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Día: 11 de junio de 2019 (página 1 de 1)

El hermanastro del dirigente norcoreano Kim Jong-un, asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA

Kim Jong-nam
Kim Jong-nam, el hermanastro del dirigente norcoreano, Kim Jong-un, que fue asesinado en 2017 en Malasia, era un soplón de la CIA, según informó ayer el Wall Street Journal (*).

El periódico asegura que Kim Jong-nam y los espías estadounidenses se reunieron en múltiples ocasiones. La fuente citada por The Wall Street Journal describió que entre la CIA y Kim Jong-nam “existía un nexo”.

Kim Jong-nam fue asesinado en febrero de 2017 en el aeropuerto de Kuala Lumpur por dos mujeres que le frotaron el rostro con agente nervioso VX —catalogado como arma de destrucción masiva por la ONU— y que según Estados Unidos y Corea del Sur trabajaban para el gobierno de Corea del norte.

Por su parte, Pyongyang ha negado cualquier tipo de implicación en el crimen de Kim Jong-nam y las mujeres, la indonesia Siti Aisyah y la vietnamita Doan Thi Houng, fueron puestas en libertad por Malasia a principios de este año. Doan Thi Houng, liberada en mayo, fue la única condenada por el crimen al declararse culpable de un delito menor.

Según el Wall Street Journal, Kim Jong-nam, que vivía en Macao (China), había viajado a Malasia para reunirse con los espías estadounidenses.

Los detalles concretos de la relación entre la CIA y el hermano de Kim Jong-un “no están claros”, afirma el Wall Street Journal, que indicó que “es poco probable que [Kim Jong-nam] pudiese proveer detalles del funcionamiento interno” de Corea del norte por sus años de lejanía con Pionyang y su círculo de poder.

La fuente citada por el periódico también indicó que Kim Jong-nam posiblemente mantenía contacto con otros servicios de inteligencia, especialmente los de China.

Kim Jong-nam era el hijo mayor del antiguo norcoreano Kim Jong-il (1994-2011) y durante un tiempo se le consideró como su heredero natural. Sin embargo, a principios de la década de los 2000 y durante sus últimos años de vida Kim Jong-nam vivió fuera de la Península coreana.

(*) https://www.wsj.com/articles/north-korean-leaders-slain-half-brother-was-said-to-have-been-a-cia-informant-11560203662

La Brigada Blanca: instrumento de tortura y represión del gobierno durante la guerra sucia mexicana

El gobierno de México anunció el rescate de varios espacios, en edificios públicos, donde se cometieron sistemáticamente actos de tortura durante la llamada “Guerra Sucia”, que comenzó a finales de los años 60 y continuó durante la década de los 70 en todo el país.

Con una página web en donde se encuentran archivos, fotografías y documentos, informes históricos, entrevistas e investigaciones recientes sobre casos de tortura; el documental “La Herencia más Dolorosa” y un memorial en el sótano de lo que fue la Dirección Federal de Seguridad (DFS), lugar en donde torturaban, desaparecían o asesinaban a los disidentes del régimen en turno; el gobierno de López Obrador busca reivindicar la lucha de las y los sobrevivientes, promover la reflexión y la memoria para la no repetición.

La hoy sede de la Dirección General de Estrategias de Atención de los Derechos Humanos de la Subsecretaría de Derechos Humanos, durante la “Guerra Sucia” fue base de operaciones de la Dirección Federal de Seguridad y de la Brigada Blanca.

En ese edificio gubernamental se diseñaron y llevaron a cabo prácticas de contrainsurgencia fuera de la ley, con el fin de exterminar todo intento de oposición del gobierno de aquellos años.

El cuerpo de seguridad denominado “Brigada Blanca”, a cargo de Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda, Javier García Paniagua, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, Miguel Nazar Haro, Salomón Tanuz y Francisco Sahagún Vaca; operaba en el sótano de la DFS.

Con base en testimonios y documentos se sabe que el edificio fue un centro de detención arbitraria, de interrogatorios, tortura y desaparición forzada.

La Brigada Blanca se integró en junio de 1972 con un grupo de 240 elementos, entre policías del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), elementos del Estado de México, militares y personal de la Dirección Federal de Seguridad, así como de la Policía Judicial Federal, para “investigar y localizar por todos los medios a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre y a los guerrilleros que actuaban en el valle de México”, reveló la investigación que desde hace años sigue abierta.

De acuerdo a los reportes oficiales la Brigada Blanca operó en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Morelos; el expresidente Luis Echeverría fue quien decidió que comenzara operaciones en la capital mexicana, y decidió que sus mandos fueran el coronel Francisco Quiroz Hermosillo, el capitán Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro.

Documentos que están bajo resguardo en el Archivo General de la Nación, detallan el “Plan de Operaciones Número Uno: Rastreo”, el cuerpo de tipo paramilitar contaba con 55 vehículos, 253 armas: 153 eran Browning calibre 9 milímetros.

También acreditan que la Brigada Blanca con instalaciones en el Campo Militar número Uno y en el edificio de la DFS.

La operación Rastreo en el Distrito Federal estaba dividida en grupos operativos, tres de localización y neutralización de artefactos explosivos, grupo aéreo y terrestres de vigilancia, y también interrogadores compuestos por 4 elementos especializados.

Los integrantes de esta operación se sometieron a un programa de entrenamiento que incluía: “información y análisis sobre la integración, desarrollo y actividades de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre; conocimientos sobre armamento y prácticas de tiro; técnicas de seguridad; entrenamiento físico y combate sin armas…“

La Liga Comunista 23 de Septiembre, fue una organización guerrillera que surgió para rechazar la política económica y social del presidente Luis Echeverría Álvarez. “Para realizar sus acciones (la liga) está organizada en comandos independientes que cubren las áreas más críticas del valle de México, concentrándose principalmente en zonas fabriles, estudiantiles y de construcciones, en las que busca cubrirse y donde tienen oportunidad de distribuir literatura de carácter subversivo o realizar pintas en contra del gobierno y la burguesía”, indica uno de los informes oficiales de la Brigada Blanca.

La Brigada Blanca fue la herramienta para acabar con las organizaciones armadas de esa época. El testimonio de el exguerrillero Rubén Melitón Ramírez González, sostiene que cuando estaba siendo torturado, se le desprendió la venda de los ojos y pudo identificar a Miguel Nazar Haro como su agresor principal. Ramírez González fundó junto con Francisco Juventino Campaña López las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP).

“Me aplicaba toques eléctricos con una picana, me echaba agua fría en el cuerpo y me golpeaba con una barra. Sus ayudantes solo colaboraban amarrándome y deteniéndome, pero él me aplicaba toques en el ano y los genitales. Me introducía un pequeño cable con corriente eléctrica en el pene y me sumergía en agua podrida o en piletas de excremento. A mis espaldas se encontraba quien después supe que era el capitán Fernando Gutiérrez Barrios”, aseguró en entrevistas con medios de comunicación muchos años después.

En las sesiones de torturas también había extranjeros, probablemente de origen estadounidense, presenciando el desarrollo de las torturas.

Eladio Torres Flores, de la Liga Comunista 23 de Septiembre, también fue víctima de tortura a manos de Nazar Haro: “Él mismo que sacó una escuadra 9 mm, cortó cartucho, me la puso en la sien y jaló del gatillo, no tenía tiros en la recámara”.

Eladio Torres repartía entre obreros y trabajadores el periódico Madera, órgano oficial de la organización. Perdió el brazo a causa de las torturas que recibió en el Campo Militar número Uno.

Fernando Pineda, exmiembro del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), contó hace unos años para el semanario Proceso: “De su escritorio sacó cables, un aparato y una picana. Él mismo me empezó a torturar, luego exigió que me bajara los pantalones. Ante mi negativa, estalló en ira y él (Nazar Haro) personalmente, me empezó a dar toques en los testículos”.

“Las torturas empezaron desde el mismo día de mi detención en Xalapa, en febrero de 1971. Primero fue una ‘calentadita’, querían saber qué hacia en esa casa, no lograron mayor cosa y optaron por trasladarnos a México. Éramos cuatro, dos mujeres y dos hombres, a cada uno nos llevaron por separado, siempre con el rostro cubierto. Nazar Haro simuló tener a mis padres en un cuarto contiguo, Amenazaba con violar a mi madre si no decía lo que sabía. Le dije que no sabía nada”.

La escritora Elena Poniatowska había incluido el siguiente testimonio en su libro “Fuerte es silencio” publicado en 1980. “Yo, Pedro Cassian Olvera, con 35 años de edad, mexicano, doy testimonio de que el 28 de octubre de 1974 fui aprehendido por la Dirección Federal de Seguridad; en donde se me desnudó y se me empezó a golpear en todo el cuerpo, después me mojaron y me empezaron a dar toques eléctricos con una picana en el pene, los testículos, el ano, en una cicatriz que tengo, en las orejas, dentro de las fosas nasales, en los labios, en las encías y en la lengua; después de esto me hicieron comer dos tasas de excremento, luego me tendieron en el suelo y Miguel Nazar me ponía una pistola en la sien jalando el gatillo”.

Ayer por la tarde, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, en conmemoración por los 48 años de “El Halconazo”, ocurrido el 10 de junio de 1971, en donde un grupo militar mató a 120 estudiantes que marchaban por las calles de la capital mexicana, presentó el proyecto llamado “Sitios de Memoria” que el gobierno de López Obrador está llevando a cabo para mantener la memoria histórica, documentar y dar a conocer las graves violaciones a los derechos humanos que se realizaron en los sótanos de los edificios sedes de la Secretaría de Gobernación (Segob), de aquellos años.

https://www.infobae.com/america/mexico/2019/06/11/la-brigada-blanca-el-pavoroso-instrumento-de-tortura-y-represion-del-gobierno-durante-la-guerra-sucia/

Un Golpe de Estado judicial llevó al fascista Bolsonaro a la Presidencia de Brasil

Jair Bolsonaro y Sergio Moro
La técnica del Golpe de Estado en Latinoamérica -y en el mundo entero- ha cambiado notablemente desde los tiempos de Pinochet. No hace falta sacar los tanques a la calle si le puedes poner la toga a un juez golpista para que “luche contra la corrupción”, como ocurrió en Brasil con la Operación Lava Jato, que llevó a Bolsonaro al gobierno y a Lula a la cárcel.

Junto con Bolsonaro el juez Sergio Moro, encargado de la “lucha contra la corrupción”, ocupa ahora el Ministerio de Justicia. Su cómplice fue Deltan Dallagnol, Fiscal General del Estado y las conversaciones entre ambos las publicó el 9 de junio en The Intercept Brazil en portugués.

El Caso Lava Jato involucra a la oligarquía, brasileña y latinoamericana, que ejerce el poder político y económico: grandes empresarios, políticos, periodistas, jueces, fiscales, funcionarios… No se libra nadie.

El caso llevó al encarcelamiento del ex presidente Lula da Silva el año pasado. La condena de Moro a Lula, rápidamente confirmada por un tribunal de apelación, impidió que pudiera presentarse como candidato a la presidencia en un momento en que todas las encuestas le daban como favorito.

Lula ya fue elegido presidente dos veces por una gran mayoría en 2002 y 2006, antes de que el límite de dos años lo obligara a dejar la presidencia en 2010, cuando estaba en la cumbre de su popularidad.

La exclusión de Lula fue la clave que allanó el camino para la victoria electoral de Bolsonaro. Una vez en el gobierno Bolsonaro convirtió al juez Moro en un super ministro de Justicia para mantener la “lucha contra la corrupción” de manera permanente, es decir, para hacer y deshacer lo que diera la gana. Ahora Moro ejerce inmensos poderes policiales y de vigilancia en Brasil. Es un héroe aclamado en el mundo; un ejemplo de “limpieza”.

Los fiscales de Lava Jato habían desempeñado gran parte de su trabajo en secreto, al estilo inquisitorial, impidiendo evaluar la validez de las acusaciones y la solidez de las pruebas. Pero The Intercept ha roto el pacto de silencio y los manejos empiezan a salir a la luz. Ahora los investigados son los fiscales y los jueces, un papel que no les gusta nada.

En las grabaciones divulgadas los fiscales, con la colaboración del juez Moro, hablan abiertamente de su objetivo, que es claramente político: impedir que el Partido de los Trabajadores de Lula gane las elecciones. La famosa “independencia” de los jueces queda al desnudo.

https://theintercept.com/2019/06/09/brazil-car-wash-prosecutors-workers-party-lula/

Más información:
– El capitán Bolsonaro.com.br no dispara balas porque sus armas son virtuales (al menos de momento)
– Regresó a Brasil el papel tutelar de los militares
– ‘Si somos los primeros en ser atacados, debemos ser los primeros en reaccionar’
– ‘El policía que no mata no es policía’, afirma un candidato presidencial brasileño
-La Internacional Judicial, nueva arma imperial
– Brasil otra vez bajo la bota militar yanqui
– ¿Por qué pasó lo que pasó en Brasil?
– La guerra judicial contra gobiernos progresistas
– Dilma Rousseff: de la guerrilla a la poltrona
 

La ciencia al servicio de la guerra: Darpa investiga el uso de animales marinos como espías

Los científicos actuales, y con ellos la ciencia misma y las universidades, no sólo se han convertido en peones al servicio del capital sino de las guerras imperalistas. Este canon está representado por Darpa (Defense Advanced Research Projects Agency), que es el Pentágono de la ciencia y la ciencia del Pentágono.

Uno de los proyectos más recientes de los sicarios al servicio de Darpa es la investigación de los peces, camarones y plancton que habitan en el lecho marino para utilizarlos con fines de espionaje e inteligencia militar.

“Estamos tratando de entender lo que estos organismos pueden decirnos sobre la presencia y los movimientos de todo tipo de vehículos submarinos en el océano”, dice Lori Adornato, la gerente del programa.

Los seres vivos reaccionan de diferentes maneras ante la presencia de vehículos. Uno de los más conocidos, y objeto de uno de los ejes de investigación de Darpa, es el fenómeno de la bioluminiscencia, que induce a ciertos organismos marinos a empezar a brillar cuando son perturbados.

“Si un organismo como Noctiluca [un alga unicelular] está en la superficie del océano y un vehículo submarino se acerca, se puede ver desde un avión que utiliza la pista bioluminiscente”, dice la investigadora.

“Queremos entender si es posible distinguir la respuesta de los organismos a las perturbaciones inducidas por el hombre, o incluso de tipos específicos de objetos”, señala Vern Boyle, vicepresidente de Programas Avanzados y Capacidades Emergentes de Northrop Grumman, que participa en el proyecto de Darpa.

Los científicos observan una amplia gama de criaturas y comportamientos. El mero Goliat, por ejemplo, que puede alcanzar los 2,5 metros de longitud, es conocido por hacer un ruido muy fuerte cuando es abordado por buceadores. También muestra mucha curiosidad cuando un nuevo objeto entra en su hábitat. De hecho, muchas especies de peces hacen ruido constantemente para comunicarse entre sí o en respuesta a amenazas externas.

Uno de los estudios se refiere a la vigilancia del entorno sonoro subacuático. “Todavía estamos en las primeras etapas del proyecto. Acabamos de regresar de un viaje a las Islas Vírgenes de los Estados Unidos donde tomamos medidas de paisajes sonoros en presencia de un vehículo y en ausencia de un vehículo. Apenas estamos empezando a analizar estos datos ahora”, dice Alison Laferrière de Raytheon BBN Technologies, también partícipe del proyecto.

Laferrière está estudiando la posibilidad de explorar las posibilidades que ofrecen un cierto tipo de camarones que continuamente aplauden juntos, creando una señal sonora constante que rebota en los objetos circundantes. La idea es medir, como con los sonares tradicionales, el tiempo requerido para que la señal regrese y su fuerza, lo que podría revelar el tamaño, la forma y la distancia de los objetos submarinos que pasan cerca del crustáceo.

“El concepto no se basa en el hecho de que las gambas cambian su comportamiento de ninguna manera cuando el vehículo se acerca, sino que simplemente utilizan el sonido que crean”, dice.

Por lo tanto, los camarones podrían constituir un sistema de control indetectable y muy eficaz. “Es un sistema pasivo. Será de baja potencia y capaz de detectar incluso los vehículos más silenciosos”, añade Laferrière.

Las gambas se sumergen en el fondo del mar cuando escuchan un ruido fuerte. Los investigadores estudian si podría reaccionar sistemáticamente de la misma manera cuando se encuentra con un vehículo.

Helen Bailey, Profesora Asociada de Investigación en el Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, es muy optimista sobre el éxito de esta investigación. “Podemos implantar sensores en miniatura en los peces para detectar movimiento y profundidad. La tecnología ya existe para convertirlo en un sistema en tiempo real”, dice.

Según la experta, un ejército de peces puede servir como sistema de alerta de bajo coste contra los submarinos enemigos. Compárese con la cantidad de dinero que los Estados gastan en aviones, barcos, equipos hidrofónicos y micrófonos usados bajo el agua, así como equipos de vigilancia. El nuevo sistema permitiría a los ejército obtener información a bajo coste y en tiempo real.

Determinadas algas iluminan el océano ante la presencia de objetos extraños

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