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Día: 7 de marzo de 2019 (página 1 de 1)

Ejércitos privados, mercenarios legales

Marcelo Colussi

Con el surgimiento del mundo moderno que trae el capitalismo y el afianzamiento de los Estados nacionales, la defensa de la soberanía, o las guerras de conquista, cada vez más fueron confiándose a ejércitos regulares bien entrenados, profesionalizados y crecientemente especializados. De tal forma, los mercenarios  figura histórica, legendaria, que existió desde la antigüedad en todos los contextos (psicópatas hubo siempre)  fueron desapareciendo. La sistematización de los ejércitos modernos inspirados en el modelo prusiano decimonónico terminó definitivamente con los combatientes mercenarios (no así con los psicópatas). Pero el neoliberalismo de fines del siglo XX los trajo nuevamente.

Desde la última década del pasado siglo, la proliferación de estas empresas militares privadas, habitualmente conocidas como contratistas, ha tenido un aumento exponencial. Si bien muchas potencias las poseen, es en Estados Unidos donde se registra el mayor crecimiento. Entre otras pueden mencionarse: Academi (la más grande del mundo, anteriormente llamada Blackwater nombre que debió cambiar por cuestiones de imagen al haber sido denunciada por tremendos excesos en las operaciones en que participó,  “una prolongación patriótica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”, según dijera uno de sus fundadores), DynCorp, Aegis Defense Services, G4S, CACI , Titan Corp,  Triple Canopy, Unity Resources Group, Defion International. La gran mayoría de ellas son de origen estadounidense, pero el fenómeno se expandió por todo el mundo. Incluso Rusia, retornando al sistema capitalista, también presenta estos  contratistas.

Varios son los motivos que explican este impresionante crecimiento: por un lado, el fabuloso negocio que representan. En la actualidad estos ejércitos privados mueven más de 100.000 millones de dólares al año. Como dice el epígrafe de Scahill: “La guerra es un negocio y el negocio ha ido muy bien”.

Las guerras de Irak y Afganistán, formalmente desplegadas por coaliciones multinacionales, pero en verdad lideradas por las fuerzas armadas de Estados Unidos, marcaron el uso abierto de ejércitos privados (mercenarios), pagados con dineros federales por Washington. Para inicios del 2008 había en Irak más contratistas privados (se calculan 190.000) que tropas regulares del ejército. Según un informe del Congreso de ese país, en la guerra del Golfo Pérsico se pagaron 85.000 millones de dólares en el período 2003-2007, lo cual representa el 20 por ciento de todo lo desembolsado por Estados Unidos en esa contienda.

Otro gran motivo que fundamenta este crecimiento es de orden político: resentida aún del síndrome de Vietnam (con alrededor de 60.000 muertos), la clase dirigente estadounidense y su administración federal prefieren ocultar el número de bajas en sus aventuras bélicas. Los contratistas, al no ser soldados regulares de sus fuerzas armadas, pasan más desapercibidos para la opinión pública.

Existe otro motivo más, no muy explícito, pero de gran peso: los mercenarios, por no ser miembros de una fuerza regular sino personal “independiente”, no están sujetos a regulaciones internacionales que norman las guerras, como las Convenciones de Ginebra. Si bien Estados Unidos firmó esos tratados, no los ratificó, por lo que no se somete a ellos. De esa cuenta, los ejércitos privados están en un cierto limbo legal, lo cual les excluye del Derecho Internacional. Así, las tropelías y excesos que puedan cometer (y que de hecho cometen) quedan relativamente fuera de toda normativa. Ejemplos al respecto hay numerosos. La tristemente célebre empresa Blackwater, ahora rebautizada Academi para borrar su anterior mala imagen, está asociada a los peores crímenes de guerra, pero pese a ello, el gobierno federal de Estados Unidos sigue asignándole millonarios contratos. La corrupción y la impunidad, como se ve, no son patrimonio de los  atrasados  países del Sur. (A título complementario: Donald Trump insiste enfermizamente en la construcción del muro en la frontera con México ¡porque está ligado a empresas constructoras!).

Las empresas contratistas militares se especializan en todo tipo de servicios que tengan que ver con una avanzada bélica; se encargan de aspectos logísticos y aprovisionamiento de la tropa, de telecomunicaciones, tareas de enlace, vigilancia, adiestramiento de combatientes y, por supuesto, de combate abierto (las torturas o acciones  oscuras  no se declaran, pero también las hacen, como fue el caso de la famosa cárcel de Abu Ghraib, en Irak, o las operaciones encubiertas para provocar a Venezuela realizadas desde territorio colombiano, donde participan paramilitares  de difusa procedencia). En lo tocante a lucha frontal, la experiencia de numerosas intervenciones en distintos puntos del globo muestra que efectivamente tienen una gran capacidad operativa, pues actúan al lado de las fuerzas regulares, en muchos casos con vehículos blindados, helicópteros artillados y armamento de asalto de alta tecnología.

El personal que contratan está dado, en general, por ex miembros de ejércitos con alta capacitación y experiencia de combate; muchas veces son comandos especializados, soldados de élite (a tal punto, que muchos cuerpos de estas unidades regulares de lujo se han visto afectados, dado que sus integrantes prefieren la paga de una empresa privada a la recibida en su puesto estatal). Un mercenario en algunas de estas contratistas puede llegar a cobrar 1.000 dólares diarios. El negocio de la muerte paga bien, sin dudas. ¡Eso es el capitalismo!

Dentro de las fronteras estadounidenses, después de la fiebre paranoica desatada con la caída de las Torres Gemelas en el 2001, proliferaron estas empresas privadas ofreciendo  seguridad. De ahí que hoy es común ver a contratistas custodiando puertos, aeropuertos, cárceles y centrales nucleares. Salvando las distancias, sucede lo mismo que en un pobre paisucho atrasado  como Guatemala; allí, ante la proliferación fabulosa de agencias de seguridad privada (¡que no pagan 1.000 dólares diarios a sus agentes contratados!), es  aleccionador lo dicho por un ex pandillero:  “No soy sociólogo ni politólogo, pero me doy cuenta que hay una relación entre un chavo marero al que le dan la orden de cobrarle extorsión a todas las tiendas de una comunidad y el diputado que tiene una agencia de seguridad, y al día siguiente está ofreciendo sus servicios”.

El negocio de la guerra, o si se quiere, el negocio de la violencia  que se alimenta del miedo de la gente da muy buenas ganancias. Palabras altisonantes como libertad, democracia, derechos humanos y otras preciosuras por el estilo, quedan perforadas por los disparos. “Donde hay balas sobran las palabras”, rezaba una pinta callejera en algún arrabal latinoamericano. Lamentablemente, es cierto.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=253282

Argentina está otra vez a un paso del colapso económico y los despidos en masa

“A un paso del colapso económico (de nuevo)”. Así define la revista estadounidense de finanzas Forbes, en su versión mexicana, la situación de la Argentina tras casi cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.

Para Forbes, el “rescate financiero del FMI hizo que Argentina no tocará fondo, pero, su situación se agrava debido a la fuga de capitales”. Menciona que empresas como Coca Cola-Femsa pidieron un procedimiento preventivo de crisis y planean despidos. Ya la versión estadounidense de Forbes había alertado en febrero del año pasado a los inversores que podía ser el “momento de salir de la Argentina”.

El artículo de Forbes señala la devaluación del 50 por ciento del peso frente al dólar en 2018 y señala que el crédito del Fondo Monetario Internacional sirvió apenas para frenar la caída de la moneda argentina.

“A los tres meses se le entregaron otro 7.000 millones de dólares más respecto al paquete original, con el objetivo de detener su alta inflación, que cerró en 40,5 por ciento durante 2018”, recuerda la revista y señala que como contrapartida a ese préstamo el Gobierno debe apuntar a “déficit cero” en 2019. Ese es el único “acierto” que destaca Forbes, que Cambiemos logró superar la meta fiscal acordada con el FMI para el año pasado.

Sin embargo, menciona como uno de los principales problemas de la economía argentina su nivel de endeudamiento. “Aumentó 20 puntos porcentuales del PIB entre 2017 y el segundo trimestre de 2018, alcanzando una deuda pública de 77,4 por ciento del PIB”, alerta al citar cifras de la Cepal.

Como parte del panorama, Forbes agrega que “empresas de talla internacional como Coca-Cola Femsa, Avianca y Carrefour” ya pidieron procedimientos preventivos de crisis para avanzar con despidos masivos.

(*) https://www.forbes.com.mx/argentina-esta-a-un-paso-del-colapso-economico-de-nuevo/

El subconsciente anticapitalista

Yago Paris

En una escena del principio de “El circo”, Charlot deambula por una feria, entre atracciones y puestos de comida callejera. Un ladrón ha ocultado en uno de los bolsillos del protagonista, sin que este último se haya percatado, una cartera repleta de dinero que acaba de robar. Cuando el delincuente trata de recuperarla,  un policía lo pilla con las manos en la masa y lo arresta. El agente de la ley le entrega la cartera al vagabundo intrepretado por Charles Chaplin porque cree que le pertenece.

Charlot, un pobre diablo que vive en la calle, es un ser sin maldad que sobrevive gracias a su picaresca —en la escena anterior, preso del hambre, había desarrollado un gag donde se comía el perrito caliente de un niño. Vive de la forma más honrada posible, sin mayor aspiración que encontrar un techo cada noche y alguna migaja que llevarse al estómago. Todo cambia cuando recibe la cartera.

Para tomar conciencia de que ahora posee mucho dinero gracias a un giro del destino, el personaje interpretado por Charles Chaplin sigue el proceso básico del payaso: detenerse ante lo que acaba de suceder, comprenderlo y reaccionar de manera consecuente expresando con total franqueza los sentimientos que le suscita la situación. El vagabundo, que ha vivido toda la escena al lado de un puesto de perritos calientes, cambia de carácter de manera radical, dejando atrás su sonrisa afable y su inofensiva picaresca para dar paso a un estado mental transitorio dominado por el capitalismo.

Se siente un ser superior al resto por tener la cartera llena, con la potestad de maltratar al prójimo. Se gira hacia el dependiente del puesto y, sin dudarlo, comienza a gritarle y a hacer aspavientos, indicándole que prepare una buena tanda de comida. El gag se desarrolla en segundo plano, como si el autor no le prestase especial atención al momento. Rodada con la lejanía del plano americano, la situación termina al instante, como si fuera un mero nexo con el que dar paso a la siguiente escena.

El circo es uno de los muchos ejemplos donde el actor y director inglés mostró su ideología de izquierdas. En este caso, la cinta aborda el mundo del circo, y cómo la parte artística del espectáculo ha sido aplastada por la gestión capitalista, por la cual la disciplina militar y el uso de la violencia contra los artistas están a la orden del día. En su conjunto, el filme se construye como un alegato en favor de la expresión artística entendida como acto puro, espontáneo, que no puede ejecutarse como si de una ecuación matemática se tratase. Aunque loable, parece evidente que la reflexión es un tanto ingenua, o, cuando menos, tremendamente simplista, si lo que se quiere es establecer un retrato veraz de todo lo que implica el arte.

Al mismo tiempo, llama la atención que el gag de la cartera, ese al que el creador apenas ha prestado atención y que para muchos espectadores habrá pasado desapercibido, acabe siendo, por su lucidez y por las múltiples capas de lectura, la mayor crítica al capitalismo que presenta la película. Como si fuera de manera subconsciente, da la impresión de que Chaplin volcó su ideología en ese pequeño gag sin que pareciera que fuera realmente consciente de lo que estaba haciendo.

https://insertoscine.com/2019/03/06/el-subconsciente-anticapitalista/

Trump rectifica: mantendrá a las tropas de Estados Unidos ocupando Siria

Ahora Trump rectifica y les dice a los miembros del Congreso de Rrepresentantes que está totalmente de acuerdo en mantener a las tropas de Estados Unidos ocupando Siria, el canal NBC.

Un grupo de senadores y representantes de ambos partidos, republicanos y demócratas, escribió a Trump el 22 de febrero para celebrar su decisión de mantener un pequeño contingente de soldados en Siria como fuerza de estabilización.

Una copia de esa carta muestra que Trump destacó un párrafo sobre los objetivos de la prolongada presencia estadounidense en Siria. “Estoy de acuerdo al 100 por cien. Todo se está haciendo”, escribió Trump en la carta como respuesta, antes de añadir su firma.

El 21 de febrero la Casa Blanca anunció que Estados Unidos dejaría unos 200 soldados en Siria incluso después de la retirada del resto de las tropas estadounidenses. Al día siguiente Trump confirmó que una pequeña porción de las fuerzas estadounidenses permanecería en Siria con tropas de otros países.

Citando a un alto funcionario del gobierno, los medios de comunicación informaron posteriormente que el ejército estadounidense dejaría unos 400 soldados en dos regiones diferentes de Siria.

Según dicho funcionario, la mitad de esos soldados se unirían a la fuerza multinacional de 800 a 1.500 soldados que ha invadido el noreste de Siria para mantener una zona de amortiguación entre Turquía y las fuerzas kurdas respaldadas por Estados Unidos. Los 200 soldados restantes permanecerían en la base de Al-Tanf, cerca de la frontera de Siria con Irak y Jordania.

Después de proclamar su victoria sobre el Califato Islámico, Trump anunció en diciembre de 2018 la retirada de las tropas estadounidenses de Siria. Esta decisión llevó a la dimisión de James Mattis, entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos.

Clara Zetkin: el feminismo, la clase obrera y la revolución socialista

Clara Zetkin nació el 5 de julio de 1857 en Wiedenau (Sajonia). Era hija de un maestro rural. De los 17 a los 21 años estudió magisterio en Leipzig, en donde entró en contacto con un grupo de estudiantes rusos exiliados, entre los que se hallaba el revolucionario Ossip Zetkin, afiliado a la socialdemocracia alemana, con quien se casó en 1882.

En 1880 se trasladó a Austria y luego se trasladó a Zurich, donde al año siguiente se afilió al Partido Socialdemócrata alemán.

En 1882 se instaló en París, donde también desarrolló una intensa actividad política. En 1889 trabajó activamente en la preparación del Congreso de fundación de la II Internacional con numerosos artículos en la prensa socialista alemana. Acudió al mismo como corresponsal del órgano de prensa del Partido y en calidad de delegada de las mujeres socialistas de Berlín, destacando ya por su gran preocupación por la organización del movimiento femenino proletario.

Volvió a Alemania en 1890, como organizadora de la sección femenina del Partido y redactora del órgano de prensa femenina de la socialdemocracia alemana. Desde entonces hasta el estallido de la I Guerra Mundial en 1914, participó en todos los Congresos de la II Internacional. En 1893 conoció a Engels en el III Congreso, con quien le unió siempre una estrecha amistad.

Durante toda su vida fue una activa promotora de la incorporación de la mujer a la lucha proletaria, realizando importantes investigaciones históricas sobre el papel de la mujer trabajadora en la sociedad capitalista. Siempre fue una valiente propulsora de los derechos de la mujer dentro y fuera del movimiento obrero. Esta gran revolucionaria se había planteado una gran tarea: organizar el movimiento feminino socialdemócrata. Las condiciones para alcanzar este objetivo eran realmente difíciles: no se reconocía el derecho de voto a la mujer y se la prohibía su adhesión y participación en organizaciones y asambleas políticas. En 1896, en el Congreso de Gotha, desarrolla su primer informe importante sobre la cuestión femenina, sentando las bases del trabajo entre este sector. En este Congreso plantea así las cosas:

“La lucha de emancipación de la mujer proletaria no puede ser una lucha similar a la que desarrolla la mujer burguesa contra el hombre de su clase; por el contrario, la suya es una lucha que va unida a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas […] El objetivo final de su lucha no es la libre concurrencia con el hombre, sino la conquista del poder político por parte del proletariado. La mujer proletaria combate codo a codo con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista […] ¿Cuáles son las conclusiones prácticas para llevar nuestra agitación entre las mujeres? […] El principio-guía debe ser el siguiente: ninguna agitación específicamente feminista, sino agitación socialista entre las mujeres. No debemos poner en primer plano los intereses más mezquinos del mundo de la mujer: nuestra tarea es la conquista de la mujer proletaria para la lucha de clases. Nuestra agitación entre las mujeres no incluye tareas especiales. Las reformas que se deben conseguir para las mujeres en el seno del sistema social existente ya están incluidas en el programa mínimo de nuestro partido”.

En la conclusión de su informe al Congreso señaló:

“La inclusión de las grandes masas de mujeres proletarias en la lucha de liberación del proletariado es una de las premisas necesarias para la victoria de las ideas socialistas, para la construcción de la sociedad socialista.

“Sólo la sociedad socialista podrá resolver el conflicto provocado en nuestros días por la actividad profesional de la mujer. Si la familia en tanto que unidad económica desaparece y en su lugar se forma la familia como unidad moral, la mujer será capaz de promover su propia individualidad en calidad de compañera al lado del hombre, con iguales derechos jurídicos, profesionales y reivindicativos y, con el tiempo, podrá asumir plenamente su misión de esposa y de madre”.

En 1907 impulsa la primera conferencia internacional de mujeres, y en 1910, durante la conferencia de mujeres socialistas celebrada en Copenhague, propone la resolución que convirtió al 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer, homenajeando así a las 129 trabajadoras de la fábrica Sirtwood Cotton de Nueva York, que, tras encerrarse en su lugar de trabajo para reivindicar un salario digno y la reducción de la jornada de trabajo a 10 horas, murieron carbonizadas en el interior del recinto tras un incendio que provocó su patrono en respuesta a esta pacífica huelga.

Pero, como gran revolucionaria, Zetkin participa también activamente en la vida política del Partido Socialdemócrata alemán, destacando como una de las principales protagonistas de la lucha contra el creciente reformismo en su seno. Abandonó el periódico femenino en 1917 por no seguir la línea política del Partido, entonces manejado por los revisionistas seguidores de Bernstein, representante del ala oportunista de la socialdemocracia alemana.

El reformismo había ido anidando en el Partido Socialdemócrata alemán en los años anteriores a la I Guerra Mundial y en los escritos de Zetkin notables testimonios de la lucha contra esta corriente, primero intentando hacer comprender sus errores al ala reformista del Partido y, posteriormente, combatiéndolos a muerte.

Desarrolló una importante actividad contra la guerra imperialista, trabajando incansablemente durante este periodo en una campaña antimilitarista y antimperialista. En 1912, ante la inminente amenaza de la guerra, en el Congreso de la II Internacional celebrado en Basilea, pronuncia un apasionado discurso sobre la amenaza de guerra y por la movilización del proletariado en contra de la misma. En 1915 organiza en Suiza una conferencia internacional de mujeres socialistas contra la guerra imperialista.

A partir de 1917 rompe con la camarilla revisionista y trabaja junto a Rosa Luxemburgo en la lucha antimperialista, se une a los espartaquistas y es encarcelada en numerosas ocasiones. En 1918 es miembro del primer Comité Central del Partido Comunista y, al año siguiente, interviene en la fundación de la Internacional Comunista. Desde entonces su actividad se funde con la del Partido Comunista alemán y la de la Internacional. A partir de 1921 formó parte del Comité Ejecutivo y del Presidium de la Internacional Comunista y mantuvo estrechos contactos con Lenin, con quien contrasta sus ideas respecto a la cuestión femenina y al movimiento obrero internacional.

Representó como diputada al Partido Comunista alemán en el Reichstag desde 1920 hasta 1932, aprovechando su última intervención parlamentaria para hacer un llamamiento a la unidad antifascista para frenar a los nazis.

En 1920 fue elegida presidenta del Movimiento Internacional de Mujeres Socialistas.

En 1924, junto con Elena Stasova y Tina Modotti, fundó y dirigió el Socorro Rojo Internacional, organización solidaria de asistencia a las víctimas de la reacción y el fascismo.

Por su veteranía, en 1932 fue nombrada Presidenta del parlamento alemán, el último antes de la llegada de los nazis al poder al año siguiente. Cuando sucedió esto, se exilió a la Unión Soviética y falleció en un hospital cerca de Moscú el 20 de junio de 1933, a la edad de 76 años, enferma y prácticamente ciega. En una solemne ceremonia en la que tomaron parte cientos de miles de moscovitas y numerosos delegados del movimiento obrero internacional, la urna con los restos de esta gran comunista quedó depositada en la muralla del Kremlin.

Intervención de Zetkin en un mitin

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