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Día: 17 de abril de 2019 (página 1 de 1)

Los carniceros del Plan Cóndor votaban para elegir a las víctimas de sus crímenes

Videla y Pinochet, los jefes de la carnicería
En el peor momento de las dictaduras latinoamericanas, existía un pequeño espacio donde se votaba. Los delegados de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia a la sede central del Plan Cóndor debatían y elegían por mayoría simple a sus víctimas. Cada delegado presentaba una “propuesta operativa” y la discusión sobre oportunidad, costo político y material terminaba en una votación. Si había desacuerdo, se hacía un acta con copias para cada país participante. Si se aprobaba una “operación” se ponía en marcha una maquinaria burocrática que incluía pasajes y viáticos de hasta 3.500 dólares por día para los grupos de tarea de hasta cinco agentes.

Los documentos secretos desclasificados por Estados Unidos y recibidos por el ministro de Justicia Germán Garavano este viernes incluyen un Reporte de Información de Inteligencia de la CIA fechado el 16 de agosto de 1977, que describe en detalle la parte burocrática del Plan Cóndor. El informe no está clasificado como secreto, pero arranca con la advertencia de que incluye “fuentes y métodos sensibles de inteligencia”, código para avisar que no puede ser difundido para no comprometer agentes, fuentes o maneras de robar papeles.

El documento avisa a la Central que los servicios de inteligencia de cinco países y “hasta cierta medida Brasil” firmaron en septiembre de 1976 un acuerdo de cooperación para “operaciones contra blancos subversivos”. La CIA hace una distinción hasta ahora inédita en la mecánica del Plan Cóndor al afirmar que “Cóndor” es el nombre del pacto de cooperación, que en la práctica se llama “Operación Teseo”.

Los agentes de la CIA en Argentina que redactaron el Reporte afirman haber visto una copia del acta original, que arranca con un párrafo titulado “Reglamento de Teseo, Centro de Operaciones”. El primer tema es definir la misión, lo que consiste en identificar blancos “de acuerdo con los pedidos presentados por los participantes, y asignar oportunidades y prioridades”. El Centro de Operaciones tiene que instruir a los “equipos de inteligencia y de operaciones”, los primeros encargados de ubicar e identificar a los blancos y los segundos de matarlos y escapar.

A la manera militar, el Centro tiene la responsabilidad de administrar los recursos humanos y materiales de cada operación, instruir a los servicios de cada país sobre qué colaboración tiene que prestar y recordarles que según lo pactado, los servicios extranjeros deben dar prioridad a los requerimientos de la Operación Teseo.

Operación Teseo tiene base en Buenos Aires, designado como Cóndor 1 en la jerga interna. El Centro de Operaciones es formado por representantes permanentes de los servicios de inteligencia de los países participantes. A las órdenes de este Centro se colocan equipos de inteligencia y de operaciones, “formados por personal de los países miembros”, y equipos de reserva por si las cosas se complican. Estos equipos tienen prohibido visitar el Centro de Operaciones a menos que reciban órdenes específicas de hacerlo.

Según el documento, “el número mínimo de agentes provisto por cada servicio participante será, en lo posible, de cuatro personas, con una mujer a ser incluida eventualmente. Cada país tendrá un equipo similar en reserva, listo a cubrir cualquier eventualidad”.

El Centro de Operaciones en Argentina es el encargado de administrar los fondos de la Operación Teseo, y el encargado de recibir las liquidaciones de gastos de cada grupo de tareas. Cada país participante puso una cuota de diez mil dólares para arrancar la Operación y aceptó aportar una cifra similar al final de cada operativo, “en un plazo no mayor de quince días”.

Por fuera de estos gastos operativos, el Cóndor es como un club en el que cada país paga una cuota de doscientos dólares por mes “que vence el treinta de cada mes”. Esta modesta cifra es para “cubrir gastos de funcionamiento y mantenimiento del Centro de Operaciones”.

Pero tanta modestia económica se contradice con los gastos operativos previstos en el mismo reglamento. Los grupos de tareas en el extranjero reciben un viático estimado en 3500 dólares “por día y por persona, más una cifra fija de mil dólares para ropa”. Todos estos gastos deben ser presentados a la central por los jefes de grupo, para que sean aprobados por los miembros participantes. Si no hay objeción, cada representante permanente tiene el deber de comunicarse con su gobierno para cubrir los fondos del Centro de Operaciones.

Por cuerda separada, los agentes recibían equipamiento del Centro de Operaciones o, de no ser posible, de los servicios de inteligencia locales. Esto incluía armas, municiones, explosivos, documentos, ropa, equipos electrónicos y de comunicaciones, y “miscelánea”.

Los “equipos de trabajo”, como llaman los de la CIA a los grupos de tareas, “serán formados por miembros de uno o más servicios de acuerdo a su experiencia, calificaciones personales y características del blanco”. El Centro de Operaciones determina un blanco a eliminar y el momento de hacerlo. Tomada la decisión, los equipos de inteligencia tienen la tarea de “identificar al blanco, localizarlo, seguirlo, comunicarse con el Centro de Operaciones y retirarse”. Un miembro del equipo de inteligencia y sólo uno puede hacer contacto con el equipo de operaciones. Ese agente tiene que asegurarse de que la información llegue a los operativos y mostrarles el blanco, y luego retirarse de la escena.

El equipo de operaciones tiene que “ejecutar al blanco” cumpliendo tres pasos: “A, interceptar el blanco, B, cumplir la operación y, C, escapar”. Por razones de seguridad operativa, los miembros de cada equipo no pueden conocer a los del otro. Los únicos que hablan son los jefes de cada grupo de tareas.

Operación Teseo cuenta con una red propia de comunicaciones llamada Condortel, para manejar todo tráfico entre el Centro de Operaciones y los servicios de los países participantes. De ser necesario, se hablará por teléfono, con la llamada a cargo de la central en Buenos Aires.

Pero si es necesario mandar documentos, papeles de cualquier tipo, se determina que se usará “la valija diplomática” de las respectivas embajadas, o enviados especiales que conozcan las medidas de seguridad necesarias.

El capítulo final del documento de la CIA indica que el Centro de Operaciones de Teseo se toma dos horas para el almuerzo, ya que opera de 9.30 a 12.30 y de 14.30 a 19.30. Sólo si hay una operación marcha se estiran los horarios nombrando un “oficial de turno noche”, rotando la nacionalidad entre los miembros permanentes. Burocráticamente, se establece que el alojamiento, comidas y transporte de este oficial serán pagos por el Centro de Operaciones.

Y aquí aparece una sorpresa, justo al final: el Cóndor funcionaba como una democracia interna donde se votaba entre iguales. Al elegir los blancos, explica el documento de la CIA, “cada representante presenta su selección de un blanco en la forma de una propuesta. La selección final de un blanco será por votación y se determinará por mayoría simple. En caso de desacuerdo, se hace un acta del debate que será firmada por los respectivos representantes y enviada a los servicios correspondientes para su información”.

Mientras la CIA conseguía los documentos fundacionales y organizativos del Cóndor, la Oficina de Inteligencia e Investigaciones del Departamento de Estado circulaba sus análisis de la coordinación en el Cono Sur. En un informe fechado el seis de octubre de 1977, que ahora se difunde sin faltantes ni tachaduras, los diplomáticos especulan sobre la posible formación de un bloque sudamericano a partir de la coordinación de inteligencia. Acertadamente, descartan la posibilidad por las “enemistades preexistentes” y porque Brasil no muestra mayor entusiasmo por la idea y prefiere invertir en esfuerzos propios de propaganda internacional.

Pero en el texto aparece un tema nuevo, el de la idea de abrir oficinas operativas del Plan Cóndor en Estados Unidos y Europa Occidental. La misión de estas oficinas será la de “encarar el asesinato de supuestos opositores subversivos de los gobiernos participantes (en el Cóndor) que viven en Europa Occidental”. Según los diplomáticos, los tres países “más entusiasmados” con la idea son Chile, Uruguay y Argentina, por la actividad de sus respectivos exiliados. Brasil, dice el análisis, no está interesado y rechazó la idea. Según el Departamento de Estado, los brasileños no quieren pagar el costo político de que se conozca semejante operación ni tener socios como la notoria DINA chilena.

Los países interesados en operar en Europa lo hicieron a través de sus embajadas, creando estructuras de inteligencia notorias, como la argentina en París.

https://www.pagina12.com.ar/187372-el-funcionamiento-del-plan-condor-revelado-por-un-documento-

La Inquisición aún no ha acabado su trabajo: detenido en Ecuador un colaborador sueco de Assange

El informático sueco Ola Bini
La policía ecuatoriana detuvo el sábado a Ola Bini, un informático sueco de 36 años, por una supuesta conspiración para desestabilizar al presidente Lenin Moreno.

Bini es una personalidad mundialmente conocida en el campo de la programación libre y un defensor de los derechos digitales y la intimidad en la red. Estaba a punto de volar a Japón de vacaciones.

La orden de detención lo identifica como ciudadano ruso y no como sueco. El “error” forma parte de la campaña de caza de brujas encabezada por Moreno y su ministra del Interior, María Paula Romo. Los términos son los mismos de siempre: el gobierno ecuatoriano es víctima de una conspiración en la que están implicados dos fantasmales “piratas rusos” no identificados, que trabajarían con WikiLeaks, Bini, y el antiguo ministro de Asuntos Exteriores del país, Ricardo Patiño.

La única prueba contra Bini es que es amigo personal de Assange y que lo visitó en la embajada ecuatoriana en Londres en varias ocasiones entre 2015 y este año. La abogada Solia negó que Bini tuviera ninguna conexión con WikiLeaks.

“Están tratando de vincularlo con algún tipo de posible caso de espionaje sin ninguna prueba”, añadió Solia. David Ochoa, presidente de la Asociación de Software Libre de Ecuador dijo que durante sus cinco años en Ecuador, Bini trabajó en el campo de la seguridad y la criptografía en internet. Empleado en el Centro para la Autonomía Digital, con sede en Quito, Bini mantenía un blog que no contenía ningún enlace o referencia a WikiLeaks.

Ecuador concedió a Assange asilo político en su embajada en Londres en 2012. El australiano está perseguido por Estados Unidos por revelar los crímenes de guerra cometidos por los imperialistas. La acusación de espionaje puede costarle una pena de muerte.

El gobierno de Moreno también ha emitido una orden de detención contra el antiguo canciller Ricardo Patiño. Le acusan de viajar con Bini a Perú, España y Venezuela y de colaborar con los fantasmales “piratas rusos”.

Patiño asegura que nunca conoció a Bini, y mucho menos viajado con él. “Tampoco conozco a los piratas rusos”, añadió. “Los únicos rusos que conozco son el Presidente Putin, el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov y el embajador de Rusia”.

El gobierno ecuatoriano han solicitado el encarcelamiento de Patiño y Virgilio Hernández, un antiguo diputado. Ambos convocaron una manifestación contra Moreno por la defensa de Assange y los derechos democráticos. Ambos son figuras del Movimiento Revolución Ciudadana, un grupo de oposición asociado al antiguo Presidente Correa.

Correa es un político asociado a la marea latinoamericana que comenzó en 1998 con la llegada de Chávez al gobierno de Venezuela. Al tiempo que concedió asilo político a a Assange, comenzó a tratar de silenciarle cuando WikiLeaks publicó los documentos que exponen la manipulación del Partido Demócrata en las primarias de 2016 a favor de Hillary Clinton.

WikiLeaks también dio a conocer los discursos a puerta cerrada de Clinton en los que prometió su apoyo a los buitres de Wall Street.

La reacción ecuatoriana quiere que Assange sea entregado a los estadounidenses por un plato de lentejas y para acelerar la firma de un acuerdo de libre comercio con Washington.

Moreno ha firmado un plan de rescate con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ppor valor de 4.500 millones de dólares en créditos a cambio de medidas de ajuste estructural, incluyendo una reforma de la legislación laboral, el despido de más de 10.000 funcionarios públicos y recortes drásticos en los servicios públicos.

Estas medidas han provocado protestas masivas, una huelga general y una caída en el índice de popularidad de Moreno en las últimas encuestas.

En una entrevista publicada el domingo por el diario británico The Guardian, Moreno volvió a dar muestras de su papel de lacayo del imperialismo al afirmar que Assange había convertido la embajada ecuatoriana en Londres en un centro de espionaje.

Por lo demás, no es ninguna sorpresa afirmar que Moreno es un corrupto. Cobró millones de dólares en sobornos de una empresa constructora china que construye una represa hidroeléctrica en Ecuador. Una empresa ficticia en el extranjero, controlada por la familia de Moreno, pagó estos sobornos a los destinatarios.

El gobierno ha implicado a WikiLeaks en estas revelaciones, basándose en la única evidencia de que la cuenta de Twitter de WikiLeaks ha llamado la atención sobre la historia. Sin embargo, el escándalo ya era bien conocido y estaba siendo investigado en Ecuador.

Moreno comenzó su carrera política como miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), un movimiento seudoizquierdista con implantación en varios países de América Latina.

Más información:
– El Presidente de Ecuador ha vendido a Assange a Estados Unidos a cambio de 4.200 millones de dólares
– El FBI regresa a Ecuador
– La siniestra calavera de la CIA siempre está al acecho en Ecuador

Todos contra todos: la estrategia imperialista del caos guiado

Manlio Dinucci

Todos contra todos: es la imagen mediática de ese caos que es la mancha de aceite en la orilla sur del Mediterráneo, desde Libia hasta Siria. Una situación en la que incluso Washington parece impotente. En realidad, Washington no es el aprendiz del hechicero que no puede controlar las fuerzas que se ponen en movimiento. Es la fuerza motriz de una estrategia -la del caos- que, al demoler Estados enteros, provoca una reacción en cadena de conflictos que utiliza según el antiguo método de “divide y vencerás”.

Tras salir victorioso de la Guerra Fría en 1991, Estados Unidos se proclamó “el único Estado con verdadera fuerza, alcance e influencia global en todas las dimensiones -política, económica y militar”, proponiendo “impedir que cualquier potencia hostil domine una región -Europa Occidental, Asia Oriental, el territorio de la antigua Unión Soviética y Asia Sudoccidental (Oriente Medio)- cuyos recursos serían suficientes para generar una potencia global”.

Desde entonces, Estados Unidos y la OTAN bajo su mando se han fragmentado o demolido, uno a uno, los Estados considerados un obstáculo al plan de dominación mundial -Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria y otros- mientras que otros (incluidos Irán y Venezuela) se encuentran en la línea de fuego.

El golpe de Estado de Estados Unidos y la OTAN en Ucrania forma parte de la misma estrategia, con el fin de provocar una nueva Guerra Fría en Europa para aislar a Rusia y reforzar la influencia de Estados Unidos en Europa.

Mientras que la atención política y mediática se centra en el conflicto de Libia, el escenario cada vez más amenazador de la escalada de la OTAN contra Rusia está siendo eclipsado. La reunión de 29 ministros de Asuntos Exteriores, convocada el 4 de abril en Washington para celebrar el 70 aniversario de la OTAN, reafirmó, sin ninguna prueba, que “Rusia está violando el Tratado CNI con el despliegue de nuevos misiles nucleares en Europa”.

Una semana más tarde, el 11 de abril, la OTAN anunció que este verano será la “actualización” del sistema de “defensa antimisiles” Aegis de Estados Unidos con sede en Deveselu, Rumanía, asegurando que “no proporcionará ninguna capacidad ofensiva al sistema”.

Este sistema, instalado en Rumanía y Polonia, y a bordo de los buques, puede lanzar no sólo misiles interceptores, sino también misiles nucleares. Moscú advirtió: si Estados Unidos despliega misiles nucleares en Europa, Rusia desplegará misiles similares en su propio territorio apuntando a bases europeas. Como resultado, el gasto de la OTAN en “defensa” está aumentando: los presupuestos militares de los aliados europeos y de Canadá aumentarán en 100.000 millones de dólares en 2020.

Los ministros de Asuntos Exteriores, reunidos en Washington el 4 de abril, se comprometieron en particular a “hacer frente a las acciones agresivas de Rusia en la región del Mar Negro”, estableciendo “nuevas medidas para apoyar a nuestros socios cercanos, Georgia y Ucrania”.

Al día siguiente, docenas de barcos y cazabombarderos de Estados Unidos, Canadá, Grecia, Países Bajos, Turquía, Rumanía y Bulgaria iniciaron un ejercicio de guerra aérea naval de la OTAN en el Mar Negro, en las aguas territoriales rusas, utilizando los puertos de Odesa (Ucrania) y Poti (Georgia).

Al mismo tiempo, más de 50 cazabombarderos de Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia y los Países Bajos, que despegaban de un aeropuerto holandés y se suministraban en vuelo, participaron en “misiones aéreas ofensivas para atacar objetivos en tierra o en el mar”. Los cazabombarderos italianos Eurofighter, por otra parte, serán enviados por la OTAN para patrullar de nuevo la región del Báltico contra la “amenaza” de los aviones rusos.

La cuerda está cada vez más tensa y puede romperse (o se romperá) en cualquier momento, arrastrándonos a un caos mucho más peligroso que el de Libia.

https://ilmanifesto.it/la-strategia-del-caos-guidato/

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