
La situación que se vive en Venezuela da mucho juego para que se opine de ella, y es así que estos días vemos y escuchamos a sesudos tertulianos opinando y mintiendo y retorciendo los acontecimientos. Los políticos españoles no les van en zaga, y vemos al inefable Alfonso Guerra que hace una separación entre dictaduras eficaces y otras que no lo son. Guerra nos viene a decir que la dictadura de Pinochet, fue eficaz (sic) (no se sabe para qué o para quienes, digo yo), y en cambio la dictadura de Maduro, está entre las ineficaces.
También vemos al vendedor de crecepelos Pablo Iglesias, que nos viene a decir que él ahora no está a favor de Venezuela. Justo cuando más hay que apoyarla. Sin duda Iglesias es un maestro del oportunismo político. En su momento hablaba de la «casta», y metía en ese saco al PP, al PSOE, a Ciudadanos, etc. Pero ahora ha sacado del saco al PSOE, y quiere pactar con Errejón porque no le salen las cuentas. Otra vez el oportunismo político.
Nos causa cierta hilaridad escuchar a la Unión Europea dando ultimátums a Venezuela para que convoque elecciones en ocho días. No hay precedentes en la política internacional sobre algo así. Y para que no falte de nada tenemos al senador Marco Rubio, un hispanocubanoamericano diciendo que Maduro debe elegir si quiere irse por las buenas o por las malas.
Toda una panoplia para optar.
Pero lo que más me llama la atención es la pasividad del gobierno de Venezuela que pese a tener en su mano toda la legalidad y la legitimidad, que tiene el apoyo de las fuerzas armadas, no toma medidas ya mismo.
Esta situación nos trae a la memoria, sin forzarla, lo que se planteó en Chile en 1973 con la sublevación de Pinochet. Mientras Allende hablaba de la vía chilena al socialismo, Pinochet bombardeaba salvajemente el palacio de la Moneda. Esa vía chilena condujo a la tortura, a la muerte y a la desaparición a miles de chilenos. Debemos reflexionar sobre un hecho que es sin duda la piedra angular de todo este proceso: las instituciones burguesas, sus leyes y reglamentos, ¿son el medio para cambiar la sociedad?, ¿puede haber socialismo sin expropiar a la buguesía los medios de producción?
Esto nos debe servir de ejemplo, al igual que la respuesta del gobierno de Cuba presidido por Fidel Castro, cuando arreciaba la hostilidad del imperio contra la isla. Fue clara y rotunda: se declaró el carácter socialista de la revolución y se expropiaron las empresas yanquis sin indemnización.
¿Qué espera el gobierno de Venezuela para rodear el edificio de la Asamblea Nacional y detener al mamarracho Guaidó y a sus seguidores y someterlo a juicio por traición a la patria?, ¿Qué espera el gobieno de Venezuela para nacionalizar toda la propiedad enemiga? ¿Qué espera el gobierno de Venezuela para tomar como rehenes a los diplomáticos de los USA? Si quieren guerra tienen que tener guerra. No se negocia en esta situación cuando están intentando entregar el país a girones.
A los imperialistas jamás les importaron los derechos humanos de ningún pueblo. El único derecho que respetan es el de la propiedad (sobre todo la suya). Solo quieren apoderarse de las reservas de petróleo y gas más grandes del planeta, del oro y del coltan. No se negocia nada de esto.



