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Día: 19 de mayo de 2019 (página 1 de 1)

¿Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos?

A principios de este mes la prensa española (El Español, La República, El País, El Confidencial) lo titulaba sin ningún género de dudas, al más puro estilo seudoecologista: “Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos”.

Las noticias “ambientales” son así de catastróficas siempre y el origen también coincide: los “expertos” que trabajan para la ONU, que son considerados como los mejores expertos en cada materia.

En este caso se trata del IPBES (1), una plataforma intergubernamental sobre “ciencia y política” de los ecosistemas o, en otras palabras, uno de esos tinglados de la ONU en los que uno siempre se pierde, pero que suenan muy bien.

El Presidente de este tinglado no es otro que Robert Watson, quien ya ocupó el mismo cargo en el IPCC, el organismo que vigila el llamado “cambio climático” y es como todo lo demás: los “expertos” no los nombra una universidad sino un gobierno. Por eso, ni siquiera son necesariamente tales “expertos”.

Una parte de ellos los han captado de organizaciones ambientales en un ciclo, como el de las puertas giratorias, que no se acaba nunca, porque de esa manera recompensan la fidelidad política de los grupos seudoecologistas.

Los “expertos” del IPBES ganan un dineral y se reunen periódicamente en lugares paradisíacos para aprobar informes absurdos con los que justifican su nómina. Esos informes no se los lee casi nadie porque lo que interesa es el gran titular que llegará hastra las primeras portadas: “Hay un millón de especies en peligro de extinción por culpa de los seres humanos”.

La cifra del millón de especies al borde de la extinción es el colmo de la seudociencia porque se lo han sacadao de la manga “a ojo de buen cubero” porque es imprescindible para que el titular llegue a su destino. Aparece en las páginas 3 y 13 del resumen procedente de un cálculo absolutamente delirante:

a) en el planeta existen 8 millones de especies, “más o menos”
b) el 75 por ciento de ellas son insectos, “más o menos”
c) el 10 por ciento de los insectos están en riesgo de extinción, “más o menos”
d) luego hay un millón de especies a punto de extinguirse, “más o menos”

Es este tipo de argumentos el que conduce a que nos alegremos de la extinción de esa especie de “expertos” que nos hace dudar de la inteligencia de quienes ocupan las poltronas de los organismos internacionales.

Los cálculos son siempre idénticos, aunque expuestos de manera diversa
al estilo del cuento de la lechera: diariamente se extinguen 100
especies, anualmente se extinguen 40.000 y en 25 años se habrán
extinguido un millón, una cifra redonda que no se la han inventado ahora sino que tiene su origen en una obra escrita por Norman Myers en 1979 (2).

La monserga se repite desde entonces sin ningún argumento ni observación. Los aficionados pueden leer una colección de tonterías bastante similar en la web de “Ecologistas en Acción” (3) en la que abundan los “se sabe”, “se dice” y “se comenta”, que es lo más parecido que hay a la prensa del corazón.

A fecha de hoy la ciencia no conoce las especies que existen en este planeta y mucho menos puede enumerarlas y cuantificarlas, por lo que es una estupidez asegurar que están desapareciendo o aumentando.

Por eso uno de los grandes chistes de la seudociencia consiste en lanzar especulaciones sobre el número de especies que hay, que es como contar los granos de arena de una playa. Hay cálculos para todos los gustos porque hablar es gratis. Unos calculan tres millones y otros 1.000 millones.

Esta última cifra procede de Jay Lennon y Kenneth Locey, de la Universidad de Bloomington, en Indiana, y se sostiene en la consideración de que el número de microbios (bacterias, fúngidos) es mucho mayor del que se ha creído hasta ahora.

Hasta hoy los biólogos han censado 1,23 millones de especies, que son como la punta del iceberg porque es una tarea que no se acabará nunca.

La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) vigila casi 60.000 especies, de las que considera a 12.625 amenazadas de extinción, unas cifras mucho más modestas que las que el IPBES y la prensa han lanzado al aire.

Concluyamos diciendo que en ecología es casi imposible encontrar una noticia que no sea realmente absurda.

(1) https://www.ipbes.net/sites/default/files/downloads/spm_unedited_advance_for_posting_htn.pdf
(2) Norman Myers The Sinking Ark : A New Look at the Problem of Disappearing Species, Pergamon Press, Oxford.
(3) https://www.ecologistasenaccion.org/?p=6297

Más información:

– ¡Que viene el lobo!
– El mito de la biodiversidad
– Biodiversidad: cada día aparecen nuevas especies que no se conocían o se creían extinguidas

– El chiste de la extinción de un millón de especies llega a la Cámara de Representantes de Estados Unidos 

Irán protege sus sistemas informáticos contra las agresiones israelíes

La guerra imperialista se desarrolla tanto en el espacio real como en el virtual, pero en la medida en que el primero depende del segundo, internet adquiere un protagonismo cada vez mayor.

En el espacio virtual los tanques y los cañones se llaman virus y para destruir cualquier istalación ya no es necesario disparar y destruir sino que basta con introducir un virus en el sistema informático quel que depende.

Lo mismo que en los organismos biológicos, los virus informáticos también tienen su contrapartida dialéctica, que son sus anticuerpos. Como en cualquier batalla, los primeros atacan; los otros se defienden de los anteriores.

Así, junto a las guerras convencionales han aparecido las ciberguerras porque internet lo inventaron los militares con esa finalidad, que es la suya propia: la guerra.

En 2010 Israel paralizó una central nuclear iraní gracias al virus Stuxnet y ahora los iraníes se defienden. Rusia ha preparado su espacio virtual contra el bloqueo y las agresiones informáticas procedentes de Estados Unidos e Irán ha hecho lo propio, según dijo el jueves el ministro de Comunicación, Mohammad Javad Azari-Jahromi.

Han desarrollado aplicaciones para proteger su ciberespacio de ataques, como los que lleva a cabo el virus Stuxnet en 2010.

El nuevo programa informico iraní evitará la repetición de los daños causados por los virus que antes atacaban el complejo militar-industrial de su país.

“Los científicos universitarios iraníes han desarrollado un cortafuegos para los sistemas de automatización industrial con el fin de neutralizar el sabotaje industrial como el causado por Stuxnet en las redes eléctricas, y ha sido probado con éxito”, dijo Jahromi.

El virus Stuxnet fue descubierto en 2010 y, según se informa, fue desarrollado conjuntamente por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel. Ha penetrado en el programa nuclear del Irán y ha saboteado parte de sus procesos de enriquecimiento acelerando sus centrifugadoras.

El pasado mes de noviembre, Jahromi acusó a Israel de llevar a cabo un ciberataque dirigido a “dañar la infraestructura de comunicaciones de Irán”.

Más información:
– Unidad 8200: el espionaje electrónico israelí queda al descubierto
– Internet es un nido de espías

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