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Día: 2 de septiembre de 2019 (página 1 de 1)

El ferrocarril, ¿herramienta de progreso?

Darío Herchhoren

Sin duda la máquina de vapor fue uno de los mayores pasos hacia el progreso que ha dado la humanidad. Fulton, Papin y Stephenson, merecen un lugar importante en la historia, ya que han conseguido revolucionar el transporte por agua y por tierra gracias a la aplicación del vapor a las máquinas, lo cual ha traido como consecuencia que las comunicaciones a larga distancia sean más cortas, más baratas y más seguras.

El ferrocarril como tal,  siempre se ha visto como un elemento de progreso que ha traido prosperidad y modernidad, conectando países y ciudades, y logrando que las distancias se acorten enormemente sobre todo en cuanto a tiempo y bajando el precio del transporte de mercancías y personas.

Pero si afinamos más y echamos una mirada más crítica sobre el transporte por ferrocarril, veremos que todo ello depende del trazado de las líneas de ferrocarril, y entonces tendremos un elemento más para valorar su utilidad, y sobre todo a quién sirve dicho trazado.

En los años 1890, en los EEUU comenzó lo que se conoció como la conquista del oeste ya en forma metódica, donde el estado comenzó a participar en los trazados ferroviarios. Antes de ese tiempo, capitalistas privados comenzaron a tender vias de ferrocarril sobre el terreno, pero siempre para su servicio propio y no como un servicio público, y de esa manera comenzó a tejerse una tupida red ferroviaria que intentaba llegar desde el este hasta el oeste, cubriendo así todo el territorio norteamericano.

Hay que decir en honor a la verdad que esa meta está a día de hoy muy lejana de cumplirse. El ferrocarril en EEUU no está suficientemente extendido, y la mayor parte del transporte de mercancías pesadas se realiza por camiones de gran tonelaje, y el transporte público de pasajeros se realiza en su inmensa mayoría por medio de autocares.

En Argentina el primer ferrocarril comenzó a rodar en 1876, era netamente argentino y cubría la distancia entre Buenos Aires y la ciudad de Rosario, a unos 400 kilómetros de distancia. Pero los gobiernos oligárquicos que se sucedieron en Argentina durante la segunda mitad del siglo XIX, dieron concesiones a las compañías ferroviarias inglesas que no solo permitían el tendido de las vías, sino que otorgaban la propiedad de una franja a cada lado de la vía de un kilómetro de longitud, con lo cual las compañías inglesas hicieron un enorme y fructífero negocio, vendiendo terrenos a ambos lados de las vías, lo que dió origen a pueblos y ciudades, que se beneficiaban de la cercanía a las vías.

Pero lo más grave de todo esto, era que el tendido ferroviario dependía del dedo de los ingenieros ingleses, que marcaban en un mapa por dónde debía transcurrir el trazado.

Los ferrocarriles argentinos llegaron a tener 35.000 kilómetros de vías férreas, la red más extensa de América Latina.

Pero todo ello no derivó en un beneficio para el país, sino que sirvió al gran capital inglés que utilizaba el ferrocarril para llevar al puerto de Buenos Aires las materias primas que obtenía en el interior que no tenían ningún valor agregado, para embarcarlas en buques ingleses que las llevaban a la metrópoli.

El trazado radial de los ferrocarriles estaba diseñado para facilitar que todo confluyera en Buenos Aires y de esa manera quedaban marginadas amplias regiones del país que no contaban con servicios de ferrocarril. En vez de vertebrar el país, que es una de las finalidades del ferrocarril, sirvió para desvertebrarlo.

La red ferroviaria argentina sufrió continuos ataques sobre todo después de 1949 en que el gobierno del General Perón los nacionaliza. Ese gobierno comienza una política de nuevos tendidos pensando solo en el beneficio del país y de su industria, y es así como comienza a trabajarse en el tendido de un ferrocarril entre Río Turbio, en la austral provincia de Santa Cruz hasta Río Gallegos su capital, que es un puerto sobre el Atlántico Sur. Río Turbio está en la frontera con Chile, junto a la cordillera de los Andes, y alberga la mina de carbón más grande de América. Se trata de un carbón bituminoso, que produce 6500 calorías, cuando el carbón inglés o el polaco solo dan una 5000/5500 calorías. A partir de allí se crea la empresa YCF (Yacimientos Carboníferos Fiscales), que pertenecía al Estado argentino.

Para transportar ese carbón hacia los grandes centros de consumo hay que llevarlo desde la cordillera hasta el puerto de Santa Cruz, unos 600 kilómetros, y luego embarcarlo en buques carboneros que lo lleven hacia en norte. La propaganda imperial comenzó a hacer circular el rumor de que ese carbón era peor que el importado, y para poder venderlo, el Estado argentino tuvo que mentir diciendo que era carbón inglés, hasta que los consumidores se acostumbraran a su uso y aceptaran que el carbón argentino era mejor que el inglés, y mucho más barato.

El gobierno surgido del golpe militar contra Perón de 1955, cerró la  mina de carbón de Río Turbio, deshizo la empresa YCF, y el ferrocarril languideció hasta que finalmente se suprimió.

El gobierno de Carlos Menem, uno de los peores que se recuerden, salvo el de Mauricio Macri, llevó a cabo el más eficaz ataque contra el ferrocarril argentino. Con la excusa de que era antieconómico levantó unos 20.000 kilómetros de via, y favoreció con ello al transporte por camión y el transporte  de pasajeros por autocar.

En España los ferrocarriles siempre han dado un buen servicio, pero con el gobierno de  Felipe González, y con la excusa de los fastos de 1992, para celebrar el quinto centenario del descubrimiento de América, se hizo la Expo de Sevilla y las olimpíadas de Barcelona.

Ello dió origen a que se tendieran las vías del primer tren de alta velocidad en España y abrió las puertas a que ese modelo se generalizara a otros recorridos distintos del primigenio Madrid-Sevilla. Se trataba de una decisión política. Siempre el trazado y el tendido de una línea de ferrocarril es una decisión política, y ello no es ni bueno ni malo en sí mismo, sino que es necesario saber a quién beneficia la obra. En el caso español, el Estado estaba interesado en la derrota de ETA y para ello necesitaba de la colaboración francesa, ya que el territorio francés servía de refugio a los miembros de ETA que debían huir de España. Esa colaboración se logra con la compra de trenes de alta velocidad de la marca Alsthom (francesa) y también de la socialdemocracia alemana. El primer ministro socialdemócrata alemán Willi Brandt, abre un crédito al Estado español para la compra de locomotoras Siemens para arrastrar los vagones del AVE (Alta Velocidad Española). Esto sin duda implicaba marginar a la empresa española Talgo, que fabricaba desde hacía ya muchos años trenes de alta velocidad y locomotoras.

Sin duda el emperador González bajó el pulgar y Talgo quedó fuera del negocio. El AVE es un tren elitista, ya que es muy caro viajar en él, y su trazado implic, como sucedió en Argentina, dejar a grandes regiones de España fuera del alcance de ese servicio, ya que muchas líneas, con la excusa de la existencia del AVE, han sido suprimidas o sus servicios achicados, y todo para beneficiar a los fabricantes de camiones pesados que  son todos extranjeros, ya que la única fábrica de capital nacional que fabricaba camiones, Barreiros, ya no existe, y Pegaso una marca tradicional española ha sido vendida a Iveco, que es una marca de Fiat, y quien quiera comprar un camión en España, debe hacerlo a empresas extranjeras.

En España existen aproximadamente un millón de camiones pesados (de cinco ejes), que pueden cargar 50 toneladas, lo mismo que un vagón de ferrocarril, pero una sola locomotora arrastra entre 50 y 60 vagones de carga, es decir que una sola locomotora puede arrastrar el equivalente de 50 ó 60 camiones pesados, con el consiguiente ahorro de fletes, gastos en carreteras, combustibles, lubricantes y repuestos. El costo del transporte por ferrocarril es de unos 45 céntimos por tonelada, mientras que el costo de esa misma tonelada por camión es de casi 70 céntimos. ¿Es comprensible que se haga tal dispendio?

Sin dudarlo, la respuesta es no. Pero lo que surge con claridad, es que el ferrocarril constituye una herramienta de progreso, siempre que sirva al interés nacional y a las clases sociales más numerosas, que obviamente no son las clases privilegiadas. Para servir al interés nacional, el ferrocarril debe tener un tendido acorde con dicho interés, y el Estado debe coordinar el transporte por ferrocarril a largas distancias, con el transporte por carretera, que puede ser servido por camiones más pequeños, y para ello no hacen falta un millón de camiones pesados.

La lucha es el único camino

Iván Márques, dirigente de las FARC
Jon Iurrebaso Atutxa y
Fermin Xabier Santxez Agurruza

Camaradas de las FARC-EP:

Hemos visto y leído vuestro manifiesto con gran atención e interés: “Mientras haya voluntad de lucha, habrá esperanza de vencer”. En la medida en que somos comunistas revolucionarios euskaldunes, de Euskal Herria, hemos pensado que nuestro deber y obligación militante era haceros llegar estas reflexiones, hechas desde nuestra experiencia y aprendizaje en la lucha, en solidaridad y amistad con vosotros.

Vuestra decisión, es decir, dar por finalizado el proceso de pacificación imperialista, contrainsurgente y tramposo en Colombia, y el haber tenido la inteligencia estratégica de volver a la lucha armada político-militar, ha sido un motivo de esperanza para todos los revolucionarios del mundo. Porque el proceso colombiano ha sido una trampa genocida, una rendición y renuncia terribles, en suma, una pacificación, y a consecuencia de ello han muerto cientos de personas. Era ya tiempo de volver a las armas, de incorporarse con los militantes que no las entregaron: el resto de compañeros de las FARC-EP que no aceptaron el corrupto proceso de pacificación y los guerrilleros del ELN. Vuestra coordinación será un motivo de alegría para todos nosotros.

Nos identificamos con vuestra decisión: mientras haya voluntad de lucha, habrá esperanza de vencer. Hemos sufrido en Euskal Herria un proceso de pacificación contrainsurgente parecido al vuestro, y el resultado no ha podido ser peor: la destrucción total del MLNV, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco, la desaparición de ETA y el regalo por la cara a nuestros enemigos españoles y franceses de las armas propiedad del Pueblo Trabajador Vasco. Camaradas, os escribimos desde esta experiencia amarga y dolorosa. Llevamos ya diez años haciendo frente a las consecuencias de este naufragio terrible, y aprendiendo de los fallos, errores y meteduras de pata cometidas. Haciendo una autocrítica muy exigente, los independentistas y socialistas revolucionarios vascos estamos construyendo pasito a pasito otra vez el Movimiento Socialista Revolucionario de Liberación Nacional Vasco, en medio de muchos problemas y dificultades.

Como en Colombia, también en Euskal Herria se aplicó la estrategia de la negociación a partir de la década de los 80, y como vosotros, nosotros también nos hemos sumergido una y otra vez en los tramposos procesos imperialistas de pacificación: en Argel, en los años 1986-1987; con el acuerdo nacional de Lizarra-Garazi, en los años 1998-1999; en Suiza y Loyola, en los años 2006-2007; y el último, de 2010 a 2017. Queremos compartir con vosotros lo aprendido de estas experiencias, para avanzar juntos y solidarios en el camino de la Revolución Socialista.

En todos estos años hemos aprendido que, sin hacer una autocrítica radical y despiadada, repetimos una y otra vez los mismos errores, tanto en Colombia como en Euskal Herria.

¡Camaradas, es la propia estrategia de la negociación la que es un error! La práctica de muchos años nos ha enseñado eso, no solo en Colombia y en Euskal Herria, sino también en El Salvador, Guatemala, Irlanda, Sudáfrica y en muchos otros sitios. El imperialismo ha utilizado los procesos de negociación en todo el mundo para destruir la insurgencia. Tal y como nos lo demuestra la Teoría Revolucionaria, las burguesías y las oligarquías no dejan el poder por su propia voluntad, ni abandonan su dictadura de clase por medio de conversaciones políticas. Sin tomar el poder político y económico, los movimientos revolucionarios estamos condenados a la derrota y a la desaparición. No hay medias tintas: o Poder Burgués o Poder del Pueblo Trabajador. ¡Socialismo o Barbarie!

En este mismo sentido, pensamos que se debe hacer la crítica sistemática de partido socialdemócrata, reformista, electoralista, posibilista, oportunista y liquidacionista que aparentemente lidera el traidor Londoño, para que el Pueblo Trabajador de Colombia sepa claramente qué grado de colaboración tienen hoy en día con la narco oligarquía yanqui-sionista-santanderina. Ya que esa burguesía no merece de ninguna de las maneras el nombre de colombiana, puesto que le han regalado su tierra al Imperialismo, porque hay nueve bases de los Estados Unidos en Colombia, y están colaborando con la OTAN para agredir a los países antiimperialistas de América: Venezuela, Bolivia, Cuba…

Camaradas, como decís muy bien, todas las negociaciones realizadas a lo largo de la historia de Colombia han terminado en la traición y la infamia.  La actual también. Hay que extraer conclusiones de esa experiencia, por muy dolorosas que sean: no hay nada que negociar con los estados burgueses. La victoria de la Revolución es la única solución. Vencer o morir.
Por eso, hemos oído y leído con asombro algunas palabras y expresiones que aparecen en vuestro manifiesto, que difícilmente se armonizan con una estrategia revolucionaria: “diálogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y la gente pudiente del país”, “nuestro objetivo estratégico es la paz de Colombia con justicia social, democracia, soberanía y decoro”, “Un nuevo diálogo que corrija y encadene la perfidia y la mala fe, que involucre a las fuerzas guerrilleras y a todos los actores armados para que podamos fundar una paz definitiva, estable y duradera, sellada con el compromiso colectivo del Nunca Más. Un nuevo Acuerdo de Paz sin más asesinatos de líderes sociales y de ex combatientes guerrilleros, en el que las armas sean verdaderamente retiradas de la política y colocadas lejos de su uso, no entregadas”, “El Estado ha sido secuestrado por los forajidos y la mafia de la corrupción y la impunidad. Rescatarlo y liberarlo, está en manos de la movilización de las conciencias, de la nación en masa, del pueblo unido.”, “democratización en profundidad del Estado”…

¡Camaradas! Tenemos confianza revolucionaria en vosotros, basada en el Internacionalismo Proletario. Sabemos bien que las reorientaciones estratégicas no se hacen de la noche a la mañana. Pero es nuestro deber y obligación revolucionaria y militante presentar ante vosotros nuestra profunda preocupación. Las bases de la Teoría Revolucionaria Socialista/Comunista Científica, que han sido comprobadas una y otra vez en las luchas de clases a nivel mundial, deben ser nuestra brújula. No se pueden de ninguna de las maneras marginar, olvidar y/o abandonar. Especialmente toda la caracterización de la naturaleza del estado burgués y todo el análisis científico que está a su alrededor. ¡Son las niñas de nuestros ojos!


Os lo diremos una vez más, camaradas: aplaudimos y apoyamos vuestra decisión, pues habéis tenido la audacia, el coraje y la determinación de hacer lo que en Euskal Herria no se ha hecho. Habéis marcado un antes y un después para muchos movimientos revolucionarios del mundo, probando y demostrando que se puede salir de los procesos de pacificación imperialistas, genocidas y tramposos sin traicionar la causa de la liberación y emancipación del Pueblo Trabajador, volviendo a la lucha de modo consecuente, haciendo autocrítica y actuando con honradez. Ese es vuestro mérito, amigos. El Imperialismo y la oligarquía yanqui-sionista-santanderina no os lo perdonarán. Pero todos los revolucionarios del mundo os agradecemos vivamente y de todo corazón que no hayáis apagado el fuego de la esperanza.

Estéis donde estéis, os mandamos a cada uno de vosotros un abrazo revolucionario desde Euskal Herria. Desde esta trinchera de la Revolución Socialista Vasca, nuestros saludos más calurosos y nuestra solidaridad más firme. Teniendo en la memoria a Txabi Etxebarrieta, Eustakio Mendizabal y Argala, teniendo en el corazón a todos y todas las combatientes revolucionarias vascas caídas en combate, teniendo en la memoria a Jacobo Arenas, Manuel Marulanda, Alfonso Cano y Raúl Reyes, teniendo en el corazón a todos y todas las guerrilleras revolucionarias de las FARC-EP, el ELN y el resto de organizaciones revolucionarias colombianas caídas en la lucha, os decimos esto:

¡VIVA COLOMBIA INDEPENDIENTE Y SOCIALISTA!
GORA EUSKAL HERRIA INDEPENDENTE ETA SOZIALISTA!
JOTAKE IRABAZI ARTE!
¡MIENTRAS HAYA VOLUNTAD DE LUCHA, HABRÁ ESPERANZA DE VENCER!
¡LA LUCHA SIGUE!
¡CON BOLÍVAR, CON MANUEL, CON EL PUEBLO AL PODER!

La clase obrera es el auténtico objetivo de la ‘caza contra los inmigrantes’ desatada por Trump

David L. Wilson

El 7 de agosto el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llevó a cabo redadas coordinadas en siete fábricas agroalimentarias del Estado de Mississippi, deteniendo a 680 trabajadores inmigrantes. Los policias del ICE dijeron al Washington Post que la operación era “la medida de aplicación de la ley más importante en un solo Estado en la historia de Estados Unidos”.

La operación masiva sembró el terror entre unos inmigrantes ya traumatizados por una masacre contra personas de origen mexicano en El Paso, Texas, unos días antes. Una gran parte de la población nacida en Estados Unidos estaba indignada por las imágenes de los hijos de los trabajadores llorando.

Como ha sucedido en el pasado con las redadas en los lugares de trabajo, los medios de comunicación han señalado que los empresarios permanecen libres mientras sus trabajadores son llevados esposados a las cárceles para inmigrantes. Algunos reaccionaron pidiendo el detención de los empresarios que habían contratado a los trabajadores indocumentados; otros señalaron que el presidente Trump había utilizado a trabajadores indocumentados en sus propias empresas.

Las personas que quieren encarcelar a sus empresarios tienen buenas intenciones pero no entienden el problema. Más detenciones no ayudarán a los inmigrantes o a los trabajadores nacidos en Estados Unidos. Lo que estos trabajadores realmente necesitan es acabar con las redadas, derogar las leyes y políticas que hacen posibles las redadas policiales y rechazar las suposiciones en las que se basan estas leyes y políticas.

Las redadas en los centros de trabajo

Las redadas en los centros de trabajo tienen una larga historia en Estados Unidos, pero la práctica actual se justifica por las llamadas “sanciones contra el empresario” como se menciona en la Ley de Reforma y Control de la Inmigración de 1986. Esta ley requiere que las empresas verifiquen el estatuto migratorio de los nuevos trabajadores y si no lo hacen tienen que pagar una multa.

La razón de esta medida es que desalienta a los inmigrantes indocumentados que buscan trabajo en Estados Unidos. Según los partidarios de esta medida, los trabajadores nacidos en Estados Unidos se beneficiarían al limitar la competencia de los trabajadores extranjeros de bajos salarios.

La idea de que las sanciones impuestas a los empresarios reducirían la inmigración ilegal se puso a prueba en las dos décadas siguientes: la población indocumentada se triplicó, pasando de 4 millones a más de 12 millones. Desde entonces, la población indocumentada ha disminuido a unos 10,5 millones de personas.

Esto debería haber sido suficiente para convencer a los políticos de que las restricciones al trabajo legal en Estados Unidos no son suficientes para compensar los incentivos -como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)- que podrían llevar a los trabajadores de países vecinos a trasladarse a Estados Unidos. La AFL-CIO tardó mucho tiempo en entenderlo. La Confederación de Sindicatos apoyó en primer lugar las sanciones impuestas a los empresarios, pero en 2000 pidió su derogación.

Por otra parte, los gobiernos reaccionaron al fracaso de las sanciones reforzando el procedimiento. A finales de la década de 1990, comenzaron a participar en la hiperverificación electrónica: el programa E-Verify. Este programa tiene por objeto hacer cumplir las sanciones exigiendo a los empresarios que comprueben los documentos de los nuevos trabajadores en una base de datos en línea del gobierno. Pero E-Verify también ha sido un fracaso rotundo. Es bastante fácil de eludir. Su principal efecto parece haber sido empujar a más inmigrantes indocumentados a la economía sumergida, donde se enfrentan a salarios más bajos y a una protección laboral aún menor.

Si las sanciones impuestas a los empresarios no impiden que los inmigrantes indocumentados se establezcan en Estados Unidos, ¿qué hacen?

En 1986 los trabajadores inmigrantes fueron los únicos que denunciaron los efectos de esa medida. Por ejemplo, un mexicano le dijo al New York Times que la policía no les iba a perseguir mientras cruzaban la frontera de California. “Los empresarios que estén dispuestos a contratarnos se beneficiarán de nosotros. Van a amenazar con exponernos. Querrán pagarnos menos porque dirán que se arriesgan dándonos trabajo”.

La patronal utilizó las amenazas de despido para mantener a los trabajadores indocumentados bajo control antes de 1986, pero la nueva ley les dio aún más influencia. Los trabajadores indocumentados ganan mucho menos que los trabajadores con calificaciones similares -entre un 6 y un 20 por ciento menos- y hay pruebas de que la actual “penalización salarial” (pérdida de salario) por ser indocumentados es en gran medida una consecuencia de las sanciones contra los empresarios.

Al reducir los salarios de los trabajadores indocumentados, las sanciones también reducen los salarios de los trabajadores nacidos en Estados Unidos que buscan trabajo en los mismos sectores, lo que es exactamente lo contrario de lo que la ley debería producir. Además, las redadas en los lugares de trabajo desempeñan un papel importante en el proceso de reducción de los salarios y aumento de los beneficios.

En 2000 un policía de inmigración admitió que rara vez detienen a los trabajadores indocumentados “a menos que el empresario denuncie a un trabajador, y los empresarios generalmente lo hacen sólo para romper un sindicato o para evitar una huelga o ese tipo de cosas”. Los policías de inmigración son más cautelosos ahora, pero hay indicios de que “ese tipo de cosas” aún podrían desencadenar la represión en los lugares de trabajo.

Una de las fábricas inspeccionadas el 7 de agosto de 2019 fue una fábrica en Morton, Mississippi, propiedad del gigante avícola de Illinois Koch Foods. El año anterior Koch Foods tuvo que pagar 3,75 millones de dólares para resolver una demanda ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el trabajo por acoso racial y sexual de trabajadores latinos.

A diferencia de muchas fábricas agroalimentarias, la fábrica de Morton tiene un sindicato, la United Food and Commercial Workers (UFCW), que también representa a trabajadores de otra fábrica de Koch que ha sido víctima de las redadas del ICE.

Acabar con el clima de miedo

No es la primera vez que el ICE ha atacado fábricas donde los trabajadores se han unido a los sindicatos y han luchado por mejores condiciones laborales. En junio del año pasado, la policía irrumpió en una planta de Fresh Mark en Salem, Ohio, donde los trabajadores están representados por el Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Grandes Almacenes. La acción se inició una semana después de que la Oficina de Seguridad y Salud Ocupacional impusiera una multa de 211.194 dólares a Fresh Mark por condiciones de trabajo inseguras de sus trabajadores. Las redadas actuales siguen el modelo del gobierno de George W. Bush, donde las fábricas con representación sindical o en las que se estaban desarrollando campañas de sindicalización se convirtieron en objetivos prioritarios para las redadas en los centros de trabajo.

Si bien es cierto que las empresas individuales pueden verse perturbadas por las redadas del ICE, las actividades del ICE benefician a todos los empresarios. Las redadas en el lugar de trabajo están contribuyendo a una situación que el portavoz de UFCW Abraham White describió después de las redadas en el estado de Mississippi: “Los trabajadores de todo el país tienen demasiado miedo para defender sus derechos y denunciar el dumping de salarios, condiciones de trabajo peligrosas y otros asuntos relacionados con las condiciones de trabajo”. White pidió “el fin de este peligroso clima de miedo”.

Las solicitudes de detención de empresarios por contratar inmigrantes indocumentados no harán nada para combatir este temor, especialmente en el contexto de las redadas antisindicales en el lugar de trabajo. La forma en que los trabajadores pueden superar el miedo y obtener mejores salarios y condiciones de trabajo es -como siempre ha sido el caso- organizando y resistiendo firmemente los esfuerzos de la burguesía para crear divisiones mediante llamamientos al racismo y la xenofobia.

El sindicato United Electrical de Estados Unidos apoya la ‘huelga mundial por el clima’ de 27 de setiembre

La ‘ecologista’ estadounidense Varshini Prakash
El sindicato United Electrical, Radio, and Machine Workers of America, que agrupa a 35.000 afiliados, celebró una congreso este fin de semana en Pittsburgh, Pennsylvania, en el que aprobó apoyar la “huelga mundial por el clima” convocada para de 27 de setiembre.

Además, siguiendo al candidato del partido demócrata a la presidencia Bernie Sanders, el sindicato defiende el llamado “New Deal verde” porque creará “millones de buenos empleos sindicales”.

La resolución sigue también a las que en idéntico sentido han aprobado a escala internacional confederaciones sindicales, como las de funcionarios públicos (SEIU) y las de los tripulantes de cabina de las aerolíneas (AFA) en junio de este año.

La resolución sigue todos los patrones y tópicos que, como es característico en Estados Unidos, no se preocupa por esconder. Lo mismo que aquí, en Estados Unidos el mito de la “creación de buenos puestos de trabajo” permite a los sindicatos justificar cualquier cosa, incluso las peores.

Por un lado, leemos a cada paso que el avance de las fuerzas productivas, como los robots, eliminarán puestos de trabajo. Por el otro, la “transición ecológica” los va a crear y, además, de calidad. Las leyes del capitalismo, pues, parece que no operan igual en unos sectores económicos que en otros. Incluso parece que la “economía verde” ni siquiera es capitalismo.

La explicación ideológica que ofrece el sindicato de lo que va a suponer el “New Deal verde” no tiene desperdicio:

“Al igual que la transformación de nuestra infraestructura y economía manufacturera que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial, una transición justa y exitosa hacia una base industrial y manufacturera sostenible requerirá una inyección masiva de recursos federales y públicos, la coordinación entre el gobierno, la industria y los trabajadores y la participación democrática de los trabajadores mediante una amplia sindicalización.

“Millones de trabajadores podrían ser empleados para fortalecer nuestra infraestructura, reconstruir nuestras redes ferroviarias y de transporte público, organizar la reconversión a fuentes de energía renovables, protegerse de los efectos del aumento de las temperaturas y tomar iniciativas en muchas otras áreas”.

El sindicato, pues, no puede ser más claro. Se trata de poner a los trabajadores a remolque de los planes capitalistas de reconversión industrial que se van a llevar a cabo bajo la denominación de “transición ecológica”, para lo cual se han creado los correspondientes ministerios, que llevan dicho nombre.

Al final del congreso Varshini Prakash, una joven del estilo Greta Thunberg que dirige la huelga por el clima en Estados Unidos, se dirigió a los trabajadores para decirles que el “New Deal verde” es la perspectiva económica del siglo XXI: “Debemos distanciarnos de 40 años de control de nuestro gobierno por las empresas, con salarios estancados y una creciente desigualdad en la riqueza. Estamos avanzando hacia una perspectiva económica para este país que es un proyecto valiente y solidario”, dijo.

Es el lenguaje posmoderno, un galimatías impulsado para que los trabajadores asuman (y se co-responsabilicen) de la reconversión industrial “verde”, no ya sólo para salvar al planeta de la catástrofe sino por algo mucho más importante: por la defensa de sus propios intereses laborales y sindicales. Es el papel que desempeñan los “ecosocialistas”: hacer pasar el “New Deal verde” como algo que no es característico de capital monopolista, sino todo lo contrario: a quien interesa es a los obreros.

Tenemos que acostumbrarnos al nuevo lenguaje que nos trae el imperalismo. Ya no se debe hablar de calentamiento, ni de cambio climático. Hay que empezar a utilizar los términos “emergencia climática” o “crisis climática”, cuyo remedio es lo que Prakash califica como “trabajos verdes”.

Poco antes del congreso, el sindicato acordó apoyar la candidatura de Bernie Sanders, senador por Vermont, para las elecciones presidenciales del año que viene. En su programa electoral electoral Sanders promete crear 20 millones de puestos de trabajo “bien remunerados” y una “transición ecológica” completa hacia las llamadas “energías energías” en el plazo de diez años:

“Cuando estemos en la Casa Blanca lanzaremos el ‘New Deal verde’, un esfuerzo de 10 años para evitar una catástrofe climática, en la que el cambio climático, la justicia y la equidad serán considerados en prácticamente todas las áreas de las políticas públicas”, dijo Sanders en uno de sus últimos mítines.

Más información:
– La ideología verde: una tara de la modernidad
– Un New Deal verde para Europa o la seudoecología al servicio de los grandes monopolios
– El último montaje de los ‘ecologistas’: Greta Thunberg, la marcha verde y el calentamiento planetario
– Greta Thunberg: la pantomima culminará con una ‘huelga’ el 27 de setiembre a escala internacional
 

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