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Día: 10 de enero de 2019 (página 1 de 1)

Efecto Gamonal: el ejemplo de una lucha popular exitosa cumple cinco años

Este 10 de enero de 2019 se cumplen cinco años desde que el barrio burgalés se levantó en armas contra el proyecto del bulevar de la calle Vitoria. La revolución popular acabó en revuelta callejera pero convertida en un referente de la protesta ciudadana

Los antecedentes estaban ahí, frescos aún en la memoria de la ciudad. Gamonal ya se ha había levantado en 2005 contra la construcción de un aparcamiento subterráneo en Eladio Perlado. Sin embargo, a casi nadie se le pasó por la cabeza que el proyecto del bulevar de la calle Vitoria, en el que se incluía un aparcamiento, iba a acabar del mismo modo, con una sublevación popular reconvertida en revuelta callejera. Y mucho menos que Gamonal ascendería a referente de la protesta ciudadana.

Todo comenzó con una movilización pacífica de los vecinos del barrio burgalés, cuando aquel 10 de enero de 2014 se iniciaban las obras para transformar la calle Vitoria en un bulevar de dos carriles de circulación, con amplias aceras, zonas ajardinadas y espacios infantiles. En el subsuelo se iba a construir un aparcamiento, con 254 plazas de garaje, que saldrían a un precio de 19.200 euros, pero no de venta sino de concesión a 40 años.

El proyecto no convencía a los vecinos, quienes consideraban que no era el momento de invertir 8 millones de euros en una reforma que iba a mejorar muy poco la calidad de vida del barrio y que, además, no solucionaría el principal problema: la falta de aparcamiento. Al contrario, lo agravaba. Y así se lo habían expresado al Ayuntamiento de Burgos, a través de solicitud de reuniones, pero sin éxito. Así que en la tarde de aquel viernes de enero, desafiando al frío, salieron a la calle a protestar.

Y lo que empezó como una manifestación pacífica acabó en batalla campal. Con la calle Vitoria en obras, y una importante zanja a la altura de San Bruno, que sería epicentro de futuras concentraciones y donde nacería el #efectogamonal, la noche del 10 al 11 de enero fue la primera de cuatro sesiones consecutivas de disturbios.

Contenedores en llamas volcados en mitad de la calle; mobiliario urbano destrozado; lunas de entidades bancarias reventadas; piedras y botellas volando; carreras y detenciones policiales… La calma llegó de madrugada, pero a primerísima hora de la mañana ya había vecinos en la “zona cero”, para impedir la entrada de las máquinas de la adjudicataria de las obras, la UTE Bulevar Calle Vitoria (formada por Copsa y Aroasa, esta última propiedad de Arranz Acinas).

En esa “zona cero” fue donde, en días sucesivos, se iba informando a los vecinos sobre la revuelta: los detenidos, las reacciones del Ayuntamiento, las acciones de protesta a llevar a cabo. Se hicieron manifestaciones hasta la Comisaría de Burgos para exigir la liberación de los detenidos (cuya cifra alcanzó el medio centenar durante todos los disturbios) y, como ocurriese el primer día, al finalizar las mismas en la calle Vitoria volvían los altercados.

Con Burgos convertido en el foco de la noticia, incluso internacional, el alcalde Javier Lacalle salió a los medios de comunicación el domingo, condenando la violencia y ratificándose en la intención del Ayuntamiento de continuar con el proyecto. Y Gamonal volvió a registrar disturbios esa noche del 12 de enero. También la del lunes 13 y, ya el martes, el alcalde tuvo que claudicar y paralizar temporalmente las obras para abrir un periodo de reflexión, afirmó..

Para entonces, el #efectogamonal era ya era imparable. Burgos seguía abriendo informativos, ocupando portadas de periódicos y ofreciéndose como modelo del hartazgo ciudadano ante una clase política que, en plena crisis económica, no tenía problemas en recortar servicios y acusar a los ciudadanos de vivir por encima de sus posibilidades, mientras proyectaba obras faraónicas con la vista puesta en las elecciones de 2015.

Así que, finalmente, Javier Lacalle decidía dar carpetado al proyecto del bulevar de la calle Vitoria, decretando el viernes 17 de enero la suspensión definitiva de las obras. “Hemos entendido el mensaje”, afirmaba en su comparecencia a los medios, y pedía que la calma volviese a Gamonal; que los ciudadanos regresasen a sus casas pues las únicas máquinas que iban a volver a entrar en la calle Vitoria lo harían para cerrar la zanja de la discordia.

Y así sería días más tarde, cuando se comenzaron los trabajos para cerrar la zanja, dando por olvidado un proyecto que le costó al Ayuntamiento 274.000 euros, la cantidad pagada a Copsa y Aroasa en concepto de beneficio industrial. No hubo indemnización por la rescisión unilateral del contrario, y eso que la UTE llevó a pedir más de 1,6 millones de euros, pues esta se ajustaba a derecho.

A esa cantidad se suman los 240.000 euros de la redacción del proyecto, encargado a MBG Ingeniería y Arquitectura, empresa propiedad de la familia de Antonio Miguel Méndez Pozo (Grupo Promecal, Inmobiliaria Río Vena), socio empresarial en numerosas ocasiones de Copsa, Aroasa y Arranz Acinas, las tres empresas ejecutoras del bulevar.

https://www.burgosconecta.es/burgos/bulevar-revolucion-popular-20190110170548-nt.html

Las mayores huelgas generales de la historia del movimiento obrero las protagoniza el proletariado indio

Esta semana los trabajadores de India han protagonizado dos días de huelga general contra la política económica del gobierno de Narendra Modi, como ya ha quedado expuesto aquí. Más de 180 millones de trabajadores indios han paralizado durante dos días el país por completo.

Desde que en 1991 el gobierno de Delhi inició una nueva política económica se han convocado 19 huelgas generales. La más importante comenzó el 2 de setiembre de 2016. Cuantitativamente son las mayores movilizaciones en la historia del movimiento obrero.

En India llaman “bandh” (cierre) a las huelgas, una palabra que, además de su simbolismo de clase, tiene resonancias de los tiempos de lucha contra el colonialismo británico.

Es una palabra que allá se emplea como amenaza porque está ligada a la fuerza y a los piquetes. Una huelga general es “Bharat bandh”, el cierre de India, la paralización de su economía, excluyendo de “Bharat” (la nación) a los capitalistas.

De las huelgas indias se obtienen importantes lecciones que, naturalmente, es imprescindible poner encima de la mesa.

La primera va dirigida a esos mequetrefes que ponen en tela de juicio que la lucha de clases es el motor de la historia o que el movimiento obrero ha desaparecido y otras tonterías parecidas de la posmodernidad.

La segunda es que los obreros son la vanguardia de los oprimidos, algo que en India es patente, empezando por algo que en los países imperialistas tratan de ocultar: en el movimiento obrero indio las mujeres desempeñan un papel protagonista que va a contrapelo de una sociedad que, además de capitalista, arrastra todas las lacras de un pasado feudal. Ahora que aquí estamos en vísperas de otra farsa de “huelga general” para el 8 de marzo, es necesario tenerlo muy presente porque es la diferencia entre una movilización de la mujer proletaria en India frente a la de la mujer burguesa en España.

En India la mitad de la población, 680 millones de parias, no tiene absolutamente nada: ni alimento, ni alojamiento, ni agua, ni electricidad, ni educación, ni sanidad… La mitad de ellos son trabajadores empleados en el “mercado negro” o sector informal, es decir, privados de toda clase de derechos, por no decir que en pleno siglo XXI trabajan en condiciones similares a la esclavitud.

Si alguien está pensando en descanso, vacaciones, salario mínimo, seguro, accidentes y cualquier otra condición laboral parecida, que se olvide. El sector informal en India es la mitad del Producto Interior Bruto y en 2002 la Comisión Nacional del Trabajo admitía que ese es el futuro para toda la clase obrera india: el mercado negro.

El dato fundamental para entender la situación es el siguiente: sólo un 4 por ciento de los trabajadores indios está afiliado a un sindicato, lo cual marca la diferencia con los sindicatos españoles, absolutamente podridos y domesticados. Si como hacen aquí, los sindicatos indios lucharan exclusivamente por los intereses propios o de una minoría privilegiada de trabajadores, las huelgas generales multitudiarias no hubieran sido posibles.

Es la diferencia entre un sindicato de clase y un sindicato amarillo. Los primeros defienden los intereses de toda una clase, no solamente de una parte de ella, y menos de una parte privilegiada. Una huelga no es para que paren los fijos mientras trabajan los eventuales. Tampoco para que paren los talleres mientras la administración sigue funcionando. En una huelga no hay servicios mínimos. Para todo el mundo, incluidos los parados, y para ello se hacen llamamientos dirigidos a los barrios, los vecinos, los jóvenes, los jubilados, los estudiantes…

Otra cosa distinta es que los sindicatos amarillos traten de que los trabajadores sean derrotados para que que cunda la desmoralización y seguir culpando a los trabajadores de algo que sólo es responsabilidad de los (des)organizadores, como viene ocurriendo en España.

Más información:
– Segundo día de huelga general contra la política económica del gobierno indio

– Una manifestación de 150 millones de trabajadores
– 2.000 trabajadores de la automoción que están en huelga han sido detenidos por la policía india
– Un tribunal prohibe la huelga de los 9.000 trabajadores del metro de Delhi
– La huelga de los obreros parias de la India paraliza varias ciudades 
– Unos 48.000 trabajadores pierden la vida cada año en India en sus puestos de trabajo
– Más 400.000 obreros del té se declaran en huelga en India 
– Los transgénicos conducen al suicidio a 300.000 campesinos en India
– El campesinado hindú contra Coca-Cola
– Los millonarios británicos compran niños en India para esclavizarlos

Un muerto en cinco días de huelga de las trabajadoras del textil de Bangladesh

Las trabajadoras del textil de Bangladesh llevan cinco días de huelgas y enfrentamientos con la policía en los suburbios del norte de Dhaka.
Según Reuters, varios miles de trabajadoras bloquearon las carreteras del norte de la capital, y los enfrentamientos con la policía han causado un muerto y varios heridos.

Bangladesh es el mayor fabricante mundial de textil, después de China. Unos 3,5 millones de obreros, en su gran mayoría mujeres, trabajan en las fábricas textiles del país.

Ayer el gobierno anunció que estudiará la posibilidad de aumentar el salario mínimo de las obreras del sector. El anuncio fue hecho por el Ministro de Comercio de Bangladesh, Tipu Munshi, quien espera poner fin a los enfrentamientos que comenzaron el viernes pasado.

El martes se anunció la formación de un comité tripartito, que reúne a los gerentes de planta, representantes sindicales y emisarios del gobierno. El comité formado para estudiar el aumento de los salarios podrá resolver este problema durante este mes, dijo el ministro a la prensa local.

El temor del gobierno es que la lucha de las obreras se sume a las protestas que se vienen produciendo tras las fraudulentas elecciones de diciembre pasado.

A principios de este año entra en vigor el aumento salarial anunciado el pasado mes de septiembre, que eleva el salario mínimo a 8.000 takas, unos 82,75 euros. Un aumento del 51 por ciento, que también es el primero desde el que siguió a la tragedia de Rana Plaza en 2013.

Sin embargo, la Central Sindical de la Confección señala que esta cantidad se aplica sólo a una pequeña fracción de las 3,5 millones de trabajadoras en los que se basa la industria textil.

Con 15.300 millones de euros de ropa exportados a Europa en 2017 y 8.000 millones de euros en el primer semestre de 2018, Bangladesh es el segundo mayor proveedor de ropa de la Unión Europea. El país está alcanzando gradualmente a China (10.500 millones en la primera mitad de 2018). Bangladesh fue el primer beneficiario del abandono por parte de China de una gran parte de la producción de prendas de vestir de nivel básico, inducido por los aumentos salariales de os trabajadores de aquel país.

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