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Día: 14 de noviembre de 2018 (página 1 de 1)

El Pentágono reconoce el desvío de la ‘ayuda’ estadounidense a la Guerra de Siria en beneficio de Al-Qaeda

Desde finales de 2017 ha habido “muchos casos” en los que la ayuda estadounidense ha sido “desviada” hacia grupos terroristas en Siria, incluyendo a Al-Qaeda (Hayat Tahrir Al-Sham, Frente Al-Nosra), ha reconocido el inspector general del Pentágono en un informe fechado el 12 de noviembre (*).

“Desde finales de 2017 las investigaciones de la OIG de USAID han revelado muchos casos posibles o confirmados de desviación hacia grupos armados en la gobernación noroccidental de Idlib, incluida Hayat Tahrir Al-Sham (HTS), una organización extranjera reconocida como terrorista”.

La investigación ha revelado que los miembros de una ONG, Catholic Relief Services, desviaron a sabiendas miles de paquetes de alimentos multimillonarios financiados por USAID a otros beneficiarios, incluidos los combatientes de Al-Qaeda, y presentaron listas falsificadas de beneficiarios. “La investigación llevó a la USAID a suspender el programa y a la ONG a despedir a docenas de personas entre marzo y mayo de 2018”, dice el informe.

Los paquetes de alimentos formaban parte de una operación de socorro de 30 millones de dólares para los sirios desplazados y la operación la llevó a cabo la organización benéfica estadounidense Catholic Relief Services.

El informe del Inspector General Jefe del Pentágono dice que la ayuda a los terroristas es “inesperada”, como si esta situación fuera un secreto para cualquier experto tras la Guerra de Siria. Los múltiples programas humanitarios apoyados por Estados Unidos durante mucho tiempo no han sido más que parte de un esfuerzo más amplio para apoyar a los terroristas en Siria.

“La OIG de USAID también investigó las desviaciones de ayuda a HTS [Al-Qaeda] en el marco de los programas de otra ONG, que la OIG sospechaba que habían sido perpetradas por miembros de ONG afiliadas al grupo terrorista. Aunque la investigación está en curso, el encargado ha suspendido voluntariamente algunos partes de sus programas, los ha adaptado al cambiante entorno de riesgo y ha despedido a algunos trabajadores. En respuesta a estos hallazgos, USAID ha suspendido algunas actividades programáticas, ha añadido términos adicionales en todos los nuevos precios que requieren la aprobación previa por escrito de USAID antes de programar en áreas controladas por HTS [Al-Qaeda], y está llevando a cabo una revisión sistemática de los programas en curso en la región”, añade el informe.

La investigación también pone de relieve los “riesgos” asociados a los fondos en manos del grupo terrorista y supuestamente condujo a una serie de cambios en la asistencia a la región.

“Estos riesgos incluían la coacción sistémica de HTS [Al-Qaeda] sobre los empleados de las ONG para ayudarles en la malversación de fondos; la imposición de impuestos, derechos y tasas a los ejecutores y beneficiarios de USAID; el control de HTS [Al-Qaeda] sobre los consejos locales y la gestión de los campamentos de desplazados internos que ayudan a los ejecutores de USAID a identificar a los beneficiarios elegibles; y la incapacidad de las ONG para mitigar adecuadamente la amenaza que representan los grupos armados para los programas de USAID”, señala el informe.

Las acciones oficiales de USAID para poner fin al menos a algunos de los canales existentes creados para apoyar a los terroristas en Siria son una señal importante que podría tener un impacto positivo en la guerra. Sin embargo, según los expertos, la investigación de USAID y la decisión que sigue están relacionadas principalmente con los acontecimientos militares y políticos en el país. En los últimos años, Washington ha perdido la mayor parte de su influencia sobre los grupos terroristas en el noroeste de Siria y ahora está centrando sus esfuerzos en la parte noreste del país, que está controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD) dominadas por los kurdos.

El Valle Central del Éufrates, la base militar estadounidense en Al-Tanf y el campo de refugiados vecino son ahora las únicas áreas en las que el Pentágono tiene contacto directo con varios grupos “moderados”, incluido el Califato Islámico. Por eso la mayor parte de los programas de ayuda existentes ya no son necesarios en la actualidad.

(*) https://media.defense.gov/2018/Nov/05/2002059226/-1/-1/1/FY2019_LIG_OCO_OIR_Q4_SEP2018.PDF

Las llagas del Ulster siguen abiertas por los atroces crímenes cometidos por los británicos

Íñigo Gurruchaga

Una juez católica, Siobhan Keegan, abrió este lunes en Belfast la investigación judicial sobre la muerte de diez civiles en Ballymurphy por disparos del Ejército británico, hace 47 años. Si la magistrada decide que las víctimas murieron por acciones ilegales, el veredicto podría llevar al procesamiento de exmilitares.

La investigación durará unos seis meses y convocará a decenas de testigos. Los hechos ocurrieron a lo largo de tres días, coincidiendo con la “Operación Demetrius”, que desde las 4 de la madrugada del 9 de agosto consistió en el despliegue de policías apoyados por soldados para encarcelar sin juicio previo a 342 sospechosos de pertenecer al IRA, que había iniciado un año antes su campaña de violencia contra las fuerzas de seguridad y contra protestantes.

Al extenderse en los vecindarios católicos la noticia de la redada, se levantaron barricadas y se produjeron graves disturbios. Hubo explosiones de bombas, disparos y enfrentamientos callejeros. También en Ballymurphy, un distrito del oeste de Belfast, bastión de los republicanos irlandeses, afectado por el desorden desde agosto de 1969.

Soldados del Regimiento Paracaidista apostados en diferentes puntos del barrio habrían matado entre otros a un joven de 19 años, Francis Quinn, cuando asistía a un herido; al sacerdorte Hugh Mullan, de 38, que acudió al mismo lugar con un pañuelo blanco tras advertir a las autoridades militares; a una madre de ocho hijos, Joan Connolly.

Los familiares de los fallecidos han mantenido una larga campaña para reabrir una investigación que la Policía Militar cerró en 1972 exonerando a los soldados, quienes alegaron que las víctimas utilizaron sus armas o cayeron como consecuencia de fuego cruzado. Han investigado con materiales forenses lo ocurrido en aquellos días con gran detalle.

Un documental emitido por la televisión Channel 4 avalaba recientemente la inocencia de las víctimas y ofrecía una explicación alternativa.

Un oficial del Ejército, Frank Kitson, había elaborado, tras su experiencia contra la insurgencia en Malasia y en Kenia de movimientos de liberación nacional, una estrategia de combate en guerras de baja intensidad que incluía intimidar a la población civil. El mismo regimiento de paracaidistas mató a 14 personas un año después en Londonderry reprimiendo una manifestación inicialmente pacífica (un hecho conocido como “Bloody Sunday”).

Aunque parece indudable que la guerra híbrida -combinando medios políticos y represión legal e ilegal del terrorismo- logró mermar drásticamente la operatividad del IRA en las décadas posteriores, aquellas masacres agudizaron la violencia.

Según la base de datos de Malcolm Sutton, en el Archivo del Conflicto de Irlanda del Norte en Internet (CAIN), en 1969 hubo 16 víctimas mortales; en 1970, 26; en 1971, 171; en 1972, 480; en los cuatro años siguientes, 1.100. Lo ocurrido en Ballymurphy y Londonderry es parte importante del nudo argumental que justifica al IRA, que mató a casi la mitad de las 3.500 víctimas del conflicto.

El Gobierno conservador de Edward Heath envió al Ejército a las calles caóticas de Irlanda del Norte en 1969 y las imágenes de aquel tiempo muestran a vecinos católicos recibiendo a los soldados como protectores, ofreciéndoles té y simpatía. El IRA se escindió entre una tendencia izquierdista que rechazaba la violencia y otra, IRA Provisional, que acopiaba armas.

Un francotirador del IRA mató por primera vez a un soldado, Robert Curtis, de 20 años, en febrero de 1971, cuando controlaba unos disturbios. Asesinó días después a seis civiles protestantes con una bomba contra su vehículo. Antes del 9 de agosto se había cobrado 19 vidas, entre ellas las de diez soldados. El Ejército británico había matado a siete (dos miembros del IRA y cinco civiles en disturbios).

Mandos militares no han logrado que el Gobierno apruebe una ley que limite la responsabilidad penal de sus soldados por el tiempo transcurrido desde los hechos. Se quejan de su desventaja con respecto a las investigaciones de los crímenes del IRA porque el Ejército guarda registros de su actividad. La juez Keegan se ha quejado de su falta de colaboración para proveer documentos.

Ministros británicos han explorado la posibilidad de una aministía como la que se aprobó en España, en 1977, para poner fin a la carga de las investigaciones históricas. Grupos de víctimas no lo aceptan, y la reconstrucción de las instituciones del Acuerdo de Viernes Santo tropieza con el desencuentro entre los unionistas del DUP y el Sinn Féin asociado al IRA sobre cómo tratar “el legado” del conflicto.

https://www.elcomercio.es/internacional/union-europea/investigacion-masacre-ballymurphy-llagas-ulster-20181112225406-ntrc.html

La huelga general de 15 de noviembre de 1922 en Ecuador

Leonardo Gabriel Ogaz Arce

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil.

Este acontecimiento en que una huelga general de trabajadores termina siendo aplastada por una masacre, es necesario entenderlo como un episodio de la confrontación entre clases antagónicas, en donde queda de manifiesto que el papel esencial del Estado y su ejército es la defensa de los intereses de la clase empresarial.

Desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX se fue formando en Guayaquil una clase trabajadora en la manera y la forma en que se ha formado la  clase trabajadora en los países dependientes y semicoloniales desde las pequeñas industrias, talleres, artesanías, astilleros, comercios y servicios, estos trabajadores se fueron organizando y adquiriendo un nivel de organización y conciencia de clase elemental y defensivo al comienzo y relativamente avanzado y clasista después. Los sectores más avanzados de ese proletariado hicieron suya una ideología política, el anarquismo, que en mayor o menor medida orientó los procesos de lucha y organización obrera.

La primera guerra mundial y las plagas en las plantaciones de cacao agudizaron una crisis estructural en la formación social ecuatoriana que tenía un muy bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, esos dos hechos afectaron la producción de cacao principal producto de exportación del Ecuador a la época, mermando a grado extremo las condiciones de la vida popular. Las clases dominantes además hicieron recaer el costo mayor de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y capas pobres de la ciudad de Guayaquil. Las formas opresivas y explotadoras de las clases dominantes se enfrentaron a la organización y conciencia clasista de los trabajadores que los llevaron a organizar huelgas en defensa de sus más elementales derechos. “Había hambre, había deseo de más consideración y se querían ver respetadas las leyes del país”, dice Carlos Puig Vilazar (1).

El triunfo de la huelga de ferrocarriles (del 18 de octubre al 26 de octubre) alentó una protesta masiva que se transformó en una huelga general en la ciudad de Guayaquil. Las reivindicaciones más importantes eran la jornada laboral de 8 horas y el aumento de salarios. Es decir se trataba de terminar con la sobreexplotación de la plusvalía absoluta para pasar a un régimen de explotación con plusvalía relativa. Lo más importante de los sucesos está dado por el proceso de organización y lucha que dieron como fruto la constitución de una central clasista independiente la FTRE (Federación de Trabajadores Regional Ecuatoriana) y como corolario de este hecho un organismo de poder popular que dirigió la huelga que fue el GAT, la Gran Asamblea de Trabajadores. Esto es lo que hace que el 15 de noviembre sea un hecho del pasado cargado de futuro, puesto que las formas de democracia obrera al interior de la gran asamblea, más las formas de ejercer el poder en una ciudad que quedó de hecho bajo su control son los embriones de un proyecto de Democracia Socialista como posible horizonte de futuro.

En su libro Patricio Martinez J. nos relata un episodio que es revelador del grado de movilización, conciencia de clase y poder popular de los trabajadores y que reproduzco aquí:

“Al siguiente día, 9 de noviembre, a primeras horas de la mañana, la Policía y el Ejército ocuparon la planta eléctrica de la ciudad… obligando a la continuación del trabajo. De inmediato se presentaron los dirigentes de la FTRE y de la Asociación Gremial del Astillero… y encabezaron una protesta en medio de la calle, iniciándose un tenso diálogo a gritos con los oficiales de Zapadores N·2 Montúfar, durante el cual los obreros portaron y agitaron como símbolo movilizador banderas nacionales en las que habían reemplazado los gallardetes por grandes panes incrustados en las puntas de las astas. Al poco rato concurrió el Intendente de Policía, quien dirigió un mensaje conciliador y pidió y obtuvo de los huelguistas la promesa de suministrar energía eléctrica a la ciudad exclusivamente para el alumbrado público de la siguiente noche, quedando aceptado tácitamente el corte de fluido eléctrico hacia los tranvías y hacia las casas y fábricas, tanto diurno como nocturno”(2).

Las principales influencias externas que influyeron en este hecho histórico son el anarquismo que como corriente obrera mundial llega a Guayaquil, la Primera guerra mundial (1914-1918) que afecta seriamente la economía del Ecuador, la Revolución de Octubre (1917) cuyos ecos resonaron en la huelga general del 15 de noviembre y curiosamente un poco menos la Revolución Mexicana (1910-1917) quizás por el hecho de ser una revolución campesina y por el tradicional cerco que el poder mundial tiende sobre los países hermanos de América Latina y que hasta el día de hoy nos tiene aislados y separados.

Las repercusiones de esa gran huelga de trabajadores de Guayaquil son extraordinarias, ni más ni menos que se constituye en un antecedente del fin de la dominación plutocrática a través de la Revolución Juliana (julio de 1925) que fue un movimiento cívico militar que estalló 3 años después de la huelga general de Guayaquil y que tuvo un contenido progresista modernizador que contó con el respaldo de capas medias y sectores populares. Más tarde nace el Partido Socialista 1926 como expresión política de los trabajadores y parte de los sectores medios, posteriormente nace la seguridad social en 1928, de una escisión del Partido Socialista, se oficializa el Partido Comunista en 1933, además se aprueba el primer código del trabajo en 1938. Además toda la organización sindical posterior al 15 de noviembre de 1922 tiene como pilar y referencia base la gran huelga de Guayaquil.

(1) Puig Vilazar, Carlos, Sacrificio de un pueblo 15 de Noviembre de 1922, pág. 17, colección Movimiento obrero ecuatoriano núm.2, 1983. Litografía e imprenta de la Universidad de Guayaquil. Carlos Puig fue un abogado que representó a los trabajadores en la huelga ferroviaria y en la huelga general.

(2) Patricio Martínez J., Guayaquil Noviembre de 1922. Política Oligárquica el Insurrección Popular, CEDIS. Quito-Ecuador, 1988, pág. 66.

https://kaosenlared.net/ecuador-la-huelga-general-del-15-de-noviembre-de-1922/

Fascismo y monopolismo, Hitler y Thyssen eran gente nada corriente

Thyssen detrás de Hitler
El fascismo no es propio de la “gente corriente”, como dice la BBC (*), ni de la pequeña burguesía, ni del lumpen. El fascismo es una forma de dominación característica del capital monopolista. Fritz Thyssen, un ejemplo perfecto de ello, fue el principal impulso para que Hitler llegara al poder en Alemania en 1933.

No es ningún misterio porque lo admitió él mismo. En 1941 publicó sus memorias, que se titulaban así: “Yo financié a Hitler”. En 1923, diez años antes de llegar al gobierno, Thyssen le entregó 100.000 marcos oro, una suma fabulosa.

En los años veinte Thyssen tenía pocos contactos en los círculos políticos alemanes, por lo que recurrió a un amigo, el general Erich Ludendorff, un antiguo prusiano y buen amigo del mariscal Paul Von Hindenburg, Jefe del Estado Mayor de las fuerzas alemanas durante la Primera Guerra Mundial.

Durante la guerra, Ludendorff fue uno de los designados para salvar al imperialismo alemán. En su persona coincidían el viejo militarismo prusiano de los “junkers” con los grandes capitalistas. Fue uno de los primeros impulsores de las bandas de matones que hostigaban a los obreros y los comunistas en sus reuniones y manifestaciones.

Estaba pagado por monopolistas, como Minnoux del grupo Stinnes. Los matones a su servicio se reclutaban entre los veteranos desmovilizados de la guerra mundial, de los que Hitler formaba parte. El general fue quien puso en contacto a Hitler con Thyssen.

El monopolista había heredado de su padre una fábrica de acero y una industria metalúrgica en la región del Ruhr, y las transformó en un imperio. A principios del siglo XIX, tenía una posición dominante en la vida industrial y financiera alemana y una gran influencia en varios países de Europa.

Después de la Primera Guerra Mundial se dedicó a la política. No aceptó las sanciones económicas impuestas en los acuerdos de paz de Versalles tras la Primera Mundial y desató una campaña de resistencia contra la ocupación francesa del Ruhr.

Thyssen buscaba un prototipo de nuevo dirigente político para Alemania. “En un país que con siete millones de desempleados, era necesario desviar el pensamiento de las masas de las falsas promesas del socialismo radical. Porque estos extremistas habían comenzado a tomar el control durante la depresión económica, al igual que estuvieron cerca de ganar durante el período revolucionario posterior al colapso de 1918”, escribió en sus memorias.

El fascismo, pues, debía hacer frente al movimiento obrero y a la revolución socialista y Thyssen vió en Hitler a su mejor peón. El dinero y el apoyo político de Thyssen fueron lo que sostuvieron a loz nazis durante diez años, hasta que finalmente se auparon en el poder.

(*) http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46097108

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