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Día: 5 de febrero de 2020 (página 1 de 1)

Milicianos turcos mataron a tiros a los cuatro oficiales rusos del FSB en Alepo

Anunciábamos ayer la muerte de cuatro oficiales rusos en Idlib y que Siria y Turquía se encontraban al borde de la guerra.

Sin embargo, quien mató a los oficiales rusos fueron tropas turcas, así que lo que se avizora es una guerra entre Rusia y Turquía o, al menos, un serio deterioro de sus relaciones diplomáticas.

“La crisis entre Rusia y Turquía es mucho más grave ahora que en noviembre de 2015, cuando los milicianos turcomanos derribaron a un piloto ruso en Siria”, dice la Red Voltaire (*).

Esta vez han sido cuatro los miembros del FSB eliminados por la milicia turcomana en Alepo. Se trata del teniente Vsevolod Viacheslavovich Trofimov, el comandante Bulat Rinatovich Akhmatyanov (quinto grupo del primer departamento de la división C), así como el comandante Ruslan Gimadiev y el capitán Dmitriy Minov (división K).

Fueron emboscados. Su carro blindado chocó contra una mina terrestre y fueron capturados por los milicianos que les dispararon.

Al mismo tiempo, otros milicianos atacaron a los periodistas de dos cadenas de televisión iraníes, también en Alepo.

Al día siguiente, en Idleb se produjo una batalla entre los ejércitos sirio y turco, con el resultado de 4 muertos y 9 heridos en el lado turco, seguida de una represalia que, según Turquía, provocó entre 30 y 35 muertos en el lado sirio, lo que Damasco niega.

Las fuerzas turcas entraron en la provincia de Idleb sin informar al Estado Mayor ruso, en contra del acuerdo entre ambas partes. El gobierno de Ankara ha violado los Acuerdos de Sochi y por lo tanto no puede esperar ayuda de Rusia.

Sobre el terreno, la situación en Idleb evoluciona favorablemente para los intereses del ejército regular que, como ya informamos, ha logrado recuperar recientemente la autopista M4 que une Alepo con Latakia, liberando a Maarat Al-Nouman y Nayrab.

Los puestos de observación del ejército turco están actualmente rodeados por el ejército sirio: Morek (desde agosto de 2019), Surman (desde el 23 de diciembre) y ahora Hich/Maar Heitat.

Los servicios secretos turcos habían comenzado a trasladar a 2.500 yihadistas de Idleb (Siria) a Trípoli (Libia), vía Djerba (Túnez). Otros 30.000 yihadistas están en movimiento, pero el traslado se detuvo después de la conferencia de Berlín sobre Libia.

(*) https://www.voltairenet.org/article209115.html

Más información:
– Siria y Turquía están al borde de una guerra abierta en Idlib
– 4 oficiales de las fuerzas especiales rusas mueren en Siria

¿Quién derribó el avión E11A en el que viajaba el jefe de la CIA en Oriente Medio?

En otras entradas ya hemos descrito las características del avión E11A que fue derribado en Afganistán, matando a Michael D’Andrea, el jefe de la CIA en Oriente Medio. Lo que no está claro es quién alcanzó la aeronave y el silencio del Pentágono es más que significativo porque no sólo se trata de ocultar un golpe mortífero, sino mucho más.

El Pentágono asegura que el avión se cayó. Simplemente fue un accidente. Tampoco admite la muerte de D’Andrea. El resto de medios de comunicación hacen lo mismo: pasar por encima del asunto. Sin embargo, fuentes afganas están proporcionando más datos sobre el golpe propinado a Estados Unidos.

D’Andrea murió encompañía de, al menos, otros 17 oficiales y soldados estadounidenses en la provincia de Ghazni, aunque las fuentes afganas tampoco revelan los nombres. Según los informes de los medios de comunicación internacionales, el avión fue derribado a las 13:10 hora local el lunes 27 de enero en la zona del distrito de Deh Yak controlada por los talibanes.

Debido a un fallo técnico, el avión volaba a una altitud inferior a la normal cuando fue derribado por un misil disparado por Strella-1, un lanzacohetes ruso utilizado por los talibanes. Tampoco hay muchos datos sobre el “fallo ténico”, aunque algunos aseguran que pudo haber sido causado por un ciberataque.

El avión E11A se utiliza para transportar a los altos dirigentes del mundo de la política y las finanzas a través de largas distancias. Facilitar la comunicación entre las tropas estacionadas en tierra es también una de las misiones militares de una aeronave de este tipo. Sirve como herramienta de comunicación entre las fuerzas terrestres y aéreas. Recientemente la Fuerza Aérea de Estados Unidos comenzó a utilizar aeronaves civiles modificadas para el transporte y las operaciones militares.

Como después del ataque con misiles contra la base de Ain Al-Assad, la Casa Blanca ha optado por la ocultación de las circunstancias del accidente del derribo y el número de sus pasajeros, y en ocasiones ha hecho declaraciones contradictorias al respecto.

La revista Time informó que, según el gobierno de Washington, dos pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos murieron en el “accidente” e insisten en que ninguno de los pasajeros era miembro de la CIA y que el accidente se debió a “fallos técnicos” y no a fuego enemigo.

La Casa Blanca oculta la realidad, incluso sobre el número de pasajeros del E11A, hasta el punto que no hay ninguna declaración oficial sobre el número de víctimas.

Un gran número de medios de comunicación internacionales, incluyendo Time Magazine, The Independent, Daily Mail, Middle East, reconocieron la noticia de la muerte de D’Andrea, pero las altas esferas se negaron a hacer comentarios. “La CIA se abstuvo de decir si D’Andrea estaba entre los pasajeros del avión E11A”, escribió la revista Time el viernes.

El silencio denota que el derribo del E-11A ha sido un golpe muy serio que, además, fue seguido por el ataque de los talibanes a un helicóptero estadounidense en Paktia y la muerte de sus pasajeros, mientras el avión iba camino a Ghazni para rescatar a las víctimas.

18 años después de la ocupación militar de Afganistán, el 70 por ciento del país está bajo control de los talibanes. Las negociaciones de paz con los talibanes van de fracaso en fracaso y Estados Unidos ve el espectro de Irán, Rusia y China asomando constantemente en el horizonte de Asia central.

Más información:
– El miembro de la CIA muerto en Afganistán es Michael D’Andrea, jefe del espionaje de Estados Unidos en Oriente Medio
https://mpr21.info/2020/01/el-miembro-de-la-cia-muerto-en.html
– El E-11A que se estrelló en Afganistán no era un avión espía vulgar y corriente
https://mpr21.info/2020/02/el-e-11a-que-se-estrello-en-afganistan.html

Los seudoecologistas no tienen razón: no aumenta el número de acontecimientos meteorológicos extremos

La empresa de seguros AON acaba de publicar su informe de 2019 sobre los desastres naturales en el mundo (*). Por noveno año consecutivo, el número de muertes causados por ellos es inferior al promedio a largo plazo. Con 11.000 muertes, 2019 se sitúa entre los 13 años de menor coste en vidas humanas desde 1950.El informe confirma que no hay ningún cambio significativo en el número y la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos, en particular los ciclones, cuyo número e intensidad se contabiliza con precisión desde la era de los satélites.

Los tres informes anteriores de los años 2016, 2017 y 2018 abundan en lo mismo: el número de fenómenos meteorológicos extremos no está aumentando.

Un evento debe cumplir al menos uno de los siguientes criterios para ser considerado como un desastre natural:

— pérdidas económicas por encima de 50 millones de dólares
— pérdidas aseguradas por encima de 25 millones de dólares
— muertes por encima de 10
— heridos por encima de 50
— casas y estructuras dañadas o reclamaciones presentadas por encima de 2.000

Según esos criterios, en 2019 se produjeron 409 desastres naturales (incluidos 32 terremotos), cifra ligeramente superior al promedio de 2000-2019 (377).

Ese aumento es ficticio. A partir de 2018 la aseguradora incluye acontecimientos que hasta ahora no consideraba como fenómenos meteorológicos extremos. Por consiguiente, en los informes anteriores a 2018 se subestimó considerablemente el número de casos ocurridos en el período 2003-2017.

Los principales desastres fueron las inundaciones (158 eventos), seguidas de “eventos climáticos severos” (114), ciclones (32 eventos) y terremotos (32 eventos).

La aseguradora califica como “eventos climáticos severos” fenómenos como las tormentas eléctricas, los tornados y las granizadas, aunque sólo las analiza para Estados Unidos.

Ninguna de las inundaciones más mortíferas de las que se tiene constancia se ha producido en los últimos 30 años. China ha pagado el precio más alto por las inundaciones. En 1887 una inundación en el río Amarillo mató entre 1 y 2 millones de personas. En 1931 la inundación del río Yangtsé mató a 3,7 millones de personas. Estas dos inundaciones se consideran los mayores desastres naturales del siglo XX.

En segundo lugar, los datos hidrométricos son escasos y limitados en el tiempo debido a la falta de sistemas de observación a largo plazo. Además, las tendencias a largo plazo de las variables hidrológicas suelen estar enmascaradas por una importante variabilidad interanual y decenal.

El año pasado las inundaciones más graves se debieron al monzón en China (300 muertos) y en India (1.750 muertos) y a las consecuencias de los ciclones Hagibis y Faxai (Japón), Lekima (China, Filipinas, Japón) y Dorian (Caribe y América del norte). El informe se centra en un período excepcionalmente húmedo en Estados Unidos, de enero a mayo del año pasado, que causó varias inundaciones importantes en las llanuras del medio oeste y en el valle del Misisipi.

El huracán Dorian, que azotó las Bahamas en septiembre del año pasado con vientos de 295 kilómetros por hora, tuvo una intensidad comparable a la del huracán del Día del Trabajo de 1935, que fue el huracán más intenso jamás registrado en el Océano Atlántico.

Sin embargo, en el período más largo (1990-2019) se ha producido una disminución del número de huracanes.

Lo que aumentan son las pérdidas económicas vinculadas a esos desastres naturales. La década 2010-2019 registró 417.000 millones de dólares de daños materiales, es decir, casi 10 veces más que la década 1950-1960 (45.000 millones de dólares).

Esta tendencia está relacionada con el aumento de la población mundial, que ha pasado de 3.000 a 7.000 millones, y el incremento de la urbanización y la exposición a los riesgos.

Las tormentas de convección severas causan importantes daños materiales, particularmente en Estados Unidos donde las tormentas eléctricas generan tornados, granizo y vientos fuertes. Extraoficialmente el año pasado Estados Unidos registró 1.520 tornados y el récord está en 2011 con 1.691 tornados. El Centro de Predicción de Tormentas de la NOAA ha registró el año pasado 36 tornados clasificados (severos) o EF4 (devastadores) en la Escala de Fujita. En 2011 se registraron 84 eventos de este tipo y en 1974 la cifra subió a 131 tornados EF3+, siete de los cuales fueron clasificados EF5.

El daño principal lo causan las granizadas, particularmente en el cinturón tradicional de granizo de Estados Unidos (Colorado, Texas, Oklahoma, Dakota del Sur, Kansas Nebraska). La NOAA define como una granizada severa la caída de bolas de 5 centímetros o más de diámetro. Desde que se introdujo el radar Doppler en 1990, los informes de granizo han mostrado una tasa de crecimiento anual de poco más del 2 por ciento, lo que sugiere una mayor frecuencia de las tormentas. Sin embargo, el informe de la aseguradora dice que las mediciones de granizadas están contaminados por un sesgo relacionado con la urbanización.

Los recientes incendios en California, Brasil y Australia han sacudido al mundo entero, dando la sensación de un planeta en llamas. Sin embargo, como ya hemos expuesto en otras entradas, en los últimos decenios se ha producido una reducción mundial del número de incendios, en particular en Europa. Los datos de los satélites muestran que las áreas quemadas han disminuido en un 25 por ciento, en general, en los últimos 18 años.

(*) http://catastropheinsight.aon.com

Más información:
— Los mitos de la seudoecología que provocan pánico: los acontecimientos meteorológicos extremos
— El incendio en Australia no tiene nada que ver con el clima
— Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: el hambre, la guerra, la peste y el… pico del petróleo

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