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Día: 29 de abril de 2019 (página 1 de 1)

El gasto en armamento supera sus resgistros máximos desde hace 30 años

El año pasado el gasto militar alcanzó su nivel más alto en el mundo desde 1988, impulsado por los importantes aumentos de los presupuestos de defensa de Estados Unidos y China, las dos principales potencias económicas.
En su informe anual, publicado hoy, el Sipri (Stockholm International Peace Research Institute) escribe que el gasto militar mundial ascendió a 1.820.000 millones de dólares en 2018, un aumento del 2,6 por ciento con respecto a 2017.
El gasto militar de Estados Unidos aumentó un 4,6 por ciento el año pasado a 649.000 millones de dólares, y Estados Unidos siguen liderando con diferencia, con un gasto militar equivalente al 36 por ciento del gasto militar mundial total el año pasado.
China ocupa el segundo lugar. El gasto militar, por vigésimo cuarto año consecutivo, subió un 5,0 por ciento el año pasado a 250.000 millones de dólares.
“En 2018, Estados Unidos y China representaban la mitad del gasto militar mundial”, dice Nan Tian, investigador del Sipri.
Los otros grandes países, en términos de gasto militar, son, en orden decreciente, Arabia saudí, India, Francia, Rusia, Reino Unido, Alemania y Corea del Sur. Arabia, que encabeza una coalición panárabe que lucha contra los milicianos huthíes en Yemen, tuvo el año pasado el gasto militar per cápita más alto del mundo, justo por delante de Estados Unidos.
El Reino Unido y Francia gastaron el año pasado el 1,8 por ciento y el 2,3 por ciento de su PIB, respectivamente, en armamento.

Cómo apoyó la CIA a los yihadistas en Siria

Manuel E. Yepe 
Un pormenorizado trabajo publicado el 17 de abril en el portal GlobalGeoNews con la firma del periodista francés Maxime Chaix, autor del libro  La Guerra en la Sombra en Siria  aporta importante información acerca de los orígenes de la sorpresiva vinculación protagónica de Estados Unidos en la guerra anti-Assad en Siria.  Timber Sycamore  es el nombre en clave de una operación encubierta autorizada oficialmente por el entonces Presidente estadounidense Barack Obama en junio de 2013 para entrenar y equipar los rebeldes contra su homólogo sirio. Pero en realidad ese  apoyo  comenzó en octubre de 2011, cuando la CIA estaba operando a través del MI6 (el servicio de inteligencia exterior británico) para evitar tener que notificar al Congreso que estaba armando a los rebeldes en Siria. Originalmente, la CIA y el MI6 establecieron una red de suministro de armas a los rebeldes en Siria desde Libia, un plan en el que participaron los servicios de inteligencia saudíes, qataríes y turcos.
En la primavera de 2012, Obama firmó de mala gana una orden ejecutiva de alto secreto, que autorizó a la CIA a proporcionar «apoyo no letal» a los rebeldes en Siria. En concreto, lo que hizo la CIA fue vincular a sus aliados de Qatar y Arabia Saudí con una serie de fabricantes de armas de los Balcanes (Bulgaria, Rumanía, Serbia, Croacia, etc.). Con el apoyo de la OTAN, que controla las exportaciones de armas de los Balcanes a través de la EUFOR, los servicios secretos de Qatar y Arabia Saudí empezaron a comprar armas y municiones de estos países para equipar ilegalmente a los rebeldes sirios. En octubre de 2012, el New York Times reveló que este vasto tráfico de armas patrocinado por la CIA iba a apoyar principalmente a grupos yihadistas en Siria, mientras que las exportaciones de armas por vía aérea iban en aumento, con la inyección de armas en territorio sirio desde «teatros de operaciones» en Turquía y Jordania, a través de la FSA («Ejército Libre de Siria») y de traficantes de armas locales. Finalmente, resultó que estos «quirófanos» fueron improvisados por quince servicios de inteligencia occidentales y de Oriente Medio, entre ellos la DGSE y el MI6, aunque todavía no se sabe exactamente qué papel desempeñaban estas agencias en esta guerra secreta.
Lo que está claro es que decenas de miles de toneladas de armas y millones de cartuchos de municiones fueron introducidos en el escenario de guerra sirio por esta operación. También se ha comprobado que estos armamentos fueron destinados en su mayoría a equipar a los grupos yihadistas, incluyendo a la milicia terrorista que se proclamó a sí misma «Estado Islámico» en junio de 2014.
Finalmente, Donald Trump decidió eliminar esta operación a principios del verano de 2017. Este fue un gran revés para la CIA, ya que el Presidente de los Estados Unidos pronosticaba una derrota de Estados Unidos y sus aliados rusos, iraníes y libaneses en la guerra contra Siria. El papel coordinador de la Agencia fue confirmado en junio de 2018 por Ben Rhodes, asesor principal de Obama de 2009 a 2017 quien argumentó que la inclusión de al-Nusra en el listado de organizaciones terroristas del Departamento de Estado en diciembre de 2012 fue un movimiento «esquizofrénico», ya que era obvio que la milicia yihadista era una «parte importante» de la oposición anti-Assad.
Según el periodista Mehdi Hasan la CIA había desempeñado un papel de coordinación en este vasto comercio de armas y la participación de Estados Unidos en esta guerra en la sombra había sido mucho mayor de lo que se pensaba. Según el Washington Post, ésta fue una de las mayores operaciones encubiertas» de la CIA en su historia. En enero de 2016, el New York Times lo confirmó, señalando que las maniobras de la CIA para derrocar a Assad formaban parte de una campaña multinacional que incluía miles de millones de petrodólares de los estados del Golfo, invertidos principalmente por Arabia Saudita. Esta guerra secreta marcó el comienzo, entre 2011 y 2017, de una estrecha cooperación entre los servicios secretos occidentales y sus homólogos turcos y del Cercano Oriente.
Así, muchos expertos y periodistas cometían el error de analizar las operaciones de las distintas potencias de Oriente Medio de forma aislada de las de los gobiernos occidentales. Por el contrario, como admitió el ex primer ministro de Qatar en 2017, se trataba de una operación conjunta y coordinada en la que participaban todos esos servicios de inteligencia. Debido al número récord de financiadores públicos y privados que apoyan esta campaña, y a las decenas de miles de muyahidines anti-Assad que fueron ayudados directa o indirectamente por la CIA y sus aliados, creo que esta podría ser la operación clandestina más masiva en la historia de la Agencia. Sin embargo, no se he podido determinar eso con certeza debido al secretismo de esta guerra en la sombra, que impide el acceso a los archivos y limita severamente la cantidad de filtraciones a la prensa.

https://www.poresto.net/2019/04/27/como-apoyo-la-cia-a-los-yihadistas-en-siria/

Asalto a la embajada de Corea del norte en Madrid: últimas informaciones

Adrian Hong Chang
La CIA dirigió el asalto a la embajada de Corea del norte en Madrid el 22 de febrero. Al menos dos de los diez mercenarios que entraron en la embajada e interrogaron al personal diplomático han sido identificados y tienen vínculos con los servicios de inteligencia estadounidenses. 
El asalto tuvo lugar unos días antes de la cumbre Trump-Kim en Hanoi y estaba programado para arruinarla.
La CIA negó cualquier implicación, pero el gobierno español ha reconocido que su respuesta fue “poco convincente”. A su vez, la CIA desmintió los informes españoles poniendo por delante que un grupo fantasmal partidario del cambio de régimen en Corea había llevado a cabo el asalto.
“El grupo responsable de la operación de finales de febrero es conocido como Defensa Civil Cheollima, una organización disidente secreta comprometida con el derrocamiento del gobierno” de Pyongyang, dijeron al Washington Post los que planificaron y ejecutaron la misión (1).
“Este grupo es el primer movimiento de resistencia conocido contra Corea del norte, lo que hace que sus actividades sean muy interesantes”, dijo Sung-Yoon Lee, profesora de Estudios Coreanos en la Fundación Kim Koo Korea y profesor asistente en la Facultad Fletcher de Derecho y Diplomacia de la Universidad Tufts.
Lee afirma que Cheollima es una agrupación de coreano-americanos que funciona como pantalla de la CIA.
A finales de marzo la Audiencia Nacional identificó a Adrian Hong Chang como jefe del asalto a la embajada. Adrian Hong Chen es el jefe de Cheollima. La Audiencia Nacional ha exigido la extradición de Hong y sus cómplices a Estados Unidos y uno de ellos ha sido detenido.
Christopher Philip Ahn
 “Un veterano de la Armada estadounidense del sur de California formó parte de un grupo de disidentes armados con machetes y armas falsas que irrumpieron en la embajada de Corea del norte en Madrid, ataron y golpearon a los funcionarios en su interior”, anunciaron los fiscales federales (2).
El mercenario se llama Christopher Philip Ahn y España ha pedido su extradición por robo, detención ilegal y organización criminal.
En California el juez Jean Rosenbluth le ha negado la fianza a Ahn en una audiencia judicial celebrada en Los Ángeles.
Los fiscales dijeron que Ahn fue detenido en casa de Adrian Hong Chang en Los Ángeles, quien no estaba en casa y por eso no fue detenido. Christopher Ahn es ciudadano estadounidense. Adrian Hong tiene pasaporte mexicano.
Una de las razones por las que el juez le negó la fianza es la extraordinaria violencia utilizada en el asalto. La policía española encontró a las ocho víctimas dentro. Habían sido retenidos como rehenes durante dos horas, con la cabeza en un saco, golpeados e intimidados. Dos de ellos necesitaron atención médica.
“El grupo, armado con machetes, barras de hierro, cuchillos y pistolas falsas, golpeó a algunos de los funcionarios y los ató con cadenas y cables”, dicen los fiscales californianos. Pusieron bolsas en las cabezas de los funcionarios, los golpearon y los amenazaron con barras de metal y armas, según los documentos judiciales.
Fue el propio dirigente del asalto, Adrian Hong Chang, quien denunció a Christopher Philip Ahn. Después del ataque, Hong Chang se reunió con policías del FBI en la sede de Los Ángeles y les dijo que Christopher Ahn, un antiguo miembro de la Marina, había participado en el ataque.
Uno de los funcionarios de la embajada madrileña identificó posteriormente a Ahn como uno de los asaltantes por la foto de su perfil en LinkedIn.
Pyongyang presiona para que Estados Unidos haga una declaración formal que ponga fin a la Guerra de Corea, que terminó en un armisticio en 1953 sin un tratado de paz.
Los ejercicios militares de Estados Unidos con Corea del sur no ayudan nada en esa dirección y Kim Jong-un los ha calificado de provocativos.
Trump ha cancelado algunos de ellos y ha abierto la posibilidad de emitir una declaración de fin de guerra en el futuro.
La creación y manipulación de movimientos de “resistencia”, como el grupo Cheollima, es un instrumento típico estadounidense para el “cambio de régimen”. Esa “resistencia” se utiliza luego como pretexto para un cambio de régimen violento por la fuerza militar. Fue el “Congreso Nacional Iraquí”, del expatriado Ahmed Chalabi, el que desempeñó un papel importante en la preparación de la guerra en Irak. Se ha utilizado, y se sigue utilizando, un apoyo similar de “resistencia” para abogar por una guerra contra Libia, Siria y, pronto, Venezuela.
(1) https://www.washingtonpost.com/world/national-security/a-shadowy-group-trying-to-overthrow-kim-jong-un-raided-a-north-korean-embassy-in-broad-daylight/2019/0
(2) https://www.stripes.com/news/us/no-bond-for-marine-veteran-suspected-in-n-korea-embassy-attack-1.578164

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