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Día: 12 de enero de 2020 (página 1 de 1)

¿El peronismo de 1945 es el mismo de 2020?

Darío Herchhoren

En el siglo XVIII, y luego a principios del XIX, el químico francés Luis Lavoisier estableció el principio químico de que «nada se pierde, todo se transforma».

Obviamente Lavoisier era un hombre culto y seguramente conoció los escritos de Leucipo y Demócrito, que ya en la antigua Grecia establecieron con su teoría atomista los balbuceos de la Dialéctica que luego fueron desarrollados por Hegel y por Marx.

Con los movimientos sociales pasa lo mismo. El peronismo de 1945 ya no es el mismo ni de 1955, ni de 1973, ni mucho menos de 2020. Las fechas que menciono son importantes porque marcan los hitos y mojones que sacudieron el peronismo. En 1945 el peronismo se presenta en sociedad, con una ideología mezcla de nacionalismo, patriotismo, y por qué no decirlo de fascismo.

En 1955 se da un golpe de estado en Argentina que significó el ostracismo del peronismo, hasta el año 1973 en que el Dr. Héctor Cámpora gana las elecciones, y el año 2020 el peronismo vuelve a ganer las elecciones en forma abrumadora, llevando al gobierno al Dr. Alberto Fernández y a la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, viuda del Dr. Néstor Kirchner, y ex presidente de la Nación Argentina.

Por mi edad, 82 años, y por mi lugar de nacimiento, la pampa seca, una región entre las provincias de La Pampa y Buenos Aires, lugar donde mis abuelos paternos y maternos llegaron de Europa, tuve ocasión de ver en mi infancia cual era el trato que recibían los peones de campo y los aparceros rurales que trabajaban la tierra. Con pocos medios mecánicos, con una política que privilegiaba a los grandes acopiadores de granos y exportadores de granos y de carne su vida era profundamente desgraciada. Estaban a merced de los grandes compradores, que fijaban los precios de las cosechas y de la carne para exportación.

La dependencia de Argentina hacia Inglaterra era de tal magnitud, que los ingleses llamaban a Argentina el quinto dominio. Inglaterra tenía cuatro dominios a saber: Canadá, Australia, La India y Sudáfrica, y Argentina, aunque no pertenecía al Imperio Británico, era considerada como una parte muy importante de él.

Baste decir que el presidente del Banco Central de la República Argentina estaba presidida por un Lord inglés, Sir Otto Leguizamón.

En ese marco estalla la segunda guerra mundial, y con ella se aflojan los violentos vínculos que atan a Argentina al imperio inglés, y comienza una lenta transformación de la economía argentina de rural a industrial, al no poder importar de Inglaterra las mercancías que hacían falta en el país, y ello crea una incipiente burguesía que comienza a tener cada vez más peso en la política argentina. Pero ello trae un efecto no querido por esa burguesía: La creación de un proletariado de  origen rural, que no tiene experiencia política ni sindical pero que se marcha a las ciudades en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo. El campo comienza a despoblarse.

Con ese proletariado rural que comienza a ser consciente de su poder se empiezan a perfilar los primeros sindicatos de trabajadores de la industria, y comienzan las primeras luchas por mejores salarios y más derechos. Todo era improvisado, y en ese medio el gobierno surgido del golpe militar de 1943, designa al entonces coronel Perón Secretario de Trabajo y Previsión. Eso le permite tener contactos diarios con los trabajadores, y lo que es más importante le permie tejer unas relaciones que duran hasta hoy mismo.

Es indispensable separar a esta altura de la historia la ideología de Perón del movimiento obrero. Perón tiene una formación ideológica fascista, al igual que muchos otros militares que formaban una logia que existía en forma secreta dentro del ejército y que era cononocida como GOU. Aquí hay que hacer una digresión, ya que algunos historiadores dicen que eran las iniciales de «grupo de oficiales unidos» y otros dicen que eran las iniciales de «gobierno, orden y unidad».

Conociendo el paño, me inclino por la segunda explicación. Los oficiales del ejército con mayor sentido patriótico, apoyaban a las naciones del eje, ya que eran los que estaban ganando la guerra contra los opresores ingleses, por aquello de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos.

Es así como Perón, se apoya en los sindicatos para desarrollar un proyecto político burgués, y es la burguesía, una clase revolucionaria en principio que cambia todo el país. La clase obrera que se pliega en masa ante ese proyecto, se convierte en la tropa de esa batalla que se prepara entre la vieja oligarquía y la nueva burguesía, que utiliza a la clase obrera como ariete en contra de los viejos detentadores del poder.

Se produce de hecho una alianza de clases, encabezada por Perón y su gobierno, y la clase obrera pide su parte del trato, que consiste en una serie de mejoras como salarios más altos, vivienda social, buenos servicios médicos, enseñanza gratuita y obligatoria, vacaciones pagadas, etc. etc.

Todo esto es parte de una planificación económica que se traduce en los planes quinquenales, que introducen en Argentina una economía planificada, aunque de una planificación indicativa, similar a la que intenta De Gaulle en Francia.

La caida de Perón a manos de la oligarquía en 1955, significó en la práctica la pérdida de casi todos los derechos logrados, y ello siginificó que el peronismo se transformó de fuerza hegemónica a ser fuerza perseguida, encarcelada, torturada e ilegalizada. Comenzaba un período de radicalización de un peronismo ilegal, quesostiene una larga lucha contra el poder oligárquico del estado que dura 18 años, y que culmina con el triunfo del Dr. Héctor Cámpora en las elecciones del 11 de marzo de 1973, donde el peronismo revolucionario ya manejado por una tendencia marxista de la organización político militar Montoneros, se constituye en la fuerza hegemónica dentro del peronismo. Esto hace saltar las alarmas, ya que el acuerdo de Perón exiliado en España y la dictadura de Lanusse, no incluía que tendencias marxistas, muy influidas por la revolución cubana y la sandinista llegaran a gobernar. Para eso, la gran burguesía consciente del peligro que corre, llama a Perón nuevamente, que llega de su exilio a Buenos Aires, y es recibido por una multitud de dos millones de personas, que creen que Perón viene a dar el visto bueno a la situación planteada. No es así. Perón vuelva para  frenar la deriva hacia posiciones revolucionarias, y su llegada se tiñe de sangre, cuando las columnas de manifestantes que salen a recibirlo, son atacadas por los grupos fascistas, que están dentro del peronismo, produciendo una gran mortandad.

Estamos ya en 2020, y la ideología socialdemócrata a la criolla que late en amplios sectores del peronismo ha triunfado con la fórmula Fernández Fernández, pero ¿que pasará con esa segunda alma del peronismo que quiere cambios de mayor calado?

No lo sabemos, pero el gobierno del derrotado Macri, dejó el campo abonado para que pasara lo que pasó. Amplios sectores del peronismo que se reconocen como herederos del peronismo de 1945, aceptan la situación actual, pero sienten que ese no es su proyecto. Sin duda el peronismo siguiendo las enseñanzas de Lavoisier se ha transformado en una potente fuerza revolucionaria que está esperando su oportunidad. Amén.

La maldita policía: el terrorismo como medio cotidiano de funcionamiento del Estado

Gustavo Carbajal

Hace 26 años, nueve efectivos de la Brigada de Investigaciones de Lanús, sin dar la voz de alto, dispararon más de 270 balazos contra dos vehículos y mataron a cuatro de los cinco ocupantes. Según los peritajes realizados por la Gendarmería, todas las víctimas fueron asesinadas cuando estaban fuera de los automóviles, en el cruce de la avenida Mitre y Ramón Franco.

La llamada Masacre de Wilde, ocurrida el 10 de enero de 1994 marcó el nacimiento de la “Maldita Policía”, tal como se conoció al período en el que grupos de oficiales y uniformados de la fuerza de seguridad provincial armaron operativos para matar a inocentes y asesinar a aquellos que se negaban a pagar las coimas por dejarlos vender drogas o asaltar bancos y blindados.

Aunque pasaron 26 años de la Masacre de Wilde, el caso sigue vigente debido a que el 30 de marzo próximo se realizará la audiencia preliminar del juicio oral contra nueve efectivos de la mencionada dependencia policial acusados de asesinar al vendedor de libros Edgardo Cicutín, al remisero Norberto Corbo y a dos pasajeros, Enrique Bielsa y Gustavo Mendoza.

El hecho constituyó uno de los episodios de brutalidad policial más sangrientos de la historia criminal argentina y tiene vasos comunicantes con el mayor atentado terrorista ocurrido en la Argentina: el ataque contra la sede de la AMIA, donde murieron 85 personas. Una escucha telefónica entre el subcomisario Juan José Ribelli y un colega suyo puso al descubierto la intención de recaudar fondos para lograr a cualquier precio la liberación de los “muchachos que cayeron en desgracia por lo de Wilde”. Según se determinó en varias investigaciones judiciales, la venta de la Trafic utilizada en el atentado contra la AMIA formó parte de las maniobras para recaudar dinero y “ayudar” a los policías acusados por la Masacre de Wilde.

Esa grabación figura en el denominado anexo “Brigadas” del voluminoso expediente por el ataque contra la AMIA. No obstante, Ribelli nunca fue acusado por la Masacre de Wilde. Era el cuñado del jefe de la Brigada de Lanús, el comisario inspector José Miguel Ojeda y, además estaba en Brasil en el momento de los cuatro homicidios. Aunque estuvo preso por su presunta responsabilidad en atentado contra la AMIA, fue absuelto en el juicio oral que se desarrolló durante dos años. Alberto Nisman, quien murió de un balazo en la cabeza en su departamento de Puerto Madero, en circunstancias que no fueron esclarecidas, formó parte del equipo de fiscales que impulsó la acusación contra el exsubcomisario y otros policías bonaerenses en dicho juicio oral. Actualmente, Ribelli ya no trabaja como policía, es abogado y está al frente de un influyente estudio jurídico.

“La Masacre de Wilde constituyó el acto más violento de la maldita policía comandada por el comisario general Pedro Klodczyk con un nivel de corrupción y manejo autónomo nunca visto. La mayoría de los acusados por los cuatro asesinatos en Wilde eran oficiales de alta jerarquía”, explicó el abogado Ciro Annichiaricco, quien representa a Raquel Gazzanego, esposa de Cicutín.

A partir de la investigación encarada por la jueza de Lomas de Zamora, Silvia Susana González, se determinó que el 10 de enero de 1994 un grupo de nueve policías persiguió al remise Peugeot 505 conducido por Corbo, en el que viajaban Bielsa y Mendoza. Al interceptarlos a pocos metros de Ramón Franco y Mitre, los policías abrieron fuego contra el vehículo. Luego, advirtieron la presencia de un Dodge 1500 al que confundieron con un supuesto vehículo de apoyo. Entonces, los policías, que estaban de civil y sin sirenas, lo persiguieron y dispararon.

Al llegar a la esquina de Moreno y Bismarck, el Dodge 1500 se detuvo, dañado por 39 balazos. El vendedor de libros Claudio Díaz y su compañero Cicutín descendieron y, entre uno y tres policías, mataron a Cicutín. Díaz, salvó su vida.

Al fundar los procesamientos contra los nueve policías, la jueza González, tuvo en cuenta el peritaje realizado por los técnicos de la Gendarmería que concluyó que no existió tiroteo alguno y que las cuatro víctimas habían sido asesinadas fuera de los automóviles. Ante la sorpresa general, en noviembre de 1994, la Sala I de la Cámara Penal de Lomas de Zamora, ordenó la libertad por falta de mérito de los policías. En el fallo, los camaristas entendieron que los agentes habían actuado en defensa propia. El sargento Marcos Rodríguez logró, de todas formas, evadir la resolución de la jueza González. Un día después de la masacre se escapó de la brigada.

Dicha fuga tenía como objetivo responsabilizar al suboficial Rodríguez de ser el único autor de la masacre. Los argumentos presentados por las defensas de los policías presentaban a Rodríguez como un clon de Rambo que en pocos minutos efectuó 270 disparos de manera solitaria y autónoma ante la pasividad de los otros policías. Todo eso fue falso. Rodríguez estuvo más 20 años prófugo. Fue atrapado en septiembre de 2014 en La Falda. “El problema es que Rodríguez estuvo preso poco tiempo. Actualmente vive en Tigre. Está en su casa con prisión domiciliaria y sin el monitoreo de la tobillera electrónica. El único control que tiene está a cargo de un efectivo de la Gendarmería que debe tocarle el timbre una vez por día para corroborar que no huyó. El resto de los policías acusados están en libertad”, expresó, indignada, Raquel, la esposa de Cicutín.

Además de Rodríguez, serán sometidos a juicio oral los policías Roberto Mantel, Hugo Reyes, Osvaldo Lorenzón, Julio Gatto, Marciano González, Pablo Dudek, Eduardo Ismael Gómez y Marcelo Valenga. De no haber sido por un fallo dictado en 2013 por la Suprema Corte de Justicia bonaerense, ninguno de los acusados hubiera llegado a juicio.

“Tuve que hacer mi propia investigación. A partir de lo que me dijeron varios testigos pude establecer que a Edgardo lo mataron tres policías. Me dijeron que confundieron el Dodge 1500 en el que viajaban con un automóvil similar en el que los policías sospechaban que iban los cómplices de los dos pasajeros del remise Peugeot 505. Algunos testigos dijeron que los policías sacaron un maletín del baúl del Peugeot 505. Ese maletín nunca apareció y me dicen que en su interior había algo que los policías querían. Fue una emboscada”, explicó Raquel.

La costumbre de algunos sectores de la policía bonaerense de armar emboscadas sangrientas se repitió en noviembre de ese 1996, cuando doce asaltantes intentaron robar un minibanco que funcionaba en las instalaciones de la empresa Andreani, en Avellaneda. Cuando llegaron al lugar los estaban esperando 50 policías bonaerenses. Para la Justicia, el hecho fue calificado como una “ratonera”, una modalidad aplicada por algunos oficiales que entregan el dato para un robo y arman una trampa para lograr impacto mediático, y así demostrar la efectividad policial. Ningún policía quedó preso.

Algo similar ocurrió en abril de 2000, en Los Polvorines, cuando tres asaltantes que habían robado 30.000 pesos de un banco en General Pacheco y un policía bonaerense fueron asesinados en otra “ratonera”. Un año antes, en septiembre de 1999, un grupo de ladrones entró a robar en la sucursal del Banco Nación en Villa Ramallo.

Fue un asalto entregado por la policía. Pero algo salió mal. Un vecino avisó a la policía y un oficial, que no estaba al tanto de que era una zona liberada, cortó el paso de los delincuentes, quienes volvieron al banco y tomaron rehenes. Para evitar que los delataran, algunos de los policías que rodeaban la entidad dispararon contra los vehículos en los que los asaltantes escapaban. Así, otra vez, mataron a los delincuentes y a los inocentes.

Claudio Díaz sufrió en carne propia una de esas emboscadas. Conducía el Dodge 1500 modelo 1980 baleado por los policías en Wilde. Se dirigía a Berazategui junto con Cicutín. Llevaban el baúl cargado de libros para ofrecerlos a nuevos clientes. “Cuando hicieron la reconstrucción de la masacre conté 39 varillas que los peritos de la Gendarmería pusieron en mi auto para marcar los disparos. Tres de los balazos estaban en mi asiento. Uno de los disparos era pasante. No sé cómo pude sobrevivir. No era mi momento”, expresó Díaz, quien tiene 61 años.

“Disparaban a mansalva. No hubo ni sirenas y ni voz de alto. Tampoco se ven llegar los balazos. Solo se escucha el ruido contra la chapa del auto. Me tuve que detener porque el auto no avanzaba más. Tenía dos o tres ruedas en llanta. Entonces, llegaron unos hombres armados y nos hicieron bajar del auto. Edgardo descendió al mismo tiempo que yo, pero en un momento lo perdí de vista. Me empujaron al piso, me pusieron una pistola en la cabeza y me esposaron con las manos hacia adelante. Al mismo tiempo, otro de los que me apuntaba apoyó su rodilla en mi espalda para tenerme aplastado contra el piso”, relató Díaz.

“Escuché más tiros. Fue como si vaciaran el cargador de una pistola. Al tener la nariz contra el piso no podía mirar mucho, pero alcancé a ver un brazo con una pistola que tenía la corredera para atrás y otro hombre que le gritaba al que tenía el arma ‘pará loco que está dominado’. Después escuché el llanto de dolor de Edgardo. Cuando me levantaron me hicieron subir a un Peugeot 504, en el trayecto vi la espalda de mi compañero hecha un ovillo, al lado del auto”, recordó así Díaz.

Raquel se despidió de Edgardo el 10 de enero de 1994 a la mañana. Se quedó en su casa preparando la comida para la fiesta de bautismo de su hijo Gonzalo. El cuerpo de Edgardo fue reconocido en la morgue por su padre y su cuñado. A 26 años del homicidio, reclama que se realice el juicio oral contra los policías que mataron a su esposo.

Hace casi un año en un episodio similar, efectivos de la misma dependencia policial, armaron una emboscada para cobrarle una coima a la esposa de un narcotraficante de la zona. Durante el tiroteo murió un comisario y tres efectivos de la Policía Federal que fueron a detenerlos resultaron heridos. La costumbre se repite.

https://www.lanacion.com.ar/seguridad/adn-del-crimen-la-maldita-policia-nacio-con-270-balazos-nid2323023

Fuego contra el fuego: el gran incendio de Australia

Ya escribí varios artículos científicos sobre la necesidad de que en Australia el suelo se mantenga limpio de arbustos, pero la gestión científica ha sido olvidada por los alarmistas del clima políticamente correctos que juegan con todo a su favor, incluidos los incendios forestales catastróficos provocados.

Antes de que los primeros barcos de “mundialistas” llegaran a Australia, los pueblos aborígenes tenían programas eficaces de prevención de incendios con muchos objetivos, incluido el uso de incendios pequeños para evitar los grandes. Durante decenas de miles de años, combatieron fuego con fuego para reducir la probabilidad de grandes incendios forestales incontrolados.

Rhys Jones ha descrito su técnica como “agricultura de fogatas”. Según Hallam, los pueblos aborígenes dedicaron hasta el 30 por ciento de su tiempo al control de incendios, y sus esfuerzos fueron recompensados por una simbiosis perfecta entre las poblaciones y su entorno.

Luego llegaron los primeros barcos de “mundialistas” y con ellos la creciente incapacidad para gestionar el monte australiano. Gran parte del bosque australiano no es denso, sino compuesto de muchos arbustos y arbustos leñosos de diverso grosor, generalmente muy secos, especialmente durante el verano, en su mayoría sin hierba, a menudo eucaliptos, que son extremadamente inflamables.

El aceite de eucalipto de las hojas es altamente inflamable. El aceite de eucalipto, la hojarasca y la corteza pelada pueden producir una tormenta de fuego aterradora durante el clima seco y ventoso. Si no se maneja, el combustible arbustivo, se acumula para producir condiciones extremadamente peligrosas que eventualmente terminarán en incendios forestales catastróficos.

Lamentablemente, en Australia se hace muy poco ahora para prevenir los incendios forestales. Si bien ha habido quemas preventivas insignificantes y se ha reducido la limpieza de las áreas públicas, a los ciudadanos también se les ha impedido limpiar su propia tierra y las reservas cercanas, con normas  de imposible cumplimiento.

Por ejemplo, los ciudadanos que viven en el campo no están autorizados a limpiar su parcela de tierra al construir su casa, ya que se les exige plantar un nuevo árbol nativo por cada árbol removido en la misma tierra, sin importar que la extensión sea muy pequeña, pasando por un permiso de planificación largo y costosas autorizaciones.

Tampoco pueden deshacerse fácilmente de las grandes ramas y la biomasa a granel, ya que los ayuntamientos recolectan solo un pequeño contenedor verde para hojas y en pequeñas pasadas dos veces al mes, y la quema de biomasa está prohibida.

En las llamadas reservas nativas o bosques, nadie puede quitar las ramas caídas, cortar el césped o realizar ninguna limpieza, ya que el entorno es “intocable”; la acumulación de combustible a lo largo de los líndes de las propiedades también es un problema.

Como la quema preventiva de las grandes áreas se ha reducido drásticamente, la posibilidad de que se inicien incendios forestales desde los alrededores y se trasladen a áreas habitadas, o viceversa, es muy alta durante la estación seca y calurosa.

El arbusto australiano no puede dejarse como está sin ningún tipo de gestión. Si parte de la biomasa no se recolecta ni se quema, entonces el arbusto se quemará, y el cambio climático no tiene nada que ver con esto, sin importar lo que digan las noticias falsas locales y globales o la “mafia en alquiler”.

La biomasa australiana es un problema, pero también una oportunidad. Las personas inteligentes podrían haber desarrollado técnicas para producir combustibles, calor o electricidad recolectando biomasa, y evitar la quema catastrófica con una técnica adicional para la quema preventiva organizada y eficaz. La limpieza de arbustos es esencial cerca de las casas, donde la otro alternativa falla.

Las políticas de reducción de combustibles no deben ser obstruidas por los mundialistas que juegan al “cambio climático” para apuntar a nuevos órdenes mundiales y políticos malos que  buscan venganza por las elecciones perdidas. Aunque más molinos de viento y paneles solares no ayuden, limpiar el arbusto es una necesidad para evitar los incendios forestales.

Si bien la cobertura de los medios locales y mundiales carece de “precedentes», y de manera similar el número de pirómanos tampoco tiene “precedentes”, la reducción de combustible perdido y la mistificación de la realidad, es poco probable que el número de muertos por incendios forestales de esta temporada carezca de “precedentes”. Durante los incendios forestales victorianos del Sábado Negro de 2009, 180 personas murieron bajo los gobiernos federales y locales del partido laborista.

https://principia-scientific.org/the-insane-true-cause-of-australias-bush-fires/

Eucalipto australiano

Más información:
— ‘Los arbustos deben arder’: la milenaria técnica que proponen los aborígenes australianos para controlar el fuego

Manifestación para exigir la salida de las tropas imperialistas de Mali

El viernes varios millares de manifestantes, 900 según la policía, tomaron la Plaza de la Independencia de Bamako para exigir la salida de los soldados franceses. “El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, se podría leer en algunos carteles.

El sentimiento antifrancés del ejército crece cada vez más en Malí, donde las tropas francesas justifican su ocupación como de la “lucha contra el terrorismo”. Unos 4.500 soldados franceses forman parte de la Operación Barjan en el Sahel.

“El gobierno francés es un freno a nuestro desarrollo”, “Abajo Francia, Barjan debe irse”, “Fuera Francia, fuera Barjan, las Fuerzas Armadas de Malí pueden asegurar Malí”, fueron algunas de las consignas que se podían leer en los carteles de la Plaza de la Independencia, en el centro de la capital.

Otros iban dirigidos también contra la Minusma, la misión de la ONU para la esbilización de Mali.

La manifestación estaba convocada por los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil y se celebró tres días antes de una cumbre con Francia destinada a “redefinir más claramente los objetivos militares, políticos y de desarrollo”.

Según varios medios de comunicación internacionales, participaron en la manifestación diputados de la Agrupación para Malí (RPM), el partido del Presidente Ibrahim Bubacar Keita, que no aprueba en absoluto este sentimiento hostil hacia las tropas francesas. Recientemente declaró: “Las fuerzas extranjeras presentes en nuestro país son nuestros aliados en esta trágica guerra que se nos ha impuesto. No la ganaremos haciendo el enemigo equivocado y haciendo el juego a las hordas terroristas”.

En la manifestación quemaron una bandera francesa. Algunas organizaciones convocantes pedían la intervención de Rusia para acabar con la plaga yihadista.


https://www.afrik.com/mali-un-millier-de-manifestants-a-bamako-pour-demander-le-depart-des-soldats-francais

Una pancarta de la manifestación equiparando a Macron con Hitler

‘Francia es un Estado terrorista’, decía una pancarta en el recorrido

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