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Día: 24 de diciembre de 2018 (página 1 de 1)

La conquista del pan (2): equilibrios presupuestarios a costa del hambre de la población

Mauriac Ahouangansi

Desde comienzos de enero de este año, el gobierno sudanés se enfrenta a fuertes protestas. Cientos de personas están irrumpiendo en las calles de Darfur y otras grandes ciudades para protestar contra el aumento de los precios de los alimentos, incluido el trigo, cuyo subsidio se redujo en el presupuesto de 2018, y las importaciones del sector privado. Esta decisión ha tenido un impacto en el precio del pan, que ahora se ha duplicado y está en constante aumento. ¿Quién es el responsable de esta crisis del pan?

Privado de las tres cuartas partes de sus recursos petrolíferos, cuyos precios también han caído en el mercado internacional, Sudán se enfrenta a mayores dificultades para cerrar sus presupuestos desde la secesión del sur en 2011. Por ejemplo, de 2011 a 2016, el crecimiento medio del PIB real fue del 3,3 por ciento, frente al 7,1 por ciento de 2000-2010. A pesar de la caída libre de estos ingresos que procedían principalmente de la explotación del petróleo, el país mantuvo una política expansiva de gasto público, renovando el subsidio para necesidades básicas como el trigo, pero también el gasto militar, que se situó en el 2,8 por ciento del PIB en 2016, según el Banco Mundial.

El gasto, alentado por las ganancias inesperadas del petróleo, empujó al Estado rentista a ignorar los imperativos del rigor presupuestario, siempre con la esperanza de que el dinero del petróleo ocultara el despilfarro y la mala gestión. Como resultado, el déficit presupuestario se convirtió en estructural en los últimos años, con un máximo en 2017 del 7,7 por ciento, según el FMI.

Ante el deterioro de los equilibrios macroeconómicos asociado a ese déficit público (deuda, inflación, caída de las reservas de divisas, etc.), Sudán fue condenado a una austeridad brutal que se tradujo, entre otras medidas, en la supresión de determinadas subvenciones, en particular la del trigo, lo que provocó un aumento de su precio.

La decisión de privatizar el sector de importación de trigo se tomó abruptamente sin condiciones previas ni medidas de acompañamiento. Así pues, los procedimientos de contratación pública para las importaciones privadas de trigo en Sudán todavía no se han hecho públicas. La reforma del sector, que está experimentando graves disfunciones, nunca se ha mencionado. Durante y después del anuncio del cese de las subvenciones, hay motivos para temer un acuerdo tácito sobre los precios de venta gracias al probable retorno del oligopolio que existía hasta 2015 con Sayga, que poseía alrededor del 60 por ciento del mercado de importación, Wheata y Sin (un grupo cuasi gubernamental).

Esto se hace a expensas de una competencia sana que podría haber ofrecido una relación calidad/precio favorable a la población, especialmente a los más desfavorecidos. Con el aumento del precio de una bolsa de 50 kilos de harina de trigo de 167 a 450 libras sudanesas y el correspondiente aumento del precio del pan de 70 gramos de 0,5 a 1 libra sudanesa, la población se vio sometida a una presión repentina. Es evidente que las autoridades sudanesas, bajo presión, no han elegido el momento oportuno, ya que la situación económica es completamente desfavorable, con una elevada tasa de inflación del 35,1 por ciento registrada en el último semestre de 2017 y la depreciación de la libra sudanesa frente al dólar, que debilita aún más el poder adquisitivo ya erosionado por una inflación casi permanente. En estas condiciones, cabe esperar que muchas panaderías y pastelerías cierren en los próximos días, lo que no hará sino exacerbar las tensiones.

Sudán consume más de 2,4 millones de toneladas de trigo al año, mientras que la producción nacional sólo cubre el 15 por ciento de este consumo. Esta situación se explica por varias malas decisiones, entre ellas la de la subvención a expensas de una política eficaz de aumento de la productividad de los campos de trigo, estimada en 583 kilos por hectárea, una de las más bajas y clasificadas en el puesto 170 de 175 de los resultados medidos por el Banco Mundial desde 2013. Incluso el ambicioso proyecto «Gezira», previsto en 840.000 hectáreas irrigadas por el Nilo para reducir las importaciones de productos agrícolas, tiene dificultades para despegar. Una de las razones del fracaso del proyecto es la excesiva centralización de la gestión de la infraestructura de abastecimiento de agua por parte del Estado. De hecho, la falta de mantenimiento de los sistemas de riego por parte del Estado conduce a una reducción de la superficie cultivada.

Además, a pesar de la existencia en Sudán de más de 30 minerales útiles para la fabricación de fertilizantes y que sólo necesitan ser extraídos, el país los importa a precios elevados debido a la devaluación de la libra sudanesa. Con la introducción de una ley en 2005 para la nacionalización de la propiedad de las tierras de Gezira, el Estado que acoge el proyecto con la promesa de compensar a los campesinos, la situación de insolvencia de los agricultores ha empeorado. Estas diversas perturbaciones, lejos de facilitar la explotación de los agricultores, los ha desmotivado y fomentado el éxodo rural hacia zonas productoras de petróleo donde los salarios son atractivos.

A pesar de la existencia de un Ministerio de Inversiones desde 2002, para atraer a inversores locales y extranjeros a Sudán, la inversión local lucha por despegar. Más aún, la construcción de infraestructuras viarias y la mejora del entorno empresarial siguen siendo retos importantes que aún no se han superado y que hacen dudar a los inversores. El Sudán ocupa el puesto 170 de 190 países incluidos en el informe Doing Business 2018 del Banco Mundial, debido a importantes deficiencias en la protección de los inversores, acceso al crédito y al comercio transfronterizo. Por estas razones y la migración relacionada con las tensiones políticas, la inversión extranjera directa ha caído a 4.800 millones de dólares en la primera mitad de 2017, frente a los 5.800 millones de dólares del año anterior, según el informe Perspectivas Económicas de África 2018. Por lo tanto, los resultados de la recuperación económica se ven comprometidos.

Al eliminar las subvenciones a la importación, el Gobierno sudanés está tomando una medida contable para reequilibrar estas cuentas, pero todavía no se trata de una verdadera liberalización del sector. De hecho, aún no se han establecido los requisitos previos para una operación de este tipo. Sería beneficioso que el Gobierno pusiera en marcha las reformas estructurales necesarias para la liberalización efectiva del sector lo antes posible y que utilizara medidas paliativas para aliviar las tensiones actuales.


http://www.libreafrique.org/Mauriac-AHOUANGANSI-crise-du-pain-soudan-140218

¿Saldrán las tropas estadounidenses del Kurdistán sirio para trasladarse al Kurdistán irakí?

Mientras los medios de comunicación árabes, especialmente irakíes, comentan que las tropas del Pentágono actualmente presentes en Siria van a ser desplegadas en Erbil, la capital de la región irakí del Kurdistán, los kurdos guardan silencio.

Las fuentes irakíes precisan, además, que el ejército estadounidense se instalará en una base militar cercana al aeropuerto de Erbil.

El diario Bagdad Al-Yum asegura que los estadounidenses también estudian la creación de un centro de operaciones conjunto en la frontera sirio-irakí con la presencia tanto de peshmergas kurdo-irakíes como de kurdos sirios.

A finales de este mes los estadounidenses decidirán si mantienen o no su apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en caso de que no puedan protegerse y garantizar la seguridad de la región al este del río Éufrates.

Pero lo que llama la atención es el mutismo total
de los medios de comunicación kurdos, lo que es una muestra de división
interna y, posiblemente, de parálisis.

El Consejo Democrático Sirio, brazo político de las FDS, ha pedido a los franceses algo tardío e imposible de ejecutar: que establezcan una zona de exclusión aérea en el norte de Siria, como ya hicieron en Libia en 2011.

Por el contrario, otros grupos kurdos negocian con Damasco.

Algunos dirigentes kurdos han tirado la toalla y exigen a Estados Unidos que les conceda la tarjeta verde para poder instalarse en aquel país, así como una indemnización por “los servicios prestados”… al imperialismo, naturalmente, no a su país.

El viernes el periódico Al-Arab, con sede en Londres, negó que las tropas estadounidenses se fueran a estacionar en el norte de Irak. Según este periódico, el Gobierno Regional del Kurdistán no han recibido ninguna información de Estados Unidos sobre el traslado de las tropas de Siria al Kurdistán irakí, señalando que el número de soldados estadounidenses en Kurdistán en los últimos días no ha cambiado.

El silencio desata todo tipo de especulaciones. Hay quien cree que es una campaña dirigida por Estados Unidos, que pretende que los peshmergas kurdos recuperen Kirkuk y con la ciudad, se apoderen también de los pozos de petróleo. En tal caso, en Washington dan por perdidos sus apoyos en el nuevo gobierno de Bagdad y esperan que sean los kurdos quienes se enfrenten a las milicias Hashd Al-Shaabi, el brazo de Irán al otro lado de la frontera.

El Secretario General del Ministerio de Peshmerga, Jabbar Yawar, recordó que el Gobierno Autónomo irakí es el único autorizado para decidir sobre la presencia de fuerzas extranjeras en su territorio. También negó toda la información sobre el despliegue de tropas estadounidenses en Erbil tras su retirada de Siria, indicando que hasta ahora no se ha llegado a un acuerdo sobre este tema entre Bagdad y Washington.

Pero el canal por satélite estadounidense en árabe Al-Hurra dice lo contrario: los 2.130 miembros de las fuerzas especiales del ejército estadounidense vann a ser evacuados de Siria y estacionados en Erbil.

Portavoces del Pentágono han asegurado que la retirada de las tropas estadounidenses comenzará con la base de Al-Tanf, en la provincia occidental de Homs, y luego con el perímetro de 55 kilómetros que los Estados Unidos habían establecido a su alrededor.

En los últimos tres años el ejército estadounidense ha suministrado armas y refuerzos desde el norte del Irak a las regiones septentrionales y al este de Siria.

Actualmente, las tropas estadounidenses están desplegadas en una zona que se extiende desde la aldea de Al-Mabrukeh, en la provincia occidental de Hassakah, hasta Al-Tayaha, en la ciudad de Manbij, en la provincia oriental de Alepo, y Homs.

En cuanto al número de efectivos del ejército estadounidense desplegados en Siria, las cifras oscilan entre los 2.000 oficialmente reconocidos, hasta los 5.000.

Pánico entre los sicarios de Estados Unidos en la base militar de Al-Tanf

Las fuerzas auxiliares de Estados Unidos en la base militar de Al-Tanf y los 55 kilómetros de la zona de desescalada que la rodea, están buscando un acuerdo de evacuación que les permita retirarse a los zonas controladas por los yihadistas en el norte de Siria una vez que las tropas estadounidenses hayan abandonado el país.

El dirigente del denominado “Comando Revolucionario del Ejército”, Muhannad Tala, confía en que sus padrinos del Pentágono ayuden a su grupo a llegar a un acuerdo con Damasco antes de que se retiren de la base de Al-Tanf.

“La retirada de la coalición internacional de Al-Tanf y de la zona de 55 kilómetros pondrá a las facciones del Ejército Libre Sirio (ASL) den esas zonas en una confrontación directa con las fuerzas del régimen y las milicias iraníes”, advirtió Tala.

El responsable del “Comando” confirmó que Estados Unidos le había confirmado que se retirará de Al-Tanf tan pronto como Trump decida retirar todas las tropas estadounidenses de Siria.

La decisión de Estados Unidos ha causado pánico entre sus sicarios en Al-Tanf, que saben que no durarán más de unos pocos días sin sus padrinos. En respuesta a esta situación, los blogs anti-Assad, como el Justice News de Hammurabi, han comenzado a difundir propaganda para elevar la moral de las tropas.

https://southfront.org/panic-continues-in-al-tanaf-u-s-proxies-beg-for-deal-with-damascus/
https://southfront.org/us-starts-withdrawal-from-syria-sdf-calls-it-stab-in-the-back/

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