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Día: 26 de enero de 2018 (página 1 de 1)

La aviación turca mata a dos consejeros militares del Pentágono en el norte de Siria

Los ataques aéreos de la Fuerza Aérea Turca en el norte de Siria han matado a dos consejeros militares estadounidenses, según acaban de informar los medios de comunicación sirios.

En Washington han expresado la preocupación por la suerte de las tropas que el Pentágono tienen acantonadas en Manbij y se la han transmitido al gobierno de Ankara.

El martes el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, amenazó con extender los bombardeos de Afrin a la ciudad de Manbij, a la orilla del río Éufrates, un punto estratégico que Estados Unidos prometió “limpiar” de fuerzas kurdas de YPG cuando la recuperaron de manos del Califato Islámico.

En las negociación permanentes que hay entre Estados Unidos y Turquía, en diciembre los primeros prometieron recuperar las armas que han entregado al YPG en Rojava y, aunque han informado al ejército turco del número y el tipo de armas suministradas, no han ofrecido un calendario preciso para cumplimentar su promesa, según el portavoz del Pentágono Eric Pahon.

Siria y Rusia alertaron a los kurdos del ataque turco en Afrin con antelación y les hicieron una oferta de la que hasta ahora no había más datos (1). Los kurdos la rechazaron porque el Pentágono les ha dotado de misiles anticarro, con los que creen que pueden combatir al ejército turco en tierra.

Algunos medios pronostican que en Afrin no se va a entablar una guerra entre Turquía y Estados Unidos, sino todo lo contrario: Estados Unidos busca provocar una guerra entre Turquía y Siria, que sería una continuación de la iniciada en 2011.

El apoyo de los imperialistas a PYG en Rojava sería la provocación imprescindible para que que se produzca el choque. En tal caso, se volvería a la alianza entre Estados Unidos y Turquía dentro de la OTAN y los kurdos se quedarían completamente al margen.

La victoria de la OTAN en la nueva guerra daría a Turquía una zona de seguridad a lo largo de más de 900 kilómetros de frontera, según el mapa adjunto que están mostrando las televisiones turcas. Cuando a Tillerson le preguntaron por la “zona de seguridad”, no lo negó (2).

Pero a Turquía no le interesa una “zona de seguridad” en el norte de Siria que no le asegura nada. Lo que quiere es que Estados Unidos no rearme a las milicias kurdas, como lo ha venido haciendo hasta ahora.

En la conversación telefónica mantenida con Erdogan hace dos días, Trump negó la mayor: el Pentágono no suministra armas a YPG. En Afrin los kurdos destruyen los tanques turcos a escupitajos…

El New York Times ha reconocido que tampoco aquí hay unanimidad en Washington. Los hay prokurdos y proturcos (3). Pero si los imperialistas se mueven en el alambre, la situación de los kurdos es mucho peor y también se empiezan a mover… en la dirección contraria.

El jueves Othman Al-Sheikh Issa, copresidente kurdo del autodenominado Consejo Ejecutivo de Afrin se dirigió al gobierno de Damasco para que impida que la aviación turca sobrevuele el cantón, controlado por las milicias kurdas de YPG. “El Estado sirio […] con todos los medios a su alcance, debe hacer frente a esta agresión y declarar que no permitirá que las aeronaves turcas sobrevuelen el espacio aéreo sirio”, ha solicitado públicamente.

¿Se arrojan los kurdos en brazos de Bashar Al-Assad?, ¿una vuelta a sus orígenes?

(1) https://elijahjm.wordpress.com/2018/01/25/ankara-extends-the-olive-branch-to-damascus-that-is-waiting-to-pick-up-the-unfortunate-kurds/
(2) https://www.state.gov/secretary/remarks/2018/01/277665.htm
(3) https://www.nytimes.com/2018/01/23/world/middleeast/us-nato-turkey-afrin-manbij.html

La responsabilidad ‘moral’ de Estados Unidos hacia los kurdos de Rojava

La embajadora de Rojava en Washington
Estados Unidos tiene la responsabilidad moral de presionar a Ankara para frenar la ofensiva turca en el enclave kurdo de Afrín, afirmó Sinam Mohamed, embajadora “in pectore” del PYD/YPG, o sea, de Rojava en Washington.

Posiblemente haciendo gala de ingenuidad, la embajadora Mohamed supone que en las altas esferas de Washington alguien tiene moral y, además, que esa moral que guía sus pasos le conducirá a apoyar al PKK/PYD/YPG y no a un país socio en la OTAN, como es Turquía.

Hablemos más bien de inmoralidad, porque en Washington siguen calificando al PKK como “terrorista”, una condición que alcanza a sus sucursales en Rojava, como el PYD e YPG, para desesperación de Turquía, cuyo planteamiento es de una lógica impecable. Ellos siguen haciendo lo que mejor saben: luchar contra el terrorismo.

Lo otro, lo de Estados Unidos, es lo inmoral: apoyar a los terroristas.

Por eso la embajadora tiene que hacer equilibrios ante los micrófonos: asegura que desde Afrin los kurdos “no han disparado una sola bala” en dirección de Turquía, lo cual no es cierto: ayer mismo por la tarde las FDS destruyeron un tanque turco.

Por lo demás, su retórica es la misma que la de Washington: el PKK -afirma- es un problema interno de Turquía. Para ello hay que vestirse con un doble traje de camuflaje:

a) detrás de las FDS se esconde PYD/YPG
b) detrás de PYD/YPG se esconde el PKK

Como las falsedades no bastan, a la retórica hay que ponerle también el adorno de la democracia, de la que carecen otros: “Para nosotros, Estados Unidos tiene la obligación moral de proteger la democracia y el sistema democrático en esta región”, añadió.

“Esta región” es Rojava, una paradisíaca isla de democracia en un océano regional donde no se respetan los derechos humanos, las libertades y demás.

Como soñaba Proudhon, hay tanta democracia en Rojava que han hecho desaparecer al Estado por arte de magia. Ni siquiera celebran elecciones porque todo es asambleario y autogestionario. Yo me lo guiso y yo me lo como, dijo Juan Palomo.

Ni entraremos a aclarar que lo que ha invadido Turquía desde 2011 (no ahora) no es Afrin, ni Rojava, sino Siria.

Tanques turcos apostados en la frontera de Afrin, en el norte de Siria

Campaña secreta de propaganda del Estado de Israel contra el movimiento BDS

A través del Ministerio de Asuntos Estratégicos, el gobierno israelí ha asignado más de 30 millones de euros para apoyar una campaña secreta de propaganda contra el movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) y sus partidarios.

El Ministerio califica dicha propaganda como “actividades de sensibilización pública” contra la “deslegitimación” de Israel. Los fondos se utilizarán para “comprar” una cobertura favorable en los medios de intoxicación internacionales, pero -no se descuiden- también locales.

Los sionistas no quieren que se descubra la mano que mece la cuna, ni tampoco que quienes hacen campaña a favor de Israel no son otra cosa que mercenarios. Por ello liberan los fondos de cualquier control externo. El dinero se canalizará por medio de organizaciones pantalla fuera de Israel.

Dentro y fuera de Israel siempre se ha dicho que el movimiento BDS no tiene ningún efecto económico, que no causa ningún perjuicio, lo cual es contradictorio.

En primer lugar, desde 2011 la legislación israelí considera que quienes emprenden acciones en favor del boicot deben responder de los daños y perjuicios que causen con ellas.

En segundo lugar, si el boicot es irrelevante, ¿por qué Israel se opone a que la Unión Europea etiquete los productos procedentes de los territorios israelíes usurpados a los palestinos?

En tercer lugar, si el boicot es irrelevante, ¿por qué Israel se gasta dinero en una campaña de contrapropaganda?

Es obvio que el movimiento BDS no es tan irrelevante como quieren hacer creer. Está ganando terreno. Recientemente la empresa Sodastream tuvo que trasladar su fábrica de los territorios ocupados de Cisjordania hasta Israel.

Un conocido abogado israelí que especializado en derechos humanos, Michael Sfard, dice que cuando recorrió por primera vez los campus de Estados Unidos hace diez años, se enfrentó a reacciones hostiles porque criticó la conducta de Israel en Cisjordania. Hoy le critican por no apoyar un boicot total.

En términos culturales, el panorama es aún más sombrío para Israel, donde cada visita de un artista va acompañada de dudas sobre su llegada definitiva. La constante cobertura mediática de la presión ejercida por el movimiento BDS sobre los invitados contribuye a crear una impresión de asedio.

Nada asusta más a Israel que la perspectiva de seguir el modelo sudafricano durante el régimen del apartheid. Israel teme que un consenso mundial similar en su contra pueda amenazar su legitimidad (si es que tiene alguna). La economía de Israel es mucho más fuerte que la sudafricana en la década de 1980, cuando se enfrentó a un boicot económico, y su red de apoyo internacional es mucho más amplia.

Sin embargo, la dependencia de Israel del mundo exterior es más profunda. Su industria de alta tecnología, por ejemplo, tendrá dificultades para prosperar en un entorno internacional hostil.

http://www.middleeasteye.net/columns/israel-bds-activist-ban-1741338842

¿Qué clase de huelga para el Día de la Mujer Trabajadora?

Un llamado “movimiento feminista” y una “comisión 8 de marzo” han convocado una huelga “laboral, de consumo y de cuidados” para el Día de la Mujer Trabajadora.

En los tiempos que corren no puede sorprendernos que los convocantes (des)califiquen al 8 de marzo como “Día Internacional de la Mujer”, cuando siempre tuvo un contenido de clase, lo mismo que las huelgas: conmemora la lucha de la mujer trabajadora, y no otra cosa.

Ese tipo de detalles no deberían pasar desapercibidos cuando los convocantes hablan, además, de “huelga” porque los oportunistas han adquirido la fea costumbre de jugar tanto con las palabras como con las convocatorias.

A nosotros las dudas nos crecen a medida que se acerca la fecha, sobre todo desde que CGT se ha sumado a ella, porque en su declaración no habla de una huelga “de género” sino de una huelga “general”, lo que nos prece bastante diferente.

Por lo tanto, no todos los convocantes nos convocan a lo mismo. Deberían ponerse de acuerdo.

Para acabar de confundir, Izquierda Unida anuncia que se suma a algo que no es nada de lo anterior. Dicen que es una huelga de lo más plus porque “va más más allá de un paro laboral”.

Esta coalición reformista ha abierto una web sobre el evento en la que tienen cabida toda clase de frases infantiles y ultraradicales, como el famoso “empoderamiento”, que siempre han sido el mejor escondrijo de todo lo contrario.

Para que al escenario no le falte de nada, la web propone cualquier cosa menos parar una fábrica, un taller, un hospital o una oficina. Por ejemplo, en esta “huelga” en lugar de parar una escuela, lo que pretenden es no llevar a los niños a ella, lo cual no se debería llamar así porque no es una huelga; es otra cosa. En fin, lo que proponen es no realizar actividades como las siguientes:

– lavar, tender, planchar
– preparar la comida para otras personas
– limpiar, cuidar a los nietos y nietas

Para completar el simulacro, la web de Izquierda Unida se refiere incluso a los “servicios mínimos”, lo que entra en contradicción con el núcleo de lo que quieren poner de manifiesto: que un país se para sin la actividad que desempeñan las mujeres.

Entre otros objetivos, la “huelga” también quiere “obligar a la sociedad a repensar el modelo establecido de convivencia, de trabajo, de consumo y de cuidados”.

Cuando los objetivos de una convocatoria tan comprometida como una huelga son así de vaporosos es muy mala señal. Algo que se viene preparando desde hace 8 meses no puede dejar los propósitos, especialmente los propósitos, colgando de las nubes.

No estamos convencidos de que el 8 de marzo haya que “repensar” absolutamente nada; ni siquiera que haya que pensar simplemente porque sería como el yoga: una huelga para la meditación y el éxtasis.

Izquierda Unida habla de “reflexionar colectivamente” lo que pueden hacer los hombres para cambiar una situación “sobre la que se deberían haber manifestado ya contrarios a ella”, es decir, como en la tele: mujeres, hombres y viceversa.

Por el contrario, hay otros que dicen que es “la sociedad” la que tiene que “repensar”, aunque tampoco queda claro de qué “sociedad” nos están hablando los convocantes.

Esta fantasmada de huelga pone de manifiesto una característica de los movimientos típicamente pequeño burgueses, que siempre achacan la responsabilidad a “la sociedad”; no al capital, ni tampoco al Estado sino precisamente a “la sociedad”, que es, por cierto, la misma “sociedad” a la que convocan.

En ninguno de los que textos que tenemos encima de la mesa sobre este simulacro aparece la palabra “lucha” por ninguna parte, lo cual es consecuencia de lo anterior: si los responsables de lo que pasa somos todos, el enemigo no es nadie, o mejor dicho: el enemigo también somos nosotros mismos. Luchamos contra nosotros.

Lo más concreto que hemos podido encontrar son invocaciones a “las familias” para que las tareas comunes se organicen “de otra forma”, crear “redes de apoyo mutuo” y consumir lo menos posible, por lo menos el día de la huelga. Eso se lo dicen a una “sociedad” donde un millón de personas pasa hambre y no consumen luz porque hace tiempo que le han cortado el sumimistro…

A pesar de que a los convocantes se les escapa, de vez en cuando, el calificativo de “laboral” adosado a la huelga, en sus textos hablan de todo un poco, menos de la explotación de las mujeres que trabajan, de las condiciones en las que trabajan y de las necesidades de las que están en el paro.

Porque no lograrán que olvidemos que el 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora, de la que trabaja y de la que busca trabajo. No podemos consentir que la burguesía, que todo nos arrebata, nos arrebate también ese carácter de clase.

 
Más información:
 

Soñadores: podreis disfrutar de unos papeles estadounidenses precarios

Nos engañaron. Nos contaron las cosas al revés. El futuro de eso que algunos calificaron como “globalización” hace 20 años es todo lo contrario de sus previsiones. El capitalismo en crisis levanta muros por todas partes, ofrece trabajo precario a “los de dentro” y papeles igualmente precarios a “los de fuera”.

Parece que hemos retrocedido 200 años en la historia. Es un absurdo propio del feudalismo que un obrero necesite permisos y papeles para poder trabajar, aunque en realidad es la esencia misma de un capitalismo en su etapa moribunda.

Ya no hay diferencia entre un activo y un parado. Es la esencia de la precariedad: todos estamos a medio camino entre una cosa y la otra. Tampoco hay tanta diferencia entre un autóctono y un emigrante. Los papeles te los dan por un tiempo; luego te los quitan. Tienes un pie aquí y otro allá.

Ocurre lo contrario que con los títulos nobiliarios: si eres marqués, el título es para siempre y pasa a tus herederos durante siglos.

Con la clase obrera ocurre todo lo contrario. Los obreros ya no saben ni de dónde son porque aunque hayan nacido aquí, si sus padres son “moros”, él siempre será “moro”, aunque le concedan la nacionalidad. En Francia el mismo que te da la nacionalidad, te la puede quitar, por ejemplo, porque eres yihadista, o porque visitas páginas web yihadistas, o tienes amigos yihadistas…

Hoy la condición de obrero es como la del conductor que, además de permiso necesita tener “puntos”. Hay que ganárselo. Por eso un día trabajas y otro no. Un día te dan permiso de residencia y otro no. Eres español pero luego te quitan los papeles. Vives aquí pero te puede pillar la policía y te deporta a Camerún si tus papeles no están en regla, o han caducado, o no los renovaste…

En setiembre el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció que el gobierno pondría fin a lo que allá califican como DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), un programa de los tiempos de Obama para evitar la deportación a millones de esos que allá califican como “soñadores”: trabajadores indocumentados, o mal documentados, por más que hayan vivido y trabajado siempre, desde niños, en Estados Unidos.

El miércoles, antes de salir para Davos, Trump afirmó que estaba dispuesto a conceder unos papeles y permisos precarios a los obreros emigrantes indocumentados.

Vivimos tiempos de precariedad; todo es temporal, cambiante. Los papeles los concederían sólo por un plazo de entre 10 y 12 años. Luego volveríamos otra a ser salvadoreños, hondureños, colombianos o brasileños. Incluso nos quitarían nuestra vivienda en San Diego para conducirnos hasta Tijuana.

Hay una condición importante: los papeles te los conceden siempre que no tengas antecedentes penales, lo que en Estados Unidos es una proeza. Casi todo el mundo los tiene, 70 millones de personas, porque allá no se cancelan nunca.

Además, están investigando a los emigrantes que consiguieron sus papeles con triquiñuelas y malas artes, que son la inmensa mayoría, para privarles de ellos y devolverlos a sus países de origen.

Ítem plus: en un país capitalista todo tiene su precio y valor de cambio. A cambio Trump quiere que el Congreso apruebe 30.000 millones de dólares en seguridad fronteriza, incluidos 25.000 millones para construir su muro de 1.290 kilómetros en la frontera de México.

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