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Día: 10 de noviembre de 2017 (página 1 de 1)

La CIA quiere localizar a varios espías desaparecidos en Siria durante la guerra

Mike Pompeo, director de la CIA
El director de la CIA, Mike Pompeo, se ha entrevistado en secreto con el general Ali Mamluk, jefe del Consejo de Seguridad de Siria, para tratar sobre los planes del gobierno de Bashar Al-Assad para el futuro, así como para localizar a varios estadounidenses desaparecidos durante la guerra, entre los que hay varios espías de la CIA.

Las entrevistas se han reproducido en Damasco a una menor escala, entre responsables de segunda fila, según el diario libanés Al-Ajbar, aunque el gobierno sirio se ha negado a poner en la mesa a ningún representante político. No se fían y no quieren dar ningún relieve a los contactos, que han pasado completamente desapercibidos para la prensa siria.

Como es natural, el tono ha sido más que gélido. En Damasco desconfían del acercamiento de los imperialistas y no admiten absolutamente ninguna clase de cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, mientras las tropas del Pentágono no abandonen su suelo y en Washington no cambien su política agresiva hacia el país.

Estados Unidos viene insistiendo en que su presencia militar sólo tiene carácter consultivo y está dirigida contra el Califato Islámico exclusivamente, mientras que el gobierno de Siria la considera como una fuerza de ocupación.

Según el diario libanés, Estados Unidos aseguró que no quiere ningún conflicto con ninguna de las partes que combaten en Siria, que no mantendrá a sus tropas tras la derrota del Califato Islámico y no dudó en afirmar que los socios que ha venido apoyando, en referencia a las FDS, carecen de competencia para controlar cualquier región de Siria de manera estable.

Los delegados de la Casa Blanca llegaron a Damasco con las orejas gachas. Aseguraron que no les han prometido a esos socios mantener la presencia militar en Siria más allá de la derrota del Califato Islámico.

Al mismo tiempo, Damasco saca pecho y Bashar Al-Assad personalmente viene denunciando cualquier propuesta que suponga una forma de tutela de Estados Unidos, de Turquía o de Jordania sobre Siria, de manera que es partidario de blindar a Siria con un reforzamiento de los dispositivos militares.

En conversaciones privadas con sus aliados, Assad se ha negado en redondo a discutir el estatuto político de los kurdos en Siria, lo que le ha llevado a tener un serio problema con Moscú. A Rusia se le ocurrió organizar un “Congreso de los Pueblos de Siria” en la bse de militar de Hmeimim y Bashar Al-Assad dijo que en Siria no hay más que un pueblo. Los rusos tuvieron que cambiar el nombre del evento, que se llamará “Congreso del Diálogo Nacional Sirio” y trasladarlo a Sochi, en la costa rusa del Mar Negro.

Se celebrará el 18 de noviembre.

Desde Rusia con amor (sexo, mentiras y cintas de vídeo de la Guerra Fría)

Barbereau, un pedófilo protegido por Francia
Yvan Barbereau es un ciudadano francés que vivía Irkutsk, en Siberia, con su mujer y su hija. Tras una investigación de la policía rusa sobre fotos de pedofilia publicadas en internet, entre las que figuraban las de su propia hija, fue detenido el 11 de febrero de 2015, encarcelado durante 71 días y luego internado en un hospital siquiátrico.

Finalmente el juez le dejó en libertad provisional. Le asignaron un domicilio, le prohibieron comunicarse con el exterior y tenía que llevar un brazalete electrónico.

El 11 de setiembre del año pasado envolvió el brazalete en papel de aluminio, introdujo su teléfono móvil en un autobús y se fugó, declarándose preso político.

Un tribunal ruso le condenó en rebeldía, es decir, sin estar presente en el juicio, a 15 años de cárcel, mientras seguía activo en las redes sociales, haciendo creer que estaba en Ulan Bator, la capital de Mongolia.

En realidad la embajada de Francia en Moscú le estaba escondiendo como buen refugiado político, es decir, que el gobierno francés es cómplice del delito de pedofilia.

Hace unos días escapó de la embajada con la ayuda de unos colaboradores rusos y abandonó el país. Llegó hasta Francia, donde ha reaparecido ante los medios de comunicación como víctima de una de tantas purgas políticas del malvado Putin.

Los pedófilos son criaturas de la civilización occidental, pero se trasladan a países en los que creen que todo el monte es orégano, que hay ciertos lugares en los que van a tener carta blanca para hacer lo que les de la gana con los niños. Muchos de ellos son diplomáticos y miembros de las ONG caritativas y de ayuda a la infancia marginada. Representan la soberbia del Primer Mundo en el Tercero.

El caso de Barberau es así. En 2003 se trasladó a Rostov-del-Don, en el sur de Rusia, como voluntario de la Alianza Francesa, la típica organización dedicada a hacer el bien por el mundo entero, porque en su país todo el bien que podían ya lo hicieron.

Barbereau llegó a ser director de la Alianza en Siberia y aparecía frecuentemente en los medios de comunicación locales animando a los niños a estudiar francés y seguir cursos de cocina francesa en los locales de la institución.

Como bien saben todos los lectores, desde los viejos tiempos de Stalin, la policía rusa tiene la rara habilidad de acusar a personas inocentes, como Barberau, incluso en procesos por pedofilia en los que hay fotos, grabaciones, discos duros y servidores de internet que no dejan lugar a dudas.

No obstante, la prensa francesa habla de “kompromat” y para condimentar un asunto que no lo necesita, asegura que es una táctica policial secreta porque todo lo soviético y ruso es casi siempre secreto; incluso morboso.

“Kompromat” es un acrónimo ruso para referirse a “material comprometedor”, o sea, que te han pillado con las manos en la masa. Gracias a los “kompromat” el temible KGB lograba que los detenidos cantaran de plano.

Ahora la televisión pública francesa nos recuerda un caso de los años cincuenta, cuando el KGB tomó una foto de John Vassal, agregado naval británico en Moscú, en la que abrazaba a un hombre. De esa manera, mediante el chantaje, el “kompromat” logró que empezara a trabajar para los soviéticos.

Una década después -siguen los medios franceses- ocurrió lo mismo con Maurice Dejean, el embajador francés al que pillaron en plena efervescencia sexual con una joven actriz. El general De Gaulle le llamó y le dijo: “Así que te han pillado follando, ¿eh? ¡Pillín!” Le tuvieron que retirar del servicio diplomático.

Es más reciente el “kompromat” de Trump grabado con una prostituta en un hotel de Moscú en 2013, que también sirvió para chantajearle como Presidente de Estados Unidos. Ni la Casa Blanca ni el mundo entero hubiéramos podido soportar la emisión de la orgía a través de Russia Today. Se habría convertido en un clásico de los amantes la lluvia amarilla (“golden shower”).

Según dicen, el vídeo muestra a la fulana orinando encima de un Trump extasiado de placer y el diario francés Le Parisien asegura que para chantajear a sus víctimas, la policía rusa “no vacila en difundir los vídeos en internet o en las televisiones nacionales” (*). Pues para ofrecer el servicio más completo a nuestros lectores, nosotros llevamos mucho tiempo tratando de localizar el “kompromat” por todas las webs pornográficas y no lo hemos localizado…

Somos así de concienzudos. Nos encantaría ver un vídeo en el que alguien miccione encima del Presidente de Estados Unidos. ¿Conocen Ustedes aquel refrán? “El que con niños se acuesta, meado se levanta”.

(*) http://www.leparisien.fr/faits-divers/affaire-barbereau-le-kompromat-la-technique-preferee-des-services-secrets-russes-09-11-2017-7382925.php

En el Donbas el ejército masacra a su propio pueblo y no encuentra la manera de disimularlo

El héroe Kolmogorov en el banquillo
Poco después del golpe de Estado de 2014 en Kiev, comenzó una vasta operación terrorista que el gobierno califica como “antiterrorista”. Kiev trató de aplastar a su propia población con aviones y tanques y algunas regiones, como el Donbas, resistieron. Así comenzó una guerra civil que aún no ha acabado porque los que la iniciaron no quieren acabarla.

En una guerra desatada por un gobierno contra su propio pueblo ocurren cosas como la del 9 de setiembre de 2014, cuando en un control de carreteras en Mariupol, el soldado Serguei Kolmogorov, perteneciente a un batallón de guardafronteras, disparó sobre un vehículo que ocupaban dos personas de Donetsk, Evgueny Rojkov, de 29 años de edad, y su mujer Inna, de 31. Él resultó herido y ella murió a causa de los disparos.

Es una de tantas situaciones típicas que ocurren cuando un gobierno se enfrenta a su propio pueblo, con la diferencia de que el crimen era tan evidente y arbitrario que se abrió una investigación que acabó con la condena del pistolero a 13 años de prisión por asesinato con premeditación y abuso de poder, lo cual no sólo describía bien lo ocurrido aquel día sino la situación general en Ucrania.

Desde entonces los fascistas iniciaron de Kiev una campaña a favor del asesino que acabó el lunes cuando el Tribunal Supremo revisió la condena y les dio la razón: Kolmogorov no había hecho otra cosa que cumplir con las órdenes recibidas, por lo que debía salir absuelto. El relato cambia la realidad por completo y sonará muy manoseado: un soldado da orden al vehículo para que se detenga en el control; el conductor no hace caso y acelera para embestir la barrera; el soldado no quería disparar, pero no le dejaron opción; la responsabilidad es del conductor.

Por fin se ha hecho justicia. La alegría y el alivio salpican el ambiente en Kiev. Casi se puede decir que el soldado Kolmogorov es un héroe por matar al matrimonio. ¿Acaso los jueces no se habían dado cuenta de que Ucrania vive una guerra? Pues deberían saberlo, porque una guerra justifica cualquier cosa, como la ocurrida en Mariupol en setiembre de 2014.

Poroshenko, jefe de las fuerzas armadas, ha sido el primero en felicitar al asesino. El Tribunal Supremo ha tenido en cuenta las complejas circunstancias del caso. “Estamos en guerra”, escribe, una época difícil, y nosotros no hemos sido los que la hemos comenzado. No somos los culpables sino las víctimas. “La patria debe tomar bajo su protección a sus defensores”, añade. Los defensores de la patria son los asesinos.

Si el lector despertara de un profundo sueño pensaría hallarse en Catalunya. El lenguaje jurídico también se ha cambiado de sitio. Los culpables son sus víctimas, y al revés. A partir de ese punto de inflexión, la historia se reescribe por completo. Es un verdadero exorcismo: Ucrania padece la agresión de una potencia exterior, Rusia, que siempre puede arder en el infierno como chivo expiatorio de todos los males.

No es el ejército el que ataca al pueblo sino al revés. El joven Rojkov no debió acelerar el vehículo, sino todo lo contrario. Él es culpable de la muerte de su mujer y de sus propias heridas.

Como en cualquier otro akelarre judicial, el Tribunal Supremo ha lavado la conciencia impúdica, convirtiéndola en pública. La hipótesis de Agustín de Hipona y Hans Kelsen, la aparición de un Estado-delincuente, es imposible. El Estado es siempre lo contrario del delincuente; lucha contra los delincuentes, los deteniene, juzga y encarcela, pero no se puede poner la soga al cuello a sí mismo.

Otro ritual del exorcismo: en Ucrania no hay una guerra civil (contra el pueblo) sino exterior, una agresión rusa, en donde la población del Donbas desempeña el papel de los colaboracionistas o, quizá peor, de los terroristas cómplices de Rusia. A la población no se la puede matar así como así, pero con los extranjeros (y sus cómplices) siempre es diferente porque las leyes (“no matarás”) se hacen para los primeros pero nunca para los segundos. Recuerden lo que ocurrió en Tarajal.

Este tipo de situaciones hay que marcarlas indeleble y jurídicamente, como hacían los asirios: en bloques de mármol. El parlamento ucraniano quiere aprobar una ley sobre la reintegración del Donbas a fin de reconocer oficialmente a Rusia como Estado agresor. “Rusia debe asumir la responsabilidad de todo lo que ocurre en el Donbas”, ha dicho el diputado Maxim Burbak.

Pero los leguleyos de Kiev no son más que la voz de su amo; bajo la mesa se agacha Estados Unidos, interesado en darle la vuelta a la tortilla: Rusia no es un tercero ajeno a la guerra; ni es imparcial ni tampoco un garante de los Acuerdos de Minsk, como creíamos. En el Donbas se ha entablado una guerra entre Ucrania y Rusia, por lo que es necesario oficializar la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Cambiar el decorado no es tan fácil como parece. Extrañamente, son millones los ucranianos que trabajan en Rusia. Es lo menos parecido a una guerra y a un agresor. El gobierno de Poroshenko debe ser más imaginativo si quiere que le consideremos como una víctima y no como un delincuente.

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