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Día: 21 de febrero de 2019 (página 1 de 1)

Siria, cambio de planes: la liberación de Idlib se hará ‘paso a paso’

La liberación del último bastión yihadista en Siria, la provincia de Idilib, se está demorando por las discrepancias entre Rusia, Irán y Turquía.

Pero el tiempo apremia, el gobierno sirio se impacienta y repite cada día que la guerra no terminará hasta que Idlib sea liberada.

Hasta ahora los acuerdos tripartitos entre Rusia, Irán y Turquía tenían por objeto, precisamente, impedir un asalto militar a la madriguera, lo cual se presenta ante los micrófonos como una preocupación humanitaria, evitar las muertes de civiles y la devastación.

Lo cierto es que en Idlib no solo hay feroces yihadistas con barbas sino representantes de muchos intereses diplomáticos que no pueden salir a la luz (de momento). Por ello, el tripartito optó por la desescalada y la creación de una zona desmilitarizada.

El plan era que, una vez establecido un cordón sanitario, Turquía hiciera de mediador, dado su ascediente sobre algunos de los grupos yihadistas, a los que debía buscar “una salida” que evitara su ejecución, o su captura seguida de la consiguiente “confesión” pública delante de las cámaras.

Progresivamente, el ejército turco debía sustituir a los yihadistas y, una vez “pacificada” la provincia, entregarla a los sirios.

Turquía falló, Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Cham) se ha apoderado de la provincia casi por completo y no obedece las órdenes que le llegan de la inteligencia militar turca.

El 14 de febrero se celebró otra cumbre del tripartito en Sochi que cambia los planes y pondrá en marcha un plan “paso a paso”. En el primero quienes actuarán en Idlib serán Rusia y Turquía por medio de patrullas conjuntas. En el segundo, Turquía se retirará para dar entrada a Siria en la provincia. En el tercero y último, el ejército sirio se hará cargo de la situación, aunque podra pedir refuerzo a las tropas rusas, si fuera necesario.

En Sochi todos hablaron de sus muchas preocupaciones humanitarias, sobre todo rusos y turcos. Erdogan dijo que quiere que el gobierno sirio respete la tregua. “No queremos que se produzcan nuevas crisis humanitarias, nuevos desastres en Idlib o en cualquier otro lugar de Siria”.

Pero tomen nota: mientras en Sochi hablaban Putin, Rohani y Erdogan, en Varsovia se celebraba otra cumbre fantasmagórica sobre Oriente Medio en el que nadie invitó a Irán porque se trataba precisamente de estrechar el dogal contra la República Islámica por parte de los de siempre: Estados Unidos, Israel, Arabia saudí, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán…

Las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira

Boaventura de Sousa Santos

Cuando el respetado Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, renunció al cargo en 2018, la opinión pública mundial fue manipulada para no prestar atención al hecho y mucho menos evaluar su verdadero significado. Su nombramiento para el cargo en 2014 fue un hito en las relaciones internacionales. Era el primer asiático, árabe y musulmán que ocupaba el cargo y lo desempeñó de manera brillante hasta el momento en que decidió dar un portazo por no querer ceder a las presiones que desfiguraban su cargo, desviándolo de su misión de defender a las víctimas de violaciones de derechos humanos para volverlo cómplice de tales violaciones perpetradas por Estados con peso en el sistema mundial.

En su discurso y entrevistas de despedida se mostraba indignado con el modo en que los derechos humanos se venían transformando en parias de las relaciones internacionales, obstaculizados por las estrategias autoritarias y unilaterales de dominio geoestratégico. Reconocía que el ejercicio de su cargo le obligaba a oponerse a la mayoría de los países que habían aprobado su nombramiento bajo pena de traicionar su misión. También llamaba la atención sobre el hecho de que el perfil de la ONU reflejaba fielmente el tipo dominante de relaciones internacionales y que, por ello, tanto podía ser una organización brillante como una organización patética, dando a entender que este último perfil era el que empezaba a regir. Era un grito de alerta sobre los peligros que el mundo corría con el avance de populismos nacionalistas de derecha y de extrema derecha que hace mucho venía señalando. Al denunciar la creciente vulnerabilidad de una buena parte de la población mundial sujeta a graves violaciones de derechos humanos, él mismo se volvió vulnerable y tuvo que abandonar el cargo. El grito de alerta cayó en el silencio de la diplomacia, de los alineamientos y de las conveniencias típicas del internacionalismo patético que había denunciado.

Todo esto ocurrió en el año en que se celebraban los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el que muchos, incluido yo mismo, defendían la necesidad de una nueva declaración, más sólida y más verdaderamente universal. Esta necesidad se mantiene, pero en este momento lo más importante es identificar las fuerzas y los procesos que están bloqueando la declaración actual y la convierten en un documento tan desechable como las poblaciones vulnerables sometidas a las violaciones de los derechos humanos que la declaración pretendía defender. Cabe recordar que esta declaración pretendía mostrar la superioridad moral del capitalismo frente al comunismo. El capitalismo prometía, al igual que el comunismo, el creciente bienestar de poblaciones cada vez mayores, pero lo hacía con respeto a los principios de la Revolución francesa: igualdad, libertad y fraternidad. Era el único sistema compatible con la democracia y los derechos humanos.

Sin embargo, la ola conservadora y reaccionaria que asola al mundo es totalmente opuesta a la filosofía que presidió la elaboración de la Declaración Universal y constituye una seria amenaza para la democracia. Se basa en la exigencia de una doble disciplina autoritaria y radical que no se puede imponer por procesos democráticos dignos del nombre. Se trata de la disciplina económica y de la disciplina ideológica. La disciplina económica consiste en la imposición de un capitalismo autorregulado, movido exclusivamente por su lógica de incesante acumulación y concentración de la riqueza, libre de restricciones políticas o éticas; en síntesis, el capitalismo que suele designarse como capitalismo salvaje. La disciplina ideológica consiste en la inculcación de una percepción o mentalidad colectiva dominada por la existencia de peligros inminentes e imprevisibles que alcanzan a todos por igual y particularmente a los colectivos más cercanos, ya sean la familia, la comunidad o la nación. Tales peligros crean un miedo inquebrantable del extraño y del futuro, una inseguridad total ante un desconocido avasallador. En tales condiciones, no resta más seguridad que la de regresar al pasado glorioso, el refugio en la abundancia de lo que supuestamente fuimos y tuvimos.

Ambas disciplinas son tan autoritarias que configuran dos guerras no declaradas contra la gran mayoría de la población mundial, las clases populares miserabilizadas y las clases medias empobrecidas. Esta doble guerra exige un vastísimo complejo ideológico-mental propagado por todo el mundo, incluyendo nuestros barrios, nuestras casas y nuestra intimidad. Son tres las fábricas principales de este complejo: la fábrica del odio, la fábrica del miedo y la fábrica de la mentira.

En la fábrica del odio se produce la necesidad de crear enemigos y de producir las armas que los eliminen eficazmente. Los enemigos no son aquellos poderes que el pensamiento crítico izquierdista satanizó: el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Los verdaderos enemigos son aquellos que hasta ahora se disfrazaron de amigos, todos aquellos que inventaron la idea de opresión y movilizaron a los ingenuos (por desgracia, una buena parte de la población mundial) para la lucha contra esa opresión. Se disfrazaron de demócratas, de defensores de los derechos humanos, del Estado de derecho, de acceso al derecho, de diversidad cultural, de igualdad racial y sexual. Por eso son tan peligrosos. El odio implica el rechazo a discutir con los enemigos. A los enemigos se los elimina.

En la fábrica del miedo se produce la inseguridad y los artefactos ideológico-mentales que producen seguridad, la cual, para ser infalible, necesita de vigilancia permanente y de constante renovación de las tecnologías de la seguridad. El objetivo de la fábrica del miedo es erradicar la esperanza. Busca convertir el actual estado de cosas en el único posible y legítimo, contra el cual solo por locura o utopía disparatada se puede luchar. No se trata de validar todo lo que existe. Se trata de limpiar, de lo que existe, todo lo que impidió la perpetuación del pasado glorioso.

Por su parte, en la fábrica de la mentira se producen los hechos y las ideas alternativas a todo lo que pasó por verdad o búsqueda de verdad, como las ideas de igualdad, de libertad negativa (libertad de coerciones) y positiva (libertad para realizar objetivos propios, no impuestos ni teledirigidos), de Estado social de derecho, de violencia como negación de la democracia, de diálogo y reconocimiento del otro como alternativa a la guerra, de los bienes comunes como el agua, la educación, la salud, el medio ambiente saludable. Esta fábrica es la más estratégica de todas, porque es aquella en la cual los artefactos ideológico-mentales tienen que empaquetarse y disfrazarse de no ideológicos. Su mayor eficacia reside en no decir la verdad respecto a sí misma.

La proliferación de estas tres fábricas es el motor de la ola reaccionaria que vivimos. La proliferación tiene que ser la mayor posible para que nosotros mismos nos volvamos emprendedores del odio, del miedo y de la mentira; para que deje de haber diferencia entre producción, distribución y consumo en la propagación de esta vasta disciplina ideológica. Los medios de comunicación hegemónicos, la “comentariología”, las redes sociales y sus algoritmos, y las iglesias seguidoras de la teología de la prosperidad, son poderosas líneas de montaje. Pero esto no significa que las piezas que circulan en las líneas de montaje se produzcan de manera anárquica en todo el mundo. Hay centros de innovación y renovación tecnológica para la producción masiva de artefactos ideológico-mentales cada vez más sofisticados. Esos centros son los silicon valleys del odio, del miedo y la mentira. Las tecnologías se desarrollaron originalmente para servir a dos grandes clientes: los militares y sus guerras, y el consumo de masas; pero hoy los clientes son mucho más diversificados e incluyen la manipulación sicológica, la opinión pública, el marketing político, el disciplinamiento moral y religioso. La sofisticación tecnológica está orientada a colapsar la distancia con la proximidad (tuits y soundbites), la institucionalidad con lo subliminal (mediante la producción en masa de máxima personalización), la verdad con la mentira o la media verdad (hipersimplificaciones, banalización del horror, transmisión selectiva de conflictos sociales).

En un momento en que se dice que estamos en vísperas de una nueva revolución tecnológica dominada por la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, queda la idea de que las incesantes fábricas del odio, del miedo y la mentira están queriendo orientar la revolución tecnológica en el sentido de la mayor concentración posible del poder económico, social, político y cultural y, por tanto, en el sentido de crear una sociedad de tal manera injusta que la justicia se transforme en una monstruosidad repugnante. Es como si antes de la llegada masiva de la inteligencia artificial, la inteligencia natural se fuese artificializando y automatizando para coincidir y confundirse con ella.

http://www.other-news.info/noticias/2019/02/las-incesantes-fabricas-del-odio-del-miedo-y-la-mentira/

Un avión fantasma ruso sobrevuela el Donbas o cómo la OSCE le hace el juego a los nazis ucranianos


Christelle Néant

El 17 de febrero de 2019 la OSCE aseguró en un informe dos días antes que vio lo que parecía ser un avión militar ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk. ¿Ha proporcionado finalmente la OSCE la prueba definitiva de la presencia del ejército ruso en Donbass?

“El 15 de febrero a las 10 de la mañana, mientras se encontraba en la periferia suroccidental de Starobechevo (una zona no controlada por el gobierno, a 32 km al sureste de Donetsk), el MSS vio un objeto volando hacia el sureste de su posición, volando de suroeste a noreste. Basado en imágenes tomadas a mano, el MSS lo evaluó como un motor turbohélice de cuatro motores (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142). De 10:50 a 11:10 horas, en una zona al noroeste de Lioubivka (antes Leninske, una zona no controlada por el gobierno, a 43 kilómetros al sureste de Donetsk), el MSS vio un avión (probablemente un Tupolev TU-95 o Tupolev TU-142) volando de norte a sur y viceversa”.

Esta información causó impacto y fue ampliamente compartida por los periodistas de la República Popular de Donetsk, porque la mayoría no podían creer en una información tan increíble. Si eso ocurriera, sería cierto lo que el ejército ucraniano ha estado gritando públicamente y habría presentado las pruebas (datos de radar, por ejemplo).

Pero ¡nada! Pasaron dos días desde que la OSCE publicó su informe y Kiev no había afirmado que un avión ruso hubiera violado su espacio aéreo. Bastante extraño, porque habría sido más que útil para las autoridades ucranianas probar finalmente esa “agresión rusa” ficticia que nadie vio en la realidad.

He comprobado personalmente los husos horarios que utiliza la OSCE en sus informes (UTC +2) y he comprobado si hubo algo durante el período mencionado en su informe (añadiendo una hora antes y una hora después por motivos de seguridad en caso de que lo hayan notado en el huso horario local, que es UTC +3, o hayan cometido un error) a través de sitios como Flighradar24 y otros que siguen a los aviones (incluidos algunos aviones militares y aviones teledirigidos de observación). Pero no había nada. El misterio crecía.

Después de que en torno a esta información el escándalo comenzó a difundirse el 19 de febrero, el ejército ucraniano publicó finalmente dos comentarios en su página de Facebook. El primero fue publicado por el mando de la Fuerza Aérea de Ucrania. Aquí está la traducción:

“En Internet algunas publicaciones en línea difunden una información que indica que el 15 de febrero de 2019, en el espacio aéreo de Ucrania, en la zona de operaciones de las fuerzas armadas, se observó un vuelo de tipo TU-95 de las fuerzas aerotransportadas de la Federación de Rusia. Después de comprobar la información anterior, declaramos que esto no es cierto. Las unidades de defensa aérea de la Fuerza Aérea de Ucrania llevan a cabo sus misiones de combate diarias y protegen el espacio aéreo ucraniano, y están preparadas para reaccionar rápidamente y a tiempo ante cualquier ataque aéreo”.

Este comentario sonaba un poco a «Chicos, es bueno que estéis intentando probar la realidad de la falsa ‘agresión rusa’ contra nuestro país, pero ¿podríais por favor no hacernos quedar como tontos incapaces de ver un avión enemigo y defender nuestro espacio aéreo?”

Pero parece que este comentario oficial no fue suficiente, porque dos horas después, fue el Comando General de la Operación Conjunta de Fuerzas (OFI) publicó un comentario oficial más completo, con imágenes de radar que demostraban que el avión nunca había entrado en el espacio aéreo de Ucrania o de la República Popular de Donetsk.

Las imágenes eran de mala calidad, se habían imprimido, anotado a mano y fotografiado o escaneado, en lugar de añadir comentarios con un programa de edición de imágenes. Parece que el ejército ucraniano no puede permitirse que un diseñador gráfico lo haga correctamente.

Aquí está la traducción del comentario (sin la repetición del informe de la OSCE al principio y los saludos neonazis al final):

“El 15 de febrero de 2019 unidades de las tropas de radioingeniería de los OIF descubrieron un objetivo aéreo identificado como un avión antisubmarino de largo alcance Tu-142 de las fuerzas armadas de la Federación de Rusia a las 9.56 horas en la zona del aeropuerto de Taganrog. Esta aeronave realizó un vuelo de prueba alrededor del aeródromo de Taganrog cuando se aproximaba a la frontera ucraniana a una distancia de 10 kilómetros. En el trayecto, el avión fue seguido por estaciones de radar y tropas técnicas de radio de las fuerzas conjuntas. Los aviones Tu-142 de las fuerzas armadas rusas abandonaron la zona cercana a la frontera ucraniana a las 12.30 horas cerca del aeropuerto de Taganrog. La aeronave en cuestión no cruzó la frontera ucraniana y no entró en el espacio aéreo ucraniano. Las unidades de defensa aérea del ejército ucraniano están constantemente en alerta y listas para cumplir con su deber”.

Las imágenes de radar proporcionadas por Ucrania demuestran claramente que el Tu-142 nunca entró en el cielo de la República Popular de Donetsk. La distancia más cercana fue de 10 kilómetros. Incluso cuando la aeronave estaba en la posición más cercana a los observadores de la OSCE, la distancia entre la aeronave y los observadores era de unos 30 kilómetros, que es casi el doble de la distancia entre los observadores y la frontera.

¿Cómo pudieron los observadores de la OSCE pensar que el avión sobrevolaba el territorio de la República Popular de Donetsk? ¿Son tan incompetentes que no son capaces de calcular la distancia desde el avión y mirar un mapa antes de escribir cosas tan serias? ¿O mintieron deliberadamente en su informe?

Acusar de sobrevolar el cielo de la República Popular de Donetsk de lo que es claramente un avión ruso (aunque no se mencione ninguna nacionalidad, el modelo de avión no deja lugar a dudas) es una acusación muy grave. Si fuera real, para Ucrania y para la “comunidad internacional”, significaría que Rusia habría violado el espacio aéreo ucraniano. La prueba perfecta de la agresión rusa contra Ucrania y la justificación perfecta para una guerra.

Afortunadamente, el ejército ucraniano no podía soportar ser visto como un grupo de idiotas incompetentes, incapaces de defender su espacio aéreo, y prefirió lavar su honor en lugar de aprovechar la oportunidad.

La misión de la OSCE en Donbass tiene una misión muy importante, que requiere personas competentes y honestas. La OSCE no debería “jugar” con la información que pone en sus informes. Porque se utilizan como una fuente de información “supuestamente” fiable. Pero por lo que vemos, la información escrita en sus informes no es fiable en absoluto.

Esta no es la primera vez que este tipo de tonterías han ocurrido. A menudo critico los informes de la OSCE por la forma en que presentan la información, ocultan ciertos elementos de la misma, a veces incluso acusan erróneamente a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, o afirman haber visto armas rusas modernas sin fotos o vídeos como prueba.

Tenemos muchos ejemplos de estos “errores” durante estos cinco años de conflicto en el Donbass. Hace cuatro años, afirmaron que un niño de 12 a 14 años, armado, estaba vigilando un puesto fronterizo en Makeyevka. Después de la investigación de Anatoli Sharii, se trataba una mujer de 24 años que servía en la milicia de la República Popular de Donetsk.

En diciembre de 2016 vi con mis propios ojos cómo minimizaban el calibre de las armas utilizadas por el ejército ucraniano contra los civiles de la República Popular de Donetsk, afirmando que la FAU había utilizado morteros de 82 milímetros, cuando los enormes cráteres dejados por los proyectiles demostraron claramente que eran al menos de 122 milímetros de artillería.

En febrero de 2017 vieron tanques ucranianos al pie de edificios residenciales en Avdeyevka. Incluso discutieron con los soldados ucranianos presentes allí, pero no mencionaron su presencia (que fue una grave violación de los acuerdos de Minsk con el telón de fondo de un aumento significativo de los bombardeos del ejército ucraniano contra civiles de la República Popular de Donetsk) en su informe.

La OSCE finalmente admitió haber notado la presencia de estas armas prohibidas cerca de la línea del frente y cerca de edificios de apartamentos, sólo cuando se publicaron en Internet las fotos y vídeos que demostraban su connivencia con los soldados ucranianos.

El año pasado afirmaron que un soldado borracho de la República Popular de Donetsk les impidió ir a donde querían. La investigación llevada a cabo por las autoridades de la República Popular de Donetsk demostró que el hombre estaba perfectamente sobrio, pero sólo muy cansado después de una larga guardia, y que les había impedido conducir por la parte inferior de la carretera donde había minas, salvando así sus vidas.

No mencionaré todas las ocasiones en que he visto a observadores de la OSCE anotar hechos que no aparecían posteriormente en el informe diario, o el número de veces que no vinieron a registrar los bombardeos contra civiles, cuando las casas afectadas estaban a menos de un kilómetro de donde se encontraban los observadores de la OSCE.

Esos ejemplos, incluido el último con esta aeronave militar rusa que nunca entró en los cielos de la República Popular de Donetsk, demuestran que los informes de la OSCE son absolutamente poco fiables, y que se deberían solicitar fotografías y vídeos para cada acusación importante, como la presencia de armas rusas modernas en el Donbass.

La OSCE ya ha facilitado varias fotos y vídeos de este tipo tomados por sus aviones teledirigidos cuando las armas ucranianas e incluso las de la República Popular de Donetsk y la de Lugansk están presentes cerca de la línea del frente, en violación de los acuerdos de Minsk. ¿Por qué no lo hacen cada vez que dicen que hay armas rusas?

El año pasado afirmaron que un dron suyo había avistado recientemente equipos de guerra electrónica rusos en la República Popular de Lugansk. Pero nunca han publicado una sola foto o vídeo para probarlo. La semana pasada, afirmaron haber visto un sistema de inteligencia de radio TORN en la República Popular de Donetsk. Y de nuevo, no han publicado ninguna foto o vídeo que pruebe esta acusación. Hau muchos ejemplos como estos.

Pero después de este cuento de hadas sobre el avión fantasma ruso en el cielo de la República Popular de Donetsk, que fue desmitificado por el propio ejército ucraniano, las declaraciones de la misión de la OSCE ya no pueden tomarse en serio sin pruebas (fotos o vídeos). Especialmente con respecto a la presencia de armas, aviones u otro equipo militar ruso en el Donbass.

La misión de la OSCE se ha desacreditado una vez más, destruyendo su credibilidad, que es esencial para que pueda cumplir lo que es oficialmente su misión: llevar la paz al Donbass.

http://www.donbass-insider.com/fr/2019/02/20/donbass-osce-et-la-menace-avion-fantome-russe/

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