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Día: 4 de julio de 2017 (página 1 de 1)

El porcentaje de atentados terroristas relacionados con el yihadismo es irrisorio en todo el mundo

La inmensa mayoría de los atentados terroristas que se cometen en el mundo no tienen nada que ver con el islam, ni quiera los que se cometen en Oriente Medio, según la Base de Datos de Terrorismo Mundial de la Universidad de Maryland, que sigue al detalle este fenómeno desde 1970 y es la referencia más utilizada.

No obstante, los medios de intoxicación han llevado a que el mundo tenga una percepción muy distinta: islamismo y terrorismo son lo mismo (o muy parecidos).

A partir de ahí se puede desatar una ardua discusión sobre lo que cada cual entiende por una cosa (islamismo) u otra (terrorismo), pero cuando esta polémica no se planteaba la Universidad de Maryland ya había creado su base de datos, su “vara de medir”, que (buena o mala) es la misma que ha seguido desde entonces.

Por lo demás, las conclusiones de la Universidad no pueden sorprender porque el FBI o Europol llevan otras bases de datos que conducen a la misma conclusión.

El porcentaje de atentados terroristas cometidos en nombre del islam o el yihadismo son irrisorios, en comparación con los que se cometen por otros motivos. Entre 1980 y 2005 sólo un 6 por ciento los atentados terroristas en Estados Unidos los han cometido islamistas, mientras que el 90 por ciento proceden de otros grupos sociales, políticos y religiosos: cristianos, judíos, fascistas, racistas, ecologistas, hispanos, antiabortistas y un amplio abanico.

Lo mismo ocurre en Europa occidental: la proporción de atentados terroristas que se pueden relacionar con el islam de alguna manera es insignificante, como muestra una gráfica extraída de la base de datos, donde los atentados islamistas están en color rojo:

Si tomamos como “vara del medir” el número de víctimas en el periodo que va de 1970 a 2016, más de medio siglo, sólo hay cinco años en los que el terrorismo imputable a los islamistas haya sobrepasado a los demás.

El primero son los años 2004 y 2005 por los atentados de Atocha y Londres. El tercero es 2012 por los crímenes de Mohammed Merah en el sur de Francia. Los dos restantes son 2015 y 2016 por la serie de atentados que se iniciaron en Francia con Charlie Hebdo.

¿Cuál es el peor atentado cometido en Europa en los últimos veinte años?, ¿Atocha?, ¿Londres?, ¿Bataclán?, ¿Berlín?, ¿Niza? Déjense sorprender: si lo medimos, como parece más correcto, por el número de víctimas es el derribo del avión de Malasia Airlines el 17 de julio de 2014 sobre Ucrania: 300 pasajeros muertos.

Pero, ¿quién se acuerda de ese tipo de actos cuando habla de terrorismo? La memoria es muy frágil cuando los medios nos aturden las neuronas…

Cuando pensamos en “terrorismo” nos acordaremos de atentados como el del maratón de Boston, del que han transcurrido ya cinco años y “sólo” hubo tres víctimas. Pero, ¿somos capaces de recordar algún detalle del derribo del vuelo de Malasian Airlines, del que sólo han transcurrido tres años y hubo cien veces más víctimas?

Reflexione: ¿el problema está en nosotros o en los que logran que perdamos la cabeza?

Si saltamos a Oriente Medio, la conclusíon no cambia en absoluto: los atentados terroristas tampoco tienen su origen en el islam. Según la base de datos, los peores terroristas no son Al-Qaeda ni el Califato Islámico sino el Estado de Israel, que nunca ha invocado el nombre de Alá para matar indiscriminadamente. Ni siquiera el de Yavé.

Es difícil que caigamos en la cuenta de que entre nosotros y el mundo real hay intermediarios, como los políticos, los periodistas o los expertos, que son quienes nos ponen “una cierta realidad” delante de los ojos, o nos la quitan. Raramente hablamos del mundo real; hablamos de lo que nos presentan como tal y del resto no hablamos porque no sabemos nada.

En Oriente Medio el imperialismo ha cerrado rutas milenarias mediante la guerra

Bouthaina Shaaban, consejera política del Presidente sirio Bashar Al-Assad, acaba de publicar un libro sobre las relaciones de su padre, Hafez Al-Assad con el antiguo secretario de Estado Henri Kissinger que esclarece algunas de las claves más actuales de la Guerra de Siria.

La arquitectura diseñada hace cien años por los imperialistas en Oriente Medio en el Tratado Sykes-Picot tenía como fundamento la división y el enfrentamiento mutuo entre los Estados árabes que surigían de la desaparición del Imperio Otomano.

Una parte de ese enfrentamiento es el de Irak, sometido a los británicos, con Siria, sometido a los franceses. Ni siquiera la existencia de un mismo partido gobernante en ambos países, el Baas, logró superar ese enfrentamiento.

En su libro Shaaban cuenta que cuando Hafez Al-Assad y el antiguo Presidente irakí Ahmed Hassan Al-Bakr estaban a punto de llegar a un acuerdo, se produjo el golpe de Estado de Saddam Hussein en Bagdad, tras el que purgó a todos los que querían una aproximación con Siria.

Luego Saddam inició una guerra en la otra frontera con Irán, que se prolongó durante ocho años porque el papel que el imperialismo tiene destinado para Irak —desde siempre— y que explica la invasión de 2003 es el de tampón: cerrar la Ruta de la Seda.

Esta vía, utilizada desde hace miles de años, siempre fue una vía de acceso al Mediterráneo no sólo para Irán (el Imperio Persa), sino también para Rusia y China.

Recientemente el nuevo embajador de Irán en Damasco, Javad Turk Abadi, decía que la Ruta de la Seda siempre había permanecido abierta, hasta la llegada del colonialismo a la región. En 1914 no bastó con dividir a los países árabes para imponer fronteras a lo largo de la ruta, sino que luego ha sido necesario desatar varias guerras.

Desde 1980 en que estalla la Primera Guerra del Golfo entre Irán e Irak hasta 2011 en que las tropas del Pentágono salen de Irak, es decir, durante 30 años, esas fronteras estuvieron cerradas.

Después, en 2011 estalló la Guerra de Siria y se reprodujo la misma situación. La Ruta de la Seda lleva casi 40 años cerrada y el objetivo es cerrarla para siempre, impedir las comunicaciones entre países vecinos e imponer a los imperialistas como únicos interlocutores.

Para el mundo árabe, dicha ruta es un eje que va de Beirut a Bagdad pasando por Damasco y… por Al-Tanf. Estados Unidos no tiene ningún argumento para explicar qué papel desempeñan sus tropas cercadas en Al-Tanf, un lugar en donde no hay fuerzas del Califato Islámico. ¿Contra quién combaten?

Hace ya tiempo que el discurso de los imperialistas ha cambiado. Han dejado de hablar de cambio de régimen y de sacar al dictador Bashar Al-Assad de Damasco. Tampoco el argumento de la lucha contra el terrorismo les saca del apuro, como en el caso de Al-Tanf. El plan empieza, pues, a salir a relucir y sigue siendo el mismo que el del principio: ocupar Siria y redividirla en varios miniestados tipo Kosovo que requieran una permanente “ayuda internacional” para subsistir.

En esta guerra los imperialistas no han fracasado porque su intención fuera desalojar a Bashar Al-Assad, sino porque intentaban la partición de Siria. En Al-Tanf han fracasado y ahora la última esperaza del imperialismo está en Rojava.

La CNN confiesa que emite ‘estupideces’ para consumo de la audiencia

El periodista James O’Keeffe
En otra entrada ya hemos explicado que desde hace años el periodista James O’Keeffe realiza vídeos grabados con cámara oculta para registrar las confesiones, de personalidades políticas sobre los escándalos de actualidad.

Recientemente ha realizado una serie de tres vídeos sobre el tratamiento informativo que está dando CNN a las presuntas injerencias rusas en la campaña presidencial estadounidense del año pasado.

La primera parte del trabajo, transmitida el 26 de junio de 2017, muestra a un productor en jefe de CNN, John Bonifield, responsable de secuencias no políticas, diciendo que las acusaciones de colusión entre Rusia y el equipo de Trump son sólo “estupideces” que se transmiten “para la audiencia”.

En la segunda parte, que se difundió el 28 de junio, se puede ver al presentador de CNN Anthony Van Jones –ex colaborador de Barack Obama despedido de la Casa Blanca por haber puesto en duda públicamente la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre– diciendo que todo ese asunto de la “injerencia rusa” es completamente absurdo.

La tercera parte, difundida el 30 de junio, muestra al productor asociado de CNN Jimmy Carr declarando que el presidente Donald Trump es un enfermo mental y que sus electores son “estúpidos como la mierda”.

La cadena de televisión acusa a O’Keefe de haber sacado esas declaraciones de contexto y sus colaboradores han tratado de restar importancia a las afirmaciones grabadas.

Pero la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, subrayó el carácter eminentemente escandaloso de las revelaciones y exhortó a los estadounidenses a que vean los vídeos para que puedan formarse su propia opinión al respecto.

La investigación sobre una posible injerencia rusa en la elección presidencial de Estados Unidos se ha convertido en una obsesión para la CNN, que ha mencionado ese tema más de 1.500 veces durante los dos últimos meses, a pesar de que hasta este momento absolutamente nadie ha aportado la menor prueba que respalde las acusaciones contra Moscú.

Sin embargo, son este mismo tipo de grandes monopolios de la intoxicación los que promueven campañas contra la difusión de noticias falsas en internet. Hace falta tener la cara muy dura.

http://www.voltairenet.org/article196996.html

Vídeos:

El gobierno de Bagdad amenaza a Kurdistán con una guerra contra la independencia

El vicepresidente del gobierno irakí, Al-Maliki
En una entrevista con el diario Al-Ajbar de Beirut, el vicepresidente del gobierno irakí Nuri Al-Maliki ha propuesto impedir la creación de Kurdistán recurriendo a la guerra. Al-Maliki quiere  abortar el referéndum previsto para declarar
la independencia en setiembre.

En un comunicado de respuesta, Umed Sabah, el portavoz del gobierno regional de Kurdistán, se ha despachado a gusto contra el vicepresidente del gobierno. Ha rechazado lo que califica como una “amenaza” por su parte y le acusa de proferir declaraciones por puros fines electorales.

El portavoz kurdo añade que Al-Maliki no debería tener la vergüenza de abrir la boca. Le califica como una “plaga” para Irak, la fuente de sus derrotas y su catástrofes, de blanquear dinero negro y del aumento del confesionalismo y del terrorismo. En el transcurso de sus dos mandatos como Primer Ministro arruinó Irak. Finalmente, le desafió: “Vete” allá, le dice, en referencia a Kurdistán. “Nuestros anteriores enemigos, más fuertes y superiores [a Al-Maliki] lo han intentado, han tenido que arrodillarse ante la determinación del pueblo kurdo y han conocido un destino abominable”.

Hay un aspecto llamativo dentro de esta polémica que es la referencia al Gran Kurdistán, una expresión que normalmente se utiliza para referirse a las poblaciones kurdas, cualquiera que sea el Estado bajo el que se encuentren: Turquía, Irak, Irán o
Siria. A causa de la guerra y de los desplazamientos poblacionales, la referencia adquiere otro matiz: saber dónde están las fronteras del Kurdistán irakí (o de Kurdistán, en general).

Con la excusa de la lucha contra el Califato Islámico, los peshmergas han ejecutado represalias contra la población civil árabe, han derribado viviendas y forzado a desplazamientos, lo que se interpreta como una expansión oportunista por parte del gobierno de Barzani, e incluso como una anexión de ciertas poblaciones árabes, lo que es especialmente significativo en el caso de Kirkuk, porque supone que los kurdos pretenden apoderarse de los pozos de petróleo.


En un momento de la entrevista Al-Maliki parece resignarse al referéndum, pero apunta que si Kurdistán quiere independizarse lo tendrá que hacer dentro de los límites geográficos trazados en los tiempos de Saddam Hussein. En torno al asunto, tanto Al-Maliki como Sabah se enredan con dardos jurídicos sobre la Constitución, sobre su texto, que ambos han leído muy bien, y sobre quién la ha vulnerado más y mejor.

El tronco de la merluza aparece cuando el vicepresidente irakí afirma: “Kurdistán se ha convertido en el amante de las empresas israelíes y las centrales de inteligencia, particularmente de la israelí”, añadiendo que “existe un complot de las potencias extranjeras repudiadas por el poder irakí que rechazan las elecciones que se van a celebrar el próximo año a fin de crear un gobierno interino que no sea islamista”.

En muy pocas palabras, ésa es la cuestión. Lo ha sido desde el principio de la agresión imperialista en 2003.

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