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Día: 7 de diciembre de 2017 (página 1 de 1)

La policía utiliza drones de la OTAN para el control de la población desde hace años

Desde hace unos diez años la policía experimenta con drones para el control de la población. Algunos de ellos se pusieron en funcionamiento por vez primera en la primavera, aunque de manera secreta llevan mucho más tiempo en el aire.

Los artefactos son prototipos militares homologados por una cumbre de la OTAN celebrada en Estrasburgo en abril de 2009. Están propulsados por motores eléctricos, pesan unos dos kilos, utilizan vuelos estacionarios a una altura de 50 a 100 metros, se desplazan a 70 kilómetros por hora, se guían por control remoto y disponen de cámaras de vídeo dotada de visión infrarrojos y un potente zoom.

Los drones policiales cuestan 60.000 euros cada uno y son capaces de cumplir muy diversas funciones, desde el control del tráfico hasta el de los manifestantes en las calles.

No obstante, como son un poco caros, algunos ayuntamientos de la Costa del Sol prefieren arriesgar la vida de sus policías locales colgándolos de una especie de hélices o motos aéreas, en las que se pueden desplazar a 45 kilómetros por hora (1).

Lo mismo que las cámaras públicas de videovigilancia, que se legalizaron hace 25 años en medio de las típicas declaraciones hipócritas de los parlamentarios, el uso de drones es absolutamente ilegal. Por eso algunas a algunas policías a las que aún les quedan escrúpulos puritanos se esmeran en prometer que los drones no van a sobrevolar áticos, jardines, terrazas o balcones, mientras que otras lo que hacen es lo de siempre: ampliar sus facultades (siempre a costa de los derechos) (2).

El truco legal ya se aplica a las empresas privadas que utilizan estos artilugios aéreos, que no pueden sobrevolar inmuebles o aglomeraciones urbanas. A ello la policía le añade su patente de corso: excepto que lo requieran el orden público o la seguridad ciudadana. Como esas son las tareas de la policía, pronto tendremos drones delante de las ventanas de nuestras habitaciones.

Para hacer tragar a la población con la vigilancia permanente, la policía montará el típico espectáculo mediático, como ha hecho en algunas ciudades europeas, para demostrar que son imprescindibles y salvan vidas. En una ciudad muy conocida, la policía llamó a la televisión para alertar de que una persona estaba con sus dos hijas en el balcón de su casa, desde el que amenazaba con arrojarse al vacío. Gracias a uso de drones la policía lo pudo evitar.

Los drones pueden privatizar una parte de los servicios policiales de reconocimiento, ya que -al menos por ahora- los pilotan expertos contratados por las empresas que los fabrican, sobre todo los más pesados.

Una vez que la población trague con el empleo de drones sobre sus cabezas, el paso siguiente será armarlos con fusiles de gruso calibre, capaz de matar a cualquiera a distancia. Así, un día estaremos esperando que el semáforo se ponga en verde y el que esté a nuestro lado, o nosotros mismos, caeremos fulminados de un disparo y nos desangraremos encima de la acera.

Esto acabará de la misma forma que la serie de películas “Terminator”. Como los demás avances técnicos, los drones tienen su réplica de carne y hueso: los halcones peregrinos, que son cazadores letales capaces de destruir estos aparatos mecánicos. La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha encargado a la Universidad de Oxford un estudio de estas rapaces, que pueden atacar tanto como defenderse de los drones enemigos.

Lo mismo que en la Guerra de Siria, los drones que utiliza la policía pueden ser inutilizados por otros drones o por halcones peregrinos. Los policías holandeses están tan preocupados por poner sus drones en el aire como por evitar que se los destruyan. Cuando el año pasado probaron drones en campo abierto, fueron derribados por águilas.

(1) http://www.theolivepress.es/spain-news/2017/08/24/drone-cops-costa-del-sol-town-gets-green-light-for-spains-first-flying-police-unit/
(2) https://techcrunch.com/2017/11/27/uk-to-give-police-new-powers-to-ground-drones/

Un águila captura un dron en pleno vuelo

Asesinado otro dirigente social colombiano por paramilitares encapuchados

Los movimientos sociales en Colombia están abocados al exterminio físico, a pesar de los acuerdos “de paz” firmados el año pasado por las FARC. Otro dirigente social colombiano, Luis Alfonso Giraldo, acaba de ser asesinado en el pueblo de La Carmelita, Puerto Asís en el departamento de Putumayo.

Los informes preliminares dicen que el dirigente de la comunidad fue atacado por un grupo de hombres encapuchados. El grupo también se acercó a otro dirigente social, aunque no se ha informado de ningún ataque.

Debido a la formación del Espacio Territorial para la Formación y Reincorporación en Carmelita de varios frentes de las FARC en la zona, ha aumentado la presencia de fuerzas policiales, militares y paramilitares. Con el asesinato de otro militante colombiano, el número de dirigentes sociales asesinados desde 2016 se acerca a los 200.

Los miembros de la comunidad están solicitando una investigación sobre el asesinato y la falta de medidas de seguridad por parte del gobierno para garantizar la seguridad de los dirigentes de los movimientos sociales de la región.

En la provincia suroccidental de Nariño, las autoridades colombianas continúan investigando la masacre de 13 personas. El incidente ocurrió en una de las regiones productoras de coca más grandes de Colombia.

Mientras la violencia continúa creciendo, la esperanza en una intervención estatal se desvanece después de que la sesión del Congreso de la semana pasada vio como los senadores colombianos no pasaban la Jurisdicción Especial para la Paz, considerada por muchos como la piedra angular del proceso “de paz” en Colombia.

https://www.telesurtv.net/english/news/Colombian-Social-Leader-Killed-by-Hooded-Men-in-Putumayo-20171204-0016.html

Represión fascista: cuando los jueces reconvierten los derechos en delitos

Juan Manuel Olarieta

En un Estado fascista lo más típico es que los derechos se reconviertan en delitos. Por eso España nunca ha reconocido la existencia de presos políticos, ni detenidos políticos, ni juicios políticos. El franquismo tampoco lo reconoció. En esto el régimen del 78 es igual al régimen del 39.

Vivimos en un país tradicionalmente lleno de delincuentes comunes, de huelguistas, de terroristas, de manifestantes, de raperos, de soberanistas, de humoristas…

La reconversión de los derechos en delitos requiere de una auténtica ingeniería jurídica que, aquí y ahora, es doble y concierne a todos los tribunales de este país, marcados por el mismo sesgo político, o sea, el fascista (no me cansaré de remarcarlo).

Primero, los jueces nunca condenan el terrorismo, ni la violencia, ni la violencia política así, en general, sino sólo la que se dirige contra el Estado. Segundo, ni siquiera condenan por el ejercicio de la violencia ya que cualquier clase de protesta se considera como violencia, sobre todo cuando quiere ser pacífica expresamente.

Los ejemplos abundan y algunos se han convertido en verdaderos tópicos, como el de “todo es ETA”, pero también hay que poner encima de la mesa otro tipo de represión política, como la criminalización de los escraches o los piquetes de huelga.

Hace un par de meses se celebró en Santander un juicio contra seis acusados de un escrache ejercido en febrero de 2014 contra el entonces presidente de Cantabria y dirigente del PP, Ignacio Diego, durante un paripé en la Universidad titulado “Tengo una pregunta para usted”.

Los estudiantes portaban una pancarta en defensa de la educación pública y esperaron pacíficamente la llegada del coche oficial. Al verle salir por la puerta comenzaron a corear consignas a favor de una enseñanza de calidad, pero ocurrió lo de siempre: los escoltas se abalanzaron sobre ellos y les golpearon.

Luego los policías, fiscales y jueces fabrican un artificio, que siempre es el mismo. Le dan una vuelta de 180 grados a la realidad, es decir, la falsifican para que los manifestantes que ejercen sus derechos aparezcan como los violentos, mientras los políticos y sus escoltas son sus víctimas.

Los que se sientan en el banquilllo no son los políticos ni los escoltas sino los manifestantes por un “horroroso crimen” que sólo existe en los países fascistas: manifestarse y protestar, exactamentente igual que los raperos se sientan en el banquillo por cantar y los humoristas por contar chistes.

Cuando la realidad se falsifica, cualquier cosa es posible porque la represión fascista no se confirma con eso, con un único delito. Al llevar a la policía a los lugares donde se ejercen los derechos, se provoca una catarata en la que aparecen más delitos, como los desórdenes, la desobediencia, la resistencia a la autoridad, las injurias, los daños… El Código Penal al completo.

Todo en un tribunal fascista es ingeniería, artificio y reconversión de la realidad en su contrario. La intervención de la policía en el ejercicio de cualquier derecho fundamental, como una concentración, convierte a la protesta más pacífica imaginable, simbólica, en terrorismo callejero.

Ya lo dijo el Tribunal Supremo en una sentencia de los tiempos franquistas: no existen protestas pacíficas; todo es “terrorismo menor”. El magistrado de la Audiencia Nacional Eloy Velasco siguió ese criterio cuando en una resolución acusó a los indignados del 15-M de ejercer una “violencia moral”.

No ha cambiado absolutamente nada.

El ‘as en la manga’ de Corea del norte son los satélites espaciales con armas nucleares

El 29 de noviembre Corea del norte realizó la tercera prueba exitosa de un misil intercontinental y el Secretario del Pentágono, el general Mattis, la describió en los términos retóricos acostumbrados como una “amenaza” que demostraba “un esfuerzo de investigación y desarrollo por su parte para continuar construyendo misiles balísticos que pueden amenazar en todo el mundo básicamente”.

La palabra clave no estaba en las amenazas ni en los misiles sino en el gran desarrollo técnico alcanzado por Corea del norte que, como es lógico, alcanza al terreno militar.

Los Estados modernos, sobre todo los más desarrollados, han llegado a un punto en el que fabrican una payasada tras otra y luego se las creen. Desde hace muchos años los informes de inteligencia vienen subestimando groseramente la capacidad técnica de Corea del norte, un país al que describen como famélico, casi al nivel de Haití, lo cual acaba desatando la catarata de declaraciones provocativas y políticas chulescas que los capitalistas sólo utilizan para dirigirse a los mayordomos.

El 12 de octubre de 2017 la Comisión de Defensa del Congreso fue mucho más clara. Aunque repitió la retórica habitual de que Pyongyang supone una amenaza mundial a causa de los misiles balísticos intercontinentales, el verdadero problema -reconoció- son sus satélites, dos de los cuales orbitan actualmente encima de Estados Unidos de manera permanente.

Un solo satélite equipado con armas nucleares detonado a gran altitud generaría un pulso electromagnético capaz de bloquear las redes eléctricas y las infraestructuras críticas.

Ante la Comisión de Defensa del Congreso testificó William Graham, presidente de la Comisión encargada de estudiar la capacidad norcoreana para generar armas de pulso electromagnético:

“Si bien la mayoría de los analistas están obsesionados con la posibilidad de que en el futuro Corea del norte desarrolle misiles intercontinentales altamente eficaces, sistemas de orientación y vehículos de reingreso capaces de atacar una ciudad de Estados Unidos. Aquí y ahora la amenaza de pulso electromagnético se ignora. Un ataque electromagnético no requiere un sistema de guía preciso porque el área de efecto, que tiene un radio de cientos o miles de kilómetros, es muy grande. No se necesita ningún vehículo de reentrada porque la ojiva se detona a gran altitud, por encima de la atmósfera. La fiabilidad de los misiles importa poco porque solo tiene que funcionar un misil para hacer un ataque electromagnético contra un país entero”.

El 2 de septiembre Corea del norte confirmó la evaluación de la Comisión del Congreso al probar una bomba de hidrógeno que podría causar un ataque devastador a Estados Unidos. En su declaración pública oficial el gobierno de Pyongyang afirmó que “la bomba de hidrógeno, cuyo poder explosivo es ajustable de decenas de kilotones a cientos de kilotones, es un arma termonuclear multifuncional con gran poder destructivo que puede detonarse incluso a gran altura para un ataque de pulso electromagnético superpotente de acuerdo con objetivos estratégicos”.

Este es el único lenguaje que entienden en Estados Unidos y el que -hasta la fecha- está salvando a la población de Corea del norte de una agresión similar a la que han padecido países como Libia o Siria.

http://thehill.com/opinion/national-security/363326-how-one-north-korean-nuclear-armed-satellite-could-cripple-the-us

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