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Día: 27 de enero de 2018 (página 1 de 1)

¿Quién ha traicionado realmente a los kurdos de YPG en Rojava?

El comandante de YPG Sipan Hemo
El segundo día de la operación militar turca en el enclave kurdo de Afrin, el comandante en jefe de los grupos kurdos de YPG Sipan Hemo declaró que Moscú había traicionado a los kurdos. “Acordamos con Rusia mantener a Afrin en paz, pero ahora apoya a Turquía y permite que los aviones de guerra turcos ataquen a civiles en Afrin. Eso significa que Rusia nos ha traicionado”.

Si Hemo hubiera dicho eso, pero sustituyendo la palabra “Rusia” por “Estados Unidos”, sería cierto. Pero como lo ha dicho al revés, levantamos las cejas asombrados y preguntamos al comandante de YPG: “¿Desde cuándo Rusia era aliada de los kurdos sirios?”

Sí, es cierto que el enclave kurdo en el noroeste de Siria luchó durante mucho tiempo codo a codo con los soldados del gobierno sirio contra las llamadas fuerzas del “ejército libre de Siria”. Hasta aquí todo fue lógico y transparente. Los comandos de dicho “ejército” estaban supervisados por Ankara, y en ese momento ni los kurdos ni las unidades gubernamentales sirias podían esperar nada bueno de ellas. Por esa razón, Damasco suministró armas, municiones y alimentos a los grupos kurdos locales.

Entonces el principio era: “el enemigo de mi enemigo es para mí, si no un amigo, por lo menos un aliado”. Cabe destacar que ya entonces los kurdos prefirieron luchar contra enemigos comunes no dentro de las filas del ejército gubernamental, sino como unidades nacionales separadas. Esa postura contrasta con la diáspora armenia de Deir-Ezzor que, temerosa de ser masacrada por los bandidos del Califato Islámico, luchó hombro con hombro con los soldados del gobierno sirio y bajo la bandera de Siria.

En esta simbiosis (los kurdos más el Ejército Árabe sirio) todo fue bien hasta el verano de 2016, cuando Rusia arrastró a Turquía a su campo. A partir de ese momento, y no en enero de 2018, los caminos de los kurdos y del gobierno de Damasco, y por lo tanto de Rusia, fueron divergentes.

Entonces aún tenían una opción. Los kurdos necesitaban entablar negociaciones con el gobierno sirio y participar en el proceso de paz para resolver la situación en Siria. Si lo hubieran hecho, se les habría garantizado un lugar digno en el nuevo Estado sirio y la plena protección contra las invasiones de Turquía.

Pero los kurdos prefirieron elegir por sí mismos un nuevo aliado: Washington. Y con ello, las unidades kurdas YPG pasaron a ser abastecidas por almacenes estadounidenses y sus combatientes comenzaron a ser entrenados militarmente por instructores estadounidenses. En aquel entonces parecía que los kurdos tomaron la decisión correcta, y que Estados Unidos -antigua potencia hegemónica en Oriente Medio- nunca permitiría que nadie les agrediera.

El despliegue de fuerzas rusas de mantenimiento de la paz en la línea de demarcación entre las unidades proturcas y kurdas se convirtió en la última ayuda que a principios de 2017 Rusia ofreció a sus antiguos aliados. Entonces aún había esperanzas de que, tarde o temprano, los kurdos se unirían al proceso de paz en Siria.

Pero sucedió todo lo contrario. Cada mes que pasaba, el poder en el enclave se hacía más pro-americano y menos pro-ruso. Los kurdos no estaban en contra de que los rusos los protegieran de las agresiones de los turcos y crearon una barrera en la dirección más conveniente para una ofensiva del ejército turco: en el este y el sureste de Afrin.

Al mismo tiempo no dejaron de recibir de Estados Unidos armas, municiones e instrucciones para nuevas acciones. Precisamente por esa razón no vimos a los kurdos en las listas de negociadores bajo los auspicios de Rusia. Ya lo habían decidido todo por sí mismos hace mucho tiempo. Para ellos, el enemigo de su amigo -Rusia- no puede ser un amigo de ninguna manera.

Los kurdos recibieron la última oferta de Moscú el 20 de enero, literalmente en vísperas de la ofensiva turca. Rusia instó por última vez a los kurdos a recobrar el sentido común, cortar los lazos con Estados Unidos y levantar la bandera siria. En ese momento Ankara declaró que esa opción les convenía bastante y en ese caso cancelarían la operación militar. La respuesta de los kurdos fue arrogante e inequívoca: “Defenderemos nuestras tierras nosotros mismos”, dijo Aldar Khalil, miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento de la Sociedad Democrática.

Al parecer, al dar esa respuesta a Moscú, los políticos kurdos seguían esperando la ayuda de Estados Unidos. Pero el Departamento de Estado, mantuvo una larga pausa de más de 24 horas y, tras mantener consultas con Ankara, prefirió entregar a su aliado de confianza:

“Como expresó ayer el Secretario Tillerson en sus llamadas a sus homólogos turco y ruso, Estados Unidos está muy preocupado por la situación en el noroeste de Siria, especialmente por la difícil situación de los civiles inocentes que ahora se enfrentan a una escalada de combates. Seguimos apoyando las legítimas preocupaciones de Turquía en materia de seguridad como aliado de la OTAN y socio fundamental en el esfuerzo por derrotar al Califato Islámico. Sin embargo, instamos a Turquía a que actúe con moderación y vele para que sus operaciones militares sigan teniendo un alcance y una duración limitados y sean escrupulosas para evitar víctimas civiles. Instamos a todas las partes a que sigan centrándose en el objetivo central de derrotar al Califato Islámico. Ahora es el momento de que las grandes naciones trabajen juntas para garantizar una estabilidad pacífica para el pueblo sirio”.

Aquí está la verdadera traición del pueblo kurdo. Son precisamente los estadounidenses los que traicionaron a su aliado y por razones políticas lo entregaron a sus viejos enemigos para castigarlos. Pero por alguna razón, los kurdos prefieren guardar silencio sobre esta verdadera traición. También Sipan Hemo guardó silencio sobre esto en su discurso. Sabe de dónde le llega el plato de sopa y no se atreve a decir ni una palabra crítica hacia su verdadero amo. Tampoco le avergüenza, en absoluto, que en la situación actual, sus palabras parezcan una absoluta gilipollez.

https://topwar.ru/134345-o-prorossiyskih-kurdah-i-rossiyskom-predatelstve.html

Crónica del horror: 12 de los métodos de tortura de la CIA

Desde su nacimiento, los verdugos de la CIA siempre recurrieron a la tortura en sus interrogatorios, e incluso fueron maestros de ella, la perfeccionaron y durante más de siglo han adistrado a los matarifes en su empleo.

Al principio lo hicieron de manera más o menos clandestina, hasta que en 2000 su uso se oficializó y reconoció abiertamente, en medio de una campaña hipócrita de lamentos y quejas.

La comisión de Inteligencia del Senado estadounidense publicó un informe sobre estas prácticas, a las que calificó como “técnicas reforzadas de interrogatorio de repetición durante días y semanas”. El informe elaboró una lista con 12 de esas “técnicas” de tortura aplicadas a detenidos en las prisiones secretas que tenía repartidas por todo el mundo.

1. La técnica de la pared

La técnica de la pared (“walling”) consiste en obligar al detenido a permanecer contra la pared. El interrogador la atrae hacia él y luego la lanza violentamente contra ella. Khalid Sheik Mohammed fue sometido a este método.

2. Privación del sueño

La CIA mantenía despiertos a los detenidos durante un máximo de unas 180 horas, es decir, siete días y medio, en una posición incómoda, de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza, encadenados y atados al techo, señala el informe del Senado. Abu Zubeida, un palestino detenido en marzo de 2002 en Pakistán, fue el primer prisionero de la CIA sometido a las técnicas reforzadas de interrogatorio. Estuvo, por ejemplo, encerrado en una habitación iluminada las 24 horas del día.

3. Aislamiento y confinamiento

Entre junio y agosto de 2002 Abu Zubeida fue aislado durante 47 días sin ser interrogado, destaca el informe. La técnica del confinamiento es aún más dura. Mientras le interrogaban, le colocaron a Zubeida en una especie de caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas. En una cárcel clandestina, identificada con el nombre de “Cobalt”, un prisionero podía ser mantenido en medio de una oscuridad total, de pie, con las manos atadas sobre su cabeza y, por lo general, desnudo. Los detenidos también eran sometidos regularmente a duchas o baños de agua helada.

4. Simulacros de ahogamiento: la bañera

En la bañera o simulación de ahogamiento (“waterboarding”) al detenido le mantienen atado a un banco inclinado, con sus pies elevados, le colocan una toalla en la frente y los ojos y el verdugo le echa agua repetidamente por la boca y la nariz del torturado, que durante 20 a 40 segundos no puede respirar. La operación se repetía tras tres o cuatro inspiraciones. Sheik Mohammed fue víctima de este suplicio en 183 oportunidades. En marzo de 2003 lo sufrió cinco veces durante 25 horas. La bañera le provocó vómitos y convulsiones. Tras esas sesiones a Abu Zubeida le salía espuma de la boca, padeció crisis de histeria y durante un tiempo fue incapaz de comunicarse.

5. La cárcel secreta ‘Cobalt’

En la cárcel secreta “Cobalt” cinco criminales de la CIA sacaban a gritos a un detenido, lo desnudaban, lo envolvían con una cinta de plástico y lo tiraban violentamente al suelo. Luego lo paseaban por el corredor, golpeándolo y abofeteándolo. Un afgano muerto en “Cobalt” en noviembre de 2002, fue hallado con el cuerpo cubierto de contusiones.

6. Amenazas psicológicas

Las amenazas sicológicas son un clásico de todos los torturadores del mundo y también fueron abundantemente utilizadas por los verdugos de la CIA, dice el Senado, en particular las amenazas contra las familias y los hijos de los detenidos. A algunos cautivos las amenazaron con que su madre sería agredida sexualmente o que le cortarían la garganta.

7. Rehidratación rectal

Es una técnica particularmente humillante que sufrieron al menos cinco detenidos que, sin ninguna justificación médica fueron, alimentados de manera forzosa por el ano, subraya el informe del Senado. A otros prisioneros se les suministraron brebajes destinados a limitar los vómitos durante las sesiones de ahogamiento.

8. Muerte por hipotermia

La brutalidad de los interrogatorios llega a tal punto que el informe incluye la muerte por hipotermia, en noviembre de 2002, de Gul Rahman, al que mantuvieron desnudo de cintura para abajo y encadenado al suelo de cemento de una prisión secreta de la CIA en Afganistán.

9. Detención de personas discapacitadas

Por lo menos 26 de los 119 prisioneros analizados por el Senado fueron detenidos y encarcelados injustamente, según el informe. Entre ellos, estaba Nazar Ali, una persona con discapacidad intelectual. “Su llanto era grabado para mostrárselo a un miembro de su familia”, también detenido, según el informe.

10. La ruleta rusa

Un criminal de la CIA no identificado sometía a un detenido al juego de la ruleta rusa. Le apuntaba con una pistola y disparaba, sin que supiera si tenía balas o no.

11. Amenazas con un taladro

Tras su captura en 2002, Abd Al-Rahim al-Nashiri, un saudí acusado de participar en el ataque con bombas contra el destructor de la marina USS Cole, fue trasladado a cárceles secretas repartidas por varios países. Un verdugo de la CIA acercó un taladro cerca de su cabeza y lo activó para asustarlo.

12. Esposados y con las manos sobre la cabeza

Es parecido a la barra, método típicamente español. A Redha Al-Najar, un antiguo guardaespaldas de Bin Laden, le esposaron a una barra por encima de su cabeza y quedó colgando de ella durante 22 horas. Le pusieron un pañal y le negaron el acceso a los servicios.

Rusia censura una película sobre la muerte de Stalin

La sombra de Stalin es muy alargada
Anoche la policía moscovita cerró el cine Pioner en el que proyectaban la película franco-británica “La muerte de Stalin”, una comedia del director Armando Iannucci que está prohibida en Rusia.

La empresa devolverá el dinero a los espectadores que hayan comprado entradas para las sesiones de hoy.

El jueves el Ministerio de Cultura amenazó con “juicios administrativos” a los cines que proyectaran la película, cuyos permisos se denegaron el martes.

A pesar de ello, el cine Pioner se arriesgó a exhibir una comedia que en Rusia muchos políticos y cinestas califican de “extremista”.

Tras la sesión matinal del viernes, seis policías rusos se presentaron en el cine, interrogaron a los trabajadores y tomaron fotos de la pantalla del prdenador de la taquilla.

La película de Iannucci, que en Rusia estaba reservada para su exhibición sólo a los adultos, relata de manera burlesca la intensa lucha interna que se desató en la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética a la muerte de Stalin en 1953.

El lunes el Ministerio de Cultura la proyectó de manera reservada para pulsar la opinión de cinestas, críticos, diputados y otros políticos y fueron ellos quienes tomaron la iniciativa de solicitar la censura en una carta dirigida a Vladimir Medinski, el ministro de Cultura.

En su carta, los firmantes la califican de “extremista”, de “provocación” y de humillar los “símbolos nacionales rusos”.

El presidente de la Sociedad Militar rusa, Mijail Miagkov, convocó una rueda de prensa para defender la censura.

“Creo que los rusos siguen teniendo miedo de reírse de esto”, dijo Olga Gannuchkina, una espectadora de 64 años que pudo ver la proyección del cine Pioner. “Claro que no es una comedia, es una película trágica. Pero como el destino de nuestro país es más bien triste, tenemos la costumbre de reir mediante lágrimas”, dijo Roman Laing, otro espectador de 25 años.

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