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Día: 11 de marzo de 2019 (página 1 de 1)

Las 12 tribus -o más- de Israel: el racismo, el sionismo y el fascismo van de la mano

Israel tiene muchas más de 12 tribus. No hay un pueblo judío como no hay un pueblo cristiano ni un pueblo musulmán sino poblaciones distintas unidas sólo por los mismos ritos religiosos, como argumentó convincentemente Shlomo Sand hace unos años (1).

Los judíos no son una nación, ni una etnia, ni una raza, ni lo han sido nunca. Son pueblos diferentes que practican una misma religión que, además, fue la primera de tipo expansionista. El judaísmo surgió en el mismo lugar donde surgieron las demás religiones monoteístas, en Oriente Medio, desde donde se extendió hacia otros lugares poblados por habitantes diferentes.

Los judíos no marcharon a la diáspora expulsados de sus tierras ni por el Imperio Romano ni por nadie. El mito de un exilio que ha durado 2.000 años es un relato bíblico puramente fantástico. Como las demás religiones monoteístas lo que los judíos expanden son sus propias creencias, que pasan de unos pueblos a otros, lo que demuestra que no se trata -en absoluto- de una religión “cerrada” sobre sí misma, una especie de secta, como se ha hecho creer.

La historia no conoce ningún caso parecido de una población que haya sobrevivido tanto tiempo a tantas vicisitudes históricas, por más que se trate del “pueblo elegido por dios”. Como los seres humanos, los pueblos nacen, se desarrollan, se entremezclan y fenecen o son absorbidos por otros. Por eso son historia, pasado y presente.

Lo mismo ocurre con las ideologías y las creencias, que se desplazan tanto o más que las poblaciones. Unos pueblos asimilan las costumbres y ritos de otros, pierden las suyas o las entremezclan.

Como en otros casos, la ideología se superpone a la historia engendrando leyendas más o menos irreales. A veces esas ideologías sirven para mantener la identidad colectiva del propio pueblo. Otras las fabrican sus enemigos que, en muchas ocasiones, son sus propios vecinos y alcanzan también a la religión vecina.

El mito del “judío errante”, por ejemplo, es un invento cristiano del siglo XIII que dio lugar a una abundante colección de relatos literarios antisemitas. Los judíos mataron a Cristo y fueron condenados a la inmortalidad. Debían expiar una culpa eterna vagando por el mundo.

El reino de Jazaria

El reino de JazariaEntre el siglo VIII y el IX se judaizó el reino de Jazaria, que comprendía el norte del Cáucaso y la orilla oriental del Mar Negro, alcanzando buena parte de lo que hoy es Ucrania. Posiblemente la mayor parte de los jázaros eran pueblos turcos y eslavos entre los que se impuso el idioma yiddish. En el siglo XII el reino desapareció como tal a causa de las invasiones mongolas, que empujaron a sus habitantes hacia el oeste. De ahí que las fuentes historiográficas más antiguas sobre la presencia de los judíos en Europa daten del siglo siguiente.

Hacia 1900 la inmensa mayoría de los judíos, un 80 por ciento, no vivían en Palestina sino en Europa del este. Pero no eran emigrantes, no se habían desplazado procedentes de otro lugar, aunque las ideologías racistas que empezaron a surgir entonces, entre ellas el sionismo, dijeran lo contrario.

Según los sionistas, la especie humana se podía subdividir en razas diferentes y los judíos eran una de ellas.

En 1940 el régimen fascista de Vichy fabricó una “raza judía” diferente de la francesa, aunque en realidad se remitía a los ancestros: son judíos los hijos de padres judíos. Entonces, ¿cuándo eran judíos los padres? La respuesta remitía a la religión: cuando practicaban los ritos judíos. En caso de duda, el sospechoso debía demostrar que no lo era, por ejemplo, aportando un certificado de bautismo, aunque no siempre eso le libraba de la deportación.

A una intrincada legislación racista le sucedió en Francia un diluvio de litigios judiciales, con todo tipo de casos contradictorios, por ejemplo sobre los judíos no practicantes, los conversos, los híbridos…

En la medida en que la expresión “raza” adquirió un tono peyorativo en 1945, se utilizaron otras alternativas para llegar a la misma conclusión: había un pueblo judío, los judios forman una nación, tienen derecho a regresar a “su tierra”, etc.

Pero el mito de la nación judía es tanto un invento del sionismo como del fascismo y conduce a las mismas conclusiones: a la limpieza étnica y a la creación de un Estado confesional. Cada cual debe ubicarse en su propio país porque todos los pueblos tienen un territorio adscrito y si no lo tienen, hay que crearlo, como en el caso de Israel.

Cuando los libros de historia dicen que hace 500 años los españoles expulsaron a los judíos o a los moriscos, parece que hablan en tercera persona. Nadie extrae la conclusión de que unos españoles expulsaron a otros de sus casas, de sus tierras y de su país.

Toda la verborrea sobre el holocausto no ha explicado lo más simple: ¿cómo lograron los nazis diferenciar a un alemán de otro alemán para enviarle a un campo de concentración?, ¿cómo lo hicieron los vichystas franceses?, ¿y los franquistas?

No lo lograron porque era imposible. Por eso en 2002 Bryan Mark Rigg calculó que unos 150.000 judíos, que los nazis denominaban “mischling” (híbridos), sirvieron en la Wehrmacht. No eran mestizos; eran tan alemanes como los demás y, desde luego, se sentían ajenos a las víctimas que enviaban a los campos de concentración (2). Entre los “mischling” hubo un mariscal de campo, 21 generales y 7 almirantes. Lo mismo cabe decir de otras instituciones públicas del III Reich de las que los judíos formaron parte.

La foto que ilustra la portada del libro de Rigg es tópica desde los tiempos del III Reich: un apuesto soldado alemán en quien se podía adivinar un cabello rubio y ojos azules bajo su casco nazi. Se trataba de Werner Goldberg, un inequívoco apellido judío.

La madre del coronel Walter Hollander era judía, pero Hitler le entregó personalmente un certificado de “arianidad” que, por si cabían dudas, le convirtió en alemán “de pura cepa” por arte de magia.

Hay ideologías en las que casi todo cumple unas funciones mágicas. En 1940 el III Reich publicó un decreto ordenando que todos los soldados que tuvieran dos abuelos judíos debían abandonar el ejército. No se cumplió nunca por el mismo motivo: no se podía cumplir.

Como no hay desafío mayor que cumplir lo imposible, en 1943 los nazis repitieron el intento y volvieron a ordenar que los “mestizos” salieran de filas. Al año siguiente volvieron a la carga y elaboraron un listado de 77 generales “judíos”, o medio judíos, o con antepasados judíos…

Las concepciones racistas de los nazis eran absurdas, lo mismo que las de los sionistas. En todos los países del mundo la condición judía no estaba en la sangre ni en los cromosomas. No era más que una etiqueta que ponía quien tenía el poder para hacerlo. Los primeros sorprendidos fueron aquellos obligados a padecerla. Bajo el III Reich dejaron de ser alemanes para ser otra cosa. Pero los nazis no pusieron la etiqueta sólo a los judíos; tampoco se la pusieron a todos los judíos.

Ocho apellidos judíos

A los franquistas les ocurrió lo mismo. En mayo de 1941 José Finat Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, Director General de Seguridad, envió a los gobernadores civiles la orden de elaborar un listado de los “israelitas” que había en cada provincia. “Las personas objeto de la medida que le encomiendo han de ser principalmente aquellas de origen español designadas con el nombre de sefardíes, puesto que por su adaptación al ambiente y similitud con nuestro temperamento poseen mayores garantías de ocultar su origen y hasta pasar desapercibidas sin posibilidad alguna de coartar el alcance de fáciles manejos perturbadores”, decía la orden.

Los franquistas tampoco eran capaces de diferenciar a un judío de un español “genuino”. La Gestapo estaba tras la pista de uno de ellos, Samuel Ros, un falangista que escribía en el diario “Arriba”. Estaba tan integrado que no había manera de diferenciarlo de cualquier otro fascista.

Claro que, como diría un jurista, había un fuerte indicio: el apellido. En Francia si alguien tenía un patronímico como “Cohen” no se libraba de la deportación ni aunque le hubiera bautizado el obispo más consagrado. La cuestión es que la ley judía es matrilineal y son judíos los hijos de madre judía; el primer apellido no significaba nada. Ahora bien, ¿qué fascista tenía en cuenta la ley judía?

Son los absurdos del racismo. Hasta el siglo XX los apellidos no sólo no se imponían a nadie sino que se podían cambiar, por lo que no denotan un origen de manera necesaria, de manera que los hijos adoptivos no tomaban el apellido de sus padres biológicos.

A la inversa, los apellidos de los judíos sefardíes españoles no tienen nada que ver con los askenazíes alemanes.

No obstante, el rastro del racismo llega hasta hoy. Por ejemplo, España no permite recuperar la nacionalidad a los moriscos que fueron expulsados hace 500 años, pero sí a los judíos sefardíes. Sin embargo, ¿cómo pueden demostrar su origen español? Uno de los recursos más fáciles es el mismo de siempre: el apellido. En internet hay sitios -sionistas algunos de ellos- que hacen listados de estos apellidos, que superan los 5.200, aunque los propios amantes de los listados advierten: “En España, salvo excepciones, no puede haber apellidos hebreos. Debido a las conversiones forzadas y los estatutos de limpieza de sange, los judíos tuvieron que cambiar de apellidos y de nombres” (4).

Así que llegamos al siglo XXI y seguimos como al principio. Tanto los fascistas como los sionistas siguen haciendo listados de judíos, que primero sirvieron para expulsarles de su país, luego para enviarles a los campos de concentración y ahora para darles (¿devolverles?) la nacionalidad.

Los mismos que los elaboran no ocultan su origen: “Estos apellidos están sacados de las listas de penitenciados por el Santo Oficio”, previenen. La maldita Inquisición nos sigue torturando 500 años después y seguimos haciendo listados, aunque la lista de Schindler es como la de “los 10 más buscados por el FBI”: no están todos los que son ni son todos los que están. Ocurrió en el III Reich como en la España actual: no hay ningún listado de judíos sino de quienes fueron expulsados hace 500 años acusados de ello por la Inquisición.

(1) When And How The Jewish People Was Invented?, Resling 2008.
(2) Bryan Mark Rigg, Hitler’s Jewish Soldiers, traducido al castellano: La tragedia de los soldados judíos de Hitler, Inédita Editores, 2009.
(3) https://elpais.com/diario/2010/06/20/domingo/1277005953_850215.html
(4) https://www.tarbutsefarad.com/apellidos-judios/lista-apellidos-judios.html

Errejón e Iglesias ya no se ajuntan, pero ya se andará

Bianchi

En la actual fase de degradación ideológica de los partidos políticos -no importa su pelaje- lo de menos es eso, precisamente: la ideología… que no tienen, aunque de cara al electorado, algún peine tienen que vender. Íñigo Errejón no se va de Podemos por diferencias ideológicas esenciales o principios políticos irrenunciables, ni Pablo Iglesias le critica porque siquiera las hubiera. No, no hay nada de esto. Ni Errejón es un menchevique ni Iglesias un fiero bolchevique leninista «depurando» el Partido de elementos cizañeros. Nunca lo fueron. Ni por asomo. Y menos han tenido una perspectiva revolucionaria o transformadora de la sociedad. Es una cuestión de «tempos», oportunismo e impaciencias (aparte de egos).

Errejón, ya se veía venir, tiene prisa por integrarse en el pesebre psoísta, aunque sea cogiendo el atajo de unirse a Manuela Carmena para que la cosa no «cante» demasiado. Prisa que, de momento, no tiene Iglesias a quien, por cierto, el PsoE no le perdona que en los tiempos de embriaguez y euforia electoral, Iglesias quisiera, primero, fagocitar al PsoE o, en su defecto, pedirle, exigirle, equis carteras ministeriales, soberbia imperdonable, como ya hiciera engullendo el ya naufragado barco de Izquierda Unida de Cayo Lara.

Iglesias también ha pensado en la posibilidad de acabar en las filas del PsoE buscándose algo con qué pagar la hipoteca del casoplón. Y es que estamos hablando de «profesionales» y no de vocacionales de la política. De vividores, unos con más o menos jeta, arte y/o discurso.

Ahora bien, lo que no admite Iglesias, el líder, es que nadie se le adelante o que vaya de listillo, que es lo que ha hecho Errejón y no le perdona su antiguo amigo Iglesias, que vendría a decirle algo así como: «oye, tío, no me jodas, yo también acabaré en el pesebre, pero, de momento, no toca, es pronto todavía, y tú te adelantas y acortas los plazos colocándome a mí, encima, como un ogro bolchevique, hay que saber esperar la ocasión».

No es un fenómeno nuevo. En los años sesenta del siglo pasado, se dio dentro del PCE de Carrillo lo que se conoció como «caso Semprún-Claudín», dos oportunistas impacientes por situarse en el posfranquismo, por irse «colocando», un franquismo, por cierto, del que decían que iba «evolucionando» hacia posturas menos «totalitarias» o «autoritarias» (asumiendo la fraseología de la sociología yanki del «stablishment») con quien se podía llegar a «acuerdos», etc.

Carrillo los expulsó del PCE, pero no por unas abismales y profundas diferencias ideológicas, que no había apenas, sino por la prisa que se daban en desmarcarse de lo que era la «línea política», u oficial, del Partido. O sea,por lo mismo que antes, por impacientes, por adelantarse a lo que vendría más tarde, pero no ANTES. Se estaba de acuerdo en el fondo, menos en los plazos. Carrillo les diría: «estoy de acuerdo con vosotros, pero no toca todavía exteriorizar disidencias, hay que esperar un poco, paciencia, camaradas, que todo llegará». Como llegó.

Algo parecido ocurrió también con la izquierda abertzale. Si hubo un tiempo en que la dirección abertzale no condenaba los atentados de ETA por considerarlos derivadas de un conflicto político sin resolver, hubo otro tiempo en que se formó una «corriente» -Aralar, de nombre, con el abogado navarro Patxi Zabaleta de mascarón de proa- que cuestionaba la lucha armada de la organización armada criticando muchas de sus acciones, o sea, desmarcándose del «mundo abertzale», un «mundo» que los expulsó de sus filas no por una condena de más o de menos, sino por las razones que venimos apuntando, esto es, por una cuestión de impaciencia que refleja, en el fondo, una derrota -no política, sino personal o de otra índole- y un afán oportunista por buscarse un hueco dentro de un sistema al que atacabas dos días antes. Así aparentó verlo la -vamos a llamar- «línea Otegi» que no podía verlos ni en pintura, pero, como decimos, por adelantarse a los acontecimientos que, tarde o temprano, acabarían produciéndose buscando, entonces sí, acomodo y asiento en el sistema y sus aparatos de Estado.

Era, otra vez,un problema de plazos. No se entiende que hubiera grandes polémicas entre ellos viendo que, en la actualidad, marchan juntos (Aralar, ya autodisuelta conseguido su objetivo, y Sortu). Otegi vendría a decir: «yo también estoy con lo que decís, pero lo que vosotros criticáis hoy, yo lo haré mañana; de momento toca disimular e ir mentalizando al personal». Que es lo que ha pasado.

En medio de estos fenómenos y procesos se perfilan los papeles psicológicos de los protagonistas y así tenemos a un Errejón de rostro amable y dialogante frente al hosco y autoritario -o sea, comunista, que es lo que quieren decir y transmitir- de Iglesias. Como en los tiempos de Felipe González y Alfonso Guerra, el primero con talante democrático y abierto, y el segundo un pícaro zorro de mente vulpina. Y ya les vemos hoy compitiendo por ver quién es más reaccionario sólo ganado por el maestro Leguina.

Buenas tardes.

Iglesia católica, religión y pederastia

Darío Herchhoren

Abordar este tema no es nada fácil, ya que implica entrar en los aspectos más irracionales de la personas y tratar de indagar sobre conductas que en principio carecen de toda lógica, al menos formalmente.

Acepto ese desafío. Quiero separar a efectos de entender y explicar una cosa es la religión y otra es la iglesia católica como institución y como estado vaticano, ya que este último adquiere una dimensión política, y la iglesia católica a raiz de su expansión por el mundo se convierte en un poder fáctico.

Dicho esto, la simple observación del ejercicio de la religión católica por parte de la jerarquía de la iglesia nos lleva a concluir que la iglesia es parte del aparato ideológico del estado burgués, y por lo tanto funciona como garante del sistema capitalista y del orden imperalista que dicho sistema lleva en sus entrañas.

Desde que el emperador Constantino aceptó el cristianismo como religión del estado romano, y se puso al frente de la iglesia, el cristianismo de los cristianos primitivos que practicaban una especie de comunismo primitivo la iglesia viene siendo una religión de estado, y como tal es uno de sus sostenes y sirve a sus fines de embaucamiento, sometimiento y resignación. No importa que la vida en la tierra sea mala e insoportable, no importa que haya ricos dueños de inmensas fortunas, no importa que los pobres carezcan de todo, que no tengan derechos de ninguna clase, porque a todos ellos les espera una vida maravillosa en el cielo, a donde irán cuando mueran, siempre que hayan sido buenos. Es decir que obedezcan a los sacerdotes, a los maestros y a los patrones.

La iglesia católica se ha opuesto a todo progreso humano durante toda su historia. Ha negado que la tierra gira en torno al sol, ha negado la circulación de la sangre, se ha negado al uso de preservativos que sirven de barrera a las enfermedades de transmisión sexual, estuvo en contra de los antibióticos, negó a las mujeres el derecho a parir sin dolor, se ha negado a la planificación familiar evitando embarazos no deseados, se opone al aborto en todos los casos, aún en los casos de embarazos producto de una violación.

La iglesia católica se opone al divorcio por el hecho de que el matrimonio es un sacramento, y la unión entre un hombre y una mujer lo hace dios y no un funcionario público.

Podríamos seguir hasta el infinito ejemplificando sobre la actuación de la iglesia.
                                                                                                                                                                                            
Distinto es lo referente a la religión, que es algo que se alimenta de los aspectos más irracionales de los seres humanos. Efectivamente la religión se nutre fundamentalmente del miedo a lo desconocido, al miedo a la muerte, y sobre todo al hecho de no saber que pasa después de la muerte. He aquí uno de los caladeros más prósperos de la iglesia católica. Embaucan a sus fieles con la promesa de la vida eterna en el más allá. Explotan el miedo irracional de los humanos a la desaparición física contando todo tipo de supercherías sobre la separación del cuerpo del alma, donde el cuerpo se corrompe y el alma sube al cielo donde todo es maravilloso. Nadie ha vuelto del más allá para contarnos como es, y ante un hecho tan simple la iglesia católica responde que ese final feliz está solo reservado para aquellos que tienen fe.

La fe no tiene ningún fundamento. No se basa en hechos objetivos, y es un producto de la imaginaciń de los sacerdotes, que transmiten a los fieles crédulos que la fe es la condición sine qua non para merecer la vida eterna.

La separación maniquea que la iglesia católica hace del bien y del mal, da origen a que existan los ángeles y los demonios. Y últimamente hemos visto como el papa Francisco que parecía que iba a revolucionar la iglesia reuniendo a cardenales de todo el mundo para tratar de erradicar la práctica de la pederastia por parte de sacerdotes católicos, ha terminado culpando de esas prácticas a satanás. Parece que satanás es quien ha violado niños y niñas, quien ha sometido a prácticas aberrantes a esos niños a quienes dice defender y proteger.

La práctica de la pederastia en la iglesia catolica es de muy larga data, y existe porque la iglesia católica es una institución oscura donde es común la práctica del oscurantismo, donde todo es secreto, y donde todo es fundamentalmente una cuestión de fe. Y como todo es una cuestión de fe hay que tener fe en lo curas, en los obispos, en los cardenales, y en toda la jerarquía católica, ya que sus miembros no mienten, no engañan, no transgreden las normas de moral que deben regir las actividades humanas. Cada vez surge con más claridad que la pederastia en la iglesia existe por la propia índole de la institución eclesial, que es una organización sectaria, que privilegia las actividades secretas, las prácticas más miserables y asquerosas, y que esas prácticas no dejarán de existir porque la propia iglesia, que habla de misterios no podría desvelar los suyos, y acusar a sus propios miembros.

Si nos negamos no somos

Acabamos de leer las declaraciones de portavoces de Etxerat del 01-02-2019. Sabemos que no es el sentir mayoritario de Etxerat.

Una primera cuestión. Etxerat habla de los presos/as, iheslaris/as, deportados/as. Adjunta una lista de los represaliados/as politicas vascas. Cómo se entiende que quien pretendía aunar voluntades con víctimas del bando de nuestros enemigos nacionales y de clase, no reconozca a quienes han luchado y luchan por la liberación nacional y social de Euskal Herria, aunque no sean parte del colectivo EPPK.

¿Cómo explicais vosotras y vosotros portavoces de Etxerat algo que hasta hace cuatro dias pretendía ser la asociación más neutral de la Tierra? ¿Y ni siquiera mencionais a presos y presas políticas vascas que no están de acuerdo con la rendición de la Izquierda Abertzale Oficial y Reformista por entregar las armas al enemigo y aceptar su ley con todas sus consecuencias?

¿Cómo es posible que una asociación de familiares que lo último que preconizaba era opinar políticamente sobre diferentes cuestiones, haga declaraciones, asumiendo una culpa inexistente? ¿De qué se tiene que disculpar una asociación que lo único que ha hecho en términos políticos ha sido defender las legislaciones españolas y francesas?

Repetimos, Etxerat, y antes Senideak, estaba dedicada a la salvaguarda de los derechos humanos fundamentales de sus familiares presos políticos vascos. En su fundamento reivindicaba la normativa legal española del acercamiento a prisiones de Euskal Herria o cercanas a su territorio. Y no más.

Etxerat no ha reivindicado nunca la amnistía precisamente porque no correspondía a lo que pensaban y piensan que es su ámbito de actuación. Y ahora resulta que desean un abrazo fraternal con el sistema que mantiene encarcelados a sus familiares y que continúa ocupando y explotando a Euskal Herria.

Hoy en día reivindican públicamente, su falta de consideracion para otras víctimas antes que los derechos de sus familiares. En todo caso, ya que se han metido en politica (bajo el esquema del enemigo), lo primero que habría que tener en cuenta son los derechos de Euskal Herria. Por enésima vez decimos que nunca habrá salida digna si no hay reconocimiento de la lucha, de la represión, de Euskal Herria, de sus derechos y de los derechos de quien la defienden.

Los portavoces de Etxerat siguen a pies juntillas las bases políticas, ideológicas, sentimentales, de táctica y estrategia de insurrección de los manuales mas archiconocidos de nuestros enemigos.

Hay que saber por qué lucharon nuestros familiares. Y lucharon porque Euskal Herria fuera independiente y socialista. ¿A qué viene decir que nunca debió pasar? ¿Acaso pretendeis hacernos creer que sin luchar hubieramos podido conseguir algo?

¿Qué es lo que no debió pasar/ lo que no debe pasar? Que nos ocupen y exploten o que luchemos ante la ocupación y explotación. ¡Hablad claro! ¡Debíamos luchar o no! ¿Y si no hubieramos luchado el imperio español o el francés nos hubiera reconocido como nación y respetado el estatus que hubieramos decidido a nivel social para nuetro Pueblo?

Hablais del “gobierno vasco”. Es decir, el de vascongadas. Hablais como la EITB, hablais como los enemigos de Euskal Herria. Y repetimos que nos dirigimos a los portavoces de Etxerat. Basta de insultos a Euskal Herria y a todo lo que ha padecido, en clave personal, a nivel de tortura, de negacion del ser vasco, de su propio ser, como, colectivo humano, como Pueblo.
¿De qué futuro, con garantias hablais? Una de dos. O los que hemos luchado (y luchamos) por el Pueblo Trabajador Vasco tenemos que decir que nunca más lo volveremos a hacer, o España y Francia tienen que reconocernos. No hay punto intermedio.

Etxerat habla de la sociedad y de sus representantes políticos. Una vez más decimos que ese no es el pensamietno mayoritario de los y las que componen esa asociación. ¿De qué sociedad hablan? ¿de qué representantes? ¿de qué situacion democrática?

Respetamos el dolor de cualquiera, pero Euskal Herria es la sometida y los que pretenden defenderla tambien. Esa, y no otra, es la primera cuestión a la que en ningún caso se puede renunciar.

Dais vergueza, portavoces de Etxerat. Sabeis que tenemos compas vascos con dos horas de patio enrejado y sin ver a nadie. No mereceis nuestro respeto.

Gora Euskal Herria Askatua eta Sozialista.

El león nunca dejará de comer carne

Darío Herchhoren

A propósito de lo que está pasado en Venezuela, solo cabe constatar que el imperio en sus infinitas intervenciones en otros paises tiene una larga tradición que comienza cuando su águila calva era recién un polluelo, y con el pretexto de ocupar todo territorio inglés en América intenta hacerse con las Islas Malvinas, que ya habían sido arrebatadas a Argentina por los filibusteros ingleses en 1833. Efectivamente es el almirante Richard Birth, quien intenta ese acto de rapiña y resulta rechazado por la atillería inglesa.

Ese es el primer escalón de sus actos viles y rapaces que se fueron produciendo durante los siglos XIX, XX y XXI. Al efecto cabe mencionar sus acciones contra Méjico que fue reducido a la mitad de su territorio original, la Repúlica Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Cuba, Haití y más recientemente las intervenciones en Chile y los apoyos a las dictaduras militares de Sudamérica en la década de 1960/70.

En todos estos casos el pretexto era siempre el mismo: preservar la libertad y la democracia ante el peligro comunista. Esa falacia quedaba siempre al descubierto, ante el hecho incontrovertible de que no se conoce ninguna intervención de la URSS ni de ningún país socialista en América, y sí se conocen muchas de los EEUU. Igual ocurrió en Libia en Irak, en Afghanistán y en Siria. Lo mismo en Yugoeslavia. Pero en estos últimos el pretexto era la defensa de los derechos humanos y el peligro de que un país como Irak tenía armas de «destrucción masiva». En cambio Israel sí tiene esas armas, que están fuera del control de la OIEA (Organización Internacional de la Energia Atómica), con sede en Viena y que tiene registradas todas las armas e instalaciones de origen nuclear, y sin embargo Israel no es intervenido por los EEUU.

Decía el general mejicano Manuel Obregón, que «nada hay más peligroso para la libertad de un pueblo que el interés de los EEUU por los derechos de ese pueblo. Su protección es como un dogal de fuego». En efecto habría que preguntar al pueblo libio o al irakí o al afgano, qué tal les sienta la política de protección de los derechos humanos de los USA.

Realmente es cada vez más evidente la torpeza que el imperio demuestra en esa supuesta protección. Hemos visto en estos útimos días como se quería introducir a la fuerza ayuda humanitaria en Venezuela. No hay precedentes de que la pretendida ayuda humanitaria se haga contra la voluntad exresa de quien se dice querer ayudar. Lo curioso de esa ayuda es que quien pretende ayudar a la vez aplica sanciones contra ese mismo pueblo. Tampoco es comprensible por cabeza humana alguna de que quien dice querer ayudar a su vez se apropia de 35 mil millones de dólares de Venezuela provenientes de regalías del petróleo que Venezuela exporta.

Cada vez se muestra más al desnudo que el imperio y sus comparsas (Grupo de Lima, Unión Eropea) hacen el ridículo. Ya la UE, con todo cinismo ha llamado a no intervenir militarmente en Venezuela, cuando previamente ha apoyado al payaso Guaidó aupándolo al cargo de presidente encargado Venezuela. ¿Encargado de qué? ¿Quién le ha hecho algún encargo a Guaidó?

El encargo que tiene es el de preparar el ambiente para una intervención humanitaria como la Libia. Ya el criminal senador Marco Rubio, hijo de gusanos cubanos de la mafia cubano americana de Miami, acompañó unas fotos de Gadaffi ensangrentado junto a otro Gadaffi sonriente, diciendo que Maduro terminaría como Gadaffi.

Lo único que al imperio le interesa es apoderarse del subsuelo venezolano rico en petróleo, en oro, en gas. Y si lo consigue, no lo repartirá con sus comparsas. Se lo comerá solo. Recuerdo las palabras de Emilio Zola: “Hacer la puta, pero en carroza”. Nada de esto. Harán la puta y pagarán la cama.

En la década de 1950, se instaló en la ciudad de Buenos Aires, en la calle Florida una oficina perteneciente al USIS (Servicio de Informaciones de los Estados Unidos) por sus siglas en inglés. Allí funcionaba una biblioteca pública lamada Bibliotea Lincoln, un remedo de la Lincoln de Washington que servía seguramente de pantalla para otras actividades «non sanctas», y allí pude ver por primera vez, un planisferio sin la división política, pero donde figuraban unos dibujos que mostraban los diversos yacimientos minerales del mundo y las diversas producciones de artículos manufacturados. Años después me di cuenta que ese mapa era en realidad la concepción del mundo que el imperio tenía y tiene de los paises que no son ellos mismos. Su concepto supremacista se expresaba también en ese mapa.

Desde luego no soy pitoniso, ni tengo una bola de cristal, pero presumo que la torpeza de los USA, ha llevado a que algunos de sus comparsas manifiesten algún pudor ante la situación que se ha dado en Venezuela.

Los argumentos burdos están tan a la vista que se hace dificil justificar la intervención militar, y no olvidemos que Venezuela cuenta con aliados poderosos como China y Rusia que harán meditar al director de pista y a la troupe de payasos que le acompañan.

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