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Día: 9 de diciembre de 2019 (página 1 de 1)

Cuando el amo se acerca los perros menean el rabo

Rotschild: a un lado su mujer, al otro Macron
Ayer publicamos una entrada sobre la campaña del periódico francés Le Monde para sabotear, la reunión de Macron con Putin en Moscú. Decíamos que dicha campaña estaba patrocinada por la OTAN y que apestaba a ese tipo de intoxicación típicamente cuartelera.

El testaferro de Le Monde es Matthieu Pigasse, un sicario de la banca Lazar, por lo que el periódico, además de su compromiso con la OTAN, tiene otro con una parte del capital financiero.

Pero ese es sólo uno de los costados del asunto; otro de ellos es la banca Rothschild, cuyo sicario es… Macron.

De esa manera la intoxicación periodística adquiere otros matices, un poco diferentes de los puramente cuarteleros.

La banca Lazar juega con la socialdemocracia; Rothschild con un mindundi como Macron, que ideológicamente, igual que los demás posmodernos, no es posible definir como carne o pescado, lo mismo que un partido alquilado a precio de ganga para la ocasión: “En Marcha”. Quizá sea algo parecido a eso que califican como “tránsfuga” o un “trepa”.

Cuando en 2012 la socialdemocracia francesa (François Hollande) llegó al Palacio del Elíseo, el periódico creyó haber triunfado y, al mismo tiempo, creyó que podría manter esa aureola progresista que le ha acompañado siempre (sin que sepamos los motivos de ello).

Pigasse se equivocó porque Hollande colocó de adjunto suyo a… Macron y luego le llevó al Ministerio de Finanzas. Entonces Macron vestía de socialdemócrata, o quizá sólo era un mero afiliado… ¿Quién sabe?

El testaferro Pigasse entró al servicio de la banca Lazar cuando tenía 36 años; Macron entró en Rotschild mucho más joven aún: con 30. Ambos pertenecieron a la socialdemoracia, un pedigrí político que en Europa es tan importante como el aval bancario.

Si Pigasse se llevó comisiones de Danone, Macron hizo lo propio con Nestlé. Pero no crean que fueron pequeños mordiscos: en 2012 la compra de la división de alimentación de Pfizer por Nestlé sumó 9.000 millones de euros. Danone (Pigasse) quería quedarse con ella, pero Nestlé (Macron) le ganó la partida.

La prensa suiza dijo entonces que Macron se llevó casi un millón de euros en comisiones, una cifra ridícula: en el año y medio inmediatamente anterior a llegar al Elíseo, Macron cobró 2,4 millones de euros de las operaciones de Rotschild, según la cadena BMF (y esa cantidad sigue siendo muy pequeña).

“Cola de león”, Macron nunca ha dejado de ser un mindundi por trabajar para Rotschild; nunca ha abandonado su papel de mayordomo, ni siquiera al llegar al Elíseo. Ni Pigasse manda en el periódico ni Macron en la Presidencia de la República. Son peones que tan pronto se quitan como se ponen.

Lo que no es tan fácil de quitar o de poner son los banqueros como Rotschild o como Lazar, o una alianza militar como la OTAN.

Nadie se puede extrañar, pues, de que Le Monde publique un artículo asegurando que el espionaje ruso tiene una base en los Alpes franceses desde la cual operan por toda Europa (incluida Catalunya).

Ahora bien, el dardo no va dirigido contra Rusia sino contra Macron y quien lo lanza no es otro que su colega Pigasse. A esto los marxistas lo llaman “contradicciones”, aunque la mayor parte de los mortales las consideramos como puñaladas traperas vulgares y corrientes.

No nos contéis milongas. Por el Estado Socialista Vasco

Jon Iurrebaso Atutxa

Señalaremos unos cuantos puntos dirigidos a los que el capital entiende son sus imprescindibles objetos de ganancia económica y soporte para su posición hegemónica de clase y, a su vez, su mayor peligro para continuar como tal clase dirigente. Cuando decimos esto, no nos dejamos a ningún sujeto oprimido fuera de la reflexión pues todas las opresiones vienen dispuestas y concatenadas principalmente por el capital, y su imprescindible patriarcado, para mantenerse como tal.

Todo esto tiene que ver con los frentes ofensivos y defensivos que el capital pone encima de la mesa en la ineludible lucha de clases en la que todos y todas estamos incluidas, tengamos conciencia de ello o no. Así, dispone de la mayoría de los medios de comunicación en calidad de vanguardia de su sistema que, junto con los poderes del Estado capitalista, partidos, sindicatos, iglesia, centros de estudio, organismos e intelectuales diversos que acatan el sistema, nos mantienen a raya, nos hacen razonar bajo la filosofía burguesa y nos hacen creer lo que es posible y lo que es imposible. Si alguien es extremadamente consciente y afila su línea de actuación contra los de abajo, contra los que venden su fuerza de trabajo, repetimos, con o sin conciencia, ese es el capital y su clase, la clase burguesa.

• Colombia. Las fuerzas de lo común, FARC, (parte de las FARC-EP que entregaron las armas e ideología y se rindieron ante la oligarquía asesina) hacen votos públicos para que los oligarcas y sus amos imperialistas no hagan tan evidente su entrega/traición asesinando a militantes políticos y ex guerrilleros. No es casual que los que aquí deshicieron el MLNV sostengan políticamente a los Timochenko y compañía que están, cuando menos, blanqueando el sistema colombiano, narco, corrupto y oligarca. Tampoco es casual que parte de la iglesia católica colombiana exija al ELN que libere a 3 retenidos en su poder, mientras obvia las atrocidades que comete el régimen colombiano a centímetros de sus santísimas personas.

• Uruguay. En su día, los Tupamaros le quitaron al capital el monopolio de la violencia. Parece que estuvo mal y las armas de los oprimidos se cuestionaron e incluso algunos manifestaron que fueron las culpables de la dictadura oligárquico militar. Después de las desapariciones, asesinatos, torturas…jugaron bajo las reglas de la dictadura de la burguesía y hoy tienen un presidente de derecha y el Partido Comunista de Uruguay (y otras estructuras de “izquierda”) grita que luchará por la democracia. Es decir, manifiesta públicamente que su objetivo no se aleja ni medio metro de los limites que impone la burguesía bajo el miedo al ruido de los sables.

• América latina. Socialismo siglo XXI. En el fondo, la misma tesis reformista del último siglo y pico, sostenida por la socialdemocracia con sus diferentes ropajes y momentos. Supuestos partidos de izquierda pretenden reformar el capitalismo intentando hacerlo más amable y el capital sigue sacando la plusvalía sin cesar y sin miramientos. En ocasiones aparentemente deja gobernar mientras guarda celosamente el poder económico, militar y el conjunto de medios o instrumentos para su propia reproducción. Y si las cosas se desmadran, ponen un peón civil aupado presidente mediante la propaganda de las redes sociales o dan otros modelos de golpe fascista dependiendo de la situación geográfica, política y demás condiciones objetivas y subjetivas.

• España. El Tribunal Constitucional español (sentencia 118/2019) apela a la libertad de empresa y la defensa de la producción para despedir a trabajadores en baja por enfermedad. Y no pasa nada porque los partidos y sindicatos de izquierda tienen que cumplir el papel asignado por el sistema del capital.

• Euskal Herria. Un ex preso referencial de ETA dice que “no hay verdad”. A renglón seguido manifiesta que “La verdad no existe”. La reacción busca donde hay ganas/necesidades/cansancio/falta de escrúpulos y ética… y parece evidente que mitos idealistas y pequeños burgueses están dispuestos a los dictados de la burguesía. La lucha de clases existe en Euskal Herria (ocupada y explotada) y en el mundo por muy difuminada o tapada que esté o algunos/as quieran que esté. Es un hecho que no se puede negar, salvo que nuevamente estemos blanqueando a la burguesía (tenga el color que tenga) y al capital.

El mayor charlatán de Euskal Herria (a quien, por cierto, el PSOE-GAL le ensalza) dice que los acuerdos entre PNV, PSOE y EP son un juego de trileros pues desnaturalizan el preacuerdo sobre un nuevo estatuto vascongado de España firmado conjuntamente por EHBildu y el PNV. El mismo charlatán que no se ha cansado de repetir durante años que sin el PSOE y sin el PNV no se podía avanzar ni tampoco nada se podía lograr. Ahora, la socialdemocracia vasca se queja de la burguesía vasco-española que incumple lo pactado mientras ella misma favorece al PSOE-GAL. Recordamos que hace bien poco líderes de Sortu aseguraron la independencia de Euskal Herria para dentro de 6 años y, al mismo tiempo y periódicamente, puertas adentro, justifican su proceder político y su renuncia a los objetivos históricos de independencia y socialismo como una suerte de mal menor.

Terminamos con las telegráficas consecuencias que sacamos de los hechos mencionados y de tantos otros que no podemos enumerar pues nos faltaría tiempo y papel.

No podemos dejar de luchar para conseguir, en concreto en Euskal Herria, la independencia y el socialismo. No tenemos que pedir permiso a nadie para ver si podemos decidir sobre nuestro futuro. El derecho de autodeterminación tuvo su función y fue aceptado por el orden internacional burgués. En ocasiones forzado por la voluntad de los pueblos armados venciendo a las metrópolis. En ocasiones por ventajosas razones económicas para los imperialistas. Nada tenemos que pedir ni esperar del derecho lógico, ético, jurídico, político e ideológico del enemigo que nos oprime y explota. El futuro de bienestar (también de lucha para mantener el poder adquirido y por internacionalismo revolucionario) de los que venden su fuerza de trabajo en Euskal Herria será el Estado Socialista Vasco o no será. Por la construcción del Movimiento Socialista Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, siempre adelante.

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