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Día: 10 de junio de 2019 (página 1 de 1)

Cuando Trump pedía la pena de muerte a cinco menores de edad por un delito que no habían cometido

La cineasta Ava Duvernay estrena en Netflix “Así nos ven”, una serie de cinco capítulos basada en un hecho real: la detención de cinco menores del Bronx que eran inocentes y para los que Trump pedía en 1989 la pena de muerte.

La noche del 19 de abril de 1989 cambió para siempre la vida de Raymond Santana, Kevin Richardson, Antron McCray, Yusef Salaam y Korey Wise, cinco chicos negros de Harlem que estaban en el momento erróneo en el lugar equivocado. Algo que la ficción americana ha retratado de distintas formas y en diferentes momentos. Por ejemplo, vimos la premura policial y judicial para cerrar casos, aunque no estuvieran del todo atados, para cubrir unas estadísticas, como muestra la serie The night of.

Trisha Meili, una empleada de un fondo de inversiones de Wall Street, blanca, de 28 años, fue brutalmente atacada y violada la noche del 19 de abril de 1989 en la zona norte de Central Park, en Nueva York. Justo en ese momento, un grupo de niños bajaba al enorme parque desde el Bronx. Unos cometían robos, otros molestaban a los turistas y otros solo iban a ver lo que hacían los demás. El caso es que les detuvieron. Todos eran menores de edad. Su ADN no coincidía con el de la víctima y sus testimonios no tenían ninguna relación con el suceso. La policía tenía prisa. Nueva York tenía una criminalidad muy alta y el suceso se convirtió en mediático enseguida.

El racismo, la brutalidad policial y un sistema xenófobo y clasista destrozaron la vida de estos cinco chavales solo por el color de su piel y por la necesidad de encontrar un culpable al brutal ataque a una joven. Linda Fairstein, fiscal de hierro y métodos dudosos, que en la serie de Netflix interpreta Felicity Hauffman, instó a los agentes para que consiguiera una confesión de todos ellos, aunque fuera con amenazas, violencia, tortura psicológica y mentiras. Daba igual encontrar al verdadero culpable, pero había que mostrar a los neoyorquinos que todo estaba controlado.

A todos les mintieron, les dijeron que alguien les había visto con la mujer, les daban el nombre de otra persona y les decían que alguien les había acusado del crimen. Lo único que tenía que hacer para salir de allí era confesar que sí que habían participado, pero que había sido la persona que les había acusado quien cometió la violación.

El clima fue tremendo. Poco antes una mujer negra fue violada a escasos metros del suceso, pero nadie puso el foco en esa violación; sino en la mujer blanca, que se convirtió en la víctima de toda la ciudad. El empresario por excelencia de aquel momento, Donald Trump, compraba páginas en la prensa pidiendo la pena de muerte para estos chicos inocentes. Por si fuera poco en una entrevista declaró que quería que “los delincuentes de todas las edades tuvieran miedo”. Nada dijo después, cuando en 2001 apareció el verdadero culpable de la violación, un violador en serie que confesó y cuyo ADN sí coincidía.

Los abogados de los “Cinco de Central Park” acusaron a Trump de inflamar la opinión pública, y tras la confesión del violador en 2001, uno de ellos pidió a Trump que “como mínimo” pidiera “disculpas a esta comunidad y a los jóvenes y sus familias”. Las protestas se sucedieron en las afueras de la Torre Trump. El actual presidente solo tuvo una respuesta: «No me importa si hacen piquetes. Me gustan los piquetes». Quien si pidió perdón, y hasta pagó por ello, fue el ayuntamiento de Nueva York, que les indemnizó 25 años después con 40 millones de dólares.

Trump sigue sin pedir perdón, es más en Twitter ha atacado a la directora de esta miniserie, Ava Duvernay. Es una realizadora comprometida con la lucha contra el racismo en Estados Unidos. Su película Selma estuvo nominada a los Oscar, sobre la marcha por los derechos civiles de Martin Luther King. Después indagó en los fallos del sistema judicial y penitenciario de su país en “La enmienda XIII”, que explica por qué la mayoría de presos son negros, debido al racismo estructural de un país que no pone soluciones. Ahora, en “Así nos ven”, vuelve a denunciar esto.

La historia la conoció a través de uno de los chicos, que escribió por Twitter a Duvernay contándole lo que había sufrido. En los cuatro capítulos, la directora mezcla la parte emotiva con el proceso judicial. Todo un ejercicio de memoria histórica que pone los pelos de punta.

https://cadenaser.com/programa/2019/06/10/el_cine_en_la_ser/1560150300_089518.html

Página del New York Times comprada por Trump para pedir el linchamiento de los menores

Los gasoductos dibujan las alianzas y coaliciones en el Mediterráneo oriental

Israel planea construir el gasoducto submarino más largo del mundo con Chipre y Grecia para transportar gas desde el Mediterráneo oriental hasta Italia y los estados del sur de la Unión Europea. El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, acaba de dar su apoyo al proyecto. Se enfrentará a un gasoducto turco-ruso competidor, el TurkStream, un posible gasoducto Qatar-Irán-Siria, así como a un intento de Washington de transportar más gas natural licuado (GNL) a la Unión Europea para reducir su dependencia de Rusia.

El proyecto, que ha sido objeto de debate durante varios años desde que Israel descubrió las grandes reservas marinas de gas del campo Leviatán, se conoce como el proyecto de gasoducto EastMed. El gas natural fluirá desde el Leviatán a través de Chipre, Creta y Grecia hasta su terminal de Otranto, en el sureste de Italia. Los planes contemplan un gasoducto de 2.100 kilómetros con una profundidad de tres kilómetros. El costo se estima en 7.000 millones de dólares en un período de construcción de cinco años.

EastMed forma parte de un complejo de nuevas fallas geopolíticas en Oriente Medio. Cabe señalar que Emiratos Árabes Unidos ya han invertido 100 millones de dólares en un proyecto que el Jerusalem Post considera una «piedra angular oculta que sustenta un cambio en las relaciones entre partes del mundo árabe y el Estado judío». Esta frase parece referirse a la propuesta hecha en 2017 por Estados Unidos de crear una «OTAN árabe» con Arabia saudí y otros Estados árabes del Golfo, apoyada por los servicios de inteligencia israelíes, para contrarrestar la influencia de Irán en la región. Hoy se habla poco de esta OTAN árabe, pero los lazos entre el Israel de Netanyahu y los principales países árabes musulmanes sunitas siguen siendo fuertes.

A un actor regional no le gusta la idea de East Med: es la Turquía de Erdogan. Cuando Israel propuso EastMed por primera vez hace dos años, Erdogan se dirigió rápidamente a Rusia para firmar un acuerdo para construir el TurkStream de Gazprom y competir con Israel. EastMed estaría conectada a los yacimientos de gas de la parte griega de Chipre y, por tanto, de la Unión Europea. En los últimos meses, Erdogan ha acercado Turquía a Irán y especialmente a Qatar, un país donde se encuentran importantes figuras de la Hermandad Musulmana, mientras que las tensiones con Arabia saudí e Israel están aumentando. Por lo tanto, el conflicto entre sunitas y chiítas parece desvanecerse ante los problemas geopolíticos y el control de los gasoductos.

En el verano de 2017 hubo una dramática división entre los países árabes del Golfo, con Arabia saudí declarando un embargo contra Qatar por su «apoyo al terrorismo». Pero en realidad, esta iniciativa pretendía obstaculizar las conversaciones en curso entre Qatar e Irán, que comparten el yacimiento de gas natural más grande del mundo en el Golfo Pérsico. La parte qatarí se llama Campo Norte y su GNL es considerado el más económico del mundo para extraer, lo que ha convertido a Qatar, en los últimos años, en el mayor exportador de GNL del mundo. La parte vecina que pertenece a Irán se llama South Pars.

Después de gastar aproximadamente 3.000 millones de dólares para financiar a los grupos terroristas anti-Assad y anti-Irán en Siria con la vana esperanza de llevar un gasoducto hacia Siria y Turquía y acceder al enorme mercado del gas de la Unión Europea, parece que los versátiles qataríes, en el momento de la decisiva intervención rusa en Siria a finales de 2015, se dieron cuenta de que tendrían mucho que ganar cambiando de bando y trabajando abiertamente con Irán, Assad y Erdogan para vender conjuntamente su gas y el gas iraní a los mercados. Esta fue la razón de la clara división entre Qatar y los saudíes. También hay que señalar que Irán y Turquía acudieron en ayuda de los qataríes cuando los saudíes intentaron imponerles un embargo.

Además de la mezcla geopolítica de intereses en pugna, los tramos del gasoducto del Mar Negro entre Rusia y Turquía se terminaron a finales de 2018 y entraron en funcionamiento en 2019, ofreciendo 31.500 millones de metros cúbicos de gas anuales, la mitad de los cuales, es decir, unos 16.000 millones de metros cúbicos, estarán disponibles para los mercados de la Unión Europea. TurkStream, al igual que NorthStream, transportan gas ruso a la Unión Europea evitando las rutas habituales a través de una Ucrania políticamente hostil. Desde la terminal de Kiyikoy en Turquía, el gas ruso puede transportarse a Bulgaria, Grecia o a ambos países.

Serbia, que no pertenece a la Unión Europea, acaba de empezar a construir su tramo Turk Stream para transportar gas natural ruso a Europa. El Ministro de Asuntos Exteriores serbio, Ivica Dacic, subrayó recientemente en Moscú que los planes de Serbia para la construcción del gasoducto no dependen del trabajo de Bulgaria. TurkStream transportará gas ruso a través de Bulgaria, Serbia y Hungría. Bruselas no está contenta con ello.

Ahora entra en juego Israel, más estrechamente vinculado a Arabia saudí y a Emiratos Árabes Unidos, con el apoyo de Washington, financiado por una empresa francesa, el IGI Poseidón, filial de Edison, y que ofrece así una opción que rivaliza con la de Qatar, Irán, Turquía y Rusia. Turquía amenaza con perforar en busca de petróleo y gas en la parte turca de Chipre, mientras que el Líbano está desafiando la ruta del gasoducto que va de Israel a Chipre. Por último, ExxonMobil acaba de anunciar un importante descubrimiento de gas en las aguas territoriales de Chipre disputado por Turquía y Grecia, que pertenece a la Unión Europea.

No necesitamos realmente una bola de cristal para ver que los futuros conflictos geopolíticos y energéticos en el Mediterráneo oriental ya están previstos. Vigilad esa zona…

F. William Engdahl http://www.williamengdahl.com/englishNEO4May2019.php

Más información:

— Los yacimientos de gas complican las alianzas en el Mediterráneo oriental

4 de junio de 1943: un nuevo aniversario

Enrique Santos Discépolo
Darío Herchhoren

El 4 de junio de 1943 el ejército argentino dió un golpe de estado, y separó de la presidencia de la República Argentina al presidente Ramón Castillo. Con ese golpe se ponía fin a lo que se llamó con toda justicia «la década infame», que en realidad duró 13 años. Ese ominoso período de la historia argentina comenzó con otro golpe dirigido por el general fascista José Félix Uriburu, que destituyó al gobierno democráticamente elegido de Hipólito Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930, y que inauguró un tiempo obscuro de falta de trabajo, miseria moral y económica, y entrega de la economía argentina a Gran Bretaña y a los monopolios norteamericanos de la carne y de los granos.

La vieja oligarquía argentina, aliada al capital extranjero y siempre servil ante él gobernaba el país como si fuera una finca privada, y bautizó esa misma época como la del «fraude patriótico». Es decir que además de cometer ese fraude amañando elecciones, se ufanaba de ello diciendo que todo lo hacían «por el bien de la patria». Esto recuerda a Carlos III de España cuando practicaba el despotismo ilustrado. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo.

La Argentina surgida del golpe fascista de 1930 era en realidad una colonia inglesa al uso. El primer ministro inglés, que era Sir Winston Churchill bautizó a la Argentina como el «quinto dominio» de Inglaterra. Los otros cuatro eran Canadá, la India, (llamada la India inglesa para que no quepan dudas), Australia y Nueva Zelanda.

El director del Banco de la Nación Argentina era Sir Otto Leguizamón (argentino), que había sido nombrado Lord del imperio británico, por sus importantes servicios a la corona inglesa. Los ferrocarriles argentinos lo eran solo de nombre, ya que su propietario era Inglaterra, y el jefe de los letrados del servicio jurídico de esos ferrocarriles era Roberto Ortiz, que luego fue digitado como Presidente de la República Argentina en la misma década infame.

Es en esa misma época en que la cultura argentina está representada por dos grupos de intelectuales. Uno de ellos era el grupo de Florida, calle donde estaban las tiendas de moda más caras, y que se reunían en la cafetería Richmond, y el grupo de Boedo, una calle de Buenos Aires del barrio del mismo nombre, y donde se reunían los intelectuales comprometidos con la clase obrera.

En el primero de esos grupos militaban Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo, y que escribían una literatura traductora de valores que no eran los nativos. Eran en realidad lenguaraces de la cultura británica y norteamericana de la época.

En el grupo de Boedo militaban autores como Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Leopoldo Lugones, Elías Castelnuovo, y que escribían letras y música de tangos que era la música del pobrerío, y obras de teatro, que planteaban una problemática popular, ligada a la vida desgraciada que pasaban los sectores populares.

El principal renglón de la economía argentina era sin duda la carne vacuna, que estaba en manos de frigoríficos ingleses, y que con el objeto de su mejor control, el gobierno argentino, firma con el británico el tratado Roca Runciman, por el cual los precios de la carne se fijaban no por el vendedor que era el gobierno argentino, sino que se fijaba según las cotizaciones de la bolsa londinense.

En esa década proliferaron en los grandes núcleos urbanos de Argentina barrios de chabolas (villas miseria según la nomenclatura argentina) sobre todo en Buenos Aires, y en el puerto de Rosario (segunda ciudad del país en aquellos tiempos), y que por cierto pertenecía a una compañía inglesa. Esos barrios de chabolas tenían unos nombres muy expresivos como Villa desocupación, o Villa Cartón.

Proliferaron las enfermedades venéreas como la sífilis y la blenorragia, y miles de mujeres se vieron sometidas a su explotación sexual. Las obras públicas eran ejecutadas por empresas extranjeras, marginando al capital nacional, y esa ejecución se efectuaba sin control alguno del estado, que solo pagaba gordas facturas donde se pagaban sobreprecios enormes, que iban a abultar los bolsillos de los amigos de la oligarquía.

Pero dentro de esa fatalidad, en Europa había estallado la guerra en 1939, y como efecto colateral Inglaterra ya no podía controlar a su quinto dominio como en años anteriores. Las importaciones desde Europa estaban paralizadas, y ello trae como consecuencia no querida por la oligarquía, que comiencen a fabricarse en el país insumos y artículos que no podían importarse. Otra consecuencia no querida es que comienza a crecer la clase obrera, nutrida por contingentes de trabajadores rurales que abandonan el campo y se acercan a las ciudades en busca de salarios mejores y de mejores condiciones de vida con un horario y un sueldo que mes a mes viene en un sobre.

El ejército argentino estaba atravesado por diversas logias secretas de oficiales, que en forma embrionaria comenzaban a pensar en un país independiente, desarrollado y soberano. No tenían claro de qué manera llevar a cabo ese proyecto, pero sabían que era necesario acabar con los gobiernos  corruptos de la vieja oligarquía y poner en su lugar a otra clase social, que era una pujante burguesía que había crecido al amparo protector de la guerra europea y que reclamaba «su» lugar.

El golpe militar del 4 de junio de 1943, del que se cumple un nuevo aniversario significó un punto violento de la lucha de clases entre la vieja oligarquía terrateniente y la nueva burguesía nacional no aliada al imperialismo. Eso es el comienzo de una nueva andadura que culmina con el gobierno del General Juan Domingo Perón, que intenta una alianza entre la burguesía nacional y la clase obrera. Esa alianza funcionó bien, hasta que la relación de fuerzas en el mundo cambió, y la burguesía abandona a Perón y provoca su caida en 1955. Pero esa es otra historia de la cual ya hablaremos en otra entrada.

Las obras de arte del realismo soviético sirven ahora para los cambalaches capitalistas

‘Sobre la nieve’, del pintor soviético G.Nissky
El 31 de mayo el Tribunal de Arbitraje de Moscú ordenó la confiscación de los activos de dos banqueros, los hermanos Dmitri y Alexei Ananiev, que habían sido demandados por el banco privado PromSvyazBank, del que fueron los principales accionistas hasta 2017.

El banco les pide 282.000 millones de rublos, unos 4.000 millones de euros. Contra todo pronóstico, los dos hermanos no fueron encarcelados y huyeron a Londres. La indulgencia hacia ellos sugiere una protección de las altas esferas del Kremlin.

En efecto, una gran parte de sus propiedades han quedado embargadas por el tribunal. Entre ellas se encuentra el Instituto Ruso de Arte Realista (conocido con el acrónimo ruso Irri), un museo privado con una superficie de 4.500 metros cuadrados creado en 2011 por Alexei Ananiev en una fábrica textil que data de antes de la revolución.

El cambalache parece claro: a cambio de apoderarse de las obras de arte, el gobierno ruso ha dejado escapar al exilio a ambos hermanos.

Pero la noticia es mucho mas sabrosa porque hasta ahora nos habían asegurado que el realismo socialista era una mierda desde el punto de vista artístico, panfletos que no valían nada, como todo lo que se logró en la época soviética.

Es casi seguro que los hermanos Ananiev, unos ortodoxos muy piadosos, no compraron (o sea, robaron) todas esas obras por sintonía ideológica con los comunistas, sino por su valor de mercado. El valor acumulado de las obras expuestas asciende a varias decenas de millones de euros, según el sitio web Artguide.com. Una de las obras de Georgy Nissky, “Sobre la nieve”, fue adquirida por Alexei Ananiev de Sotheby’s por 2,9 millones de dólares en 2015.

Los marchantes y los coleccionaistas saben de los precios del mercado del arte más que los críticos de arte occidentales y las grandes cadenas de intoxicación. Nos enteramos de que el Irri está muy vigilado por una legión de guardias de seguridad que custodian los tesoros artísticos soviéticos, quela entrada sólo cuesta 4 euros y que, además, es un museo modélico en el mundo.

En sus paredes cuelgan todos los grandes nombres del realismo socialista, las joyas del arte soviético. Entre las pinturas más famosas se encuentran las de George Nissky “Sobre la nieve” y “On the Road”; Retrato de Clement Voroshilov en su oficina de Isaak Brodsky; Athlete atando una cinta de Alexander Deineka; Conferencia de Teherán y Clement Voroshilov y Maxim Gorki practicando tiro en la Casa Central del Ejército Rojo de Alexander Guerasimov.

El arte soviético ya padeció un primer ataque al caer la URSS, con la privatización (o sea, el saqueo). Ahora puede llegar el segundo que acabe defiitivamente con él. ¿Qué harán los acreedores con el museo?, ¿venderán las obras de arte para cobrar el dinero que les deben?

De momento el museo está cerrado por tiempo indefinido.

Stalin con el general Voroshilov, obra de Guerasimov

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