sábado asumió el nuevo gobernador civil González Rothwos, quien anunció una serie de medidas para aumentar el abastecimiento de productos de primera necesidad, enumerando una lista de precios para esos productos e informando las sanciones frente a la no aceptación por los tenderos de los precios tasados. Patrullas del ejército supervisarían que los establecimientos se abran y que el precio al que venderían los productos respete las instrucciones dadas.

Las valientes mujeres vuelven a las fábricas y centros de trabajo. Pero la revuelta acaba después de fuertes semanas de huelgas tras una revuelta intensa, paralizando la ciudad entera, ocupando la sede del Gobierno, haciendo caer un gobernador civil. Y, sobre todo, imponiendo sus demandas para mejorar el abastecimiento y bajar precios.

En pocos días volverán las mujeres al trabajo y se pone fin a la revuelta femenina por el derecho a unos precios justos y a tener calor en el invierno.

Durante dos semanas la lucha de las mujeres barcelonesas consiguieron paralizar la ciudad, que cesara el Gobernador Civil y un Bando donde se toman medida para mejorar el abastecimiento de alimentos y carbón y reducir sus precios. Se consigue una buena parte de lo que se pretendía.

https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/8m-luchafeminista-huelga-mujeres-barcelona-1918/20200302183556171663.html

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