La web más censurada en internet

Día: 30 de enero de 2020 (página 1 de 1)

Putin emprende un purga de los aparatos fundamentales de gobierno de la Federación Rusa

Tom Luongo

A mediados de mes el gobierno ruso dimitió. El día anterior Putin había pronunciado su discurso sobre el estado de la nación y presentó una lista de reformas constitucionales.

El plan de Putin supone un cambio de las estructuras de poder en todos los niveles, desde las autoridades municipales hasta el presidente. Delega una parte de las competencias presidenciales en la legislatura y el Consejo de Estado, al tiempo que refuerza la capacidad del Tribunal Constitucional para revisar la legislación.

Además, el Primer Ministro Dmitry Medvedev disolvió el gobierno y dimitió de su cargo y Putin sugirió a Mijail Mishustin, el jefe del Servicio de Impuestos Federales, para sustituirle. La Duma Estatal aprobó la recomendación y Mishustin prestó juramento.

Desde hace años está claro que Putin se ha embarcado en la segunda fase de un plan a largo plazo para reformar el Estado. En la primera rescató al país del colapso económico y social en que lo habían dejado Gorbachov y Yeltsin.

Putin recuperó el control sobre los recursos estratégicos del Estado, reconstruyó la economía así como la defensa militar.

En Occidente, estos eventos han sido manipulados para sugerir que Putin estaba consolidando su poder. Según los informes iniciales, eliminaría la restricción de dos mandatos consecutivos en el cargo de Presidente, lo que allanaría el camino para que siguiera en el cargo después de que expire su actual mandato en 2024.

Es al revés. La propuesta de Putin es eliminar la palabra “consecutivo” de la Constitución, especificando que un presidente no puede servir más de dos mandatos. Además, debe haber residido en Rusia durante los últimos 25 años.

Los acontecimientos de los últimos días en Rusia son el resultado de años de trabajo de Putin para purgar el gobierno ruso y el Kremlin de la quinta columna atlantista y la corrupción, que ha carcomido la mayor parte de los veinte años de Putin en el poder.

Reformó una economía excesivamente dependiente de los ingresos del petróleo y el gas y advirtió a los directores generales de Gazprom, Rosneft y Sberbank que estaban demasiado expuestos al dólar estadounidense en los años anteriores a la caída de los precios del petróleo..

En 2014 aprovechó la caída de los precios del petróleo para recuperar el control del Banco Central y el sector financiero.

Con la crisis como pretexto, Putin acabó con la dependencia de la economía rusa de Occidente. Durante los primeros años del auge de su presidencia, los ingresos del petróleo fortalecieron tanto las arcas del Estado ruso como a los llamados oligarcas, contra los que Putin luchó activamente por el control de los recursos del país.

Cuando en 2014 Estados Unidos sancionó a Rusia por la reunificación con Crimea, los grandes monopolios tuvieron que acudir a Putin para que los rescatara. Su deuda denominada en dólares fue cambiada por deuda en euros y rublos a través del Banco de Rusia, y pidió al banco central que dejara caer el rublo, que dejara de defender su cotización.

Soportar el choque inflacionario era peligroso pero necesario para que Rusia se convirtiera en una fuerza económica verdaderamente independiente.

Desde entonces, la lucha contra la burocracia enquistada por el FMI en el Banco de Rusia ha sido una lucha para definir la política monetaria según las necesidades de Rusia y no según lo que el capital financiero internacional exige.

Putin entiende que una Rusia desbordante de petróleo es una Rusia gobernada por la salida fácil. Se está volviendo perezosa. Contrariamente a la opinión popular, Putin no quiere que el precio del petróleo baje a casi 100 dólares el barril.

Debido a que la ventaja comparativa de Rusia en materia de petróleo y gas es tan elevada en comparación con todas las demás en el escenario mundial, y también con otras industrias nacionales, el dinero retrasa la innovación y la inversión en nuevas tecnologías y la expansión de la economía nacional del país.

Ese ha sido el objetivo de Putin desde hace algún tiempo. El petróleo y el gas son activos geoestratégicos que fortalecen la posición de Rusia como potencia regional, construyendo lazos con sus nuevos socios y abriendo nuevos mercados para las empresas rusas.

Al mismo tiempo, los grandes conglomerados industriales se están privatizando, con empresas como Gazprom y Rosneft vendiendo sus propias carteras de valores para recaudar capital y ponerlo en manos públicas.

En los próximos días veremos que en el nuevo gabinete los candidatos a varios ministerios vendrán de partidos distintos a Rusia Unida. Sin introducir la palabra “coalición” en su vocabulario, Putin ha preparado el terreno para la creación de una gran alianza que para sustituir el dominio de un partido, Rusia Unida.

El resultado de la decisión de delegar los nombramientos ministeriales en la Duma es asegurar que el futuro Presidente se rodee por un gabinete formado por todo el arco parlamentario, incluido el Primer Ministro.

Una vez que se aprueben las reformas constitucionales, Putin las someterá a referéndum.

https://tomluongo.me/2020/01/17/putin-purged-west-kremlin/

Otro discurso del método científico

El científico francés René Descartes (1596-1650)
Juan Manuel Olarieta

A lo largo de su evolución la ciencia siempre se ha enfrentado al saber establecido, que es como una foto que las generaciones pasadas legan a las nuevas y con el paso del tiempo se queda amarillenta y difuminada.

Pero la ciencia no es otra cosa que un desarrollo que no se puede detener nunca. En un futuro cualquiera de sus postulados será mejorado, perfeccionado y, en definitiva, superado por nuevos descubrimientos y nuevas formulaciones.

Sin embargo, en su avance, las innovaciones tropiezan a cada paso con quienes se aferran a los conocimientos aprendidos en la universidad y en los libros. Así ocurrió en el Renacimiento, cuando la iglesia católica dominaba la difusión científica a través de sus propios canales, donde aparecía entremezclada con otro tipo de conocimientos ideológicos, como los religiosos.

La iglesia convirtió el conocimiento, el científico y el que no lo era, en una dogma, que es el máximo ejemplo de saber establecido. El núcleo vertebrador del mismo era la escolástica, una cierta versión del pensamiento de Aristóteles acomodada por el cristianismo.

Las batallas de los científicos del Renacimiento, de las cuales la de Galileo es la más conocida, no era contra una iglesia, ni contra todas ellas; ni siquiera era una batalla contra el dogmatismo. Ante todo fue una batalla contra el saber establecido, contra el contenido de las enseñanzas que se impartían en la época y que habían quedado obsoletas. Era la lucha de una minoría contra la mayoría o, en otros términos, contra la ideología dominante.

Cualquier ideología dominante no es falsa por el hecho de ser ideología, ni tampoco por el hecho de ser dominante. Es falsa porque sostiene concepciones caducas. Cuando Engels define la ideología como una “conciencia falsa” no se refiere a la falsedad de la lógica formal, metafísica, sino a la falsidad dialéctica, es decir, a la pretensión de sus defensores de convertir un conocimiento en una foto, en algo ahistórico, abstracto, absoluto, intemporal e independiente de las condiciones en las que surgió. “Aquí no hay nada absoluto y todo es relativo”, concluye Engels (1).

El ejemplo moderno más característico de esa ideología es el “dogma central de la genética” formulado por Francis Crick hace 60 años que, además de ser una formulación absurda, era falsa, lo cual no impide que se siga repitiendo hasta la actualidad de mil formas distintas, incluso incorporándose al habla corriente.

Por su propia naturaleza, la ideología dominante se repite en los mismos términos, a pesar de que haya quedado desfasada. Incluso aunque en su momento un determiando postulado haya tenido un carácter científico, ha sido mejorado por otros posteriores. Francis Bacon lo calificó como un “espejo infiel”. Una vez superado, quienes se aferran a él, lo convierten en un “ídolo”, en el sentido que le dio Bacon al término (2) y que es la esencia de la ideología.

Del mismo modo que la mayoría repite los postulados de la ideología dominante, también hay quien le tiene gusto a llevar la contraria por sistema. Pero si la ideología dominante no es falsa por sí misma, sus opositores no necesariamente expresan un avance del conocimiento por el hecho mismo de su marginalidad.

Hay muchos denominados “marxistas” para quienes la crítica de la ideología dominante lo es todo o que el marxismo es una crítica de la sociedad en la que vivimos o del pensamiento que legado por ella. Sin embargo, aunque la crítica es un momento fundamental del marxismo, no es lo más importante.

También es un error creer que cualquier ataque es una crítica. Por ejemplo, hay quien aprovecha los errores que cometen quienes formulan determinadas tesis científicas para repudiarlas en bloque. La crítica no se ejerce sólo contra determinados argumentos, ni contra determinadas exposiciones, ni contra determinados defensores de una concepción sino contra su núcleo fundamental. Para criticar el idealismo no basta con emprenderla contra los segundones sino contra sus baluartes más fuertes, como Platón, o Leibniz, o Hegel.

El escepticismo no es una crítica. Quien expone una duda sólo comienza una crítica, pero debe continuar. No se puede limitar a esa fase inicial. Sin embargo, los escépticos suelen permanecer “fuera de juego” por lo que nunca impulsan el conocimiento, no proponen nada diferente. Sólo siembran dudas, tanto de una determinada tesis como de su contraria.

Una moda no es una crítica. La pura innovación lingüística, la sustitución de un conocimiento por otro tampoco es una crítica. Un vino añejo no cambia al embotellarse; tampoco cambia al cambiar la etiqueta de la botella. Los que siguen las modas y la corrientes del momento hacen juegos de palabras. También forman parte de esos segundones que nunca mejoran el original. No aportan nada nuevo y, cuando lo hacen, lo empeoran, por lo que siempre es preferible recurrir a un autor clásico que a un epígono carente de verdadera originalidad.

Quien niega de forma sistemática tampoco es un crítico sino un nihilista. Una crítica no es sólo un rechazo, por argumentado que esté. No persigue provocar un vacío. Los críticos musicales, deportivos, cinematográficos y similares entran en esta categoría porque jamás pueden sustituir a quien ha compuesto la canción, jugado el partido o rodado la película. Están fuera de la práctica: un crítico así no es un compositor, ni un deportista, ni un cineasta.

El relativismo no es una crítica porque pone al conocimiento (la tesis) y a sus críticos (la antítesis) en el mismo plano, es decir, convierte a un movimiento en otra foto fija. El conocimiento y su crítica no ocupan el mismo espacio sino que se suceden en el tiempo. La una sigue inmediatamente al otro. Es su consecuencia.

El crítico hace suyo el conocimiento que critica. La ciencia no es nada diferente de su crítica. De hecho no es más que una autocrítica o, en palabras de Descartes, la reforma “de mis propios pensamientos” (3). De ahí se desprende la crítica de Bacon a la “policía de la ciencia”, que tiene dos vicios comunes: el los cíentificos que repudian la crítica y el de los críticos que repudian la ciencia.

Hace cien años la teoría de la relatividad no acabó con la mecánica de Newton sino que la incorporó en un sistema más amplio y más general, poniendo de manifiesto su carácter limitado y parcial. A pesar de ello, la mecánica sigue siendo una ciencia válida y las universidades siguen impartiendo lecciones basadas en los viejos postulados de Newton.

No obstante, en Einstein no aparece un crítica explícita de la mecánica clásica y mucho menos un rechazo. Por el contrario, lo que logra es una asimilación que descubre los límites de validez de su precedente.

En su sentido dialéctico, el método científico no es otra cosa que el recorrido que sigue el conocimiento. No es nada diferente de él sino la ciencia en marcha y como el desarrollo del saber sigue siempre los mismos caminos, en todas y cada una de las disciplinas científicas, se puede hablar de método y, por decirlo de manera redundante, de “método dialéctico”.

(1) Engels, Carta a Schmidt, Obras Escogidas, tomo II, pgs.527 y stes.
(2) Francis Bacon, Novum Organum, Barcelona, 2002, pgs.31 y stes.
(3) Descartes, Discurso del método, Madrid, 1980, pg.82.

Yihadismo y petróleo: las dos caras de la misma moneda

En 2017, poco después de la toma de posesión de Trump en a Casa Blanca, el conglomerado petrolero saudí Aramco abrió oficinas en la provincia siria de Deir Ezzor.

Bajo la protección del ejército de los Estados Unidos y el Califato Islámico, Aramco comenzó a explotar 12 nuevos campos de petróleo y gas reconocidos por los satélites militares SAR (Radar de Apertura Sintética) de Estados Unidos.

Estos yacimientos de petróleo y gas representan importantes descubrimientos, que coinciden con el campo de Kirkuk en Irak y los mayores descubrimientos de petróleo en Arabia saudí.

De manera similar, ya en 2012 se descubrieron enormes depósitos de petróleo y gas en el Mar Mediterráneo, algunos frente a Gaza y otros frente a Chipre, pero los más grandes se encontraban tierra adentro en Siria, en las provincias de Latakia e Idlib, áreas que ahora están en manos del Califato Islámico y Al-Qaeda.

Antes de que las fuerzas aeroespaciales rusas eliminaran el tráfico de petróleo del Califato Islámico desde Siria e Irak (las famosas fotos satelitales de 12.000 camiones petroleros en línea que Estados Unidos nunca vio), se estaba produciendo un robo masivo de petróleo bajo la cobertura de los yihadistas.

Tras la entrada de Estados Unidos en Irak, los campos petroleros fueron saqueados durante años, un proceso que continúa hoy con la ocupación militar de Irak.

En noviembre de 2018 Trump anunció que los Estados Unidos “asegurarían el petróleo irakí” para desarrollar los yacimientos y llevar empresas estadounidenses.

El proceso comenzó 18 meses antes, pero la empresa no era estadounidense sino era saudí. Los 18 meses se dedicaron a identificar nuevos campos petrolíferos a ambos lados de la frontera, en Irak y Siria, y a asegurar la capacidad de explorar y explotar los nuevos descubrimientos bajo el disfraz de operaciones contra el Califato Islámico.

De hecho, no ha habido ninguna operación contra el Califato Islámico, sino más bien mercenarios contratados por Arabia saudí y Estados Unidos, que operan conjuntamente con la cobertura aérea y de artillería del Pentágono, para ocultar la explotación del petróleo de la región.

A finales de diciembre del año pasado, la situación de seguridad en Siria cambió drásticamente. Las fuerzas rusas tomaron el control de muchas bases petroleras estadounidenses en el norte de Siria y se desplazaron hacia Turquía en la frontera con Irak.

En ese momento no sabían que los movimientos reales venían del sur, de Al-Tanf y de la zona ocupada por Estados Unidos en la frontera con Jordania.

Luego, a principios de este mes, un inexplicable resurgimiento del Califato Islámico bloqueó las carreteras desde Palmyra hasta al Bukamal y a través de la región, fuerzas que no deberían existir. Esas fuerzas del Califato Islámico fueron desplegadas desde los campos de entrenamiento de Estados Unidos en la zona ocupada por sus tropas en el sur de Siria.

Su tarea consistía en asegurar las rutas de tránsito del equipo de perforación petrolífera para que transitara desde Arabia saudí, algunos también en tránsito desde el Irak, bajo la protección de Estados Unidos, a fin de cumplir con la política de Trump de “incautar el petróleo”.

El problema, sin embargo, es que no hay manera de construir y mantener estos nuevos yacimientos masivos de petróleo y gas en la actual situación política. Sería necesario que la provincia irakí de Anbar, tal vez también Nínive, se dividiera en una nueva entidad totalmente suní, como ocurrió a principios de 2014 cuando el Califato Islámico, dirigido principalmente por antiguos dirigentes suníes leales a Saddam Hussein, permitió que Aramco llevara a cabo operaciones a gran escala.

Para crear una situación política que facilite eso, el gobierno irakí, dirigido por los chiítas, tendría que ser desestabilizado y colapsar.

Desde 2018 el Primer Ministro irakí ha sido Adel Abdul Mahdi. Según Al Jazeera, “el recién elegido presidente irakí Barham Salih nombró al candidato chiíta independiente Adel Abdul Mahdi como primer ministro, poniendo fin a meses de estancamiento tras unas elecciones nacionales no concluyentes en mayo”.

La presidencia, tradicionalmente ocupada por un kurdo, es una posición puramente ceremonial, pero el voto de Salih en el parlamento el martes fue un paso clave para la formación de un nuevo gobierno.

De acuerdo con la constitución irakí, Salih, un ingeniero de 58 años con formación británica que ha servido en el gobierno federal irakí y en el gobierno regional kurdo, tuvo 15 días para invitar al candidato del mayor bloque parlamentario a formar gobierno. Eligió hacerlo menos de dos horas después de su elección.

Desde el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, en Irak el poder se ha repartido en tres pedazos. El puesto más importante, el de Primer Ministro, ha sido tradicionalmente ocupado por un chiíta, el Presidente del Parlamento por un suní y la presidencia por un kurdo.

El antiguo Vicepresidente, Ministro de Petróleo y Ministro de Finanzas, Abdul Mahdi tiene ahora 30 días para formar un gabinete y presentarlo al Parlamento para su aprobación.

Se enfrenta a la desalentadora tarea de reconstruir gran parte del país después de cuatro años de guerra con el Califato Islámico, curando las tensiones étnicas y sectarias y equilibrando las relaciones exteriores con los dos principales aliados de Irak: Irán y su rival, Estados Unidos.

Abdul Mahdi, de 76 años, es un economista de formación que dejó Irak en 1969 y se exilió en Francia, donde trabajó en grupos de reflexión y editó revistas en francés y árabe. Es hijo de un respetado dirigente chiíta que fue ministro durante la época de la monarquía irakí, que fue derrocada en 1958.

Estados Unidos no reconoce la autoridad del gobierno de Mahdi y, tras el asesinato del general Soleimani, rechaza las peticiones legales del gobierno de Mahdi para salir de Irak. Quería nombrar Primer Ministro a Abadi, que había hecho la vista gorda ante las fechorías cometidas por los estadounidenses durante su mandato.

Estados Unidos sólo reconoce la autoridad de Abadi, aunque éste reconoce la elección de Mahdi, felicitándolo por su elección.

Hoy en Siria estamos presenciando un resurgimiento masivo del Califato Islámico, no por la ausencia de esfuerzos estadounidenses contral Califato Islámico, sino más bien por el pleno apoyo de Estados Unidos al Califato Islámico.

También vemos por qué el petróleo sirio y el irakí también, no son descubrimientos menores sino masivos. También vemos una relación inexplicable con el ejército de Estados Unidos y una empresa privada saudí que tiene relaciones personales con el enviado de la Casa Blanca y el yerno de Trump, Jared Kushner.

También estamos investigando el asesinato de Soleimani y nos preguntamos si fue con la intención de provocar una guerra civil irakí que sería necesaria para que Arabia Saudita se apoderara de los campos de petróleo en Siria que están ocupados por tropas de Estados Unidos, o si fue una ocupación militar de Estados Unidos y el Califato Islámico.

https://journal-neo.org/2020/01/28/the-nasty-secret-behind-aramco-isis-and-trump-in-syria/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies