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Día: 7 de enero de 2020 (página 1 de 1)

Se congelan más de 500 kilómetros del río Amarillo a causa de la caída de las temperaturas

Es posible que los lectores sólo tengan noticias sobre deshielos y descongelamientos por lo que ya saben: las temperaturas del planeta no paran subir una día tras otro.Las fotos de nevadas son ocasionales y las de los congelados sólo aparecen en las pescaderías.

Por eso traemos hasta aquí las imágenes tomadas el viernes pasado del congelamiento del río Amarillo (Huang He en chino) en la ciudad de Bayan Nur, en Mongolia Interior, al norte de China.

El río se ha congelado en un tramo de más de 500 kilómetros debido a las bajas temperaturas, adoptando la apariencia de un gigantesco glaciar.

Los departamentos de meteorología e hidrología de las regiones que atraviesa el río han tomado precauciones contra las inundaciones debidas a los atascos de hielo y a las fallas de las represas, dijo Qiao Jianzhong, de la Oficina de Asuntos Hídricos del Distrito de Linhe, en la ciudad de Bayan Nur.

El río Amarillo tiene 5.464 kilómetros de longitud. Es el segundo más largo de China y su sección en Mongolia Interior es una sexta parte de la longitud total del río.

Hace dos años otra imponente caída de las temperaturas en la provincia de Shanxi, al noroeste de China, congeló la catarata de Hukou, que es la mayor que hay en este río.

Hace años que en invierno Hukou se llena de turistas y fotógrafos para contemplar las enormes moles de hielo, aunque los medios sólo las publican cuando en primavera se produce el deshielo.

El río Amarillo ha sido muy importante en la historia de China porque en sus orillas se asientan ciudades, como Pekín, la capital, que tiene 18 millones de habitantes, o Tianjin, que tiene 10 millones.

En su cauce hay 7,5 millones de hectáreas de tierras cultivadas, 15 centrales hidroeléctricas, yacimientos petrolíferos e industrias. Históricamente las inundaciones fueron dramáticas y no se acabaron hasta que la Revolución de 1949 tomó medidas. Lo mismo ocurrió con las sequías, por lo que la cuenca sigue sometida a un estricto control hidrológico en la actualidad.

Nada menos que 40.000 funcionarios forman parte de la Comisión de Protección del río, encargada de reducir la contaminación de las aguas.

La inundación de 1938 está considerada como el mayor desastre ambiental de la historia. Ocurrió en medio de la Segunda Guerra contra Japón, cuando el ejército nacionalista del Kuomintang voló los diques del río e inundó deliberadamente 50.000 kilómetros cuadrados de tierra para detener el avance del ejército japonés.

Las cataratas de Hukou congeladas hace dos años

El 2 de enero la Estación Summit alcanzó la temperatura más baja jamás registrada en Groenlandia

Otra información que no oirán en ningún telediario: a las 11:13 horas de la noche del 2 de enero, la Estación Summit de Groenlandia alcanzó la temperatura más baja jamás registrada en la isla: -66 grados centígrados.La lectura es provisional y aún debe ser reconocida por el DMI.

La Estación Summit es un centro de investigación que funciona durante todo el año. Está situada en una cima a unos 3.200 metros de altitud sobre el nivel del mar.

Sus mediciones no están lejos de ser las más bajas jamás registradas en el hemisferio norte, que se obtuvieron en 1933 en Oymyakon, en la Unión Soviética, alcanzando -67,7 grados centígrados.

Haftar captura Sirte y precipita la intervención de Turquía en la Guerra de Libia

El lunes las fuerzas del general Jalifa Haftar capturaron la ciudad de Sirte, asestando un duro golpe al gobierno de Trípoli, al que ya no le queda otro recurso que suplicar una pronta llegada de refuerzos procedentes de Turquía.

Las tropas de Haftar entraron en Sirte casi sin combatir. La operación militar anunciada anteriormente por las fuerzas de Haftar solo duró tres horas. Varios combatientes del gobierno de Unidad Nacional, encabezado por Fayez Al-Sarraj y reconocido por la ONU, fueron hechos prisioneros y su equipo fue confiscado, mientras que otros huyeron.

Las tropas de Sarraj han mantenido el control de la ciudad desde 2016, cuando expulsaron al Califato Islámico después de varios meses de combates. La ciudad estaba bajo el control de la denominada “Fuerza de Protección de Sirte”, compuesta principalmente por combatientes de Misrata, a 250 kilómetros al oeste de Sirte.

Un comandante militar de Sarraj denunció una “traición” de una milicia yihadista, que cambió de bando cuando las fuerzas de Haftar entraron en la ciudad.

Desde el 4 de abril del año pasado Haftar trata de apoderarse de Trípoli y había dado un ultimátum a los combatientes de Misrata, que constituyen el grueso de las fuerzas gubernamentales, para que se retiraran de Trípoli y de Sirte.

El viernes también anunció la yihad y una movilización general contra una intervención militar turca en Libia en apoyo al gobierno de Trípoli. Haftar cuenta con el apoyo de Egipto y Emiratos Árabes Unidos, rivales regionales de Turquía y Qatar.

La ONU, responsable directa del derrocamiento de Gadafi, junto a la OTAN, ha metido a Libia y a ella misma en un berenjenal del que no es capaz de salir. Nueve años después lamenta la intervención extranjera en la guerra y la inutilidad de sus resoluciones sobre el embargo de armas.

Alemania ha retomado el testigo y el sábado hay un reunión en Moscú entre Merkel y Putin, lo que pone de manifiesto que el papel de Estados Unidos en Libia es marginal. Merkel quiere convocar una conferencia internacional, que es tanto como legalizar la injerencia extranjera en Libia, y hay que esperar para saber si Putin acepta participar en ella, donde se encontrará con Erdogan.

Es pintoresco porque la cadena pública alemana Deutsche Welle está denunciando unos supuestos planes “expansionistas” de Rusia en el Mediterráneo, tratando de convertir a Libia en una segunda Siria (*). Más bien está ocurriendo lo contrario: Alemania trata de involucrar a Rusia en sus propios planes.

A la desesperada, al mismo tiempo que perdía Sirte, Sarraj se desplazó a Argel, donde coincidió con el ministro turco de Asuntos Exteriores. Pero si Argelia toma partido abiertamente por el gobierno de Sarraj, perderá fuerza en la conferencia internacional que quiere convocar Alemania, donde se van a necesitar países que, más bien, hayan mantenido una cierta apariencia de neutralidad.

Lo mismo que Alemania y Rusia, Argelia también forma parte de esos países. Pero si en la mesa de negociaciones Rusia pasa a un primer plano, empezarán a alzar la voz los que critican su “expansionismo” y pregonan que son “todos iguales”, que unos son malos y los otros peores…

Quizá piensen que lo mejor es no hacer nada; al fin y a la postre quienes se desangran son norteafricanos.

(*) https://www.dw.com/es/expansi%C3%B3n-rusa-en-el-mediterr%C3%A1neo-se-convertir%C3%A1-libia-en-la-nueva-siria-de-putin/a-51781774

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