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Día: 5 de marzo de 2020 (página 1 de 1)

La tierra no se ha tragado a la guerrilla paraguaya; se ha replegado

Los autores del mayor ataque a las fuerzas de seguridad, con ocho militares ejecutados en 2016, y por un tiempo abocada al secuestro de miembros de comunidades menonitas, la tierra parece haberse tragado a la guerrilla del Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) tras años marcando con sus acciones armadas el norte del país.

Para las autoridades se trata de un repliegue que obedece al cerco de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), el combinado de militares y policías creado en 2013 para combatir a la guerrilla, fundada en 2008 como defensora de los campesinos de los deprimidos departamentos de Concepción y San Pedro.

Sin embargo, algunos estudiosos estiman que la guerrilla marxista-leninista se halla en uno de esos periodos de inactividad propios de un grupo pequeño, y con acciones esporádicas como las de semanas atrás con la quema de infraestructuras de estancias agroganaderas.

Y es que desde su fundación, el EPP alzó como bandera la lucha contra el uso de agrotóxicos por parte de los productores de soja.

En ese marco, uno de los blancos del EPP han sido los secuestros de granjeros de las comunidades menonitas del norte, también dedicados a ese cultivo.

Esa espiral de secuestros se ha reducido a la nada, casi como la presencia del EPP, que parece haberse borrado del mapa.

Al respecto, Juan Martens, experto en política criminal y autor de un estudio sobre el EPP, dijo que no se trata de algo extraño ya que la guerrilla nunca ha tenido “capacidad de acción o de intervención continúa al estar constituido por poca cantidad de personas y con infraestructura precaria”.

No obstante, subrayó que ello no significa que esté desarticulada. Recordó que en uno de esos periodos de letargo precedió al ataque a un camión militar el 30 de agosto de 2016 y a cuyo paso estalló una bomba que mató a ocho militares.

Por su parte, el portavoz de la FTC, el teniente coronel Luis Apesteguía, aseguró que la actual inactividad se debe a que el Estado “técnicamente está ganando la guerra”.

Se refirió a que los líderes históricos del EPP cumplen largas condenas de cárcel y otros murieron en enfrentamientos armados, y tras prometer “liberar” la región norte de Paraguay.

También al trabajo que realiza la FTC en la zona, lo que se traduce en que “no puedan realizar ninguna acción, algún secuestro o ataques de otras características”.

“Somos conscientes de que mientras no los tengamos tras las rejas o totalmente neutralizados siempre habrá amenaza, no decimos que no podrán hacer ningún ataque, pero cada vez se les dificulta más”, destacó el militar.

Para Martens, el que no se haya desmantelado totalmente al grupo se debe a que los diferentes gobiernos han abordado ese combate desde la militarización de la zona y la creencia errónea de que se “va a encontrar con un pelotón para combatir”.

El experto agregó además que la FTC no ha sido capaz de establecer vínculos con la población civil, como se pretendía para restar apoyo a la guerrilla, que acostumbraba a repartir alimentos comprados con los secuestros como propaganda política.

Por contra, en algunas comunidades se ha señalado a ese ente como autores de abusos y ejecuciones contra supuestos simpatizantes o integrantes de la retaguardia del EPP. Lo que a juicio de Martens contribuye a que la FTC “no reciba colaboración de la población para poder trabajar con mayor eficiencia”

Martens hizo alusión a un estudio publicado en junio de 2019 en el que tomó parte, y que revela que han habido “71 casos de violaciones de derechos, que van desde ejecución (asesinato), coacción, violencia sicológica, amenaza y robos” por parte de militares.

Un punto de vista que no coincide con el de Apesteguía, para quien la FTC ha logrado con el tiempo ser aceptada por la población del norte.

“Hemos avanzado muchísimo, en Arroyito, [que] era una zona donde nació [el EPP], ni siquiera nos saludaban. Hoy estamos trabajando con ellos [la gente], ayudando en agricultura familiar, atención médica, las fuerzas armadas cumple un rol social muy importante en la zona”, subrayó.

Uno de los misterios que rodean al EPP es el paradero del policía Edelio Morínigo, secuestrado en 2014 cuando participaba en una cacería. La única prueba de vida fue el vídeo divulgado dos meses después, en el que se le veía junto con otro rehén, un menonita de 17 años y liberado tras el pago de un rescate por sus padres.

Otro desaparecido es el empresario ganadero Félix Urbieta, secuestrado en octubre de 2016 por una escisión del EPP.

En ese sentido, Martens consideró “sumamente llamativo que se gasten 2 ó 3 millones de dólares al año por la permanencia de la FTC y que en todo este tiempo no haya podido al menos determinar si Edelio Morínigo sigue vivo o no”.

De acuerdo con su estudio, al EPP se atribuyen 61 homicidios (32 de ellos civiles, 18 policías y 11 militares), además de 114 ataques a haciendas ganaderas y bases policiales.

https://www.hoy.com.py/nacionales/que-paso-del-epp-la-tierra-parece-haberse-tragado-a-la-guerrilla

Gambia pierde más del 5 por ciento del producto interior bruto debido a la desnutrición infantil

Según el informe Cost of Hunger in Africa (COHA) elaborado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) y la Unión Africana (UA), la Hacienda Pública de Gambia pierde 83 millones de dólares al año, es decir, el 5,1 por ciento del producto interno bruto (PIB), debido a la desnutrición infantil, según el periódico Sierra Leone Telegraph.

El estudio muestra que las pérdidas sufridas cada año son el resultado del aumento de los costos de la atención de la salud, las cargas adicionales del sistema educativo y la reducción de la productividad laboral.

El informe se elaboró en colaboración con muchos organismos, entre ellos el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, la Comisión de la Unión Africana y su Organismo de Desarrollo (AUDA-NEPAD), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Unión Europea (UE).

“Es alarmante que estemos perdiendo el 5,1 por ciento de nuestro PIB nacional cada año debido al impacto de la desnutrición infantil en el rendimiento escolar, la salud y la productividad”, dijo Isatou Touray, Vicepresidenta de Gambia.

No obstante, Gambia ha hecho algunos progresos en la mejora de la nutrición y para el año que viene el gobierno espera reducir el retraso del crecimiento al 12,5 por ciento, la emaciación (*) al 5 por ciento y la insuficiencia ponderal al 8,5 por ciento, como se indica en el Programa Nacional de Desarrollo.

El país está al borde de importantes ganancias según la COHA. Podría ahorrar hasta 104 millones de dólares para 2030, si la prevalencia del retraso en el crecimiento entre los niños se reduce al 9,6 por ciento y la insuficiencia de peso se reduce al 6 por ciento.

Hasta la fecha se han realizado estudios de la COHA en 26 países africanos, entre ellos Burkina Faso, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Malí, Malawi y el Níger. Los resultados generales de estos estudios revelan que las economías de los países africanos han sufrido una pérdida estimada de PIB de entre el 1,9 por ciento y el 16,5 por ciento anual debido a la desnutrición infantil. Se prevé que los resultados de los estudios de la COHA realizados recientemente se publiquen pronto en Guinea Bissau.

(*) La emaciación en un adelgazamiento patológico, particularmente de masa muscular, con pérdida involuntaria de más del 10 por ciento del peso corporal.

La burguesía vasca se apunta al empeño por erradicar la naturaleza de clase del 8 de Marzo

Lo malo que tienen celebraciones, como el inminente 8 de Marzo, es que colectivos, del tipo “Bilgune Feminista”, se sienten obligados a redactar un comunicado rutinario, con desgana, copiado del que difundieron el año anterior.

Es el tipo de manifiestos que nadie lee, pero cuya elaboración forma parte de las tareas burocráticas que existen incluso en los grupos más insignificantes, como el que mencionamos.

En esos momentos, salen a relucir los tópicos trillados y los lugares comunes de la pequeña burguesía desorientada, como la ya legendaria “transversalidad” que si algo significa es el refrito, un poco de todo, un condimento característico de la posmodernidad en el que caben todas las salsas o, según sus propias palabras, las “reflexiones plurales” de mujeres procedentes “de múltiples ámbitos”.

Como no podía ser de otra forma, también en Euskal Herria cunde el aburrimiento entre esos colectivos. Todos hablan de lo mismo con las mismas palabras, más vacías que gastadas.

Primero inventaron la transición política (para esconder que no hubo nada de nada). Luego pasaron a la transición ecológica (para esconder los bolsillos de los monopolistas). Ahora “Bilgune Feminista” quiere “impulsar una transición feminista” que -según sospechamos- será tan fraudulenta como las dos anteriores.

Que nadie crea que las ambiciones de la pequeña burguesía, incluida la vasca, son pequeñas porque “Bilgune Feminista” se ha propuesto “cambiar las estructuras de poder externas, mientras les damos un vuelco a las internas”. Una frase redonda que quiere decirlo todo pero no dice nada absolutamente.

Este año la pequeña burguesía ya no se ha atrevido a declarar una huelga, a pesar de lo cual apenas es capaz de disimular que sigue empeñada en su propósito de desdibujar el Día de la Mujer Trabajadora a golpe de comunicados, manifiestos, artículos y publicaciones de todo tipo, como el de “Bilgune Feminista”.

El objetivo es hacer olvidar la naturaleza de clase del 8 de Marzo, que para nada aparece en este tipo de colectivos estridentes.

Pero si “Bilgune Feminista” no es capaz de ocultar su naturaleza de clase, tampoco logran embaucar a nadie con sus manoseadas invocaciones a Euskal Herria, que para la burguesía es como el buen vino de reserva: añejo, ancestral, tradicional… Lo de siempre, vamos. Criado en barrica de roble del árbol de Gernika.

En la tarjeta de presentación de su sitio web se declaran las sucesoras “de una tradición feminista ya conocida” y, naturalmente, genuinamente vasca. En nuestra ignorancia no podemos sino poner de manifiesto que dicha “tradición” no nos resulta tan conocida, a menos que en Euskal Herria la burguesía considere una “tradición” que transcurran un par de semanas…

Es lo malo de combinar la posmodernidad con el chovinismo burgués, la moda más rabiosamente rompedora con los mitos ajados por el transcurso implacable del tiempo.

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