La web más censurada en internet

Día: 30 de agosto de 2018 (página 1 de 1)

Macri vive sus últimos días como presidente argentino


No es que en esta web tengamos la bola de cristal, sino que su caída responde a un comportamiento casi cíclico de la historia argentina. El anuncio presidencial realizado ayer por Mauricio Macri, informando al país que el FMI aceleraría la transferencia de los fondos pactados de manera anticipada para garantizar «la confianza de los mercados» en una situación de «incertidumbre», fue el golpe de efecto necesario para acentuar la fuga de divisas.
Por un lado, el mensaje presidencial transmitió más desconfianza todavía en la capacidad de pago del Estado argentino a sus tenedores de dólares, y por otro, las políticas de ajuste estructural impulsadas por el Ministerio de Economía y su Banco Central, que han aliviado las obligaciones de los grandes tenedores de divisas (fundamentalmente empresas exportadoras, mineras y el sector agropecuario) de entregar y liquidar sus dólares en el Banco Central, han supuesto un encarecimiento de la relación dólar/peso argentino que en cuestión de días se trasladará a los precios al consumo. En síntesis, esta situación de incertidumbre financiera es el producto de que los inversores, bonistas y acreedores del país creen que en el corto plazo el Estado argentino no podrá hacer frente a sus obligaciones esenciales, lo que en la jerga del FMI se conoce como default y el resto de los mortales conocemos como quiebra.
Solamente desde el lunes 27 hasta el miércoles 28 de agosto, el Banco Central vendió más de 700 millones de dólares, esto es, el Estado pierde 200 millones de dólares por día derivados de la aceleración de la fuga de divisas, por lo que la quiebra es inevitable. Hoy jueves, el dólar se vendía a 40 pesos argentinos, cuando el día anterior se vendía a 35, y el anterior a 30 pesos. Esto nos da la magnitud del problema, y también es interesante determinar quién adquiere grandes cantidades de dólares que hasta hoy estaban en las arcas del Banco Central: los grandes tenedores, que hasta el 2015 (año en que terminó el mandato de Cristina Fernández de Kirchner) tenían límites de 2000 pesos para comprar. 
En síntesis, ni Trump ni la lira turca. La política monetaria del macrismo ha liquidado las reservas del país y ha animado a que buitres de todo el mundo adquieran dólares a precio de ganga. Como lo hiciera en el año 2001el ex Presidente Fernando de la Rúa para garantizar la huida de los especuladores con todo su dinero, esta operación indica que la quiebra estatal y la retención de pagos están ya pactadas.

Nazis y policías: las dos caras de la misma moneda

Ayer la policía alemana volvió a ser acusada de filtrar información confidencial a los grupos nazis, que la publicaron en sus perfiles en las redes sociales.

La publicación contenía una foto de la orden de detención dictada por los tribunales contra el solicitante de asilo irakí de 22 años acusado del asesinato de un alemán durante la noche del sábado al domingo en Chemnitz.

Es un llamamiento indirecto a cometer otro linchamiento, similar a los ocurridos durante el fin de semana. Además, el documento divulgado no solo contiene los datos personales del acusado, sino también los nombres de los testigos y el juez encargado de la instrucción.

La información fue difundida a través del grupo de WhatsApp y Facebook del movimiento nazi Pro Chemnitz, principal organizador de la manifestación del domingo, donde participaron unos 800 nazis.

Ayer el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, denunció la filtración del documento, que estaba protegido por el secreto de sumario, calificándolo como un acto “absolutamente inaceptable”. El gobierno admite que miembros de la policía están detrás de la filtración.

“Debe quedar claro que algunas cosas en la policía ya no serán toleradas”, dijo el jefe adjunto del Gobierno regional de Sajonia, Martin Dulig.

El escándalo ha alimentado la preocupación que ya existe sobre los vínculos entre la policía de Sajonia y el partido nazi AfD así como Pegida, lo que ha llevado a un uso creciente del apodo “Pegizei”, un acrónimo de polizei (policía en alemán) y Pegida.

La semana pasada la policía sajona fue criticada de defender a los manifestantes de Pegida después de detener, a petición de uno de sus militantes, a un equipo de televisión que filmaba una manifestación contra Merkel en Dresde, capital del Land. Más tarde se supo que el manifestante en cuestión era un empleado de la policía.

La policía también ha sido cuestionado durante estos días por no estar suficientemente preparada y movilizada durante la violencia en Chemnitz. La policía, pocos en número, pareció abrumada el domingo por neonazis y gamberros que arrojaron botellas, piedras y otros proyectiles. Además, varios manifestantes exhibieron el saludo nazi pese a estar prohibido por ley en Alemania.

En las redes sociales han difundido varios videos en los que se ve a los nazis persiguiendo a los extranjeros. Incluso un diputado de Alternativa para Alemania invitó en su Twtiter a los ciudadanos a tomarse la justicia por su mano.

El lunes por la noche, en dos manifestaciones, una nazi y otra antifascista, la policía nuevamente no tenía suficiente personal, a pesar de que había sido advertida por el servicio secreto de la violencia a la que se enfrentaban. Ello, otra vez, ha contribuido a propiciar más desconfianza en la policía, que mintió al decir que subestimaron el número de asistentes.

Alrededor de 591 policías fueron desplegados en las calles de Chemnitz, una cifra que los jefes de policía admitieron posteriormente que había sido totalmente inadecuada. En las dos manifestaciones 20 personas resultaron heridas en los enfrentamientos.

https://www.msn.com/es-xl/noticias/mundo/pol%c3%a9mica-en-alemania-por-la-posible-connivencia-de-polic%c3%ada-y-ultraderecha/ar-BBMCCSB

El imperialismo occidental al rescate del III Reich

Los nazis condecoran a Henri Ford
Los nazis nunca hubieran llegado al poder en Alemania en 1933 sin el apoyo de poderosas fuerzas, internas y externas. Entre las primeras hay que contar con los partidos de la reacción alemana, los monopolistas, los junkers y los altos dirigentes del ejército. Entre los segundos estuvieron los imperialistas occidentales y el capital financiero, especialmente el estadounidense.

En todas partes, ayer y hoy, el surgimiento y desarrollo del fascismo no se puede entender sin ambos componentes, como tampoco del poderío soviético y del movimiento obrero en Europa. El fascismo, especialmente el III Reich, fue la fuerza de choque creada por ambas fuerzas para destruir al movimiento revolucionario.

En sus memorias el excanciller alemán Heinrich Brüning admitió que desde 1923 Hitler recibió grandes sumas de dinero desde el extranjero, a través de bancos suizos y suecos. Pero éstos sólo eran intermediarios. El dinero procedía de Estados Unidos e Inglaterra.

En 1922 tuvo lugar en Munich una reunión entre Hitler y el agregado militar de la embajada de Estados Unidos en Berlín, el capitán Truman Smith, que envió informes detallados de las reuniones a sus superiores de la oficina de inteligencia militar en Washington, en los que hablaba maravillas de los nazis.

Los conocidos de Smith en Berlín presentaron a Hitler a Ernst Franz Sedgwick Hanfstaengl, un graduado de la Universidad de Harvard, quien jugó un papel importante en el ascenso político de Hitler, le suministró un importante apoyo financiero, y le aseguró conocimiento y comunicación con personalidades británicas al más alto nivel.

El ascenso de Hitler se aceleró al estallar la crisis económica de 1929. Alemania estaba endeudada, necesitaba dinero; a Estados Unidos le sobraba y quiso aprovechar la oportunidad para penetrar en los mercados financieros de Europa. Para ello tenía que estabilizar el marco alemán, hundido por el endeudamiento, las emisiones descontroladas de moneda y una inflación galopante.

Alemania padeció uno de los primeros “rescates ecónomicos” que ahora se han hecho tan famosos. En 1924 la Conferencia de Londres aprobó el Plan Dawes, llamado así por el nombre del presidente del comité de expertos que lo diseñó. Dawes era una banquero estadounidense y director de uno de los bancos de JP Morgan que, junto con Montagu Norman, director del Banco de Inglaterra, impulsó el Plan.

Para acabar con la deuda, los imperialistas occidentales redujeron a la mitad las reparaciones derivadas de la Primera Guerra Mundial y concedieron a Alemania un préstamo de 200 millones de dólares, la mitad de los cuales fue desembolsado por JP Morgan.

Los bancos angloamericanos se hicieron con el control de las finanzas, de la circulación monetaria, del sistema de crédito y de los presupuestos de Alemania. El antiguo marco alemán fue sustituido por uno nuevo, lo que estabilizó la situación financiera.

La cooperación estadounidense con el complejo militar-industrial alemán era tan estrecha que en 1933 los sectores clave de la industria alemana y los grandes bancos como Deutsche Bank, Dresdner Bank, Banco Donat, entre otros, estaban bajo el control del capital financiero estadounidense.

Paralelamente, los imperialistas angloamericanos comenzaron a financiar el partido nazi y a Adolf Hitler en persona. El 4 de enero de 1932 se celebró una reunión entre Montagu Norman, Hitler y Von Papen, quienes llegaron a un acuerdo secreto sobre la financiación del partido nazi.

El ascenso de Hitler al poder fue la segunda parte del “rescate” de Alemania para aplastar a la URSS y al movimiento obrero en toda Europa. En sólo 6 años los nazis crearon la maquinaria bélica más formidable que el mundo ha conocido gracias al dinero de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Grandes mnonopolios como Standard Oil, GM, Ford, ITT, General Electric o IBM, y multimillonarios como Rockefeller, Morgan, Harriman, DuPont, Ford y otros, fueron los principales sostenes exteriores del III Reich. Gracias a las inversiones estadounidenses y, en menor medida, británicas, el III Recih pasó de ser un país endeudado a convertirse en la segunda economía más grande del mundo.

La masiva ayuda que Hitler recibió de Estados Unidos está documentada por numerosas comisiones del Senado y juicios civiles basados en la Ley de Comercio con el Enemigo, aprobada por Roosevelt en 1933. El apoyo a Hitler era ilegal y en los juicios los grandes monopolistas se burlaron de ello: “Nosotros no podíamos saber lo que iba a hacer Hitler con el dinero”.

No sabían ni querían saberlo. Son sólo negocios, dinero negro (tan negro como el fascismo, por lo menos).

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies