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Día: 20 de julio de 2017 (página 1 de 1)

En Rojava lo que está en marcha es una contrarrevolución auspiciada por el imperialismo

El lunes la agencia de prensa turca Anadolu publicó un mapa con la ubicación geográfica de las bases militares donde se encuentran las fuerzas de Estados Unidos y Francia presentes en Rojava, para poner de relieve el apoyo militar que Washington y París están aportando a los kurdos del PKK/PYD.

La zona coloreada en verde en el noroeste (Al-Bab) está ocupada por el ejército turco, que también ocupa –fuera de Siria– el noreste de Chipre y la región de Bachiqa, en Irak.

Aunque Francia sigue negando el despliegue de militares franceses en Siria, dos de las bases cuya ubicación geográfica acaba de ser revelada albergan 75 militares de las fuerzas especiales francesas, aunque el año pasado el diario L’Humanité elevó la cifra a 170 soldados (1).

Indirectamente Estados Unidos siempre admitió que había instalado bases militares en el norte de Siria –y también en el sur de ese país– pero hasta ahora no se había revelado ningún mapa con su ubicación geográfica. Ahora el portavoz del Pentágono, Adrian Rankine-Galloway, ha protestado por la filtración turca porque pone en peligro la seguridad de sus fuerzas. Se sienten traicionados por uno de sus socios en la OTAN.

La instalación de bases militares en Rojava está siendo acompañada por declaraciones de los dirigentes kurdos en las que aseguran que no reconocerán los acuerdos que se adopten en Astana por parte de Rusia, Irán y Turquía, es decir, que se trata de un claro alineamiento con las posiciones del imperialismo estadounidense.

Aunque Anadolu sólo habla de dos aeródromos, la agencia kurda Bas News asegura (2) que el Pentágono ya ha iniciado la construcción de una tercera base aérea en Rojava, que será la más grande de la región. Las tropas de Estados Unidos también utilizan en el norte de Siria los de Kobane y Rumailan.

Los especialistas del ejército americano han iniciado las tareas del tercer aeródromo en una zona comprendida entre las localidades de Tel Tamra y Tel Baidar, a unos 40 kilómetros al oeste de Hasaka.

Las obras se iniciaron tras un viaje de Ilhan Ehmed, presidente del Consejo de Fuerzas Democráticas de Siria a Washington en enero de este año. La base tendrá capacidad para albergar a 5.000 soldados. Anteriormente estaba siendo utilizada por las fuerzas kurdas, que han tenido que desalojar las instalaciones para que lleguen las estadounidenses.

El secretario adjunto de Estados Unidos para los Asuntos Europeos y Euroasiáticos reconoció su alianza con el PKK/PYD, justificándola por motivos “tácticos”, una expresión que ha tenido una expansión feliz por todos los rincones. Desde luego que la “táctica” no ha llegado a Ginebra, donde Estados Unidos se ha opuesto a la presencia de los kurdos en la mesa de negociaciones, como proponía Rusia.

Los imperialistas sólo quieren a los kurdos como carne de cañón, no en los suntuosos salones de la diplomacia internacional, donde su futuro se negocia a sus espaldas.

En Rojava ya hay demasiadas bases militares para hablar sólo de “táctica”. Gracias a los kurdos Rojava se ha convertido en la región del mundo con más instalaciones militares para las tropas de Estados Unidos: nada menos que diez, como mínimo. Su objetivo es continuar manteniendo una guerra indirecta contra el gobierno de Damasco tras el fin del Califato Islámico, así como amenazar con un ataque a Irán.

El despliegue de bases militares del Pentágono es a todas luces excesivo, por lo que es muy posible que no todas ellas estén destinadas a albergar a tropas estadounidenses. Lo mismo que en el Kurdistán irakí, si el PKK/PYD sigue en brazos del imperialismo, no tardarán en ser utilizadas por los israelíes.

(1) http://www.humanite.fr/syrie-la-france-construit-une-base-kobane-609869
(2) http://www.basnews.com/index.php/en/news/middle-east/363791
 

El New York Times aconseja a Trump seguir apoyando al yihadismo en Siria

El 12 de abril el New York Times publicaba uno de sus repugnantes editoriales, firmado por Thomas Friedman, tres veces galardonado con el Premio Pulitzer, en el que aconsejaba a Trump apoyar militarmente al Califato Islámico en Siria y combatirlo al mismo tiempo en Irak.

El artículo se titula “¿Por qué Trump combate al Califato Islámico en Siria?”. Según el New York Times habría que hacer lo contrario, como hasta ahora: apoyarlo. Eso permitiría presionar a Bashar Al-Assad, Rusia, Irán y Hezbollah para que dimita del gobierno sirio.

El cínico periódico de Nueva York diferencia entre lo que califica como un Califato Islámico “territorial” que se extiende de Irak a Siria y otro “virtual” que recluta a sus peones a través de internet. Según el editorial, este último es satánico, cruel y amorfo, y disemina su ideología a través de las redes sociales, adoctrina a sus seguidores en Europa y en el mundo musulmán, por lo que es la amenaza más importante para el “mundo occidental”.

El Califato “territorial” es muy distinto del anterior, dice el cretino de Friedman, ya que tiene por objeto derrotar a Al-Assad y sus aliados, lo que le convierte en un punto de apoyo estratégico para Estados Unidos. Si fuera derrotado en Irak y Siria, los atentados del Califato “virtual” se multiplicarían en occidente para compensar la derrota del anterior.

No se puede ser más canalla: para el New York Times lo único importante son los atentados que se cometen en occidente; que una guerra atroz continúe en Irak y Siria no le importa lo más mínimo; incluso lo considera como algo bueno para Estados Unidos.

El periodista aconseja a Trump que permita que el Califato Islámico continúe con la guerra en Irak y Siria “de la misma manera que hemos impulsado a los muyaidines en la guerrra contra las tropas soviéticas en Afganistán” en los años ochenta. Hay que enviar misiles a los yihadistas para que derriben los helicópteros y aviones de caza que utilizan los sirios, los rusos y los iraníes en Siria.

Hasta la etapa de Obama, el Califato Islámico sólo era un apoyo estratégico, pero indirecto, mantenido por la CIA de manera oficiosa, como admitió John Kerry en una reunión en Washington con la “oposición siria”. El yihadismo tenía como objetivo forzar a Bashar Al-Assad a negociar su propia dimisión.

Ahora el New York Times pone encima de le mesa lo que desde 2011 ha constituido la política imperialista en Siria, cínica, velada y mil veces negada. Ellos mismos se han quitado las máscaras y el destape hay que agradecérselo a la derrota del yihadismo en Siria, que ha obligado a que las grandes cadenas de comunicación confiesen lo inconfesable.

Naturalmente que ya lo sabíamos, pero queríamos oirlo de sus propios labios: ellos no combaten al yihadismo; son el yihadismo (incluido el New York Times).

https://www.nytimes.com/2017/04/12/opinion/why-is-trump-fighting-isis-in-syria.html

Alemania ha ganado 1.340 millones de euros prestando dinero a Grecia

El ministro alemán de Finanzas ha reconocido que su país ha obtenido 1.340 millones de euros beneficios prestando dinero a Grecia, según el diario alemán Süddeutsche Zeitung. La mayor parte de ellos proceden de préstamos del Banco Central Europeo.

Alemania y la Unión Europea no han “salvado” a Grecia, sino al revés. Un auténtico saqueo institucional que sólo ha sido posible gracias a Tsipras y su infumable Syriza, auténticos vendidos al capital financiero europeo que no han vacilado en sacrificar a los trabajadores, pensionistas y a los sectores más humildes de la sociedad.

La parte de león de los beneficios alemanes procede del Banco Central Europeo que entre 2010 y 2012 puso en marcha el programa SMP (Securities Market Program) para comprar préstamos públicos en la zona euro y, especialmente, de Grecia.

Dice el Süddeutsche Zeitung que después de 2015 el Bundesbank, el banco central alemán, ha obtenido unos beneficios de casi 1.000 millones de euros procedentes del programa SMP.

Entre 2013 y 2015 se aprobó que los beneficios obtenidos por el Banco Central Europeo por el dinero prestado a Grecia se debía devolver a los Estados miembros de la zona euro a fin de que fueran transferidos a Grecia para aliviar el peso de las deudas.

No obstante, el acuerdo se paralizó en 2015 por las tensiones entre los acreedores, que estaban en crisis, y el gobierno griego, sobre todo en la etapa en la que Varufakis estuvo al frente de de la economía griega, ya que éste pretendía renegociar completamente los acuerdos con las instituciones de Bruselas.

Tras la cumbre del eurogrupo del mes pasado, en el comunicado final se ha vuelto a mencionar el transvase de los beneficios de los bancos centrales. Si Grecia pone en funcionamiento del programa de ajuste de aquí a 2018, se podrán restituir los beneficios obtenidos este año por el Banco Central Europeo, aunque no los realizados en 2015 y 2016, indica dicho comunicado.

En 2015 el montante de deuda griega en poder del Banco Central Europeo que seguía generando intereses se elevaba a 27.000 millones de euros. Varufakis quiso declarar el impago de esta suma, el llamado Plan X, para forzar a las instituciones financieras europeas a revisar las condiciones de pago.

Le obligaron a dimitir porque quien manda en el gobierno de Tsipras no es Tsipras sino el capital financiero europeo.

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