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Día: 23 de enero de 2020 (página 1 de 1)

Los refugiados centroamericanos denuncian torturas en los centros de internamiento de Estados Unidos

Centro Juvenil de Shenandoah, en Virginia
Muchos adolescentes de México y Centroamérica que en años recientes han llegado como refugiados a Estados Unidos han sido víctimas de castigos y torturas en los reformatorios en los que suelen internar a algunos de los menores no acompañados que son detenidos en la frontera, quienes en lugar de ser protegidos son encarcelados debido a las políticas impuestas por Trump.

En espera de que los casos de asilo de los menores no acompañados sean resueltos por los tribunales, la policía de inmigración entrega la custodia de muchos de ellos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), una institución del gobierno federal que depende del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS).

Los menores transferidos a la ORR son internados en albergues o casas de crianza “foster care”, pero algunos otros en la etapa de la adolescencia son enviados a cárceles juveniles con las que el gobierno acuerda su encierro.

Uno de esos reformatorios es el Centro Juvenil del Valle de Shenandoah, ubicado en Virginia, donde han denunciado el maltrato físico y psicológico que sufrieron varios adolescentes citados en una demanda judicial.

Los testimonios inscritos en los documentos del tribunal describen el castigo al que eran sometidos y refieren los insultos que constantemente recibían los jóvenes inmigrantes, tanto de los otros internos estadounidenses como del propio personal del centro carcelario.

Uno de los adolescentes refugiados relata que en una ocasión se agarró a trompadas con un muchacho estadounidense porque ya estaba cansado de que lo llamaran “pendejo” y “onion head”. Los guardias del lugar lo amarraron a una silla, le cubrieron la cabeza con una bolsa y empezaron a golpearlo.

El castigo aplicado al estilo de la mafia lo recibió en cinco ocasiones, según cuenta el joven, además de que también eran sancionados con encierro en solitario y desnudos cuando no participaban en las clases o por golpear las paredes con el balón cuando jugaban al futbol o si se quejaban de alguna dolencia o malestar físico.

Los relatos de varios jóvenes refugiados citados en la demanda describen escenarios similares sobre el castigo que padecían cuando eran inmovilizados en una silla y con una bolsa en la cabeza que por momentos los asfixiaba.

La acusación por uso excesivo de la fuerza en contra del reformatorio juvenil fue presentada en 2017 pero, después de un largo proceso judicial en el que se escucharon los testimonios y se presentaron las pruebas, la demanda fue desestimada en julio de 2019.


Los abogados que representan a los demandantes han recurrido la resolución en apelación para tratar de evitar que más adolescentes que llegan al país en busca de protección como refugiados sigan siendo encarcelados en correccionales para delincuentes juveniles y expuestos al abuso.

La petición de los demandantes tuvo la semana pasada el apoyo de grandes aliados cuando un grupo de más de 50 fiscales y reconocidos abogados de todo el país enviaron una opinión a los magistrados para que las acusaciones sean llevadas a juicio, al considerar que los jóvenes inmigrantes no habían cometido delito alguno para ser enviados al reformatorio.

“El propósito de la detención es para protegerlos, no para castigarlos“, señalan los fiscales en el documento enviado al tribunal de apelaciones para expresar su preocupación por el trato que reciben los inmigrantes que buscan asilo, que en este caso incluye abuso físico y confinamiento en soledad.

https://cronio.sv/internacionales/adolescentes-centroamericanos-y-mexicanos-revelan-abuso-de-torturas-en-refugios-de-ee-uu/

Las comisarías de policía se equipan con dispositivos para extraer todos los datos de los móviles

Dispositivo UFED de extracción de datos de los móviles
Las comisarías de policía han comenzado a equiparse con dispositivos capaces de succionar todos los datos de un teléfono móvil en menos de diez minutos. Basta con enchufar el móvil para extraer todos los datos durante una detención: contactos, mensajes, fotos, vídeos, textos, claves, geolocalización, historial de navegación…

La policía puede husmear en los móviles aunque una persona se niegue a dar su clave o código PIN. Da igual que estén cifrados o no. Da igual que sean relevantes para la investigación de un delito o no. Es como si en el rgistro de un domiclio la policía se lo llevara absolutamente todo.

A estos aparatos los llaman Ufed (Universal Forensic Extraction Device), dispositivos de extracción para la investigación digital. Están equipados con programas de copiado de datos telefónicos, desarrollados por una empresa israelí que los comercializa: Cellebrite.

Fundada en 1999 en Israel, Cellebrite pertenece desde 2007 a un grupo japonés: Sun Corporation. La empresa es una de las cabezas del mercado mundial, junto con los suecos de la MSAB y se ha hecho un nombre en todo el mundo al ayudar al FBI a descifrar el teléfono de uno de los dos terroristas de San Bernardino. Hay 35.000 copias de Ufed israelíes en el mundo, que son utilizadas en más de 100 países por empresas, ejércitos, policías, aduanas, prisiones y también por organizaciones gubernamentales e internacionales como la Interpol.

Los Ufed utilizan los agujeros de seguridad de los teléfonos móviles para hacer una copia de los datos. Pueden descifrar más de 17.000 modelos de teléfonos, tabletas o GPS en pocos minutos.

En Francia Cellebrite se estableció en 2009. En ese momento, fue su competidor MSAB el que tenía el favor de la policía con el X-RY, un programa similar que enumera las llamadas entrantes y salientes, los textos y las fotos.

No hay nada nuevo en la realidad. Todos estos dispositivos ya existían antriormente. La única diferencia es que ahora los israelíes los entregan “llave en mano”.

Lo explicaron el año pasado los propios representantes de la empresa israelí en Marruecos: el 77 por ciento de los refugiados llegan sin documentos de identidad mientras que el 80 por ciento tiene móvil. En lugar del documento de identidad la policía puede utilizar el teléfono para averiguarlo todo sobre ellos: quiénes es, de dónde viene, dónde ha estado, qué ha hecho y por qué solicita refugio.

Un refugiado tiene que presentar su solicitud en el primer país donde ha sido controlado. Si se revisa su teléfono y aparece que ha estado en Italia durante unos días, se le puede deportar allá.

Naturalmente, esta tecnología se está utilizado para la represión política. En Bahrein se ha utilizado para procesar al disidente Mohammed Al-Singace, que fue torturado por la policía, según The Intercept (*).

Se probaron en Biarritz durante la convocatoria contra el G7 con el fin de piratear los teléfonos de los detenidos.

La nueva tecnología favorece la represión, ya que para la policía la mejor manera de saberlo todo de alguien es detenerle y extraer sus datos del móvil. Es mejor que un interrogatorio farragoso, mejor que registrar la vivienda, mejor que pincharle el teléfono… Hoy todo está en el móvil de cada cual.

(*) https://theintercept.com/2016/12/08/phone-cracking-cellebrite-software-used-to-prosecute-tortured-dissident/

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