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Día: 22 de octubre de 2017 (página 1 de 1)

En relación al arrepentimiento

Ion Iurrebaso Atutxa
expreso político de ETA

Decíamos qué actitudes llevaban la pérdida de lo que históricamente se ha conocido como la figura del preso político vasco/a. Y decíamos también que ello conllevaba de una manera cuasi irreversible a la figura del arrepentido o al proceso del arrepentimiento.

En esta ocasión decimos que el hecho de aceptar la ley de enemigo en su globalidad, en términos políticos, teóricos y prácticos, también nos trae otra cuestión. Esta es la pérdida de la identidad. La pérdida de ser lo que somos. Lo que sentimos. Porque desde pequeñas lo hemos sentido así, o por adhesión según nos hemos hecho mayores y plenamente conscientes de nuestros actos.

Decir que asumir en la teoría y en la práctica la ley del que nos ocupa y oprime nacional y socialmente es perder nuestro ser. Es perder nuestra identidad. Es asumir que nuestros sentimientos, nuestra cultura, nuestra forma de entender las relaciones nuestras… quedará a expensas del cedazo de quienes nos ocupan.

Y no vale decir que yo digo sí, pero en realidad es no. En eso, El PNV es un artista Guiness. El PNV dice sí y lo hace para conseguir bienestar y seguridad y por supuesto para que le dejen hacer dinero. Y a estas alturas parece que es lo que prevalece en el sentido común de muchos y muchas.

Y esa es la consecuencia de varias actitudes. La primera es la aparición durante años del reformismo, revisionismo, más el potencial de los medios de comunicación del sistema capitalista imperante, de la sempiterna iglesia oficial, de los instrumentos de penetración de la filosofía pequeña burguesa… Todo eso ha hecho marca a ras de suelo. Es constatable, en las movilizaciones, en actitudes personales.

Y ojo, es constatable en todos los colectivos organizados. No es cuestión de risa o de decir “mira esos que solo han concentrado a….”. Este paso a la derecha, a la sumisión, al conformismo que han dado ciertas estructuras (de obediencia de izquierda abertzale o no) nos va a salir caro en el crudo invierno que anticipamos.

En el tema que nos ocupa, hay opciones a tomar y cada cual pensará que son las legítimas, pero si asumimos en su plenitud la ley de nuestros enemigos nos estamos arrepintiendo de lo que somos. No hay otra explicación posible. Aquí no se puede hacer trampa porque se ve en lo teórico a la primera y en lo práctico lo mismo.

La cuestión de que soy o no soy vasco, independientemente de la procedencia, es una opción. Una opción nacional, de tierra de acogida, de lugar donde poder construir ideales mayores de colectividad. De que vengo de donde no he podido y a ver si puedo aquí. Y aquí estamos por ser y por integrar, pero no como diga la burguesía española y vasca.

Es como el que quiere ayudar al llamado tercer mundo y le invade y explota sus recursos energéticos, instaura colectivos tribales a los que adorna con oro y dice que es el camino para solucionar los problemas en la región y al de cuatro años tenemos los mayores desastres culturales, nutricionales, demográficos, de desplazamientos, de muerte jamás conocidos.

Quién ayuda a quien y para qué. El internacionalismo de los pueblos, clase proletaria y capas populares exige que nos unamos en el respeto, en la solidaridad y en la acción. Hoy, aquí en Euskal Herria, entre todos: Gora Euskal Herria Sozialista.

(*) Este artículo es continuación de: “Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud”

Sobre la pérdida del carácter político. Sobre el arrepentimiento. En términos políticos y sin acritud

Ion Iurrebaso Atutxa
Ex preso político de ETA

Históricamente cuando un/a Preso Político Vasco se ha sometido a la ley del enemigo,  beneficiándose personalmente de esa sumisión, acatando sus reglas y mandatos y perjudicando con esa actitud insolidaria a otros Presos Políticos Vascos y pretendiendo únicamente su beneficio personal, ha perdido su carácter de Preso Político. Así ha sido en los últimos casi 60 años. Miles de testigos lo pueden certificar, aunque hoy en día mantengan una u otra posición política.

Figura del arrepentido/a

La cuestión precedente conlleva otra que el histórico Colectivo de Presos Políticos conoce bien. Esto es, aceptando la legislación del que nos oprime como persona, como militante, como colectivo y como pueblo, también estamos hablando de lo que se conoce como la figura del arrepentido. Así de definen los campos para identificar una u otra cosa. Otra cuestión es el calificativo que para sí mismo pretenda quien en estos presupuestos se encuentra o navega.

Qué se entiende por el hecho del arrepentimiento. Comúnmente se asocia a alguien que “se desdice”, “se retracta”, “abjura”, “rectifica”, “ se arrepiente”… De lo que ha dicho, hecho e incluso pensado, y todo ello según el criterio de las “leyes” en vigor. Y, casualidad, de nuevo nos encontramos con las que están hechas y benefician solamente a quien nos oprime nacional y socialmente.

De tal manera que la pérdida del carácter político motivada por la búsqueda de una salida individual, no solidaria con el resto de Presos Políticos Vascos y olvidando toda dinámica de resistencia y defensa ante los ataques de la línea política penitenciaria del enemigo, nos lleva indefectiblemente a la figura del arrepentimiento.

Arrepentimiento que puede ser por convencimiento personal (hay algún caso), o “enganchándose” al mismo por un interés exclusivamente egoísta y con el único objetivo de conseguir mejoras en el ámbito carcelario, con el colofón de su propia e individual puesta en libertad. Ambas cuestiones totalmente dañinas para la presa/o política que no acepta las salidas individuales y que tiene la amnistía como horizonte político.

De verdades y mentiras

Es mentira que no se puede luchar en defensa de Euskal Herria Sozialista sin asumir en la teoría y en la práctica la “ley de partidos” y todo el orden impuesto. Es “luchar” más cómodo. Y si lo repetimos durante un par de años le quitaremos las comillas con todo el convencimiento.

Es mentira que el primer objetivo de ETA fuera entregar las armas al enemigo para propiciar un proceso independentista. Y no es cierto pues ETA ya se había desarmado ideológicamente hacía bastantes años.

Y es mentira que las salidas individuales de los PPV ayuden al proceso independentista. Asumir la ley del enemigo para de ahí partir hacia la independencia, es sencillamente una entelequia. Lo mismo que, al final, es el Estado el único poseedor de la violencia, queramos o no, lo mismo que no se mira de reojo a la ley de partidos, si no que se practica la misma escrupulosamente.

Una de las conclusiones de este artículo

Si nuestros enemigos ponen como condición para que seamos normales españoles o vasco-españoles el sometimiento, el arrepentimiento y la asunción de su ley ¿cómo es que ese arrepentimiento de lo que somos, de lo que hemos luchado podrá ser algo positivo para construir una Euskal Herria Socialista?

El Newsweek propone la abdicación de Felipe VI para solucionar la crisis catalana

Resultado de imagen de felipe viUn artículo publicado el pasado 10 de octubre en su edición norteamericana, la revista entiende inevitable que para poder resolver el conflicto político catalán sin fractura del Estado, Felipe VI debería abdicar y la monarquía española debería ser abolida.
Según el rotativo, el gobierno de Mariano Rajoy ha enfrentado «un problema que podría llevar a la desintegración del país«, apareciendo totalmente
indiferente frente a lo que da por hecho como una «inminente perdición«.
Tras la votación del 1 de octubre, el rey Felipe VI hizo una aparición excepcional en la televisión. Hizo un llamamiento al gobierno catalán para que volviera a la legalidad constitucional y no se disculpó por la campaña terrorista lanzada por la policía nacional. El Newsweek también reprocha que tampoco se dirigiera a los catalanes en su propio idioma.
La propuesta de la publicación es que «mantener a Cataluña en España sacando a España de Cataluña está por lo tanto directamente relacionado con hacer de Felipe un ciudadano regular del país como todos los demás«. Su abdicación llevaría a la proclamación de la Tercera República española, a nuevos gobiernos en Madrid y Barcelona, ​​y a una asamblea constitucional que podría resultar en la creación de un estado federal multinacional donde andaluces, vascos, canarios, castellanos, catalanes y otros podrían reconciliarse con su pasado mientras buscan reclamar y remodelar la vieja noción de las muchas Españas, o Las Españas
«Cualquier otra alternativa en este punto parece no conducir a otra cosa que despedirse definitivamente de España«, concluye.

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