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Día: 13 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

Golpe al crimen organizado incrustado en el poder político de México

Javier Buenrostro

La mañana del martes 10 de diciembre, la noticia empezó a correr como pólvora en mesas de redacción, redes sociales y oficinas de gobierno. En Texas había sido arrestado Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), e iba a ser trasladado a Nueva York (a la misma Corte Federal que enjuició al Chapo) por delitos de conspiración de tráfico de cocaína, falsedad de declaraciones y recibir sobornos del narcotráfico.

Las primeras acusaciones importantes contra García Luna datan del ya lejano 2001, cuando en el gobierno de Vicente Fox (2000-2006) era el titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Su relación con el Cártel de Sinaloa era tema constante en las notas de reporteros especializados en narcotráfico. No obstante estos antecedentes, Felipe Calderón decidió nombrarlo Secretario de Seguridad Pública, que a la postre resultó ser el puesto más relevante de su gabinete, convirtiendo a García Luna en el hombre más poderoso de su sexenio detrás de él. Una especie de vicepresidente.

Es en este sentido que la detención de García Luna es más relevante que la del ‘Chapo’ Guzmán, porque el primero representa al crimen organizado y el segundo solamente al narcotráfico. ¿Qué quiero decir con esto? En México (y en otras partes del mundo, como Colombia) se ha construido una «mitología del narcotraficante», como lo ha señalado el sociólogo Luis Astorga. Las narrativas oficiales han creado la imagen de un ente maligno (el narcotraficante) que ataca con todos sus medios la pureza del Estado, corrompiendo a alguna manzana podrida, a alguna autoridad que, a pesar de su naturaleza bondadosa, cae en el pecado de la avaricia y acepta el dinero.

Esta narrativa hace parecer que el mundo del narcotraficante es uno, mientras que el mundo de la política y la economía son otros, que nada tienen que ver o que solo entran en contacto de manera anómala. La mentira de esta narrativa, repetida mil veces por los medios de comunicación, se cae ante las evidencias más básicas. México lleva mucho tiempo siendo un productor de drogas (mariguana, opio) y, en ese sentido, hace mucho que hay una relación entre autoridades locales en un principio, y luego federales y narcotraficantes. Pero quizá la primera gran relación no provenga de la droga, sino del alcohol, cuando era ilegal en Estados Unidos y había un gran tráfico desde México, que junto a las carreras de caballos hicieron del casino de Agua Caliente (1928), en Tijuana, un lugar de reunión para estrellas de cine, empresarios, mafiosos y políticos estadounidenses. El accionista principal era el gobernador de Baja California y quien se convertiría en presidente de México, Abelardo Rodríguez.

Al nombre de Rodríguez se pueden sumar otros políticos de primer nivel como Maximino Ávila Camacho, hermano del presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946). Pero donde siempre hubo más tela que cortar fue en las oficinas de la policía, principalmente en la Dirección Federal de Seguridad (DFS), fundada por Miguel Alemán en 1946. Por ahí pasó gente que no solo se dedicó a la represión política y de grupos guerrilleros, sino que fueron vinculados con el narcotráfico como Fernando Gutiérrez Barrios (Gobernador de Veracruz y Secretario de Gobernación) o Mario Acosta Chaparro y Fernando Quirós Hermosillo, quienes además de participar en la Guerra Sucia de los años setenta, estuvieron vinculados con el Cártel de Juárez. Miguel Nazar Haro, otro miembro de la DFS y fundador de la Brigada Blanca, que desapareció a los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, fue acusado de proteger al Cártel de Guadalajara, además de traficar con autos robados.

También director de la DFS fue Javier García Paniagua, hijo de Marcelino García Barragán, encargado de la Secretaria de la Defensa Nacional durante la matanza de 1968 y gobernador de Jalisco. Es Guadalajara (Jalisco) un bastión histórico de la derecha y el panismo, donde se asentaron los narcos a principios de los 80 y se hicieron empresarios para poder lavar su dinero. Se ha señalado a Guadalajara como cuna del ‘Pacto de Impunidad’, ya que el Departamento del Tesoro de los EE.UU. ha sancionado a una gran cantidad de empresas y establecimientos comerciales por lavado de dinero.

Ninguno de los personajes arriba mencionado fue condenado por delito alguno. Es por eso tan importante la detención de García Luna y porque el crimen organizado es mucho más grande que el narcotráfico. Como vemos son claves los puestos directivos de seguridad y justicia. Incluye lavado de dinero. Las drogas no son el único campo de acción: están el robo de autos, tráfico de armas, extorsiones y secuestros, venta de otros productos prohibidos como en su momento el alcohol o especies de flora y fauna en extinción. El sexenio de Calderón, que es el de García Luna, eman  de un fraude electoral e impuso una militarización bajo el pretexto de combate al narcotráfico, pero que involucra regiones que cuentan con importantes recursos naturales que anhelan las trasnacionales como el agua, el gas, petróleo y por supuesto varios productos de la minería. Este es uno de los argumentos principales de Oswaldo Zavala en su libro ‘Los cárteles no existen’. Sin ir más lejos, por casualidad o causalidad, la matanza de la familia LeBarón se realizó en una zona fronteriza con importantes yacimientos de litio.

Cualquier negocio está formado por distintas ramas o cadenas. La de producción, la logística, la de ventas, mercadotecnia, contabilidad, finanzas, jurídicos, nuevos productos, etc. En el caso del crimen organizado y el narcotráfico es igual. De la mariguana y opio de los años 40 a la cocaína de los 70 y 80 a la producción de drogas de diseño en la actualidad hay un abismo de diferencia. No son el mismo negocio por decirlo de alguna manera. Nadie duda de la relevancia de la efedrina o del fentanilo en el mercado de las drogas actuales, lo que involucra por su volumen a la industria farmacéutica. Como fue el caso de Zhenli Ye Gon, empresario farmacéutico chino nacionalizado por el gobierno de Vicente Fox y aprehendido en 2007. El narcotraficante estilo el Chapo es apenas, en el mejor de los casos, el gerente de producción de un negocio mucho mayor que involucra muchos actores políticos y económicos.

La mayoría de los periodistas de a pie o que reporteaban para diarios locales daban cuenta de la vinculación y complicidad de los gobiernos de la derecha con el ‘Chapo’ Guzmán y el Cártel de Sinaloa. Mientras, a nivel nacional, los principales medios de comunicación bailaban al ritmo de la música de García Luna y lo complacían en todo. Por ejemplo, el periodista Carlos Loret de Mola, que tenía a su cargo el noticiario matutino más visto, se prestó a difundir un montaje que simulaba que víctimas de secuestro eran liberadas por elementos de la AFI. Otros escribían en periódicos sobre los logros en materia de seguridad de García Luna, quien desde la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) destinaba importantes cantidades de dinero en contratos de publicidad.

Igualmente, es lógico pensar que los servicios de inteligencia de Estados Unidos hacen perfiles de funcionarios importantes, especialmente de los relacionados con cuestiones de seguridad y narcotráfico, que son los temas que más les importan a los estadounidenses de su relación con México. Entonces, si era un secreto a voces su vínculo con el Cártel de Sinaloa ¿por qué no se actuó contra él? Desde 2012 que terminó el gobierno de Calderón, García Luna decidió residir a todo lujo en Miami, donde adquirió varias propiedades de valor millonario y donde estableció una consultoría de seguridad pública y gestión de riesgos. Para hacer todo esto contó con la venia temporal del gobierno de Estados Unidos, que le otorgó la residencia permanente y parece que pasó por alto la procedencia de los recursos con los que se estableció en Miami y donde no tenía la mínima intención de pasar desapercibido.

García Luna es el primer personaje de una larga estirpe policial en ser llevado a la justicia estadounidense. Fue además, el segundo hombre en importancia en el sexenio de Calderón y artífice de sus principales acciones de gobierno. No es un hombre que recibió un soborno, fue parte medular de las políticas públicas de México y de la relación con Estados Unidos. Es un hombre que fue aplaudido por populares periodistas y por asociaciones civiles que «luchan» contra la violencia. No es como el Chapo, un outsider. Es una figura principal del sistema cuyos vínculos se tejen en toda su extensión: con los presidentes Fox y Calderón, con otros integrantes del PAN, con los principales medios de comunicación, con empresarios, con gente del sistema de justicia como Eduardo Medina Mora o el hoy abogado preso Javier Collado. Y hasta con autoridades de los Estados Unidos y organismos como la DEA, que ignoraron todas la información que tenían por años.

Dicen que el pez grande se come al chico, pero esta vez está resultando que un pez chico entrega uno cada vez más grande. Primero aprehendieron al hermano e hijo del ‘Mayo’ Zambada. Luego al ‘Chapo’ Guzmán. Esas operaciones y la información derivada los llevaron a García Luna. ¿Qué hará éste para reducir su condena? ¿Entregará a sus superiores? ¿A sus compañeros de gabinete? ¿A los empresarios e informadores de los medios de comunicación? ¿A los jueces y policías que lo ayudaban? ¿A asociaciones civiles corruptas que lo apoyaban? ¿A autoridades de los Estados Unidos que también están involucradas? ¿A unos pocos de todos?

Con la aprehensión de García Luna se va a reescribir la historia del México contemporáneo, especialmente la de los gobiernos de la derecha panista, y en particular el sexenio de Calderón, quien debería terminar en una Corte Internacional por crímenes de lesa humanidad.

http://www.radiolaprimerisima.com/articulos/8629/golpe-al-crimen-organizado-incrustado-en-el-poder-politico-de-mexico/

Más información:
“El traidor” es un libro de Anabel Hernández que documenta cómo los narcos se han apoderado de México
https://youtu.be/QxMFgflUXbA

La guerra química en Chile, un Estado terrorista que masacra a su propio pueblo (una vez más)

Paula Gisela Acunzo
Federico Rotter

Sabemos que los pacos [policías] son asesinos, que tienen una euforia y descontrol por lastimar jamás vista más que en guerras de Medio Oriente.

Existe lo que se llama la “primera línea” que son pibes y pibas que bancan todo choque para que sus familias, amigos y hermanos chilenos puedan manifestarse libremente sin tanto peligro.

Reciben tratos vejatorios de toda índole: viven arrojándoles agua de los hidrantes que vuelvo a insistir que cuando no te lastima por presión, la hacen rebotar contra el piso para que te lastimen vidrios u objetos contundentes del piso por rebote, te tiran esa agua química que no sólo tiene lacrimógena y gas pimienta, suelen mezclarla con ácido muriático, soda caustica, químicos que se niegan a decir sus compuestos.

Después junto con esos tres camiones, que llaman guanacos, les lanzan un camioncito que sólo tiene gas (zorrillo). Ese gas es extremadamente tóxico. Hemos tenido nuestras máscaras preparadas con filtros para armas químicas y aún así a los 30 segundos tuvimos que alejarnos, ese gas te quema los pulmones. La sensación de asfixia es tal que parece que te va a agarrar un infarto y te vas a desmayar.

Pero la primera línea sigue soportando con sus pañuelos y antiparras.

Junto con estos elementos de tortura, existe una tanqueta más, que lanza lacrimógenas a la altura de la cara desde 80/100 metros. Hemos visto chicos como quedaban inconscientes / muertos / tirados por los golpes directos a sus rostros.

Cuando la primera línea aún resiste todo, vienen los pacos, como una manada descontrolada de salvajes que empiezan a los palazos, a agarrar y detener a quién sea y reducirlos entre 20 a patadas en el piso, sin distinción de género y edad. Los asfixian y pegan en la cabeza.

Ese primer día supimos que iba a ser muy difícil trabajar, que no existía ninguna posibilidad de que pudiéramos cubrir esto sin que sufriéramos las mismas consecuencias que el pueblo. Pero debíamos mostrar la violencia sistemática del Estado.

Cuando ya nada funciona, y aún así de manera estoica la primera línea aunque replegada se mantiene, empiezan a tirar perdigones, directo a la cara. Junto con palazos, gases, químicos, etc. No importa lo legal o permitido. Esto ocurre.

Pero la solidaridad del pueblo chileno en la lucha no cesa. Se protegen entre ellos, hay brigadas de voluntarios, enfermeros, médicos, estudiantes y gente que cura y ayuda a muchos que no quiere ir al hospital porque no confían más en las instituciones.

Hay personas que reparten comida gratuita que preparan desde sandwiches hasta lentejas y agua.

Ese primer día a la hora de la cobertura, me protegí del guanaco que se dirigió exclusivamente a mí a pesar de estar identificada como prensa, y cuando me agaché, me dieron un palazo en la cara, que de no haber tenido los anteojos de alto impacto y casco, me hubieran matado (al día siguiente vimos la marca en las lentes).

Ese día murió mi cámara.

Nuestra amiga y cronista (la mejor de Chile y que ha estado desde el primer día mostrando lo que ocurre en su país) Claudia Andrea Aranda Arellano nos incentivó a persistir.

Tomé el celular y filmé mientras Fede fotografiaba cómo a un chico que pasaba lo tomaban entre 6 y le daban patadas en la cabeza, asfixiándolo y ahorcándolo, hasta que lo metieron en la tenebrosa cuca (una combi negra) de la cuál no sabes si salís vivo.

Desde ese día los pacos pasaron a llamarme la periodista “puta” cada vez que me vieron. Se ensañaron conmigo, por ser mujer, por ser periodista, por estar en primera línea y a 5 metros de los pacos mostrando lo que ocurría.

La violencia fue creciendo.

Gracias al apoyo de muchos colegas y del Colegio de Periodistas de Chile y a la agencia Pressenza para quienes estuvimos y en especial por Claudia Andrea Aranda Arellano  logré recuperar la cámara.

También gracias a los amigos de Simonetti (casa de fotografía) que sabiendo nuestras condiciones precarias económicas nos hicieron el trabajo en el día y cobrándonos la mitad por súplica. Allí nos mostraron fotos y nos dijeron que lo que tenía además del golpe era cal, se habían sulfatado los circuitos sobre todo el del fotómetro.

Al tercer día, después de los hechos casi naturalizados por parte del Estado de una represión categoría masacre, logré fotografiar cómo lanzaban del “zorrillo” un químico verde. Aún no se sabe con certeza qué es, pero parece ser un neurotóxico y Claudia que socorrió a un pibe que lo aspiró nos supo decir que quedó con compromiso neuronal. Fede fotografió enfrentando duras amenazas y algunos golpes como detenían a chicos de la primera línea de manera inhumana, tomándolos de la garganta, reduciéndolos entre muchos pacos, a veces le ponían el escudo directamente para que no pudiera fotografiar y lo miraban de manera tal que le hacían entender que en cualquier momento también lo golpearían.

A esta altura ya no cabe aclarar que es intencional y constante la violencia del Estado que busca claramente asesinar y aniquilar a su pueblo que lucha por un sistema social que sea más justo y equitativo.

Y cada vez que nos veían, nos golpeaban y tirabangas, y de nuevo con la puta periodista.

Uno de los días quedamos separados. Fede debía estar muy preocupado porque no llegaba a nuestro punto de encuentro.

Los pacos habían tomado el puente Pío Nono y sin razón nos impedían cruzar. La gente empezó a reclamarles para poder volver a sus hogares. Ya tenía sus elementos de seguridad quitados, eran como las 23 horas y solo quería llegar al punto de encuentro. Cuándo logramos pasar, y al grito de “puta” nos rociaron directamente a la cara a mí y a 3 chicas más. No es un gas pimienta común, es un gas pimienta militar. Intenté filmar como pude lo ocurrido con el celular, y una vez más el Samu me atendió roja y con quemaduras en la cara. Fede estaba esperándome, mostrando con sus imágenes también la brutalidad y cacería llevada adelante por los pacos. Y con mucho respeto fotografiamos a algunos heridos cuidando de no mostrar a quién atendía ni el rostro completo del herido.

Siempre pedimos que se taparan las caras y de ser posibles los tatuajes.

A veces venían “pseudo periodistas” o sea policías encubiertos y nos amedrentaban con que no podíamos filmar o sacar fotos. Nos querían sacar info.

A Fede se le pararon de frente a frente los pacos y lo amenazaron mientras veíamos como vandalizaban un quiosco buscando no se qué. Cuando ya nada fue suficiente empezaron a los piedrazos puros. A enfrentarse a la gente tirándoles piedras y piedras, bolitas de vidrio con gomeras y finalmente perdigones.

Una vez más uno de ellos se acercó a mí, y que soy puta y me tiró al pie, otra vez al Samu a curarme del perdigón que aún hoy tiene la marca en el tobillo derecho, menos mal que usaba borcegos. Pero el pueblo resistió y resiste. Desde hace casi 50 días.

Estuvimos junto a la primera línea, maravillados y sorprendidos de lo heroicos que son. Inclusive debemos admitir que muchas veces con sus escudos nos protegieron del guanaco, sosteniendo como por 30 ó 40 segundos la presión que venía directo hacia nosotros.

Y de nuevo lo mismo, a partir de las 20 horas todos sabíamos que la represión iba a ser extremadamente salvaje.

La comunidad feminista realizó su manifestación, cantando esa canción maravillosa que se ha replicado en el mundo y en distintos idiomas. Denunciaron las terribles violaciones de derechos humanos que también sufren: las violan, las torturan, les hacen sacar la ropa interior y les hacen hacer ejercicios y sentadillas desnudas, las hacen pasear por la cárcel desnudas mientras las tocan, les insertan las armas en la vagina. Pero los chicos también son torturados, muchos han denunciados que le insertan el arman en el ano y los humillan.

Llegó el viernes, vimos como los bombermen, increíbles tipos que toman las lacrimógenas que lanzan y las devuelven o las apagan soportando ellos mismos la ferocidad del gas.

Vimos como mojaban con químicos los elementos de las brigadas médicas de ayuda, que a pesar de estar identificadas, les dañaban y les arruinaban los materiales para que no pudieran curar a la gente.

El viernes la plaza estaba repleta, jamás vimos algo así. Miles y miles de personas, cantaban en paz reclamándole a Piñera lo que creo que es más que elocuente.

Ya eran una semana de que me llamaban puta, me tiraban gas y maltrataban, pero estaba con los chicos de la primera línea. Estábamos los dos en primera línea.

En un momento nos encerraron a todos, éramos varios de prensa. Tratamos de avanzar lo más rápido posible porque sabíamos que no iban a tener piedad hacia nosotros. Cuando terminaron de sacar a la gente, nos pidieron a gritos que nos retiráramos, cuando nos dimos vuelta, nos molieron a palazos, a un colega que le rompieron el omoplato, a Fede que por suerte le dieron en la mochila, y a mí, directamente a la altura de la espalda y pierna hicieron rebotar sus palos con toda fuerza. Fede pudo fotografiar el momento en el que quedé encerrada por los pacos y con mis brazos levantados me identifiqué y avance, y un segundo más tarde la cara del paco que ensañado me lastimó.

En ese momento mi compañera Claudia nos filmó, porque le parecía un gran acto de violencia que merecía ser mostrado. Lloraba, porque me dolía, no porque fuera débil o mujer, lloraba de la impotencia, porque había perdido contacto con Fede que no sabía si su integridad física estaba comprometida, lloraba porque el aire tóxico no me permitía respirar estaba toda roja, me tuve que sacar los elementos de protección para que me revisaran. Lloré y Federico furioso se expresó porque hacía más de una semana que no paraban de atacarme por ser mujer y estar en primera línea.

Se y estoy consciente de que estos hechos pueden ocurrir, eso no quita que duela menos.

Unos 10 minutos antes de que esto pasara un “colega” no identificado de ChileVisión (así decía sus ropas) me amenazó con que no podía sacar fotos ni filmar. Me parecía hasta hilarante porque todos filman con sus celulares para mostrar lo que ocurre. Parece que más que colega, era un sapo.

Esa noche y la siguiente recibimos miles de mensajes, de apoyo, de cariño, de respeto.

Un día Fede se paró a conversar por unos instantes en la salida del metro Baquedano de la Plaza Dignidad. La gente se horrorizó lo tomó del brazo y lo corrieron. Le explicaron que durante muchísimos días los pacos salían de allí y secuestraban a personas, las torturaban e incluso asesinaban. Así intentaron bloquearla con escombros. Aunque siempre existe el terror de que aún puedan disparar por las rejas y de que certeramente sale de los respiradores de la estación, gases. Jamás sentimos peores energías. Muchas veces evitamos esa zona porque particularmente yo tenía terror y Fede sentía unas vibras horribles que le ponía los pelos de punta.

Salimos los días siguientes.

Se que algunos colegas no lo van a entender, porque piensan que no vale la pena.

La gente se acercó y nos dio su apoyo, nos abrazaron, acompañaron, nos ofrecieron dinero para compensar lo de la cámara (que nos obligaron a recibir), nos protegieron más que nunca y nos pidieron perdón por el pueblo chileno (qué verguenza que pidan perdón cuando sólo están luchando y no hicieron más que colaborarnos). Fue un gesto enorme del pueblo.

En nuestro último día, hice una convocatoria privada por las redes sociales para hacerles retratos a la gente de la primera línea (obviamente tapada porque los pacos tienen reconocimiento facial) y más de 50 personas se nos acercaron y nos permitieron que los fotografíe. Me abrazaron, me hicieron llorar. Fede estaba muy emocionado y profundamente agradecido también, no lo podíamos creer.

Vivimos esos días lo que realmente creo que es un genocidio, el Estado quiere asesinar sistemáticamente a los pobladores que justamente reclaman sus derechos.

Nuestros amigos nos dieron un lugar en una casa comunitaria y nos alimentaron a diario y aguantaron día a día que volviéramos tóxicos y en categoría irrespirable, esperándonos con alguna comida o té, transmitíamos hasta las 4 ó 5 de la mañana y así al día siguiente nos levantábamos y con espíritu y pasión para seguir.

A Fede le quemaron la cara con los gases, aún se le ven las quemaduras. Lo persiguieron y maltrataron.

A Claudia la detuvieron varias veces incluyendo en el toque de queda.

Pero ahí estuvimos y estamos. Porque creemos que esto va más que lo que debemos, podemos y queremos hacer.

Porque es nuestro deber moral como periodistas MOSTRAR ESTA MASACRE y LA RESISTENCIA SIN IGUAL DEL PUEBLO CHILENO, que nos llena de emoción y nos parece ejemplar.

No se si algún día los argentinos tendríamos este nivel de solidaridad entre nosotros mismos y resistiríamos tanto.

No hay cifras oficiales y las que hay son conservadoras porque mucha gente prefiere no atenderse en el hospital por desconfianza a las instituciones. Pero por lo que tenemos entendido, hay más de 50 muertos, y cientos de miles de heridos de todo nivel y más de 2.000 detenidos.

A instancia personal el trabajo fue arduo, cuando no nos lastimaban, los pacos nos ponían de contraluz una fuerte luz blanca para que no pudiéramos fotografiar o filmar. Además de que mucha de la prensa chilena cómplice, no cuenta nada, solo pasan novelas y pavadas para distraer al pueblo. Hermanos, no toda la prensa es igual. Entendemos la dificultad de Ustedes en confiar. Piñera dijo en octubre que estaban en guerra. Y podemos decir que es cierto. Ellos están en guerra contra su pueblo.

El Estado represivo sólo quiere aniquilar a su pueblo.

Hoy se aprobó la ley anticapucha y antibarricada, esto va a hacer que aumente el derramamiento de la sangre. Además de que van a incorporar como tortura, un elemento auditivo que podrá ensordecer a los manifestantes. No basta con haberles sacado los ojos, lastimarlos, matarlos, ahora además quedarán sordos.

SOLO DESEAMOS QUE EL PUEBLO CHILENO RESISTA. HERMANOS, RESISTAN. Ya no hay vuelta atrás. La dignidad que buscan y que han logrado, ya no se les puede quitar. No hay libertad de prensa, no hay libertad de manifestación, sólo hay muerte. Buscan la muerte de sus esperanzas y un pueblo sin esperanzas está vencido.

Y EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO. No importa cuántos días más deben hacerlo, al final DEBEN SER OIDOS por más de que Piñera tenga menos lectura de lo que ocurre que un mono y sus pacos sean asesinos inescrupulosos.

Hoy ya estamos en Argentina. Les agradecemostodo el apoyo, abrazos, mensajes, preocupación y compañía y lucha en la primera línea.

Sin ver mi género ustedes nos dejaron estar a su lado, lucharon a su manera, nosotros con la cámara.

Hemos entregado nuestras imágenes para realizar denuncias a los organismos de derechos humanos y las hemos difundido libremente para que todos sepan que ocurre y se protejan, sin miedo, pero se protejan.

Lo que ocurre en Chile es triste pero maravilloso, sin banderas, juicios y con verdadera convicción luchan en común hacia un fin común. Y el pueblo no tiene precio.

Tenemos a mucha gente que agradecer, al pueblo chileno, a la primera línea, a nuestra mejor cronista y amiga Claudia Andrea Aranda Arellano (que pueden seguir como fuente fiel) que aguantó todo al lado de nosotros, a las brigadas de voluntarios y al Samu que me atendieron día por medio y atienden después de sus trabajos y guardias cansados pero con compromiso, a la casa que nos dio de comer y protección, cariño y amor y hasta un cuarto propio, a Oleg Yasinsky, a Pressenza, al Colegio de Periodistas de Chile, a los abrazos y todo los que nos dieron desconocidos que nos enseñaron mucho, a colegas que nos apoyaron y nos trataron super. Al Consulado de Argentina en Chile que también se ocupó de nosotros.

Perdón familia por lo que habrán sufrido en silencio imaginando lo peor…

Por un Chile más justo, ENCAPÚCHENSE Y SALGAN A LA PLAZA DIGNIDAD.

No permitan que los dividan ni distraigan ni que les vendan espejismos.

¡Gracias y FUERZAS! ¡Hasta la victoria!

¡Gracias por darnos el mejor premio de todos, estar a su lado en su lucha y confiar para fotografiarlos y tomar sus historias!

Mi amor Fede Rotter gracias por haberme acompañado. Tu registro fotográfico es maravilloso y exhibe la violencia que padece el pueblo chileno. También arriesgaste tu vida por Chile.

https://desinformemonos.org/hablemos-de-la-guerra-quimica-en-chile-fotografos-argentinos/

Más información:
– Un tribunal chileno prohíbe que los Carabineros lancen gases tóxicos a los manifestantes
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones

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