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Día: 12 de abril de 2018 (página 1 de 1)

China y Estados Unidos: de la guerra comercial y monetaria a la guerra sin más

Liaoning, el único portaviones chino
La Marina de Guerra de Estados Unidos ha desplegado tres grupos tácticos de combate frente al único portaviones chino, el Liaoning, en el Mar de China Meridional.

Las imágenes obtenidas vía satélite mostraban al Liaoning flanqueado por otros 40 buques de guerra y submarinos, que realizaban ejercicios de fuego real sin precedentes en el Mar de China Meridional. Por primera vez se pudo observar un ejercicio naval chino a gran escala, un despliegue disuasorio inusual para la Armada del Ejército Popular de Liberación.

A la luz de los recientes acontecimientos y de la guerra comercial con Estados Unidos, es claro que se trataba de una advertencia.

Era la primera vez que el Liaoning participaba en ejercicios con fuego real para ponerr a prueba su fuerza de combate, así como las habilidades de las operaciones conjuntas entre el portaaviones y otras naves de la flota.

Según el South China Morning Post, mientras Pekín muestra su fuerza naval, Estados Unidos se prepara para lanzar su propia demostración de fuerza en el Pacífico, muy cerca del Liaoning. El Pentágono envió a la zona una fuerza sin precedentes, compuesta por tres grupos navales de combate y a principios de la próxima semana llegará a Singapur la flotilla del USS Theodore Roosevelt.

Además, el USS Carl Vinson y su flotilla acaban de realizar su primera visita a la ciudad costera vietnamita de Da Nang desde el final de la guerra de Vietnam, una medida que, según expertos militares chinos, tiene como objetivo contrarrestar la influencia de Pekín en la región.

Para repeler cualquier posible ataque de los portaviones estadounidenses a las ciudades costeras, el corazón económico del país, China desplegó el DF-21D, apodado “asesino de portaviones”, en los Mares de China Oriental y Meridional.

En el Pacífico se ha pasado de la guerra comercial y monetaria a la guerra sin más. La superposición de los ejercicios de guerra naval es el síntoma de un rápido deterioro de las relaciones diplomáticas y económicas entre Estados Unidos y China. Los dos países han anunciado subidas de aranceles, causando ondas de choque en los mercados mundiales.

El secretario de Hacienda Steven Mnuchin advirtió que existe la posibilidad de una guerra comercial con China. En 72 horas China respondió a la amenaza arancelaria de Trump de 50.000 millones de dólares subiendo sus propios aranceles sobre las exportaciones de Estados Unidos, incluyendo la industria aeroespacial, automotriz, de defensa e incluso de soja. En represalia, el jueves Trump impuso a China otros 100.000 millones de dólares en impuestos.

Sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en el Power Lunch de CNBC Mnuchin dijo el viernes lo siguiente: “Nuestro objetivo sigue siendo no entrar en una guerra comercial [con China]. Soy cautelosamente optimista de que seremos capaces de resolver este problema”. Sin embargo, “existe el potencial para una guerra comercial”.

Las guerras comerciales son la antesala de las guerra sin más. Esa es la experiencia de las políticas económicas proteccionistas de los años treinta que, finalmente, unos años más tarde, contribuyeron al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Google diseña los crímenes que el Pentágono comete por medio de drones

Google está diseñando aplicaciones para el programa ilegal de guerra de drones del ejército estadounidense. La denuncia del New York Times el mes pasado causó indignación entre los trabajadores del monopolio informático. Más de 3.000 de ellos firmaron una carta a la dirección exigiendo el fin de sus vínculos con el Pentágono.

El programa, conocido como Proyecto Maven, involucra el uso de sistemas de inteligencia artificial para analizar imágenes de aviones no tripulados, que ayudan al Pentágono a identificar objetivos para cometer asesinatos con drones. El programa ya ha costado la vida a decenas de miles de personas en Oriente Medio y el norte de África. La participación de Google en el programa asesino fue revelada por Gizmodo el mes pasado.

La carta de los trabajadores, dirigida al director general, Sundar Pichai, afirma: “Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra. Por lo tanto, exigimos que el proyecto Maven sea cancelado, y que Google escriba, publique y haga cumplir una política clara de que ni Google ni sus contratistas construirán nunca tecnologías de guerra”.

Respondiendo a críticas anteriores de los trabajadores de Google, Diane Greene, ejecutiva de la subsidiaria de computación en nube de la multinacional, dijo el mes pasado, que las aplicaciones no se utilizarán “en la operación o pilotaje de aviones no tripulados” y “no será utilizado para disparar armas”.

La carta rechaza estas débiles excusas, afirmando: “Aunque esto elimina un conjunto limitado de aplicaciones directas, la tecnología está en construcción para los militares y, una vez entregada, podría utilizarse fácilmente para colaborar en esas tareas”.

El programa de asesinatos con drones del gobierno de Estados Unidos, que implica el asesinato de personas sin juicio, viola el derecho internacional e involucra a Google en actividades que podrían conducir a un procesamiento criminal. No obstante, el New York Times, que difundió la carta por primera vez, no pudo encontrar ni un solo trabajador dispuesto a testificar públicamente, como consecuencia del clima de intimidación y represión dentro de la multinacional.

La carta advierte que las actividades de la multinacional “dañan irreparablemente la marca Google”. El argumento de que otras empresas informáticas, como Microsoft y Amazon, también participan no excusa la responsabilidad de Google.

Los vínculos de Google con los militares no son nuevos. Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google de 2001 a 2017, ocupa un puesto en la Junta Asesora de Defensa del Pentágono, junto con el vicepresidente de Google, Milo Medin.

La relación de Google con los militares está vinculada a su participación, con Facebook y otras multinacionales tecnológicas, en la campaña de censura de internet. Ya en abril, Google modificó sus algoritmos de búsqueda para “resaltar el contenido autorizado” para contrarrestar la divulgación de noticias falsas.

Los censura introducida por Google en su buscador ha limitado el acceso a sitios independientes, progresistas y antimperialistas. La caída en el número de visitas a este sitio, que no es nada fiable para Google, ha sido del 90 por ciento desde enero de 2017.

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