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Día: 10 de diciembre de 2017 (página 1 de 1)

8 años de Primavera Árabe resumida en catorce puntos clave

1. El imperialismo inició la Primavera Árabe como consecuencia de la crisis de su hegemonía en Oriente Medio y el norte de África, después de un siglo de dominación.

2. La intervención imperialista se camufló tras la apariencia de terceros actores, regionales o locales, que revistieron la forma de “guerras civiles” en unos casos y de “levantamientos populares” en otros.

3. Su consecuencia ha sido la destrucción de numerosos países, como Libia, que se une a la de otros destruidos antes de ella, como Irak, asolados por una desestabilización que acabado con sus Estados respectivos, ha creado otros nuevos “de facto” y pretende garantizar una presencia militar permanente de las grandes potencias en la región.

4. Para desatar la guerra, el imperialismo ha creado un poderoso movimiento yihadista, con organizaciones como el Califato Islámico, que se suma a los ya existentes anteriormente, como los Hermanos Musulmanes o Al-Qaeda.

5. El imperialismo desató la Guerra de Siria, cuyo gobierno juega un papel cabecero en la oposición del mundo árabe a Israel. A pesar de los 300.000 muertos y de la destrucción de las infraestructuras, la guerra ha acabado en un rotunda victoria para el pueblo de Siria.

6. Todas las maniobras emprendidas por el imperialismo en Oriente Medio desde 2011 se han acabado volviendo contra sus promotores.

7. Uno de los fracasos más importantes ha sido del Golpe de Estado emprendido por la OTAN en Turquía en el verano del pasado año, que ha cambiado definitivamente el alineamiento internacional del país y ha conducido a una severa depuración de los aparatos de un Estado remodelado en la posguerra en torno al ejército y al cerco de la URSS.

8. La Primavera Árabe ha destruido Libia, llevando al país a una guerra interminable que los imperialistas emprendieron con la excusa de los derechos humanos y ha acabado reintroduciendo el tráfico de esclavos en pleno siglo XXI.

9. La Primavera Árabe ha cambiado el alineamiento internacional de Qatar y ha roto la coalición que los países del Golfo Pérsico formaron en 1981.

10. La Primavera Árabe ha conducido al triunfo de las fuerzas progresistas en Yemen, lo que a su vez ha conducido a la intervención exterior de una coalición militar dirigida por Arabia saudí y la prolongación de la guerra, otra más.

11. El secuestro y dimisión del Primer Ministro libanés Hariri por el régimen de Riad para ayudar a Israel a sembrar el caos también en aquel país árabe y justificar una nueva invasión que aplastara a Hezbollah.

12. El fracaso de los planes saudíes ha provocado una profunda purga interna en el régimen wahabita, que ha estrechado sus lazos con Israel al tiempo que se intensifica su enfrentamiento con Irán.

13. La Primavera Árabe ha otorgado un protagonismo creciente en Oriente Medio a países no árabes como Rusia, Irán y Turquía, al tiempo que ha reducido el de las potencias dominantes tradicionales: Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

14. La Primavera Árabe ha puesto en primer plano a Hezbollah como la mayor fuerza combatiente de Oriente Próximo contra el imperialismo.

El Pentágono experimenta con la biología como arma de la guerra imperialista

La biología sigue siendo una parte de la guerra imperialista y como tal se financia con los presupuestos castrenses. Darpa, el centro de investigación avanzada del Pentágono, ha invertido 100 millones de dólares en técnicas de modificación genética para transmitir a lo largo de generaciones determinados rasgos característicos de la materia viva, tanto animales como vegetales, como seres humanos (1).

Son proyectos propios de degenerados, muy característicos en la ideología anglosajona, que tratan de esterilizar a determinadas especies, hacerlas propicias para contraer enfermedades o sensibles a determinados productos químicos.

Naturalmente que estos proyectos seudocientíficos se envuelven en el papel de celofán de la lucha contra enfermedades, como el Zika o el dengue, una materia en la que los grandes ejércitos muestran más interés que las ONG por salvar vidas.

Los proyectos de edición genética del Pentágono han sido denunciados por organizaciones como Third World Network, con sede en Malasia, y ETC Group, que opera desde Canadá. Ambos han publicado 1.200 documentos al respecto (2).

Durante la cumbre de Cancún sobre biodiversidad celebrada el año pasado, 170 ONG exigieron una moratoria en las técnicas de edición genética, aduciendo argumentos ecológicos y de seguridad alimentaria (3). Otro argumento es jurídico: el tratado Enmod prohibe la manipulación genética con fines militares.

Al ejército se le suman los grandes monopolios, vestidos de Caperucita Azul. Uno es “Target Malaria”, que opera en Gran Bretaña y está financiado por esa pesadilla de la ciencia moderna que es la Fundación de los Gates, pura beneficencia. Otro opera en Estado Unidos: Gbird (“Genetic Biocontrol of Invasive Rodents”, Control Biogenético de Roedores Expansivos), que ha recibido 6,5 millones de dólares de Darpa/Pentágono.

En breve ambos comenzarán a realizar experimentos en campo abierto en Burkina Faso, Uganda, Mali, Gana, Australia y Nueva Zelanda.

Un portal de información sobre transgénicos, Inf’Ogm, asegura que las empresas de biotecnología ya han creado un grupo de presión para impedir la moratoria y la Fundación Gates ha pagado 1,6 millones de dólares a la empresa de relaciones públicas Emerging A.G. para que empiece a reclutar mercenarios de “la ciencia” que empiecen a publicar artículos sobre las maravillas de la edición genética (4).

La directora de Emerging A.G. es Robynne Anderson, antigua directora de CropLife, otro grupo de presión en materia de transgénicos agrarios, del que forman parte conocidos monopolios como Basf, Bayer, DuPont, Dow, Monsanto y Syngenta. Se trata de influir sobre los foros abiertos por la ONU para tratar sobre la biología sintética.

Al tiempo. Pronto veremos a sus colegas hispánicos, profesores universitarios del ínfimo estilo establecido por Jose Miguel Mulet, aparecer en las televisiones para convencernos de que somos unos ignorantes, magufos y tecnófobos. Lo que ellos hacen es “ciencia pura”, sin aditivos, ni colorantes, ni conservantes políticos de ningún tipo.

(1) https://www.theguardian.com/science/2017/dec/04/us-military-agency-invests-100m-in-genetic-extinction-technologies
(2) http://genedrivefiles.synbiowatch.org/
(3) http://www.etcgroup.org/content/160-global-groups-call-moratorium-new-genetic-extinction-technology-un-convention
(4) https://www.infogm.org/6405-forcage-genetique-finance-armee-us-fondation-gates

Google sigue las órdenes de Trump y también convierte a Jerusalén en capital de Israel

El motor de búsqueda Google y Google Maps también han trasladado la capital de Israel desde Tel Aviv a Al-Quds (Jerusalén), siguiendo las instrucciones de sus amos, que están en la Casa Blanca.

El monopolio tecnológico cambió el estatuto antes incluso del anuncio de Trump.

Se vuelve así a demostrar, por enésima vez, que internet, la informática y la técnica, en general, no son neutrales sino unos mecanismos políticos e ideológicos, como tantos otros.

Queda claro que, por encima de la ONU, quien imparte las órdenes en el mundo, sigue siendo Estados Unidos, máximo tutor del Estado de Israel, a costa de pisotear a los palestinos impunemente desde 1948.

El reconocimiento de Trump no se ha limitado a la parte occidental de Al-Quds (Jerusalén), bajo autoridad de Israel en virtud de la resolución de partición de la ONU en 1947. Se trata de un reconocimiento tácito de la subordinación de la parte oriental de Jerusalén, ocupada por Israel desde 1967, al estado sionista. Lo que a su vez supone un apoyo, que ningún país del mundo había llegado a prestar, a la posición de Israel.

Desde la aprobación del Congreso de Estados Unidos en 1995 de una ley para transferir la embajada de Tel Aviv a Al-Quds (Jerusalén), los diversos presidentes de Estados Unidos, republicanos o demócratas, han ido posponiendo cada seis meses la ratificación de este paso, aduciendo que era imprescindible para preservar los intereses estadounidenses.

Israel ocupó Jerusalén Este en 1967, y en 1980 declaró su anexión a los territorios ocupados desde 1948, que incluyen el oeste de Al-Quds (Jerusalén), diciendo que “Jerusalén es la capital indivisible y eterna” de ese Estado, algo que la comunidad internacional y la ONU se niegan a reconocer.

Por su parte, Palestina reclama el este de Al-Quds (Jerusalén) como la capital de su esperado Estado, tomando como base diversas resoluciones de la ONU y la posición mayoritaria del mundo.

Esta sociedad “de la desinformación” está creando borregos, como Marco Asensio, el futbolista del Real Madrid, que hace dos meses levantó una polvareda en Twitter de 12.000 comentarios por publicar un mensaje con una imagen del Muro de las Lamentaciones en Jerusalén junto a la bandera de Israel, indicando que es territorio israelí.

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